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Mateo 12–13
Jesús, Señor del día de reposo
aPor aquel tiempo1 Jesús pasó por entre los sembrados en el día de reposo; sus discípulos tuvieron hambre, y empezaron a arrancar espigasb y a comer.
2 Y cuando lo vieron los fariseos, le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposoa.
3 Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
4 cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados1a, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino solo a los sacerdotes?
5 ¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa?
6 Pues os digo que algo1 mayor que el templo está aquía.
7 Pero si hubierais sabido lo que esto significa1: «Misericordia2 quiero y no sacrificioa», no hubierais condenado a los inocentes.
8 Porque el Hijo del Hombrea es Señor del día de reposo.
Jesús sana al hombre de la mano seca
¶9 aPasando de allí, entró en la sinagoga de ellos.
10 Y he aquí, había allí un hombre que tenía una mano seca. Y para poder acusarle, le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposoa?
11 Y Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una sola oveja, si esta se le cae en un hoyo en día de reposo, no le echa mano y la sacaa?
12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una ovejaa! Por tanto, es lícito hacer bien en el día de reposo.
13 Entonces dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restauradaa, sana como la otra.
14 Pero cuando los fariseos salieron, se confabularon1 contra Él, para ver cómo podrían destruirlea.
¶15 Mas Jesús, sabiéndolo, se retiró de allí. Y muchos le siguieron, y los sanó a todosa.
16 Y les advirtió que no revelaran quién era Él1a;
17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:
18 Mirad, mi Siervo1, a quien he escogido2a;
mi amado en quien se agrada3 mi almab;
sobre El pondré mi Espírituc,
y a las naciones4 proclamara justicia5.
19 No contenderá, ni gritaraa,
ni habrá quien en las calles oiga su voz.
20 No quebrara la caña cascada,
ni apagara la mecha que humeaa,
hasta que lleve1 a la victoria la justicia2.
21 Y en su nombre pondrán las naciones1 su esperanzaa.
¶22 aEntonces le trajeron un endemoniado ciego y mudob, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veía.
23 Y todas las multitudes estaban asombradas, y decían: ¿Acaso no es este el Hijo de Davida?
24 Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demoniosa.
25 aY conociendo Jesús sus pensamientos, les dijob: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.
26 Y si Satanás expulsa a Satanása, está1 dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?
27 Y si yo expulso los demonios por Beelzebúa, ¿por quién los expulsan vuestros hijosb? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28 Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.
29 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata1? Y entonces saqueará su casa.
30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparramaa.
31 aPor eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
32 Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo1a ni en el venidero.
33 O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque por el fruto se conoce el árbola.
34 ¡Camada de víborasa! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la bocab.
35 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malasa.
36 Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicioa.
37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Escribas y fariseos demandan señal
¶38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal1 de parte tuyaa.
39 Pero respondiendo Él, les dijo: aUna generación perversa y adúltera demanda señal1, y ninguna señal1 se le dará, sino la señal1 de Jonás el profeta;
40 porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres nochesa, así estará el Hijo del Hombreb tres días y tres noches en el corazón de la tierrac.
41 Los hombres de Nínivea se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonásb; y mirad, algo más grande que Jonás está aquíc.
42 La Reina del Sura se levantará con esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad, algo más grande que Salomón está aquíb.
43 aCuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla.
44 Entonces dice: «Volveré a mi casa de donde salí»; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada.
45 Va entonces, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primeroa. Así será también con esta generación perversa.
La madre y los hermanos de Jesús
¶46 aMientras Él aún estaba hablando a la multitud, he aquí, su madreb y sus hermanosc estaban afuera, deseando hablar con Él.
47 Y alguien le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo.
48 Pero respondiendo Él al que se lo decía, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ¡He aquí mi madre y mis hermanos!
50 Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.
Ese mismo día salió Jesús de la casaa y se sentó ba la orilla del mar.
2 Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barcaa y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.
¶3 Y les habló muchas cosas en parábolasa, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar;
4 y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.
5 Otra parte1 cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra;
6 pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7 Otra parte1 cayó entre2 espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron.
8 Y otra parte1 cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treintaa.
9 El que tiene oídos1, que oigaa.
¶10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?
11 Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedidoa.
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitaráa.
13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entiendena.
14 Y en1 ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:
«aAl oír oiréis, y no entenderéis;
y viendo veréis, y no percibiréis;
15 porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible1
y con dificultad oyen con sus oídos;
y sus ojos han cerrado,
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oídos,
y entiendan con el corazón,
y se conviertan,
y yo los sanea».
16 aPero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen.
17 Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vierona; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Explicación de la parábola del sembrador
¶18 aVosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador.
19 A todo el que oye la palabra del reinoa y no la entiende, el maligno vieneb y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino.
20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo;
21 pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y caea.
22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo1a y el engaño de las riquezasb ahogan la palabra, y se queda sin fruto.
23 Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende, este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treintaa.
Parábola del trigo y la cizaña
¶24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielosa puede compararse a1 un hombre que sembró buena semilla en su campo.
25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña1 entre el trigo, y se fue.
26 Cuando el trigo1 brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña.
27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo1, pues, tiene cizaña?».
28 Él les dijo: «Un enemigo1 ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?».
29 Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella.
30 »Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi graneroa”».
¶31 Les refirió otra parábola, diciendo: aEl reino de los cielos es …
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| 1 | O, aquella ocasión |
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| 1 | * , los panes de la proposición |
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| 1 | |
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| 1 | * , es |
| 2 | O, Compasión |
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| 1 | * , tomaron consejo |
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| 1 | * , no le hicieran manifiesto |
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| 1 | O, Hijo |
| 2 | * , escogí |
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| 3 | * , se agradó |
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| 4 | O, los gentiles |
| 5 | O, juicio |
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| 1 | O, saque |
| 2 | O, el juicio |
| 1 | O, los gentiles |
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| 1 | * , estaba |
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| 1 | * , no ata al fuerte |
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| 1 | O, tiempo |
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| 1 | O, un milagro |
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| 1 | O, milagro |
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| 1 | * , Y otras |
| 1 | * , Y otras |
| 2 | * , sobre los |
| 1 | * , Y otras |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: oídos para oír |
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| 1 | O, para |
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| 1 | * , se ha engrosado |
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| a | Lit., consumación |
| 1 | O, siglo |
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| 1 | * , fue comparado con |
| 1 | I.e., planta gramínea muy parecida al trigo |
| 1 | * , la hierba |
| 1 | * , De dónde |
| 1 | * , Un hombre enemigo |
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