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Marcos 7–15
aLos fariseos, y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalénb, se reunieron alrededor de Él;
2 y vieron que algunos de sus discípulos comían el pan con manos inmundas1a, es decir, sin lavar.
3 (Porque los fariseos y todos los judíos no comen a menos de que se laven las manos cuidadosamente1, observando así la tradición de los ancianosa;
4 y cuando vuelven de la plaza, no comen a menos de que se laven1; y hay muchas otras cosas que han recibido para observarlas, como el lavamiento2 de los vasosa, de los cántaros y de las vasijas de cobre.)
5 Entonces los fariseos y los escribas le preguntaron*: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianosa, sino que comen1 con manos inmundas2b?
6 Y Él les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
«Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazón está muy lejos de mía.
7 »Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombresa».
8 Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombresa.
9 También les decía: Astutamente1 violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicióna.
10 Porque Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madrea»; y: «El que hable mal de su padre o de su madre, que muera1b»;
11 pero vosotros decís: «Si un hombre dice al padre o a la madre: “Cualquier cosa mía con que pudieras beneficiarte es corbána (es decir, ofrenda1 a Dios)”»;
12 ya no le dejáis hacer nada en favor de su padre o de su madre;
13 invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradicióna, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a estas.
14 Y llamando de nuevo a la multitud, les decía: Escuchadme todos y entended:
15 no hay nada fuera del hombre que al entrar en él pueda contaminarlo; sino que lo que sale de adentro del hombre es lo que contamina al hombre.
16 1Si alguno tiene oídos para oír, que oiga.
17 Y cuando dejó a la multitud y entró en la casaa, sus discípulos le preguntaron acerca de la parábolab.
18 Y Él les dijo*: ¿También vosotros sois tan faltos de entendimiento? ¿No comprendéis que todo lo que de afuera entra al hombre no le puede contaminar,
19 porque no entra en su corazón, sino en el estómago1, y se elimina2? (Declarando así limpiosa todos los alimentosb.)
20 Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombrea.
21 Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones1, robos, homicidios, adulterios,
22 avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia1a, calumnia, orgullo2 e insensatez.
23 Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.
¶24 aLevantándose de allí, se fue a la región de Tiro1b, y entrando en una casa, no quería que nadie lo supiera, pero2 no pudo pasar inadvertido;
25 sino que enseguida, al oír hablar de Él, una mujer cuya hijita tenía un espíritu inmundo, fue y se postró a sus pies.
26 La mujer era gentil1, sirofenicia de nacimiento; y le rogaba que echara fuera de su hija al demonio.
27 Y Él le decía: Deja que primero los hijos se sacien, pues no está bien1 tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
28 Pero ella respondió y le dijo*: Es cierto, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa comen las migajas de los hijos.
29 Y Él le dijo: Por esta respuesta1, vete; el demonio ha salido de tu hija.
30 Cuando ella volvió a su casa, halló que la niña estaba acostada1 en la cama, y que el demonio había salido.
¶31 aVolviendo a salir de la región de Tirob, pasó por Sidónb y llegó al mar de Galileac, atravesando la región de Decápolisd.
32 Y le trajeron* a uno que era sordo y que hablaba con dificultad, y le rogaron* que pusiera la mano sobre éla.
33 Entonces Jesús, tomándolo aparte de la multitud, a solas, le metió los dedos en los oídos, y escupiendoa, le tocó la lengua con la saliva;
34 y levantando los ojos al cielo, suspiró profundamentea y le dijo*: ¡Effatá!, esto es: ¡Abrete!
35 Y al instante se abrieron sus oídos, y desapareció1 el impedimento2 de su lengua, y hablaba con claridad.
36 Y Jesús les ordenó que a nadie se lo dijerana; pero mientras más se lo ordenaba, tanto más ellos lo proclamabanb.
37 Y se asombraron en gran manera, diciendo: Todo lo ha hecho bien; aun a los sordos hace oír y a los mudos hablar.
Alimentación de los cuatro mil
En aquellos días, cuando de nuevo había una gran multitud que no tenía qué comer, aJesús llamó a sus discípulos y les dijo*:
2 Tengo compasión de la multitud porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comera;
3 y si los despido sin comer a sus casas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.
4 Sus discípulos le respondieron: ¿Dónde podrá alguien encontrar lo suficiente para saciar de pan1 a estos aquí en el desierto?
5 Y Él les preguntó1: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete.
6 Entonces mandó* a la multitud que se recostara en el suelo; y tomando los siete panes, después de dar gracias, los partió y los iba dando a sus discípulos para que los pusieran delante de la gente; y ellos los sirvieron a1 la multitud.
7 También tenían unos pocos pececillos; y después de bendecirlosa, mandó que estos también los sirvieran1.
8 Todos comieron y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastasa.
9 Los que comieron eran unos cuatro mil; y los despidió.
10 Y subiendo enseguida a la barca con sus discípulos, fue a la región de Dalmanutaa.
¶11 aEntonces salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Él, buscando de Él una señal1 del cielob para ponerle2 a prueba.
12 Suspirando profundamentea en su espíritu1, dijo*: ¿Por qué pide señal2b esta generación? En verdad os digo que no se le dará señal3 a esta generación.
13 Y dejándolos, se embarcó otra vez y se fue al otro lado.
¶14 Y se habían olvidado de tomar panes; y no tenían consigo en la barca sino solo un pan.
15 Y Él les encargaba1 diciendo: ¡Tened cuidado! Guardaos de la levadura de los fariseosa y de la levadura de Herodesb.
16 Y ellos discutían entre sí que no tenían panes.
17 Dándose cuenta Jesús, les dijo*: ¿Por qué discutís que no tenéis pan? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Tenéis el corazón endurecido1a?
18 Teniendo ojos, ¿no veis? Y teniendo oídos, ¿no oísa? ¿No recordáis
19 cuando partí los cinco panes entre los cinco mila? ¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogisteis? Y ellos le dijeron*: Doceb.
20 Y cuando partí los siete panes entre los cuatro mila, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos le dijeron*: Sieteb.
21 Y les dijo1: ¿Aún no entendéisa?
¶22 Llegaron* a Betsaidaa, y le trajeron* un ciego y le rogaron* que lo tocarab.
23 Tomando de la mano al ciego, lo sacó fuera de la aldea; y después de escupira en sus ojos y de poner las manos sobre élb, le preguntó: ¿Ves algo?
24 Y levantando1 la vista, dijo: Veo a los hombres, pero los veo2 como árboles que caminan.
25 Entonces Jesús puso otra vez las manos sobre sus ojos, y él miró fijamente y fue restaurado; y lo veía todo con claridad.
26 Y lo envió a su casa diciendo: Ni aun en la aldea entresa.
¶27 aSalió Jesús con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipob; y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28 Y le respondieron, diciendo: Unos, Juan el Bautista; y otros Elías; pero otros, uno de los profetasa.
29 Él les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro, le dijo*: Tú eres el Cristo1a.
30 Y Él les advirtió severamente que no hablaran de Él a nadiea.
Jesús anuncia su muerte y resurrección
¶31 aY comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y después de tres días resucitarb.
32 Y les decía estas palabras claramentea. Y Pedro le llevó aparte y comenzó a reprenderlo.
33 Mas Él volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo*: ¡Quítate de delante de mí1, Satanása!, porque no tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres.
Condiciones para seguir a Jesús
¶34 Y llamando a la multitud y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígamea.
35 Porque el que quiera salvar su vida1, la perderá; pero el que pierda su vida1 por causa de mí y del evangelio, la salvaráa.
36 Pues, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?
37 Pues ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?
38 Porque cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombrea también se avergonzaráb de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángelesc.
Y les decía: En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios después de que haya venido con podera.
¶2 aSeis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo1 y a Juanb, y los llevó* aparte, solos, a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos;
3 y sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancasa, tal como ningún lavandero sobre la tierra las puede emblanquecer.
4 Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús.
5 Entonces Pedro, interviniendo1, dijo* a Jesús: Rabí2a, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas3, una para ti, otra para Moisés y otra para Elíasb.
6 Porque él no sabía qué decir1, pues estaban aterrados.
7 Entonces se formó1 una nube, cubriéndolos, y una voza salió1 de la nube: Este es mi Hijo amado, a Él oíd2b.
8 Y enseguida miraron en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo.
¶9 aCuando bajaban del monte, les ordenó que no contaran a nadieb lo que habían visto, hasta que1 el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos.
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| 1 | O, impuras |
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| 1 | * , con el puño |
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| 1 | O, se rocíen. Algunos * dicen: se bauticen |
| 2 | * , bautismo |
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| 1 | * , comen pan |
| 2 | O, impuras |
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| 1 | * , Bien |
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| 1 | * , muera a muerte |
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| 1 | O, donativo |
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| 1 | Los * más antiguos no incluyen este vers. |
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| 1 | * , vientre |
| 2 | * , va a dar a la letrina |
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| 1 | I.e., actos de inmoralidad sexual |
| 1 | * , un ojo maligno |
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| 2 | O, arrogancia |
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| 1 | Algunos * antiguos agregan: y de Sidón |
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| 2 | * , y |
| 1 | * , griega |
| 1 | O, no es justo |
| 1 | * , palabra |
| 1 | * , echada |
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| 1 | * , se desató |
| 2 | O, la atadura |
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| 1 | * ,panes |
| 1 | * , preguntaba |
| 1 | * , los pusieron delante de |
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| 1 | * , pusieran delante |
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| 1 | O, un milagro |
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| 2 | * , poniéndole |
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| 1 | O, en sí mismo |
| 2 | O, milagro |
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| 3 | * , si una señal se dará |
| 1 | O, mandaba |
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| 1 | O, insensible, o, embotado |
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| 1 | * , decía |
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| 1 | O, recobrando |
| 2 | O, me parecen |
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | * , Ponte detrás de mí |
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| 1 | O, alma |
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| 1 | O, Santiago |
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| 1 | * , respondiendo |
| 2 | O, Maestro |
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| 3 | O, tiendas sagradas |
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| 1 | * , responder |
| 1 | O, se originó |
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| 2 | O, prestad atención constante |
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| 1 | * , sino cuando |
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