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Jueces 8–19
Entonces los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madiána? Y le criticaron duramente.
2 Pero él les dijo: ¿Qué he hecho yo ahora en comparación con vosotros? ¿No es mejor el rebusco de Efraín que la vendimia de Abiezer?
3 Dios ha entregado en vuestras manos a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb; ¿y qué pude hacer yo en comparación con vosotros? Entonces se aplacó la ira1 de ellos contra él cuando dijo esto2.
¶4 Gedeón y los trescientos hombres que iban con él llegaron al Jordán y lo cruzaron, cansados, mas continuando la persecucióna.
5 Y dijo a los hombres de Sucota: Os ruego que deis pan1 a la gente que me sigue, porque están cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián.
6 Y los jefes de Sucot dijeron: ¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu poder2, para que demos pan a tu ejércitoa?
7 Y Gedeón respondió: Muy bien1, cuando el Señor haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmunaa, trillaré2 vuestras carnes con espinos del desierto y con abrojos.
8 De allí subió a Peniela, y les habló de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le habían contestado.
9 Y habló también a los hombres de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva sano y salvo1, derribaré esta torrea.
10 Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejércitos1 con ellos, unos quince mil hombres, los que habían quedado de todo el ejército2 de los hijos del oriente; porque los que habían caído eran ciento veinte mil hombres que sacaban espadaa.
11 Y subió Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atacó1 el campamento cuando el campamento estaba desprevenido2.
12 Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persiguió; capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna y llenó de terror a todo el ejército1.
¶13 Después Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la subida a Heres1.
14 Y capturó a un joven de1 Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.
15 Y fue a los hombres de Sucot y dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me injuriasteis, diciendo: «¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que están fatigadosa?».
16 Entonces tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y abrojos, y con ellos castigó a1 los hombres de Sucot.
17 Derribó la torre de Peniela y mató a los hombres de la ciudad.
¶18 Después dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué clase de hombres eran los que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Eran como tú, cada uno parecía hijo1 de rey.
19 Y él dijo: Eran mis hermanos, hijos de mi madre. Vive el Señor, que si los hubierais dejado con vida, yo no os quitaría la vida.
20 Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate y mátalos. Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho.
21 Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza1. Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmunaa, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuellob.
¶22 Y los hombres de Israel dijeron a Gedeón: Reina sobre nosotros, tú y tus hijos, y también el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madián.
23 Pero Gedeón les dijo: No reinaré sobre vosotros, ni tampoco reinará sobre vosotros mi hijo; el Señor reinará sobre vosotrosa.
24 Les dijo también Gedeón: Quisiera pediros1 que cada uno de vosotros me dé un zarcillo2 de su botín (pues tenían zarcillos de oro, porque eran ismaelitasa).
25 Y ellos dijeron: De cierto te los daremos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos echó allí un zarcillo de su botín.
26 El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de mil setecientos siclos1 de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello.
27 Y Gedeón hizo de ello un efoda, y lo colocó en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituyó allí, y esto vino a ser ruina1 para Gedeón y su casa.
28 Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el país tuvo descanso por cuarenta años en los días de Gedeón.
¶29 Entonces Jerobaala, hijo de Joás, fue y habitó en su casa.
30 Y tuvo Gedeón setenta hijosa que fueron sus descendientes directos1, porque tuvo muchas mujeres.
31 La concubina que tenía en Siquem también le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.
32 Y murió Gedeón, hijo de Joás, a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.
¶33 Y sucedió que al morir Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse con los baalesa e hicieron a Baal-berit su diosb.
34 Y los hijos de Israel se olvidaron del Señor su Diosa que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor;
35 tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaala, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.
Y Abimelec, hijo de Jerobaala, fue a Siquem, a los parientes1 de su madre, y les habló a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:
2 Hablad ahora a oídos de todos los habitantes1 de Siquem: «¿Qué es mejor para vosotros, que todos los hijos de Jerobaal, setenta hombresa, reinen sobre vosotros, o que reine sobre vosotros un solo hombre?». Además, acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestrab.
3 Y los parientes de su madre hablaron todas estas palabras por él a oídos de todos los habitantes de Siquem; y ellos se inclinaron a seguir a1 Abimelec, porque dijeron: Es pariente nuestroa.
4 Y le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal-berita, con las cuales Abimelec tomó a sueldo hombres indignos y temerarios que lo siguieron.
5 Luego fue a la casa de su padre en Ofra y mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombresa, sobre una piedra. Pero Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libró1 porque se escondiób.
6 Y se reunieron todos los habitantes de Siquem y todo Bet-milo1, y fueron e hicieron rey a Abimelec, junto a la encina2 del pilar que había en Siquem.
¶7 Cuando se lo informaron a Jotam, fue y se paró en la cumbre del monte Gerizima, y alzando su voz, clamó y les dijo: Escuchadme, habitantes de Siquem, para que os oiga Dios.
8 Una vez los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros».
9 Mas el olivo les respondió: «¿He de dejar mi aceite1 con el cual2 se honra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?».
10 Entonces los árboles dijeron a la higuera: «Ven, reina sobre nosotros».
11 Pero la higuera les respondió: «¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ondear sobre los árboles?».
12 Después los árboles dijeron a la vid: «Ven tú, reina sobre nosotros».
13 Pero la vid les respondió: «¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?».
14 Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: «Ven tú, reina sobre nosotros».
15 Y la zarza dijo a los árboles: «Si en verdad1 me ungís por rey sobre vosotros, venid y refugiaos a mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y consuma los cedros del Líbano».
¶16 Ahora pues, si habéis procedido con verdad1 e integridad al hacer rey a Abimelec, y si habéis procedido bien con Jerobaala y su casa, y si habéis procedido con él como él merecía2
17 (pues mi padre peleó por vosotros, y arriesgó su vida1 y os libró de la mano de Madián,
18 pero vosotros os habéis rebelado hoy contra la casa de mi padre y habéis matado a sus hijos, setenta hombresa, sobre una piedra, y habéis hecho rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, el hijo de su siervab, porque es vuestro pariente);
19 si habéis, pues, procedido hoy en verdad1 e integridad para con Jerobaal y su casa, regocijaos en Abimelec, y que él también se regocije en vosotros.
20 Y si no, salga fuego de Abimelec y consuma a los habitantes de Siquem y de Bet-milo1; y salga fuego de los habitantes de Siquem y de Bet-milo1 y consuma a Abimelec.
21 Entonces Jotam escapó y huyó, y se fue a Beer y permaneció allí a causa de su hermano Abimelec.
¶22 Y reinó Abimelec tres años sobre Israel.
23 Pero Dios envió un espíritu de discordiaa entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelecb,
24 para que viniera la violencia hecha a los1 setenta hijos de Jerobaala, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mató, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanosb.
25 Y los habitantes de Siquem pusieron emboscadas1 contra él en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.
¶26 Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en él.
27 Y salieron al campo y vendimiaron sus viñedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta; y entrando a la casa de su diosa, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.
28 Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec y quién es Siquem para que le sirvamos? ¿No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial1? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquema; pero ¿por qué hemos de servirle a él?
29 ¡Quién pusiera este pueblo en mis manosa! Entonces yo quitaría a Abimelec. Diría a Abimelec: Aumenta tu ejército, y sal.
¶30 Y cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira.
31 Y envió encubiertamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y he aquí que están incitando1 a la ciudad contra ti.
32 Ahora pues, levántate de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo.
| a | |
| 1 | * , el espíritu |
| 2 | * , esta palabra |
| a | |
| a | |
| 1 | * , tortas de pan |
| 1 | * , ¿Está la palma |
| 2 | * , tus manos |
| a | |
| 1 | * , Porque así |
| a | |
| 2 | U, hollaré |
| a | |
| 1 | O, en paz |
| a | |
| 1 | O, campamentos |
| 2 | O, campamento |
| a | |
| 1 | * , e hirió |
| 2 | O, seguro |
| 1 | O, campamento |
| 1 | O, antes de subir el sol |
| 1 | * , un joven de los hombres de |
| 1 | * , ¿Está la palma |
| a | |
| 1 | * , hizo que conocieran |
| a | |
| 1 | * , como la apariencia de hijos |
| 1 | O, valentía |
| a | |
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| a | |
| 1 | * , pediros una petición |
| 2 | |
| a | |
| 1 | Un siclo equivale * a 11.4 gramos |
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| 1 | * , trampa |
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| 1 | * , que vinieron de sus lomos |
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| a | |
| 1 | * , hermano(s), y así en el resto del cap. |
| 1 | O, jefes heb., baalim, y así en el resto del cap. |
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| b | |
| 1 | * , sus corazones se inclinaron tras |
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| a | |
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| 1 | O, quedó |
| b | |
| 1 | O, toda la casa de Milo |
| 2 | O, al terebinto |
| a | |
| 1 | * , grosura |
| 2 | * , con el cual por mí |
| 1 | O, sinceridad |
| 1 | O, sinceridad |
| a | |
| 2 | * , conforme al proceder de sus manos |
| 1 | * , echó su alma por delante |
| a | |
| b | |
| 1 | O, sinceridad |
| 1 | O, la casa de Milo |
| a | |
| b | |
| 1 | * , de los |
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| b | |
| 1 | * , asechadores |
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| 1 | O, supervisor |
| a | |
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| 1 | * , sitiando |
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