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Jueces 17:1–21:25
Había un hombre de la región montañosa de Efraín, llamado Micaía.
2 Y él dijo a su madre: Las mil cien piezas de plata que te quitaron, acerca de las cuales proferiste una maldición a mis oídos1, he aquí, la plata está en mi poder2; yo la tomé. Y su madre dijo: Bendito sea mi hijo por el Señor.
3 Entonces él devolvió las mil cien piezas de plata a su madre, y su madre dijo: Yo de corazón1 dedico la plata de mi mano al Señor por mi hijo, para hacer una imagen tallada y una de fundicióna; ahora, por tanto, yo te las2 devuelvo.
4 Cuando él devolvió la plata a su madre, su madre tomó doscientas piezas de plata y se las dio al platero que las1 convirtió en una imagen tallada y una de fundición, y quedaron2 en casa de Micaía.
5 Y este hombre Micaía tenía un santuario1a, e hizo un efod e ídolos domésticos2b, y consagró a3 uno de sus hijos para que fuera su sacerdotec.
6 En aquellos días no había rey en Israela; cada uno hacía lo que a sus ojos le parecíab bien.
¶7 Y había un joven de Belén de Judáa, de la familia de Judá, que era levita y forastero allí.
8 Y el hombre salió de la ciudad, de Belén de Judá, para residir donde encontrara lugar; y mientras proseguía1 su camino, llegó a la región montañosa de Efraína, a la casa de Micaía.
9 Y Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y él le respondió: Soy un levita de Belén de Judá; y voy a residir donde encuentre lugar.
10 Entonces Micaía le dijo: Quédate conmigo y sé padre y sacerdote para mía, y yo te daré diez piezas de plata por año1, el2 vestido y la comida. Y el levita entró3.
11 Consintió el levita en quedarse con el hombre; y el joven fue para él como uno de sus hijos.
12 Micaía consagró al1 levita, y el joven vino a ser su sacerdotea, y moró2 en la casa de Micaía.
13 Y Micaía dijo: Ahora sé que el Señor me prosperará, porque tengo un levita por sacerdote.
Los danitas en busca de heredad
En aquellos días no había rey en Israela. Y por aquel tiempo1 la tribu de los danitas buscaba para sí una heredad donde habitar, porque hasta entonces esta no se le había asignado2 como posesión3 entre las tribus de Israelb.
2 Y los hijos de Dan enviaron de su tribu1, de entre todos ellos, a cinco hombres, hombres valientes2 de Zora y Estaola, a reconocer la tierra y explorarla; y les dijeron: Id, explorad la tierra. Y llegaron a la región montañosa de Efraínb, a la casa de Micaía, y se hospedaron allí.
3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita; y llegándose allá, le dijeron: ¿Quién te trajo aquí? ¿Qué estás haciendo en este lugar y qué tienes aquí?
4 Y él les dijo: Así y de esta manera me ha hecho Micaía, me ha tomado a sueldo y ahora soy su sacerdotea.
5 Y le dijeron: Te rogamos que consultes a Dios para saber si el1 camino en que vamos será próspero.
6 Y el sacerdote les dijo: Id en paz; el1 camino en que andáis tiene la aprobación2 del Señor.
¶7 Entonces los cinco hombres salieron y llegaron a Laisa y vieron al pueblo que había en ella viviendo en seguridad, tranquilo y confiado, según la costumbre de los sidonios; porque no había gobernante1 humillándolos en nada en aquella2 tierra, y estaban lejos de los sidonios, y no tenían relaciones con nadie.
8 Al regresar a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay?1
9 Y ellos respondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque hemos visto la tierra, y he aquí, es muy buena. ¿Estaréis, pues, quietos? No os demoréis en ir, para entrar a tomar posesión de la tierra.
10 Cuando entréis, llegaréis a un pueblo confiado, con una tierra espaciosa que Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta nada de lo que hay sobre la tierraa.
¶11 Entonces de la familia de los danitas, de Zora y de Estaol, partieron seiscientos hombres con armas de guerra.
12 Subieron y acamparon en Quiriat-jearim en Judá. Por tanto, llamaron aquel lugar el campamento de Dan1a hasta hoy; he aquí, está al occidente2 de Quiriat-jearim.
13 De allí pasaron a la región montañosa de Efraín y llegaron a la casa de Micaía.
¶14 Y los cinco hombres que fueron a reconocer la región de Lais, respondieron y dijeron a sus parientes: ¿No sabéis que en estas casas hay un efod, ídolos domésticos1a, una imagen tallada y una imagen de fundición? Ahora pues, considerad lo que debéis hacer.
15 Allí se desviaron y llegaron a la casa del joven levita, a la casa de Micaía, y le preguntaron cómo estaba.
16 Y los seiscientos hombres armados con sus armas de guerra, que eran de los hijos de Dan, se pusieron a la entrada de la puerta.
17 Y los cinco hombres que fueron a reconocer la tierra subieron y entraron allí, y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen de fundicióna, mientras el sacerdote estaba junto a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres con armas de guerra.
18 Cuando aquellos entraron a la casa de Micaía y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen de fundición, el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis?
19 Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu bocaa y ven con nosotros, y sé padre y sacerdote para nosotrosb. ¿Te es mejor ser sacerdote para la casa de un hombre, o ser sacerdote para una tribu y una familia de Israel?
20 Y se alegró el corazón del sacerdote, y tomó el efod, los ídolos domésticos y la imagen tallada, y se fue en medio del pueblo.
¶21 Entonces ellos se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y sus bienes por delante.
22 Cuando se alejaron de la casa de Micaía, los hombres que estaban en las casas cerca de la casa de Micaía, se juntaron y alcanzaron a los hijos de Dan.
23 Y gritaron a los hijos de Dan, y estos se volvieron1 y dijeron a Micaía: ¿Qué te pasa2 que has juntado gente?
24 Y él respondió: Os habéis llevado mis dioses que yo hice, y al sacerdote, y os habéis marchado, ¿y qué me queda? ¿Cómo, pues, me decís: «¿Qué pasa1?»?
25 Y los hijos de Dan le dijeron: Que no se oiga tu voz entre nosotros, no sea que caigan sobre ti hombres fieros1 y pierdas2 tu vida y las vidas de los de tu casa.
26 Y los hijos de Dan prosiguieron su camino; y cuando Micaía vio que eran muy fuertes para él, dio la vuelta y regresó a su casa.
¶27 Entonces ellos tomaron lo que Micaía había hecho, y al sacerdote que le había pertenecido, y llegaron a Laisa, a un pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada e incendiaron la ciudad.
28 Y no había nadie que la librara, porque estaba lejos de Sidón, en el valle que está cerca de Bet-rehoba, y ellos no tenían trato con nadie. Y reedificaron la ciudad y habitaron en ella.
29 Le pusieron el nombre de Dan a la ciudad, según el nombre de Dan su padre, que le nació a Israel; pero el nombre de la ciudad anteriormente era Laisa.
30 Y los hijos de Dan levantaron para sí la imagen talladaa; y Jonatán, hijo de Gersónb, hijo de Manasés1, y2 sus hijos fueron sacerdotesc para la tribu de los danitas, hasta el día del cautiverio de la tierra.
31 Levantaron, pues, para sí la imagen tallada que Micaía había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Siloa.
En1 aquellos días, cuando no había rey en Israela, había un levita que residía en la parte más remota de la región montañosa de Efraín, el cual tomó para sí una concubina de Belén de Judá.
2 Pero su concubina cometió adulterio contra él, y ella se fue de su lado, a la casa de su padre en Belén de Judá, y estuvo allí por espacio de cuatro meses.
3 Su marido se levantó y fue tras ella para hablarle cariñosamente1a y hacerla volver, llevando2 consigo a su criado y un par de asnos. Y ella lo llevó dentro de la casa de su padre, y cuando el padre de la joven lo vio, se alegró de conocerlo.
4 Y su suegro, el padre de la joven, lo retuvo, y se quedó con él tres días. Y comieron, bebieron y se alojaron allí.
5 Y1 al cuarto día se levantaron muy de mañana y él se preparó2 para irse; y el padre de la joven dijo a su yerno: Aliméntate3 con un bocado de pan y después os podéis ira.
6 Se sentaron, pues, los dos y comieron y bebieron juntos; y el padre de la joven dijo al hombre: Te ruego que te dignes pasar la noche, y que se alegre tu corazóna.
7 El hombre se levantó para irse, pero su suegro insistió, de modo que pasó allí la noche otra vez.
8 Y al quinto día se levantó muy de mañana para irse, y el padre de la joven dijo: Aliméntate1, te ruego, y espera hasta la tarde2; y los dos comieron.
9 Cuando el hombre se levantó para irse con su concubina y su criado, su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aquí, ya ha declinado el día1; te ruego que pases la noche. Mira, el día llega a su fin; pasa la noche aquí para que se alegre tu corazón. Y mañana os levantaréis temprano para vuestro viaje y te irás a tu casa2.
¶10 Pero el hombre no quiso pasar la noche, así que se levantó y partió, y fue hasta un lugar frente a Jebús, es decir, Jerusaléna. Y estaban con él un par de asnos aparejados; también con él estaba su concubina.
11 Cuando estaban cerca de Jebús, el día casi había declinado; y el criado dijo a su señora: Te ruego que vengas, nos desviemos, y entremos en esta ciudad de los jebuseos y pasemos la noche en ella.
12 Pero su señor le dijo: No nos desviaremos para entrar en la ciudad de extranjeros que no son de los hijos de Israel, sino que iremos hasta Guibeá.
13 Y dijo a su criado: Ven, acerquémonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Guibeá o en Ramá.
14 Así que pasaron de largo y siguieron su camino, y el sol se puso sobre ellos cerca de Guibeá que pertenece a Benjamín.
15 Y se desviaron allí para entrar y alojarse en Guibeá. Cuando entraron, se sentaron1 en la plaza de la ciudad porque nadie los llevó a su casa para pasar la noche.
¶16 Entonces, he aquí, un anciano venía de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la región montañosa de Efraína y se alojaba1 en Guibeá, pero los hombres del lugar eran benjamitasb.
17 Y alzó sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: ¿A dónde vas y de dónde vienes?
| 1 | * , y también lo hablaste a mis oídos |
| 2 | * , conmigo |
| 1 | O, totalmente |
| a | |
| 2 | * , la |
| 1 | * , la |
| 2 | * , y estaba |
| 1 | * , una casa de dioses |
| a | |
| 2 | Heb., terafim |
| b | |
| 3 | * , llenó la mano de |
| c | |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | * , hacía |
| a | |
| a | |
| 1 | * , días |
| 2 | * , combinaciones de |
| 3 | * , fue |
| 1 | * , llenó la mano del |
| a | |
| 2 | * , estuvo |
| a | |
| 1 | * , en aquellos días |
| 2 | * , le había caído |
| 3 | O, heredad |
| b | |
| 1 | * , familia |
| 2 | * , hombres, hijos de valor |
| a | |
| b | |
| a | |
| 1 | * , nuestro |
| 1 | * , vuestro |
| 2 | * , está delante |
| a | |
| 1 | * , uno que posee dominio |
| 2 | * , la |
| 1 | * , ¿Vosotros qué? |
| a | |
| 1 | I.e., Campamento de Dan |
| a | |
| 2 | * , detrás |
| 1 | Heb., terafim, y así en el resto del cap. |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | * , y volvieron sus rostros |
| 2 | * , ¿Qué a ti |
| 1 | * , ¿Qué a ti |
| 1 | * , amargados de alma |
| 2 | * , recojas |
| a | |
| a | |
| a | |
| a | |
| b | |
| 1 | Algunas versiones antiguas dicen: Moisés |
| 2 | * , él y |
| c | |
| a | |
| 1 | * , Y sucedió que en |
| a | |
| 1 | * , a su corazón |
| a | |
| 2 | * , y |
| 1 | * , Y sucedió que |
| 2 | * , se levantó |
| 3 | * , Alimenta tu corazón |
| a | |
| a | |
| 1 | * , Alimenta tu corazón |
| 2 | * , hasta que el día decline |
| 1 | * , el día para anochecer |
| 2 | * , tienda |
| a | |
| a | |
| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en el * , entró, se sentó |
| a | |
| 1 | O, peregrinaba |
| b |
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