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Juan 12–19
aEntonces Jesús, seis días antes de la Pascuab, vino a Betania donde estaba Lázaro1, al que Jesús había resucitado de entre los muertosc.
2 Y1 le hicieron una cena allí, y Martaa servía; pero Lázaro era uno de los que estaban2 a la mesa con Él.
3 Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puroa que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó1 con los cabellosb, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.
4 Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar1a, dijo*:
5 ¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios1 y se dio a los pobres?
6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dineroa, sustraía de lo que se echaba en ellab.
7 Entonces Jesús dijo: Déjala, para que lo guarde para el día de mi sepultura1a.
8 Porque a los pobres siempre los tendréis1 con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis1a.
Conspiración para matar a Lázaro
¶9 Entonces la gran multitud de judíosa se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no solo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertosb.
10 Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro;
11 porque por causa de éla muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesúsb.
¶12 Al día siguiente, acuando la gran multitud que había venido a la fiestab, oyó que Jesús venía a Jerusalén,
13 tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señora, el Rey de Israelb.
14 Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito:
15 No temas, hija de Sión; he aquí, tu Rey viene, montado en un pollino de asnaa.
16 Sus discípulos no entendieron esto al principioa, pero después, cuando Jesús fue glorificadob, entonces se acordaron de que esto se había escrito de Él, y de que le habían hecho estas cosas.
17 Y así, la multitud que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertosa, daba testimonio de Él.
18 Por eso la multitud fue también a recibirlea, porque habían oído que Él había hecho esta señal1b.
19 Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras Él.
¶20 Y había unos griegosa entre los que subían a adorar en la fiestab;
21 estos, pues, fueron a Felipea, que era de Betsaidab de Galilea, y le rogaban, diciendo: Señor, queremos ver a Jesús.
22 Felipe fue* y se lo dijo* a Andrésa; Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús.
23 Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la horaa para que el Hijo del Hombre sea glorificadob.
24 En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho frutoa.
25 El que ama su vida1 la pierde; y el que aborrece su vida1a en este mundo, la conservaráb para vida eterna.
26 Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidora; si alguno me sirve, el Padre lo honraráb.
Discurso de Jesús sobre su muerte
¶27 Ahora mi alma se ha angustiadoa; y ¿qué diré: «Padreb, sálvame de esta horac»? Pero para esto he llegado a esta hora.
28 Padrea, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielob: Y le he glorificado, y de nuevo le glorificaré.
29 Por eso la multitud que estaba allí y la oyó, decía que había sido un trueno; otros decían: Un ángel le ha habladoa.
30 Respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotrosa.
31 Ya está aquí1 el juicio de este mundoa; ahora el príncipe de este mundob será echado fuera.
32 Y yo, si soy levantado de la tierraa, atraeré a todos a mí mismob.
33 Pero Él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morira.
34 Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en1 la leya que el Cristo2 permanecerá para siempreb; ¿y cómo dices tú: «El Hijo del Hombrec tiene que ser levantadod»? ¿Quién es este Hijo del Hombre?
35 Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará1 entre vosotrosa. Caminad mientras tenéis la luzb, para que no os sorprendan las tinieblasc; el que anda en la oscuridad no sabe adónde vad.
36 Mientras tenéis la luz, creed en la luza, para que seais hijos de luzb.
¶Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó1 de ellosc.
37 Pero aunque había hecho tantas señales1 delante de ellos, no creían en Él,
38 para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo1 del Señora?
39 Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también1:
40 El ha cegado sus ojos y endurecido su corazóna, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los saneb.
41 Esto dijo Isaías porque vio su gloriaa, y habló de Élb.
42 Sin embargo, muchos, aun de los gobernantesa, creyeron en Élb, pero por causa de los fariseosc no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagogad.
43 Porque amaban más el reconocimiento1 de los hombres que el reconocimiento1 de Diosa.
Juzgados por la palabra de Jesús
¶44 Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviadoa.
45 Y el que me ve, ve al que me ha enviadoa.
46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblasa.
47 Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundoa.
48 El que me rechazaa y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he habladob, esa lo juzgará en el día finalc.
49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta1a, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamientob sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.
50 Y sé que su mandamiento es vida eternaa; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dichob.
Jesús lava los pies a sus discípulos
Antes de la fiesta de la Pascuaa, sabiendo Jesús que su hora había llegadob para pasar de este mundo al Padrec, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin1.
2 Y durante la cena, como ya el diabloa había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregarab,
3 Jesús, sabiendo que el Padre había puesto1 todas las cosas en sus manosa, y que de Dios había salidob y a Dios volvía,
4 se levantó* de la cena y se quitó* su manto, y tomando una toalla, se la ciñóa.
5 Luego echó* agua en una vasija, y comenzó a lavar los piesa de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.
6 Entonces llegó* a Simón Pedro. Este le dijo*: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?
7 Jesús respondió, y le dijo: Ahora tú no comprendes lo que yo hago, pero lo entenderás despuésa.
8 Pedro le contestó*: ¡Jamás me lavarása los pies! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigob.
9 Simón Pedro le dijo*: Señor, entonces no solo los pies, sino también las manos y la cabeza.
10 Jesús le dijo*: El que se ha bañado no necesita lavarse, excepto los pies, pues1 está todo limpio; y vosotros estáis limpiosa, pero no todos.
11 Porque sabía quién le iba a entregara; por eso dijo: No todos estáis limpios.
Jesús, ejemplo supremo de humildad
¶12 Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su mantoa, y sentándose1 a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamáis Maestroa y Señorb; y tenéis razón1, porque lo soy.
14 Pues si yo, el Señora y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.
15 Porque os he dado ejemploa, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16 En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señora, ni un enviadob es mayor que el que le envió.
17 Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáisa.
18 No hablo de todos vosotrosa; yo conozco a los que he escogidob; pero es para que se cumpla la Escriturac: “El que come mi pan ha levantado contra mí su calcañard».
19 Os lo digo desde ahora, antes de que pase, para que cuando suceda, creáisa que yo soy1b.
20 En verdad, en verdad os digo: el que recibe al que yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envióa.
¶21 Habiendo dicho Jesús esto, se angustió en espíritua, y testificó y dijo: En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregaráb.
22 Los discípulos se miraban unos a otros, y estaban perplejos sin saber de quién hablabaa.
23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amabaa, estaba a la mesa reclinado en el pecho de Jesúsb.
24 Por eso Simón Pedro le hizo* señas, y le dijo*: Dinos de quién habla.
25 Él, recostándose de nuevo1 sobre el pecho de Jesús, le dijo*: Señor, ¿quién esa?
26 Entonces Jesús respondió*: Es aquel a quien yo daré el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, lo tomó* y se lo dio* a Judas, hijo de Simón Iscariotea.
27 Y después del bocado, Satanása entró en élb. Entonces Jesús le dijo*: Lo que vas a hacer, hazlo pronto.
28 Pero ninguno de los que estaban sentados1 a la mesa entendió por qué le dijo esto.
29 Porque algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dineroa, Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiestab, o que diera algo a los pobresc.
30 Y Judas1, después de recibir el bocado, salió inmediatamente; y ya era de nochea.
¶31 Entonces, cuando salió, Jesús dijo*: Ahora es1 glorificadoa el Hijo del Hombreb, y Dios es glorificado en Élc.
32 Si Dios es glorificado en Él1, Dios también le glorificará en sí mismoa, y le glorificará enseguida.
33 Hijitosa, estaré con vosotros un poco más de tiempob. Me buscaréis, y como dije a los judíos, ahora también os digo a vosotros: adonde yo voy, vosotros no podéis irc.
34 Un mandamiento nuevo os doya: que os améis los unos a los otrosb; que como yo os he amadoc, así también os améis los unos a los otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otrosa.
Jesús predice la negación de Pedro
¶36 Simón …
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| 1 | Algunos * agregan: el que había estado muerto |
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| 1 | * , Por tanto |
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| 2 | * , se reclinaban |
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| 1 | * , y le secó los pies |
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| 1 | O, traicionar |
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| 1 | Un denario valía * 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día |
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| 1 | I.e., la costumbre de ungir para la sepultura |
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| 1 | * , tenéis |
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| 1 | O, este milagro |
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| 1 | O, alma |
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| 1 | * , Ahora es |
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| 1 | O, aprendido de |
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| 2 | I.e., el Mesías |
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| 1 | * , está |
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| 1 | * , fue ocultado |
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| 1 | O, tantos milagros |
| 1 | I.e., el poder |
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| 1 | * , otra vez |
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| 1 | O, la gloria |
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| 1 | * , de mí mismo |
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| 1 | O, hasta lo sumo, o, eternamente |
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| 1 | * , dado |
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| 1 | * , pero |
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| 1 | * , recostándose |
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| 1 | * , decís bien |
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| 1 | Véase nota en Juan 8:24 |
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| 1 | * , así |
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| 1 | * , reclinados |
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| 1 | * , aquél |
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| 1 | O, fue |
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| 1 | Algunos * antiguos no incluyen esta frase |
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