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Juan 7–8
Después de esto, Jesús andaba por Galileaa, pues no quería andar por Judea porque los judíosb procuraban matarlec.
2 Y la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculosa, estaba cerca.
3 Por eso sus hermanosa le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulosb vean las obras que tú haces.
4 Porque nadie hace nada en secreto cuando1 procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo.
5 Porque ni aun sus hermanosa creían en Él.
6 Entonces Jesús les dijo*: Mi tiempo aún no ha llegadoa, pero vuestro tiempo es siempre oportuno.
7 El mundo no puede odiaros a vosotros, pero a mí me odiaa, porque yo doy testimonio de él, que sus acciones son malasb.
8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo a esta fiesta porque aún mi tiempo no se ha cumplidoa.
9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.
Jesús sube a la fiesta en secreto
¶10 Pero cuando sus hermanosa subieron a la fiesta, entonces Él también subió; no abiertamente, sino en1 secreto.
11 Por eso los judíosa le buscaban en la fiestab y decían: ¿Dónde está ese?
12 Y había mucha murmuración entre la gente acerca de Él. Unos decían: Él es bueno. Otros decían: No, al contrario, extravía a la gentea.
13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de Él por miedo a los judíosa.
Jesús enseña durante la fiesta
¶14 Pero ya a mitad de la fiesta, Jesús subió al templo y se puso a enseñara.
15 Entonces los judíosa se maravillaban, diciendo: ¿Cómo puede este saber de letrasb sin haber estudiado?
16 Jesús entonces les respondió y dijo: Mi enseñanzaa no es mía, sino del que me envió.
17 Si alguien quiere hacer su voluntad, sabrá si mi enseñanza es de Dios o si hablo de mí mismoa.
18 El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envióa, este es verdadero y no hay injusticia en Él.
19 ¿No os dio Moisés la leya, y sin embargo ninguno de vosotros la cumple1? ¿Por qué procuráis matarmeb?
20 La multitud contestó: ¡Tienes un demonioa! ¿Quién procura matarte?
21 Respondió Jesús y les dijo: Una sola obra hicea y todos os admiráis.
22 Por eso Moisés os ha dado la circuncisióna (no porque sea de Moisés, sino de los padresb), y en el día de reposo circuncidáis al hombre.
23 Y si para no violar la ley de Moisés un hombre recibe la circuncisión en el día de reposoa, ¿por qué estáis enojados conmigo porque sané por completo a un hombre en el día de reposo?
24 No juzguéis por la apariencia, sino juzgad con1 juicio justoa.
¶25 Entonces algunos de Jerusalén decían: ¿No es este al que procuran matar?
26 Y ved, habla en público y no le dicen nada. ¿No será que en verdad los gobernantesa reconocen que este es el Cristo1?
27 Sin embargo, nosotros sabemos de dónde es este; pero cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde esa.
28 Jesús entonces, mientras enseñabaa en el templo, exclamó en alta voz, diciendo: Vosotros me conocéis y sabéis de dónde soyb. Yo no he venido por mi propia cuentac, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.
29 Yo le conozcoa, porque procedo de Élb, y Él me envióc.
30 Procuraban, pues, prenderlea; pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su horab.
31 Pero muchos de la multitud creyeron en Éla, y decían: Cuando el Cristo1b venga, ¿acaso hará más señales2c que las que este ha hecho?
32 Los fariseos oyeron a la multitud murmurando estas cosas acerca de Él, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguacilesa para que le prendieranb.
33 Entonces Jesús dijo: Por un poco más de tiempo estoy con vosotrosa; después voy al que me enviób.
34 Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ira.
35 Decían entonces los judíosa entre sí: ¿Adónde piensa irse esteb que no le hallemos? ¿Será acaso que quiere irse a la dispersiónc entre los griegosd y enseñar a los griegos?
36 ¿Qué quiere decir esto que ha dicho: «Me buscaréis y no me hallaréis; y donde yo esté, vosotros no podéis ira»?
¶37 Y en el último día, el gran día de la fiestaa, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba1b.
38 El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser1 brotarán ríos de aguaa vivab».
39 Pero Él decía esto del Espíritua, que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía1b, pues Jesús aún no había sido glorificadoc.
40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profetaa.
41 Otros decían: Este es el Cristo1. Pero otros decían: ¿Acaso el Cristo1 ha de venir de Galileaa?
42 ¿No ha dicho la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David, y de Beléna, la aldea de donde era David?
43 Así que se suscitó una divisióna entre la multitud por causa de Él.
44 Y algunos de ellos querían prenderle, pero nadie le echó manoa.
¶45 Entonces los alguacilesa vinieron a los principales sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?
46 Los alguacilesa respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre hablab!
47 Entonces los fariseos les contestaron: ¿Es que también vosotros os habéis dejado engañara?
48 ¿Acaso ha creído en Él alguno de los gobernantesa, o de los fariseos?
49 Pero esta multitud que no conoce de la ley, maldita es.
50 Nicodemoa, el que había venido a Jesús1 antes, y que era uno de ellos, les dijo*:
51 ¿Acaso juzga nuestra ley a un hombre a menos que le oiga primeroa y sepa lo que hace?
52 Respondieron y le dijeron: ¿Es que tú también eres de Galileaa? Investiga, y verás que ningún profeta surge de Galilea.
53 1Y cada uno se fue a su casa.
La mujer sorprendida en adulterio
Pero Jesús se fue al Monte de los Olivosa.
2 Y al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a Él; y sentándose, les enseñabaa.
3 Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,
4 le dijeron*: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
5 Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeresa; ¿tú, pues, qué dices?
6 Decían esto, probándolea, para tener de qué acusarleb. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra.
7 Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezóa y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primerob en tirarle una piedrac.
8 E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
9 Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.
10 Enderezándosea Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?
11 Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condenoa. Vete; desde ahora no peques másb.
¶12 Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundoa; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luzb de la vida.
13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero1a.
14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonioa de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voyb; pero vosotros no sabéis de dónde vengoc ni adónde voy.
15 Vosotros juzgáis según la carne1a; yo no juzgo a nadieb.
16 Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que1 me envióa.
17 Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero1a.
18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mía.
19 Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padrea.
20 Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoroa, cuando enseñaba en el templob; y nadie le prendió, porque todavía no había llegado su horac.
¶21 Entonces les dijo de nuevo: Yo me voy, y me buscaréisa, y moriréis en vuestro pecadob; adonde yo voy, vosotros no podéis ir.
22 Por eso los judíosa decían: ¿Acaso se va a suicidar, puesto que dice: «Adonde yo voy, vosotros no podéis irb»?
23 Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arribaa; vosotros sois de este mundob, yo no soy de este mundoc.
24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy1a, moriréis en vuestros pecadosb.
25 Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio1?
26 Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que me envió es veraza; y yo, las cosas que oí de Él, estas digo al mundob.
27 No comprendieron que les hablaba del Padre.
28 Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombrea, entonces sabréis que yo soy1b y que no hago nada por mi cuentac, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.
29 Y El que me envió está conmigo; no me ha dejado1 soloa, porque yo siempre hago lo que le agradab.
30 Al hablar estas cosas, muchos creyeron en Éla.
Los verdaderos hijos de Abraham
¶31 Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabraa, verdaderamente sois mis discípulosb;
32 y conoceréis la verdada, y la verdad os hará libresb.
33 Ellos le contestaron: Somos descendientes de Abrahama y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: «Seréis libres»?
34 Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecadoa;
35 y el esclavo no queda en la casa para siemprea; el hijo sí permanece para siempreb.
36 Así que, si el Hijo os hace libresa, seréis realmente libres.
37 Sé que sois descendientes de Abrahama; y sin embargo, procuráis matarmeb porque mi palabra no tiene cabida en vosotros1.
38 Yo hablo lo que he visto con mi Padre1; vosotros, entonces, hacéis también lo que oísteis de vuestro padrea.
39 Ellos le contestaron, y le dijeron: Abraham es nuestro padrea. Jesús les dijo*: Si sois hijos de Abrahamb, …
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 2 | O, milagros |
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| 1 | I.e., que siga viniendo a mí y que siga bebiendo |
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| 1 | Otros * dicen: porque todavía no se había dado el Espíritu Santo |
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| 1 | I.e., según un criterio carnal |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: yo y el que |
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| 1 | O, válido |
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| 1 | La mayoría de los eruditos bíblicos relacionan estas palabras con Ex. 3:14 YO SOY EL QUE SOY |
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| 1 | O, Lo que os he dicho desde el principio |
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| 1 | Véase la nota, vers. 24 |
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| 1 | O, no me dejó |
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| 1 | O, no progresa en vosotros |
| 1 | O, en la presencia del Padre |
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