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Josué 9–16
Y aconteció que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en los montes, en los valles y en toda la costa del mar Grandea hacia el Líbano, los reyes de los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseosb,
2 a una se reunieron y se pusieron de acuerdo1a para pelear contra Josué y contra Israel.
¶3 Cuando los habitantes de Gabaón se enteraron de lo que Josué había hecho a Jericó y a Haia,
4 ellos también usaron de astucia y fueron como embajadores1, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados2,
5 y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí; y todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado.
6 Vinieron a Josué al campamento en Gilgala, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: Hemos venido de un país lejano; haced, pues, pacto con nosotros.
7 Y los hombres de Israel dijeron a los heveosa: Quizá habitáis en nuestra tierra1, ¿cómo, pues, haremos pacto con vosotros2b?
8 Respondieron ellos a Josué: Somos tus siervosa. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois, y de dónde venís?
9 Y le dijeron: Tus siervos han venido de un país muy lejanoa a causa de la fama del Señor tu Dios; porque hemos oído hablar de Él, de todo lo que hizo en Egiptob,
10 y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot.
11 Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro país nos hablaron, diciendo: «Tomad provisiones en vuestra mano para el camino, id a su encuentro y decidles: “Somos vuestros siervosa; haced, pues, pacto con nosotros”».
12 Este nuestro pan estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para provisión el día que salimos para venir a vosotros; pero he aquí, ahora está seco y desmenuzado.
13 Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y he aquí, están rotos; y estos vestidos nuestros y nuestras sandalias están gastados a causa de lo muy largo del camino.
14 Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo1 del Señora.
15 Josué hizo paz con ellos y celebró pacto con ellosa para conservarles la vida; también los jefes de la congregación se lo juraron.
¶16 Y sucedió que al cabo de tres días después de haber hecho pacto con ellos, oyeron que eran vecinos y que habitaban en su tierra1.
17 Y partieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a sus ciudades. Sus ciudades eran Gabaóna, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
18 Los hijos de Israel no los mataron1 porque los jefes de la congregación les habían jurado por el Señor, Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los jefes.
19 Pero todos los jefes dijeron a1 la congregación: Nosotros les hemos jurado por el Señor, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
20 Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho.
21 Y los jefes les dijeron: Dejadlos vivir. Y fueron leñadores y aguadoresa para toda la congregación, tal como los jefes les habían dicho.
¶22 Entonces Josué los mandó llamar y les habló, diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: «Habitamos muy lejos de vosotros», cuando habitáis en nuestra tierra1a?
23 Ahora pues, malditos sois y nunca dejaréis de ser esclavos1a, leñadores y aguadores para la casa de mi Dios.
24 Y ellos respondieron a Josué, y dijeron: Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el Señor tu Dios había mandado a su siervo Moisés que os diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros; por tanto, temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, y hemos hechoa esto.
25 Ahora pues, he aquí estamos en tus manos; haz con nosotros lo que te parezca bueno y justoa.
26 Y así hizo él con ellos, y los libró de las manos de los hijos de Israel, y estos no los mataron.
27 Y aquel día Josué los hizo leñadores y aguadores para la congregación y para el altar del Señor, en el lugar que el Señor escogieraa, hasta el día de hoy.
Y sucedió que cuando Adonisedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué había capturado a Hai y que la había destruido por completo1a (como había hecho con Jericó y con su rey, así había hecho con Hai y con su rey), y que los habitantes de Gabaón habían concertado la paz con Israel y estaban dentro de su tierra2b,
2 tuvo1 gran temora, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y porque era más grande que Hai, y todos sus hombres eran valientes.
3 Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusalén, envió mensaje a Hoham, rey de Hebrón, a Piream, rey de Jarmut, a Jafía, rey de Laquis y a Debir, rey de Eglóna, diciendo:
4 Subid a mí y ayudadme, y ataquemos1 a Gabaón, porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israela.
5 Se reunieron, pues, los cinco reyes de los amorreosa, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, y subieron ellos con todos sus ejércitos, y acamparon junto a Gabaón y lucharon contra ella.
¶6 Entonces los hombres de Gabaón enviaron mensaje a Josué al campamento de Gilgal, diciendo: No abandones a1 tus siervos; sube rápidamente a nosotros, sálvanos y ayúdanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en los montes se han reunido contra nosotros.
7 Y Josué subió de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los valientes guerrerosa.
8 Y el Señor dijo a Josué: No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos; ninguno1 de ellos te podrá resistira.
9 Vino, pues, Josué sobre ellos de repente, habiendo marchado1 toda la noche desde Gilgal.
10 Y el Señor los desconcertó delante de Israel, y los hirió con gran matanza en Gabaóna, y los persiguió por el camino de la subida de Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.
11 Y sucedió que mientras huían delante de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet-horón, el Señor arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellosa hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo que los que mataron a espada los hijos de Israel.
¶12 Entonces Josué habló al Señor el día en que el Señor entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de Israel:
Sol, detente en Gabaón,
y tú luna, en el valle de Ajalóna.
13 Y el sol se detuvo, y la luna se paróa,
hasta que la nación se vengó de sus enemigos.
¿No está esto escrito en el libro de Jaserb? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponersec como por un día entero.
14 Y ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre; porque el Señor peleó por Israela.
15 Entonces Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.
Captura y muerte de los cinco reyes
¶16 Y aquellos cinco reyesa habían huido y se habían escondido en la cueva de Maceda.
17 Y fue dado aviso a Josué, diciendo: Los cinco reyes han sido hallados escondidos en la cueva de Maceda.
18 Y Josué dijo: Rodad piedras grandes hacia la entrada1 de la cueva, y poned junto a ella hombres que los vigilen,
19 pero vosotros no os quedéis ahí; perseguid a vuestros enemigos y atacadlos1 por la retaguardia. No les permitáis entrar en sus ciudades, porque el Señor vuestro Dios los ha entregado en vuestras manos.
20 Y sucedió que cuando Josué y los hijos de Israel terminaron de herirlos con gran matanza, hasta que fueron destruidos, y que los sobrevivientes que de ellos quedaron habían1 entrado en las ciudades fortificadasa,
21 todo el pueblo volvió en paz al campamento y a Josué en Maceda. Nadie profirió palabra alguna1 contra ninguno de los hijos de Israel.
¶22 Entonces Josué dijo: Abrid la entrada1 de la cueva y sacadme de ella2 a esos cinco reyes.
23 Así lo hicieron, y le trajeron1 de la cueva a estos cinco reyesa: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón.
24 Y sucedió que cuando llevaron1 estos reyes a Josué, Josué llamó a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que habían ido con él: Acercaos, poned vuestro pie sobre el cuello de estos reyes. Ellos se acercaron y pusieron los pies sobre sus cuellosa.
25 Entonces Josué les dijo: No temáis ni os acobardéis. Sed fuertes y valientes, porque así hará el Señor a todos vuestros enemigos con quienes lucháisa.
26 Después Josué los hirió, les dio muerte y los colgó de cinco árboles, y quedaron colgados de los árboles hasta la tardea.
27 Y sucedió que a la hora de la puesta1 del sol, Josué dio órdenes y los bajaron de los árboles, y los echaron en la cueva donde se habían escondido; y sobre la boca de la cueva pusieron grandes piedrasa que permanecen hasta el día de hoy.
¶28 Y aquel día Josué conquistó a Maceda, y la hirió a filo de espada junto con su rey; la1 destruyó por completo2 con todas las personas3 que había en ella. No dejó ningún sobrevivientea; e hizo con el rey de Maceda como había hecho con el rey de Jericó.
¶29 Josué, y todo Israel con él, pasó de Maceda a Libna, y peleó contra Libnaa;
30 y el Señor la entregó también, junto con su rey, en manos de Israel, que la hirió a filo de espada con todas las personas que había en ella. No dejó ningún sobreviviente en ella, e hizo con su rey como había hecho con el rey de Jericó.
¶31 Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, acampó cerca de ella y la atacó.
32 Y el Señor entregó a Laquis en manos de Israel, la cual conquistó al segundo día, y la hirió a filo de espada con todas las personas que había en ella, conforme a todo lo que había hecho a Libna.
¶33 Entonces Horam, rey de Gezera, subió en ayuda de Laquis, y Josué lo derrotó1 a él y a su pueblo, hasta no dejar sobreviviente alguno.
¶34 Josué, y todo Israel con él, pasó de Laquis a Eglón, y acamparon cerca de ella y la atacaron.
35 La conquistaron aquel mismo día y la hirieron a filo de espada; y destruyó por …
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| 1 | * , a una boca |
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| 1 | * , fueron y se prepararon para un viaje |
| 2 | * , atados |
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| 1 | * , habitas en medio mío |
| 2 | * , haré pacto contigo |
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| 1 | * , preguntaron a la boca |
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| 1 | * , en medio de él |
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| 1 | * , hirieron |
| 1 | * , a toda |
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| 1 | * , entre nosotros |
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| 1 | * , y un siervo no será cortado de entre vosotros |
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| 1 | O, dedicado al anatema |
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| 2 | * , entre ellos |
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| 1 | * , tuvieron |
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| 1 | * , e hiramos |
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| 1 | * , No aflojes tu mano para con |
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| 1 | * , ningún hombre |
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| 1 | * , subido |
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| 1 | * , boca |
| 1 | * , heridlos |
| 1 | * , y habían |
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| 1 | * , afiló su lengua |
| 1 | * , boca |
| 2 | * , de la cueva |
| 1 | * , sacaron |
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| 1 | * , sacaron |
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| 1 | * , ida |
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| 1 | Algunos * dicen: los |
| 2 | O, dedicó al anatema, y así en el resto del cap. |
| 3 | * , toda alma, y así en el resto del cap. |
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| 1 | * , hirió |
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