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Josué 8–18
Entonces el Señor dijo a Josué: No temas ni te acobardesa. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levántate, sube a Hai; mira, he entregado en tu manob al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.
2 Harás con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jericó y con su rey; tomaréis para vosotros como botín solamente los despojos y el ganadoa. Prepara1 una emboscada a la ciudad detrás de ella.
¶3 Y Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Escogió Josué treinta mil hombres, valientes guerreros, los envió de noche,
4 y les dio órdenes, diciendo: Mirad, vais a poner emboscada a la ciudad por detrás de ella1a. No os alejéis mucho de la ciudad, sino estad todos alerta.
5 Y yo y todo el pueblo que me acompaña nos acercaremos a la ciudad. Y sucederá que cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellosa,
6 y ellos saldrán tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirán: «Huyen ante nosotros como la primera vez». Huiremos, pues, ante ellos.
7 Vosotros saldréis1 de la emboscada y os apoderaréis de la ciudad, porque el Señor vuestro Dios la entregará en vuestras manos.
8 Y será que cuando hayáis tomado la ciudad, le1 prenderéis fuego. Lo haréis conforme a la palabra del Señor. Mirad que yo os lo he mandadoa.
9 Josué los envió, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel y Hai, al occidente de Hai; pero Josué pasó la noche entre el pueblo.
¶10 Y se levantó Josué muy de mañana, pasó revista al pueblo y subió con los ancianos de Israel frente al pueblo de Haia.
11 Entonces todos los hombres1 de guerra que estaban con él subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Y había un valle entre él y Hai.
12 Tomó unos cinco mil hombres y los puso en emboscada entre Betela y Haib, al occidente de la ciudad1.
13 Y apostaron al pueblo: todo el ejército que estaba al norte de la ciudad, y su retaguardia que estaba al occidente de la ciudad. Y Josué pasó1 aquella noche en medio del valle.
14 Y aconteció que al ver esto el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, él y todo su pueblo, en el lugar señalado frente a la llanura del desierto; pero no sabía que había una emboscada contra él por detrás de la ciudad.
15 Y Josué y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desiertoa.
16 Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josué, y se alejaron de la ciudada.
17 No quedó hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin protección1 por perseguir a Israel.
¶18 Entonces el Señor dijo a Josué: Extiende la jabalina que está en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano. Y extendió Josué hacia la ciudad la jabalina que estaba en su manoa.
19 Y los que estaban emboscados se levantaron rápidamente de su lugar, y corrieron cuando él extendió su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, y se apresuraron a prender fuego a la ciudad.
20 Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, he aquí, el humo de la ciudad subía al cielo, y no tenían lugar adónde huir, ni por un lado ni por otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra sus perseguidores.
21 Al ver Josué y todo Israel que los emboscados habían tomado la ciudad y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y mataron1 a los hombres de Hai.
22 Y los otros1 salieron de la ciudad a su encuentro así que los de Hai quedaron en medio de Israel, unos1 por un lado y otros1 por el otro; y los mataron2 hasta no quedar de ellos3 sobreviviente ni fugitivoa.
23 Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.
¶24 Y sucedió que cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, adonde ellos los habían perseguido y todos habían caído a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvió a Hai y la hirieron a filo de espada.
25 Y todos los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fueron doce mil; todo el pueblo1 de Haia.
26 Josué no retiró su mano con la cual tenía extendida la jabalinaa, hasta que hubo destruido por completo1 a todos los habitantes de Hai.
27 Solo el ganado y los despojos de aquella ciudad tomó para sí Israel como botín, conforme a la palabra que el Señor había ordenado a Josuéa.
28 Y quemó Josué a Hai y la convirtió en un montón de ruinas para siemprea, en una desolación hasta el día de hoy.
29 Y colgó al rey de Hai en un árbol hasta la tarde; y a la puesta del sol Josué dio orden que bajaran su cadáver del árbol; lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoya.
El altar de piedra y la lectura de la ley
¶30 aEntonces edificó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal,
31 tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras sin labrar1, sobre las cuales nadie había alzado herramienta de hierroa; y sobre él ofrecieron holocaustos al Señor, y sacrificaron ofrendas de paz.
32 Y escribió allí, sobre las piedras, una copia de la ley que Moisésa había escrito, en presencia de los hijos de Israel.
33 Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, tanto el forastero como el nativo. La mitad de ellos estaba frente al monte Gerizima, y la otra mitad frente al monte Ebalb, tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado la primera vez, para que bendijeran al pueblo de Israel.
34 Después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la leya.
35 No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los forasteros que vivían1 entre ellosa.
Y aconteció que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en los montes, en los valles y en toda la costa del mar Grandea hacia el Líbano, los reyes de los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseosb,
2 a una se reunieron y se pusieron de acuerdo1a para pelear contra Josué y contra Israel.
¶3 Cuando los habitantes de Gabaón se enteraron de lo que Josué había hecho a Jericó y a Haia,
4 ellos también usaron de astucia y fueron como embajadores1, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados2,
5 y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí; y todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado.
6 Vinieron a Josué al campamento en Gilgala, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: Hemos venido de un país lejano; haced, pues, pacto con nosotros.
7 Y los hombres de Israel dijeron a los heveosa: Quizá habitáis en nuestra tierra1, ¿cómo, pues, haremos pacto con vosotros2b?
8 Respondieron ellos a Josué: Somos tus siervosa. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois, y de dónde venís?
9 Y le dijeron: Tus siervos han venido de un país muy lejanoa a causa de la fama del Señor tu Dios; porque hemos oído hablar de Él, de todo lo que hizo en Egiptob,
10 y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot.
11 Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro país nos hablaron, diciendo: «Tomad provisiones en vuestra mano para el camino, id a su encuentro y decidles: “Somos vuestros siervosa; haced, pues, pacto con nosotros”».
12 Este nuestro pan estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para provisión el día que salimos para venir a vosotros; pero he aquí, ahora está seco y desmenuzado.
13 Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y he aquí, están rotos; y estos vestidos nuestros y nuestras sandalias están gastados a causa de lo muy largo del camino.
14 Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo1 del Señora.
15 Josué hizo paz con ellos y celebró pacto con ellosa para conservarles la vida; también los jefes de la congregación se lo juraron.
¶16 Y sucedió que al cabo de tres días después de haber hecho pacto con ellos, oyeron que eran vecinos y que habitaban en su tierra1.
17 Y partieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a sus ciudades. Sus ciudades eran Gabaóna, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
18 Los hijos de Israel no los mataron1 porque los jefes de la congregación les habían jurado por el Señor, Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los jefes.
19 Pero todos los jefes dijeron a1 la congregación: Nosotros les hemos jurado por el Señor, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
20 Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho.
21 Y los jefes les dijeron: Dejadlos vivir. Y fueron leñadores y aguadoresa para toda la congregación, tal como los jefes les habían dicho.
¶22 Entonces Josué los mandó llamar y les habló, diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: «Habitamos muy lejos de vosotros», cuando habitáis en nuestra tierra1a?
23 Ahora pues, malditos sois y nunca dejaréis de ser esclavos1a, leñadores y aguadores para la casa de mi Dios.
24 Y ellos respondieron a Josué, y dijeron: Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el Señor tu Dios había mandado a su siervo Moisés que os diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros; por tanto, temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, y hemos hechoa esto.
25 Ahora pues, he aquí estamos en tus manos; haz con nosotros lo que te parezca bueno y justoa.
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| 1 | * , Prepárate |
| 1 | * , la ciudad |
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| 1 | * , os levantaréis |
| 1 | * , a la ciudad |
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| 1 | * , todo el pueblo |
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| 1 | I.e., Hai |
| 1 | * , anduvo |
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| 1 | * , abierta |
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| 1 | * , e hirieron |
| 1 | * , éstos |
| 2 | * , hirieron |
| 3 | * , para él |
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| 1 | * , todos los hombres |
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| 1 | O, dedicado al anatema |
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| 1 | * , enteras |
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| 1 | * , andaban |
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| 1 | * , a una boca |
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| 1 | * , fueron y se prepararon para un viaje |
| 2 | * , atados |
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| 1 | * , habitas en medio mío |
| 2 | * , haré pacto contigo |
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| 1 | * , preguntaron a la boca |
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| 1 | * , en medio de él |
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| 1 | * , hirieron |
| 1 | * , a toda |
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| 1 | * , entre nosotros |
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| 1 | * , y un siervo no será cortado de entre vosotros |
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