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Jeremiah 42–43
Jeremías se opone a la huida a Egipto
Entonces se acercaron todos los jefes1 de las tropas, Johanán, hijo de Carea, Jezaníasa, hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayorb,
2 y dijeron al profeta Jeremías: Llegue1 ahora ante ti nuestra súplicaa, y ruega al Señor tu Dios por nosotrosb, por todo este remanente, porque quedamos pocos de muchos que éramosc, como pueden ver tus ojos,
3 para que el Señor tu Dios nos indique el camino por donde debemos ira y lo que debemos hacer.
4 Entonces el profeta Jeremías les dijo: Os he oído. He aquí, voy a orar al Señor vuestro Dios conforme a vuestras palabrasa, y1 todas las palabras que el Señor os responda, yo os las declararéb. No os ocultaré palabra algunac.
5 Y ellos dijeron a Jeremías: Que el Señor sea un testigoa veraz y fiel contra nosotros si no obramos conforme a toda palabra que el Señor tu Dios te mande para nosotros.
6 Sea buena o mala, escucharemos la voz del Señor nuestro Diosa a quien te enviamos, para que nos vaya bien cuando escuchemos la voz del Señor nuestro Diosb.
¶7 Y sucedió que al cabo de diez días, vino la palabra del Señora a Jeremías.
8 Entonces llamó a Johanán, hijo de Carea, y a todos los jefes1 de las tropas que estaban con él, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
9 y les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel, a quien me enviasteisa para presentar delante de Él vuestra súplica:
10 «Si os quedáis en esta tierra, entonces os edificaré y no os derribaré, os plantaré y no os arrancaréa, porque estoy arrepentido del1 mal que os he hechob.
11 »No temáis al rey de Babiloniaa, a quien teméis; no le temáis»—declara el Señor—«porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de su manob.
12 »También tendré compasión de vosotrosa, para que él tenga compasión de vosotros y os restaure a vuestra tierra.
13 »Pero si decís: “No nos quedaremos en esta tierra’, no obedeciendo así la voz del Señor vuestro Diosa,
14 diciendo: ‘No, sino que iremos a la tierra de Egiptoa, donde no veremos guerra, ni oiremos el sonido de la trompeta, ni tendremos hambre de panb, y allí nos quedaremos”;
15 en este caso1, oíd la palabra del Señor, remanente de Judá. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Si os obstináis en2 entrar en Egipto, y entráis para residir allía,
16 entonces sucederá que la espada que vosotros teméis, os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre que os preocupaa, os seguirá de cerca allí en Egipto, y allí moriréis.
17 “Así pues, todos los hombres que se obstinen en1 ir a Egipto para residir allí, morirán a espada, de hambre y de pestilenciaa; no les quedará sobrevivienteb ni quien escape del mal que voy a traer sobre ellos”».
¶18 Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Como se derramó mi ira y mi furor sobre los habitantes de Jerusaléna, así se derramará mi furor sobre vosotros cuando entréis en Egipto. Y seréis motivo de maldición, de horror, de imprecación y de oprobiob; y no veréis más este lugarc.
19 El Señor os ha habladoa, remanente de Judá: No entréis en Egipto. Sabedlo bienb, que hoy lo he declarado contra vosotrosc.
20 Porque os engañáis a vosotros mismos1, pues fuisteis vosotros los que me enviasteis al Señor vuestro Dios, diciendoa: Ruega por nosotros al Señor nuestro Dios, y lo que el Señor nuestro Dios diga, nos lo haces saber y lo haremos.
21 Y hoy os lo he declarado, pero no habéis escuchado la voz del Señor vuestro Diosa, ni en cosa alguna de lo que Él me ha enviado a decirosb.
22 Ahora pues, sabedlo bien, que moriréisa a espada, de hambre y de pestilenciab en el lugar adonde deseáis ir a residir.
Pero sucedió que cuando Jeremías terminó de hablar a todo el pueblo todas las palabras del Señor su Dios, es decir, todas estas palabras con las cuales el Señora su Dios le había enviado,
2 Azarías, hijo de Osaías, y Johanán, hijo de Careaa, y todos los hombres arrogantes dijeron a Jeremías: Es mentira lo que dicesb. El Señor nuestro Dios no te ha enviado a decir: «No debéis entrar en Egipto para residir allí»;
3 sino que Baruc, hijo de Neríasa, te incita contra nosotros para entregarnos en mano de los caldeos, a fin de que nos maten o nos deporten a Babilonia.
4 No obedeció, pues, Johanán, hijo de Carea, ni ninguno de los jefes1 de las tropas, ni nadie del puebloa, la voz del Señorb, de quedarse en la tierrac de Judá,
5 sino que Johanán, hijo de Carea, y todos los jefes1 de las tropas, tomaron a todo el remanente de Judáa que había vuelto de todas las naciones a las cuales habían sido dispersados, para residir en la tierra de Judá,
6 a hombres, mujeres y niños, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había dejado con Gedalías, hijo de Ahicama y nieto1 de Safán, y también al profeta Jeremíasb y a Baruc, hijo de Nerías,
7 y entraron en la tierra de Egipto (pues no escucharon la voz del Señor) y se adentraron hasta Tafnesa.
¶8 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías en Tafnes, diciendoa:
9 Toma en tus manos1 piedras grandes y escóndelas en la mezcla en la terraza de ladrillo2 que está a la entrada del palacio3 de Faraón en Tafnes, a vista de los4 judíos,
10 y diles: «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, enviaré a traer a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo míoa, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondidob, y él extenderá su pabellón sobre ellas.
11 “Vendrá y herirá la tierra de Egipto; los que sean para la muerte, a la muerte, los que para el cautiverio, al cautiverio, y los que para la espadaa, a la espadab.
12 “Y prenderá1 fuego a los templos2 de los dioses de Egiptoa, los quemará, y se3 llevará cautivos a sus ídolos. Y se envolverá de la tierra de Egipto como el pastor se envuelve con su capab, y saldrá de allí en paz.
13 “También quebrará los obeliscos1 de Heliópolis2, que está en la tierra de Egipto, y prenderá fuego a los templos3 de los dioses de Egipto”».
| 1 | O, príncipes |
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| 1 | * , Caiga |
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| 1 | * , Y sucederá que |
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| 1 | O, príncipes |
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| 1 | O, porque habré cambiado de opinión sobre el |
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| b | |
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| b | |
| 1 | * , ahora, pues |
| 2 | * , ponéis vuestro rostro para |
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| a | |
| 1 | * , pongan su rostro para |
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| b | |
| c | |
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| b | |
| c | |
| 1 | O, habéis errado en vuestras almas |
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| 1 | O, príncipes |
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| 1 | O, príncipes |
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| 1 | * , hijo |
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| a | |
| a | |
| 1 | * , tu mano |
| 2 | O, enladrillado |
| 3 | * , de la casa |
| 4 | * , hombres |
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| b | |
| a | |
| b | |
| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el * , yo prenderé |
| 2 | * , las casas |
| a | |
| 3 | * , y los |
| b | |
| 1 | O, columnas de piedra |
| 2 | Heb., Bet-semes, i.e., la casa del dios-sol |
| 3 | * , las casas |
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