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Jeremías 30–37
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:
2 Así dice el Señor, Dios de Israel: «Escribe en un libro todas las palabras que te he habladoa.
3 »Porque, he aquí, vienen días»,—declara el Señor—«cuando restauraré el bienestar1 de mi pueblo, Israel y Judá».” El Señor dice: «También los haré volvera a la tierrab que di a sus padresc, y la poseeránd».”
¶4 Estas son las palabras que el Señor habló acerca de Israel y de Judá:
«He oído voces1 de terror,
de pánico, y no de paza.
si da a luz el varón.
¿Por qué veo a todos los hombres
con las manos sobre sus lomos, como mujer de partoa
y se han puesto pálidos todos los rostros?
7 »¡Ay! porque grande es aquel díaa,
no hay otro semejante a él;
es tiempo de angustiab para Jacob,
mas de ella será libradoc.
8 »Y acontecerá en aquel día»—declara el Señor de los ejércitos—«que quebraré el yugo de su1 cerviz y romperé sus2 coyundasa, y extraños no lo esclavizarán másb,
9 sino que servirán al Señor su Dios, y a David su rey, a quien yo levantaré para ellosa.
10 »aAsí que tú no temas, siervo mío Jacob»—declara el Señor—
«ni te atemorices, Israel;
porque he aquí, te salvaré de lugar remoto,
y a tu descendencia1 de la tierra de su cautiveriob.
Y volverá Jacob, y estará tranquiloc
y seguro, y nadie lo atemorizarád.
11 »Porque yo estoy contigo»—declara el Señor—«para salvartea;
pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido,
pero no acabaré contigob,
sino que te castigaré con justiciac;
de ninguna manera te dejaré sin castigod».
«Incurable es tu quebranto,
y grave tu heridaa.
13 »No hay quien defienda tu causa;
para una llaga hay cura,
pero no hay mejoría para tia.
14 »Todos tus amantes te han olvidadoa,
ya no te buscan;
porque con herida de enemigo te han heridob,
con castigo de hombre cruelc,
por lo grande de tu iniquidadd
y lo numeroso de tus pecadose.
15 »¿Por qué gritas a causa de tu quebranto?
Tu dolor es incurable.
Por lo grande de tu iniquidad
y lo numeroso de tus pecados,
te he hecho esto.
16 »Por tanto, todos los que te devoran serán devoradosa,
y todos tus adversarios, todos ellos, irán al cautiveriob;
todos los que te saquean serán saqueados,
y a todos los que te despojan los daré al despojo.
17 »Porque yo te devolveré la salud1,
y te sanaré de tus heridasa»—declara el Señor—
«porque te han llamado desechadab, diciendo:
“Esta es Sión, nadie se preocupa por ella2”».
«He aquí, restauraré el bienestar1 de las tiendas de Jacob,
y tendré misericordiaa de sus moradasb;
será reedificada la ciudadc sobre sus ruinas,
y el palaciod se asentará como estaba.
19 »Saldrá de ellos canto de acción de gracias
y voz de los que se diviertena;
los multiplicaréb y no disminuirán,
los honraréc y no serán menospreciados.
20 »Y serán sus hijos como antes,
su congregación delante de mí será confirmada,
y castigaré a todos sus opresoresa.
21 »Será su guía uno de ellos,
su gobernantea de en medio de ellos1 saldrá,
y lo haré acercarse y él se llegará a míb;
porque ¿quién se atrevería a arriesgar su vida2 para llegarse a míc?»—declara el Señor.
22 «Y vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Diosa».
¶23 He aquí, la tempestad del Señor
con furor ha salido;
una tempestad devastadora1
descargará sobre la cabeza de los malvadosa.
24 La ardiente ira del Señora no se aplacará
hasta que haya hecho y cumplido
los propósitos de su corazón;
en los postreros días entenderéis estob.
En aquel tiempo—declara el Señor—yo seré el Dios de todas las familias de Israela, y ellos serán mi pueblob.
2 Así dice el Señora:
Ha hallado gracia en el desierto
el pueblo que escapó1 de la espada,
Israel, cuando iba en busca de su reposob.
3 Desde lejos el Señor se le1 apareció, diciendo:
Con amor eterno te he amadoa,
por eso te he atraído con misericordiab.
4 De nuevo te edificaré, y serás reedificada,
virgen de Israela;
de nuevo tomarás1 tus panderosb,
y saldrás a las danzas con2 los que se diviertenc.
en los montes de Samaria;
los plantadores las plantarán
6 Porque habrá un día en que clamarán los guardas
en la región montañosa de Efraín:
«Levantaos y subamos a Sión,
al Señor nuestro Diosa».
Gritad con alegría por Jacoba,
y dad voces por la primera de las nacionesb;
proclamad, dad alabanza, y decid:
«Oh Señor, salva a tu puebloc,
al remanente de Israeld».
8 He aquí, yo los traigo del país del nortea,
y los reuniré de los confines de la tierrab,
entre ellos los ciegosc y los cojos,
la mujer encinta y también la que está dando a luz;
una gran compañía1 volverá acád.
9 Con llanto vendrána,
y entre súplicas los guiaré;
los haré andar junto a arroyos de aguasb,
por camino derecho en el cual no tropezaránc;
porque soy un padred para Israel,
y Efraín es mi primogénitoe.
¶10 Oíd, naciones, la palabra del Señor,
anunciad en las costas lejanasa,
y decid: El que dispersó a Israel lo reuniráb,
y lo guardará como un pastor a su rebañoc.
11 Porque el Señor ha rescatado a Jacob,
y lo ha redimido de manos más fuertesa que élb.
12 Vendrán y gritarán de júbilo en lo alto de Sióna,
y radiarán de gozo por la bondadb del Señorc:
por el grano, por el vino y por el aceited,
y por las crías de las ovejas y de las vacase.
Su alma será como huerto regadof,
y nunca más languideceráng.
13 Entonces la virgen se alegrará en la danza,
y los jóvenes y los ancianosa a una;
cambiaré su duelo en gozob,
los consolaré y los alegraré de su tristezac.
14 Y llenaré1 con abundancia2 el almaa de los sacerdotes,
y mi pueblo se saciará de mi bondad—declara el Señor.
Se oye una voz en Ramáa,
lamento y llanto amargob.
Raquel llora por sus hijos;
rehúsa ser consolada, por sus hijosc
que ya no existend.
Reprime tu voz del llanto,
y tus ojos de las lágrimasa;
hay pago para tu trabajob—declara el Señor—,
pues volverán de la tierrac del enemigo.
17 Y hay esperanza para tu porvenir—declara el Señora—,
los hijos volverán a su territorio.
18 Ciertamente he oído a Efraín lamentarsea:
«Me has castigadob, y castigado fui
como becerro indómitoc.
Hazme volver para que sea restauradod,
pues tú, Señor, eres mi Dios.
19 «Porque después que me aparté1, me arrepentía,
y después que comprendí, me di golpes en el muslob;
me avergoncé y también me humillé,
porque llevaba el oprobio de mi juventudc».
20 ¿No es Efraín mi hijo amado?
¿No es un niño encantador?
Pues siempre que hablo contra él,
lo recuerdo aún más;
por eso mis entrañas se conmueven por éla,
ciertamente tendré de él misericordiab—declara el Señor.
¶21 Levanta para ti señalesa,
coloca para ti majanosb;
presta atención1 a la calzada,
al camino que anduviste.
Vuelve, virgen de Israel,
vuelve a estas tus ciudades.
22 ¿Hasta cuándo andarás errante,
hija infiela?
Porque el Señor ha creado algo nuevo en la tierra:
la mujer rodeará al hombre.
¶23 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Otra vez hablarán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo restaure su bienestar1a:
«El Señor te bendiga, morada de justiciab,
monte santoc».
24 Y morarán juntamente en ella Judá y todas sus ciudades, los labradores y los que van con los rebañosa.
25 Porque yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar1 a toda alma atribuladaa.
26 En esto me despertéa y miré, y mi sueño me resultó agradableb.
¶27 He aquí, vienen días—declara el Señor—en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animala.
28 Y1 como velé sobre ellos para arrancar y para derribar, para derrocar, para destruir y para traer calamidada, así velaré sobre ellos para edificar y para plantarb—declara el Señor.
29 En aquellos días no dirán más:
«Los padres comieron uvas agrias,
y los dientes de los hijos tienen dentera1a»,
30 sino que cada cual por su propia iniquidada morirá; los dientes de todo hombre que coma uvas agrias tendrán dentera1.
31 He aquí, vienen días—declara el Señor—en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pactoa,
32 no como el pactoa que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierrab de Egipto, mi pacto que ellos rompieronc, aunque fui un esposo para ellos—declara el Señor;
33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días—declara el Señor—. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiréa; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblob.
34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimoa y cada cual a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor», porque todos me conoceránb, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande—declara el Señor—pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecadoc.
el que da el sol para luz del día,
y las leyes1 de la luna y de las estrellas para luz de la nochea,
el que agita el mar para que bramen sus olas;
el Señor de los ejércitos es su nombreb:
36 Si se apartan estas leyes1a
de mi presencia—declara el Señor—
también la descendencia de Israel dejará
de ser nación en mi presencia para siempre2b.
Si los cielos arriba pueden medirse,
y explorarse abajo los cimientos de la tierraa,
también yo desecharé toda la descendencia de Israel
por todo lo que hicieron—declara el Señorb.
¶38 He aquí, vienen días—declara el Señor—en que la ciudad será reedificadaa para el Señor, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Angulob.
39 Y el cordel de medira saldrá más allá, directamente hasta la colina de Gareb, y girará hasta Goa.
40 Y todo el valle de los cadáveresa y de las cenizas, y todos los campos hasta el arroyo Cedrónb, hasta la esquina de la puerta de los Caballosc hacia el oriente, serán santos al Señord. La ciudad no será arrancada ni derribada nunca jamás.
Jeremías compra un campo en Anatot
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor en el año décimo de Sedequías, rey de Judá, que fue el año dieciocho de …
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| 1 | O, haré volver a los cautivos |
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| 1 | * , Hemos oído voz |
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| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en heb., tu |
| 2 | En heb., tus |
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| 1 | * , simiente |
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| 1 | * , haré subir sanidad para ti |
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| 2 | * , nadie la busca |
| 1 | O, haré volver a los cautivos |
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| 1 | * , él |
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| 2 | * , ¿quién es el que daría su corazón en prenda |
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| 1 | O, furiosa |
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| 1 | O, sobrevivió |
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| 1 | * , me |
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| 1 | O, serás adornada otra vez con |
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| 2 | * , de |
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| 1 | * , profanarán |
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| 1 | O, asamblea |
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| 1 | * , saturaré |
| 2 | * , grosura |
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| 1 | O, volví |
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| 1 | * , dirige tu corazón |
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| 1 | O, haga volver a sus cautivos |
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| 1 | * , llenaré |
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| 1 | * , Y sucederá que |
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| 1 | O, están embotados |
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| 1 | O, estarán embotados |
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| 1 | * , los estatutos |
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| 1 | * , los estatutos |
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| 2 | * , todos los días |
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