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Jeremías 2–22
Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2 Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: «Así dice el Señora:
“De ti recuerdo el cariño1 de tu juventudb,
el amor de tu desposorio,
de cuando me seguías en el desierto,
por tierra no sembradac.
3 “Santo era Israel para el Señora,
todos los que comían de ella se hacían culpablesc;
el mal venía sobre ellos”—declara el Señor».
¶4 Oíd la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
¿Qué injusticia hallaron en mí vuestros padresa,
para que se alejaran de mí
y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanosb?
6 Tampoco dijeron: ¿Dónde está el Señor
que nos hizo subir de la tierra de Egiptoa,
que nos condujo por el desiertob,
por una tierra de yermos y de barrancos,
por una tierra seca y tenebrosa1,
una tierra por la que nadie pasó
y donde ningún hombre habitó?
7 Yo os traje a una tierra fértil,
para que comierais de su fruto y de sus delicias1a;
pero vinisteis y contaminasteis mi tierra,
y de mi heredad hicisteis abominaciónb.
8 Los sacerdotes no dijeron: «¿Dónde está el Señora?».
Los que se ocupaban de la ley no me conocieronb,
los gobernantes1 se rebelaron contra mí,
y los profetas profetizaban por Baalc,
y andaban tras cosas que no aprovechand.
¶9 Por tanto, aún contenderé con vosotrosa—declara el Señor—
y con los hijos de vuestros hijos contenderé.
10 Pasad, pues, a las islas de Quitim1a y ved,
enviad a Cedarb y observad atentamente,
y ved si ha habido cosa semejante:
11 ¿Ha cambiado alguna nación sus dioses,
aunque esos no son diosesa?
Pues mi pueblo ha cambiado su gloriab
por lo que no aprovecha.
12 Espantaos, oh cielosa, por esto,
y temblad, quedad en extremo desolados—declara el Señor.
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo:
me han abandonado a mí,
fuente de aguas vivasa,
y han cavado1 para sí cisternas,
cisternas agrietadas que no retienen el aguab.
¶14 ¿Es un esclavo Israel o un siervo nacido en casaa?
¿Por qué se ha convertido en presa?
15 Contra él rugieron los leoncillosa,
fuertemente rugieron1,
y han hecho de su tierra una desolación;
sus ciudades están quemadas, sin habitantesb.
16 Incluso los hombres1 de Menfis y de Tafnesa
te han afeitado2 la coronillab.
por haber dejado al Señor tu Dios,
cuando Él te guiaba por el camino?
18 Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egiptoa
para beber las aguas del Nilo1b?
¿O qué haces en el camino a Asiria
para beber las aguas del Eufrates2?
19 Te castigará tu propia maldada,
y tus apostasías te condenaránb.
Reconoce, pues, y ve que es malo y amargoc
el dejar al Señor tu Dios,
y no tener temor de mí1d—declara el Señor, Dios2 de los ejércitos.
¶20 Porque desde hace tiempo rompí1 tu yugoa
y arranqué2 tus coyundas;
pero dijiste: «No serviré».
Porque sobre toda colina alta
y bajo todo árbol frondoso
te echabas como ramerab.
21 Pero yo te planté como vid escogidaa,
toda ella de simiente genuina.
¿Cómo, pues, te has vuelto delante de mí
sarmiento degenerado de una vid extrañab?
y uses mucho2 jabón,
la mancha de tu iniquidad está aún delante de míb—declara el Señor Dios3.
23 ¿Cómo puedes decir: «No estoy manchadaa,
no he ido tras los baalesb»?
Mira tu proceder en el vallec,
reconoce lo que has hecho.
Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasosd,
24 asna montés acostumbrada al desierto,
que en su ardor olfatea el vientoa.
En la época de su celo ¿quién la puede refrenar1?
Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar,
en su mes la hallarán.
25 Guarda tus pies de andar descalzos
y tu garganta de la sed.
¡No! Porque amo a los extraños,
y tras ellos andaréb».
26 Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,
así se ha avergonzado la casa de Israela:
ellos, sus reyes, sus príncipes,
sus sacerdotes y sus profetas;
27 los que dicen al leño: «Mi padre eres tú»,
y a la piedra: «Tú me engendraste».
Porque ellos me han vuelto las espaldas,
y no el rostroa;
pero en el tiempo de su calamidad1b dirán:
«Levántate y sálvanos».
28 Mas ¿dónde están tus dioses,
los que hiciste para tia?
Que se levanten, a ver si pueden salvarte
en el tiempo de tu calamidad1b;
porque según el número de tus ciudades
son tus dioses, oh Judác.
¶29 ¿Por qué contendéis conmigo?
Todos vosotros os habéis rebelado contra mía—declara el Señor.
30 En vano he herido a vuestros hijos,
no han aceptado correccióna.
Vuestra espada ha devorado a vuestros profetasb
como león destructor.
31 ¡Oh generación, atended a la palabra del Señor!
¿He sido yo un desierto para Israel,
o una tierra de densa oscuridada?
¿Por qué dice mi pueblo: «Vaguemos;
no vendremos más a tib»?
32 ¿Se olvida una virgen de sus adornos,
o una novia de su atavío1?
Pues mi pueblo me ha olvidadoa
por innumerables días.
33 ¡Qué bien preparas tu camino
para buscar amor!
Por eso aun a las malvadas1
has enseñado tus caminos.
34 También en tus faldas se halla
sangre de la vida de pobres inocentesa;
no los encontraste forzando la entradab.
Pero a pesar de todo esto,
ciertamente su ira se ha apartado de mí».
He aquí, entraré en juicio contigoa
porque dices: «No he pecadob».
36 ¿Por qué das tantas vueltas1
cambiando tu caminoa?
También por Egipto serás avergonzadab
como fuiste avergonzada por Asiriac.
37 También de allí1 saldrás
con las manos en la cabezaa;
porque el Señor ha desechado a aquellos en quienes confías,
y no prosperarás con ellosb.
Dios dice1: Si un hombre se divorcia de su mujer,
y ella se va de su lado
y llega a ser de otro hombre,
¿volverá él a ella?
¿No quedará esa tierra totalmente profanadaa?
Pues tú eres una ramera con muchos amantes2b,
y sin embargo, vuelves a míc—declara el Señor.
2 Alza tus ojos a las alturasa desoladas y mira:
¿dónde no te has prostituido?
Junto a los caminos te sentabas para ellosb
como el árabe en el desierto,
y has profanado la tierrac
con tu prostitución y tu maldad.
3 Por eso fueron detenidas las lluviasa,
y no hubo lluvia de primavera;
pero tú tenías frente de ramera,
no quisiste avergonzarteb.
«Padre míoa, tú eres el amigo1b de mi juventudc», pensando:
5 «¿Guardará rencor para siemprea?
¿Estará indignado1 hasta el fin?».
He aquí, así has hablado,
pero has hecho lo malo,
y has hecho tu voluntad2.
Infidelidad de Israel y de Judá
¶6 Y el Señor me dijo en días del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo la infiel Israel? Ella andaba sobre todo monte alto y bajo todo árbol frondoso, y allí fornicaba1a.
7 Y me dije: «Después que ella haya hecho todas estas cosas, volverá a mí»; mas no regresóa, y lo vio su pérfida hermana Judáb.
8 Y vio1 que a causa de todos los adulterios de la infiel Israel, yo la había despedido, dándole carta de divorcioa; con todo, su pérfida hermana Judá no tuvo temor, sino que ella también fue y se hizo ramerab.
9 Y sucedió que por la liviandad con que fornicó, profanó la tierraa, y cometió adulterio con la piedra y con el leñob.
10 A pesar de todo esto, su pérfida hermana Judá tampoco se volvió a mí de todo corazóna, sino con engaño—declara el Señor.
¶11 Y el Señor me dijo: Más justa ha probado ser la infiel Israel que la pérfida Judáa.
12 Ve y proclama estas palabras al norte, y di:
«Regresa, infiel Israela»—declara el Señor—,
porque soy misericordioso»—declara el Señor—;
«no guardaré rencor para siemprec.
13 »Solo reconoce tu iniquidad,
pues contra el Señor tu Dios te has rebeladoa,
has repartido tus favores1 a los extrañosb bajo todo árbol frondosoc,
y no has obedecido mi voz»—declara el Señor.
14 «Volved, hijos infieles»—declara el Señor—, «porque yo soy vuestro dueñoa, y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os llevaré a Siónb».
15 Entonces os daré pastores según mi corazón, que os apacientena con conocimiento y con inteligenciab.
16 Y sucederá que en aquellos días, cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra—declara el Señor—no se dirá más: «Arca del pacto del Señor»; no les vendrá a la mente ni la recordarán, no la echarán de menos ni será hecha de nuevoa.
17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: «Trono del Señora»; y todas las naciones acudirán a ellab, a Jerusalén, a causa del nombre del Señorc; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazónd.
18 En aquellos días andará la casa de Judá con la casa de Israela, y vendrán juntas de la tierra del norteb a la tierra que di en heredad a vuestros padresc.
«¡Cómo quisiera ponerte entre mis1 hijos,
y darte una tierra deseable,
la más hermosa heredad de las nacionesa!»
Y decía: «Padre míob me llamaréis,
y no os apartaréis de seguirme».
20 Ciertamente, como una mujer se aparta pérfidamente de su amado1,
así habéis obrado pérfidamente conmigoa,
oh casa de Israel—declara el Señor.
¶21 Se oye una voz sobre las alturas desoladas,
el llanto de las súplicas de los hijos de Israel;
porque han pervertido su caminoa,
han olvidado al Señor su Diosb.
yo sanaré vuestra infidelidada.
Aquí estamos, venimos a ti,
porque tú, el Señor, eres nuestro Dios.
23 Ciertamente engaño son las colinasa,
y el tumulto sobre los montes;
ciertamente, en el Señor nuestro Dios
está la salvación de Israelb.
24 Pero lo vergonzoso consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijasa.
25 Acostémonos en nuestra vergüenza, y que nos cubra nuestra humillación; porque hemos pecado contra el Señor nuestro Dios, nosotros y nuestros padres desde nuestra juventud hasta hoya, y no hemos obedecido la voz del Señor nuestro Diosb.
Si has de volver, oh Israel—declara el Señor—
vuélvete a mía.
Si quitas de mi presencia tus abominaciones,
y no vacilasb,
2 y juras: «Vive el Señora»,
en verdad, en juicio y en justiciab,
entonces se bendecirán en Él las nacionesc,
y en Él se gloriaránd.
¶3 Porque así dice el Señor a los hombres de Judá y de Jerusalén:
Romped el barbechoa,
y no sembréis entre espinosb.
y quitad los prepucios de …
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| 1 | O, la bondad |
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| 1 | * , fruto |
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| 1 | O, de sombra de muerte |
| 1 | * , cosas buenas |
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| 1 | * , pastores |
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| 1 | I.e., Chipre y otras islas |
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| 1 | * , para cavar |
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| 1 | * , dieron su voz |
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| 1 | O, hijos |
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| 2 | En heb., apacentado |
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| 1 | * , ¿No te has hecho |
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| 1 | Heb., Shijor |
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| 2 | * , río |
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| 1 | * , y mi temor no está en ti |
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| 2 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
| 1 | O, rompiste |
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| 2 | O, arrancaste |
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| 1 | I.e., carbonato sódico |
| 2 | * , y hagas que sea mucho para ti el |
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| 3 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
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| 1 | O, desviar |
| 1 | O, Es algo desesperado |
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| 1 | O, mal |
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| 1 | O, mal |
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| 1 | * , cinta |
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| 1 | O, con maldades |
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| 1 | O, eres tan frívola |
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| 1 | * , éste |
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| 1 | * , Diciendo |
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| 2 | * , compañeros |
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| 1 | * , guía |
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| 1 | * , Lo guardará |
| 2 | * , y has podido |
| 1 | O, era ramera |
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| 1 | * , no haré que mi rostro caiga sobre vosotros |
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| 1 | * , caminos |
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| 1 | * , los |
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| 1 | O, compañero |
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