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Jeremías 15–20
Entonces el Señor me dijoa: Aunque Moisésb y Samuelc se presentaran ante míd, mi corazón1 no estaría con2 este pueblo; échalos de mi presenciae, y que se vayan.
2 Y será que cuando te digan: «¿Adónde iremos?», les responderás: «Así dice el Señor:
“Los destinados para la muerte, a la muerte;
los destinados para la espada, a la espada;
los destinados para el hambre, al hambre,
y los destinados para el cautiverio, al cautiverioa”».
3 Y pondré sobre ellos cuatro géneros de males—declara el Señor—: la espada para matara, los perros para despedazar, y las aves del cielob y las bestias de la tierrac para devorar y destruir.
4 Y los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierraa, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalénb.
¶5 Porque, ¿quién se compadecerá de ti, oh Jerusalén?
¿Quién llorará por tia,
o quién se apartará de su camino para preguntar por tu bienestarb?
6 Tú me has dejadoa—declara el Señor—,
sigues retrocediendob.
Extenderé, pues, mi manoc contra ti y te destruiré;
estoy cansado de compadecermed.
en las puertas del paísa;
los privaré de hijosb, destruiré a mi pueblo,
pues no se arrepintieron1 de sus caminosc.
8 Por mí sus viudas serán más numerosasa
que la arena de los mares.
Traeré1 contra la madre de sus jóvenes2,
al destructorb en pleno mediodía;
de repente traeré sobre ella
angustia y pavor.
9 Languidece la que dio a luz siete hijosa;
exhala su alma.
Se puso su sol siendo aún de díab,
ha sido avergonzadac y humillada;
a sus sobrevivientes los entregaré a la espada
delante de sus enemigosd—declara el Señor.
Lamento de Jeremías y respuesta de Dios
¶10 ¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luza
como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierrab!
No he prestado ni me han prestadoc,
y todos me maldicen.
Ciertamente te libraré para biena;
ciertamente haré que el enemigo te haga súplicab
en tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.
¶12 ¿Puede alguno destrozar el hierroa,
el hierro del norte, y el bronce?
entregaré al saqueo, sin costo algunoa,
por todos tus pecados
en todas tus fronterasb.
14 Y haré que tus enemigos te lleven
a una tierra que no conocesa;
porque un fuego se ha encendido en mi ira
que sobre vosotros arderáb.
¶15 Tú que lo sabes, oh Señor,
acuérdate de mí, atiéndeme,
y véngame de mis perseguidoresa.
Conforme a tu paciencia1, no dejes que sea yo arrebatado;
sabes que por ti sufro oprobiob.
16 Cuando se presentaban tus palabrasa, yo las comíab;
tus palabrasa eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón,
porque se me llamaba por tu nombre1c,
oh Señor, Dios de los ejércitos.
17 No me senté en la asamblea de los que se diviertena, ni me regocijé.
A causa de tu mano, solitario me sentéb,
porque de indignación me llenastec.
18 ¿Por qué es mi dolor perpetuo
y mi herida incurable, que rehúsa sanara?
¿Serás en verdad para mí como corriente engañosa,
como aguas en las que no se puede confiarb?
¶19 Entonces1 dijo así el Señor:
Si vuelves, yo te restauraréa,
en mi presencia estarásb;
si apartas lo precioso de lo vilc,
serás mi portavoz2.
Que se vuelvan ellos a ti,
pero tú no te vuelvas a ellos.
20 Y te pondré para este pueblo
por muralla de bronce inexpugnable;
lucharán contra ti,
pero no te vencerána,
porque contigo estoy yo para salvarte
y librarteb—declara el Señor.
21 Te libraré de la mano de los malosa,
y te redimiré de la garra1 de los violentosb.
Entonces la palabra del Señor vino a mí, diciendo:
2 No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar.
3 Porque así dice el Señor acerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madresa que los dieron a luz, y de los padresb que los engendraron en esta tierra:
4 De muertes crueles morirán; no serán llorados ni sepultados; serán como estiércol sobre la faz de la tierraa; a espada y por hambre serán acabadosb, y sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierrac.
¶5 Porque así dice el Señor: No entres en casa de duelo1, ni vayas a lamentar, ni los consuelesa; pues he retirado mi paz de este pueblob—declara el Señor—la misericordia y la compasiónc.
6 Morirán grandes y pequeños en esta tierraa; no serán enterrados, ni llorados, y nadie se sajará ni se rapará por ellosb;
7 no partirán el pan en el duelo para ellosa, a fin de consolarlos1 por el muerto, ni les darán a beber la copa de consolación por su padre o por su madre.
8 Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y bebera.
9 Porque así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la noviaa.
¶10 Y sucederá que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirán: «¿Por qué el Señor ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotrosa? ¿Cuál es nuestra iniquidad y cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?».
11 Entonces les dirás: «Es porque vuestros padres me abandonaron»—declara el Señor—«y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellosa, pero a mí me abandonaron y no guardaron mi leyb.
12 »Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí, cada uno de vosotros anda tras la terquedad de su malvado corazóna, sin escucharmeb.
13 »Por tanto, yo os arrojaré de esta tierraa a una tierra que no habéis conocidob, ni vosotros ni vuestros padres; y allí serviréis a otros diosesc día y noche, pues no os mostraré clemencia».
¶14 Por tanto, he aquí, vienen días—declara el Señor—cuando ya no se dirá: «Vive el Señor, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egiptoa»,
15 sino: “Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado». Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padresa.
¶16 He aquí, enviaré a muchos pescadores—declara el Señor—que los pescarána; y después enviaré a muchos cazadores, que los cazaránb por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peñasc.
17 Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminosa, que no se me ocultan, ni su iniquidad está encubierta a mis ojosb.
18 Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecadoa, porque ellos han contaminado mi tierrab con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominacionesc.
¶19 ¡Oh Señor, fuerza mía y fortaleza mía,
refugio míoa en el día de angustiab!
A ti vendrán las naciones
desde los términos de la tierrac y dirán:
Nuestros padres heredaron solo mentirad,
vanidad y cosas sin provecho1e.
20 ¿Puede hacer el hombre dioses para sí?
¡Pero no son diosesa!
21 Por tanto, he aquí, voy a darles a conocer,
esta vez les haré conocera
mi mano y mi poder;
y sabrán que mi nombre es el Señorb.
El pecadoa de Judá está escrito con cincel de hierrob,
con punta de diamante1 está grabado sobre la tabla de su corazónc
y en los cuernos de sus2 altares.
2 Como ellos se acuerdan de sus hijosa,
así se acuerdan de sus altares y de sus Aseras1b
junto a los árboles frondosos, en las altas colinasc.
3 Oh montaña mía en el campoa,
tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo,
a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio1b.
4 Y por tu causa harás que se pierda la heredada
que yo te di;
te haré servir a tus enemigos
en una tierra que no conocesb;
porque habéis prendido un fuego en mi ira
que arderá para siemprec.
Maldito el hombre que en el hombre confíaa,
y hace de la carneb su fortaleza1,
y del Señor se aparta su corazón.
6 Será como arbusto en el yermo
y no verá el bien cuando venga;
habitará en pedregales en el desiertoa,
tierra saladab y sin habitantes.
7 Bendito es el hombre que confía en el Señora,
cuya confianza es el Señorb.
8 Será como árbol plantado junto al agua,
que extiende sus raíces junto a la corriente;
no temerá cuando venga el calor,
y sus hojas estarán verdes;
en año de sequíaa no se angustiará
ni cesará de dar frutob.
¶9 Más engañosoa que todo, es el corazónb,
y sin remedioc;
¿quién lo comprenderá?
10 Yo, el Señor, escudriño el corazón,
pruebo los pensamientos1,
para dar a cada uno según sus caminos,
según el fruto de sus obrasa.
11 Como perdiz que incuba lo que no ha puesto,
es el que adquiere una fortuna, pero no con justiciaa,
en la mitad de sus días lo abandonará,
y al1 final será un insensatob.
12 Trono de gloriaa, enaltecido desde el principio
es el lugar de nuestro santuario.
13 Oh Señor, esperanza de Israela,
todos los que te abandonan serán avergonzadosb.
Los que se apartan de ti1 serán escritos en el polvo2c,
porque abandonaron al Señor, fuente de aguas vivas.
14 Sáname, oh Señor, y seré sanadoa;
sálvameb y seré salvo,
porque tú eres mi alabanzac.
¿Dónde está la palabra del Señor?
Que venga ahoraa.
16 Pero yo no me he apresurado a dejar de ser tu pastor1,
ni el día de angustia he anhelado;
tú sabesa que lo que ha salido de mis labios
en tu presencia está.
17 No seas para mí terrora;
tú eres mi refugio en el día de calamidadb.
18 Sean avergonzados los que me persiguena, pero no sea yo avergonzado;
sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yob.
Trae sobre ellos el día de calamidad,
y destrúyelos con doble destrucciónc.
¶19 Así me dijo el Señor: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,
20 y diles: «Escuchad la palabra del Señora, reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalénb que entráis por estas puertas:
21 Así dice el Señor: “Guardaos, por vuestra vidaa, de llevar carga en día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalénb.
22 “Tampoco saquéis carga de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposoa, …
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| 1 | * , alma |
| 2 | * , hacia |
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| 1 | * , se volvieron |
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| 1 | * , Traeré contra ellos |
| 2 | * , del joven |
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| 1 | * , a lo lento de tu ira |
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| 1 | * , tu nombre era invocado sobre mí |
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| 1 | * , Por tanto |
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| 2 | * , como mi boca |
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| 1 | * , palma |
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| 1 | O, banquete |
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| 1 | * , consolarle |
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| 1 | * , y no hay nada provechoso en ellas |
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| 1 | * , corindón |
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| 1 | I.e., símbolos de madera de una deidad femenina |
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| 1 | * , en todas tus fronteras |
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| 1 | * , brazo |
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| 1 | * , riñones |
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| 1 | * , en su |
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| 1 | * , de mí |
| 2 | * , en la tierra |
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| 1 | * , pastor en pos de ti |
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