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Jeremiah 34–37
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todo su ejército y todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblosa peleaban contra Jerusalén y contra todas sus ciudadesb, diciendo:
2 Así dice el Señor, Dios de Israel: «Ve y habla a Sedequías, rey de Judá, y dile: “Así dice el Señora: ‘He aquí, yo entrego esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y él le prenderá fuegob.
3 ‘Y tú no escaparás de su mano, sino que ciertamente serás capturado y entregado en su mano; tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y él te hablará cara a cara1a, y a Babilonia irásb’ ”».
4 Sin embargo oye la palabra del Señor, oh Sedequías, rey de Judá. Así dice el Señor acerca de ti: «No morirás a espada;
5 en paz morirás. Como quemaron especias por tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, así quemarán especias por tia, y con “¡Ay, Señor!” harán lamento por ti»: Porque yo he hablado la palabra—declara el Señorb.
¶6 Entonces habló el profeta Jeremías a Sedequías, rey de Judá, todas estas palabrasa en Jerusalén
7 mientras el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén y contra todas las ciudades que quedaban en Judá, es decir, Laquisa y Azecab, pues solo estas quedaban como ciudades fortificadas entre las ciudades de Judác.
¶8 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, después que el rey Sedequías había hecho un pacto con todo el puebloa que había en Jerusalén para proclamarles libertadb:
9 que cada uno debía poner en libertad a su siervo y a su sierva hebreosa, para que nadie retuviera a un judío, hermano suyo, en servidumbreb.
10 Y obedecieron todos los oficiales y todo el puebloa que habían entrado en el pacto, de que cada uno dejara en libertad a su siervo y cada uno a su sierva, de modo que nadie los mantuviera más en servidumbre; obedecieron y los pusieron en libertad.
11 Pero después se arrepintieron y volvieron a tomar a los siervos y a las siervas a quienes habían dejado en libertad, y los redujeron a servidumbre como siervos y como siervas.
¶12 Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías1, diciendo:
13 Así dice el Señor, Dios de Israel: «Yo hice un pacto con vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre1a, diciendo:
14 “Al cabo de siete años cada uno de vosotros pondrá en libertad al hermano hebreo que le1 fue vendido2 y que le1 ha servido por seis años, y lo enviará libre de junto a sí3a; pero vuestros padres no me escucharonb, ni inclinaron su oído.
15 “Aunque recientemente os habíais arrepentido y habíais hecho lo que es recto ante mis ojos, cada uno proclamando libertada a su prójimo, habiendo hecho un pacto delante de míb en la casa que es llamada por mi nombrec,
16 ahora1 os habéis vuelto atrás y profanado mi nombrea, y cada uno ha tomado de nuevo2 a su siervo y cada uno a su sierva, a quienes habíais dejado libres según su deseo, y los habéis reducido a servidumbre como siervos y como siervasb”».
¶17 Por tanto, así dice el Señor: «Vosotros no me habéis obedecidoa proclamando libertad cada uno a su hermano y cada uno a su prójimo. He aquí, proclamo contra vosotros libertad»—declara el Señor—«a la espada, a la pestilencia y al hambreb; y haré de vosotros motivo de espanto para todos los reinos de la tierrac.
18 »Y entregaré a los hombres que han transgredido mi pacto, que no han cumplido las palabras del pacto que hicieron delante de mía, cuando cortaron en dosb el becerro y pasaron entre los pedazos,
19 a los oficiales de Judá, a los oficiales de Jerusalén, a los oficiales de la corte, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierraa que pasaron entre los pedazos del becerro;
20 y los entregaré en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vidaa. Sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierrab.
21 »Y a Sedequías, rey de Judá, y a sus oficiales los entregaré en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejército del rey de Babiloniaa, que se ha retirado de vosotrosb.
22 »He aquí, daré órdenes»—declara el Señor—«y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella, la tomarán y le prenderán fuegoa; y haré de las ciudades de Judá una desolación sin habitantesb».
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor en los días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judáa, diciendo:
2 Ve a la casa de los recabitasa, habla con ellos, llévalos a la casa del Señor, a una de las cámarasb, y dales a beber vino.
3 Entonces tomé a Jaazanías, hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, y a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la casa de los recabitas,
4 y los llevé a la casa del Señor, a la cámara de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, hombre de Diosa, la cual estaba cerca de la cámara de los oficiales, que estaba encima de la cámara de Maasías, hijo de Salum, guarda del umbralb.
5 Entonces puse delante de los hombres1 de la casa de los recabitas jarras llenas de vinoa y tazas, y les dije: Bebed vino.
6 Mas ellos dijeron: No beberemos vino, porque Jonadab, hijo de Recaba, nuestro padre, nos ordenó, diciendo: «No beberéis vino jamás, ni vosotros ni vuestros hijosb.
7 »No edificaréis casa, ni sembraréis simiente, ni plantaréis viña, ni poseeréis ninguna, sino que habitaréis en tiendasa todos vuestros días, para que viváis muchos días en la tierrab donde sois peregrinosc».
8 Y nosotros hemos obedecido la voz de Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, en todo lo que él nos mandóa de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas,
9 y de no edificarnos casa en donde morar, y de no tener viña, ni campo, ni sementeraa.
10 Hemos habitado solamente en tiendasa, y hemos obedecido y hecho conforme a todo lo que nos mandó nuestro padre Jonadabb.
11 Pero sucedió que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió contra la tierraa, dijimos: «Venid y huyamosb a Jerusalén ante el ejército de los caldeos y ante el ejército de Aram». Por eso habitamos en Jerusalén.
¶12 Entonces vino palabra del Señor a Jeremías, diciendo:
13 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Ve y di a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén: “¿No aprenderéis a escuchar mis palabras?”—declara el Señora.
14 “Las palabras de Jonadab, hijo de Recab, que mandó a sus hijos de no beber vino, son guardadas. Por eso no beben vino hasta hoy, porque han obedecido el mandato de su padrea. Pero yo os he hablado repetidas veces1, con todo no me habéis escuchadob.
15 “También os he enviado a todos mis siervos los profetas, enviándolos repetidas veces1, a deciros: ‘Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, enmendad vuestras obras y no vayáis tras otros dioses para adorarlosa, y habitaréis en la tierra que os he dado, a vosotros y a vuestros padresb; pero no inclinasteis vuestro oído, ni me escuchasteisc.
16 ‘Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab, han guardado el mandato que su padre les ordenó, pero este pueblo no me ha escuchadoa’ ”».
17 Por tanto así dice el Señor, Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: «He aquí, traigo sobre Judá y sobre todos los habitantes de Jerusalén toda la calamidad que he pronunciado contra ellosa, porque les hablé, pero no escucharon, y los llamé, pero no respondieronb».
¶18 Entonces Jeremías dijo a la casa de los recabitas: Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «Por cuanto habéis obedecido el mandato de vuestro padre Jonadab, guardando todos sus mandatosa y haciendo conforme a todo lo que él os ordenó,
19 por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “A Jonadab, hijo de Recab, no le faltará hombrea que esté delante de míb todos los días”».
El rollo de Jeremías leído en el templo
Y sucedió que en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte del Señor, diciendoa:
2 Toma un rollo1a y escribe en él todas las palabras que te he habladob acerca de Israel, acerca de Judác y acerca de todas las naciones, desde el día que te habléd, desde los días de Josías, hasta hoye.
3 Tal vez la casa de Judá oiga toda la calamidad que pienso traer sobre ellos, y se vuelva cada uno de su mal caminoa; entonces perdonaréb su iniquidad y su pecadoc.
¶4 Llamó, pues, Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y Baruc escribió al dictado1 de Jeremías, en un rollo2a, todas las palabras que el Señor le había habladob.
5 Y Jeremías dio órdenes a Baruc diciendo: Estoy detenido1a; no puedo entrar en la casa del Señor.
6 Ve, pues, y lee en el rollo que has escrito al dictado mío1, las palabras del Señor a oídos dela pueblo, en la casa del Señor un día de ayuno. Y también las leerás a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudadesb.
7 Tal vez su súplica llegue1 delante del Señor, y todos se vuelvan de su mal camino, porque grande es la ira y el furor que el Señor ha pronunciado contra este puebloa.
8 Y Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremías le había mandado, y leyó en el libro las palabras del Señor, en la casa del Señora.
¶9 Y1 en el año quinto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judáa, en el mes novenob, proclamaron ayunoc delante del Señord a todo el pueblo en Jerusalén y a todo el pueblo que vino de las ciudades de Judá a Jerusalén.
10 Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías a oídos de todo el pueblo en la casa del Señora, en la cámara de Gemarías, hijo del escriba Safánb, en el atrio superiorc, a la entrada de la puerta Nueva de la casa del Señord.
¶11 Al oír Micaías, hijo de Gemarías, hijo de Safán, todas las palabrasa del Señor que estaban en el libro,
12 descendió a la casa del rey, a la cámara del escriba. Y he aquí, estaban sentados allí todos los oficiales: el escriba Elisamaa, Delaía, hijo de Semaías, Elnatán, hijo de Acborb, Gemaríasc, hijo de Safán, Sedequías, hijo de Ananías, y todos los demás oficiales.
13 Y Micaías les declaró todas las palabras que había oído …
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| 1 | * , boca a boca |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; el * agrega: de parte del Señor |
| 1 | * , esclavos |
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| 1 | * , te |
| 2 | O, se vendió a ti |
| 3 | * , ti |
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| 1 | * , y |
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| 2 | * , hizo que volvieran |
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| 1 | * , madrugando y hablando |
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| 1 | * , madrugando y hablando |
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| 1 | * , rollo de libro |
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| 1 | * , de la boca |
| 2 | * , rollo de libro |
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| 1 | * , encerrado |
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| 1 | * , caiga |
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| 1 | * , Y sucedió que |
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