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Jeremiah 24–29
El Señor me mostró dos1 cestas de higosa colocadas delante del templo del Señor después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, desterró a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a los oficiales de Judá junto con los artesanos y herreros de Jerusalén, y los llevó a Babiloniab.
2 Una cesta tenía higos muy buenos, como los primeros higos madurosa; y la otra tenía higos muy malos, que de podridos no se podían comerb.
3 Entonces el Señor me dijo: ¿Qué ves, Jeremías? Y dijea: Higos; los higos buenos son muy buenos, y los malos, muy malos, que de podridos no se pueden comer.
¶4 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
5 Así dice el Señor, Dios de Israel: «Como a estos higos buenos, así consideraré como buenos a los desterrados de Judá que yo he echado de este lugar a la tierra de los caldeosa.
6 »Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los traeré de nuevo a esta tierraa; los edificaré y no los derribaré, los plantaréb y no los arrancaré.
7 »Y les daré un corazón para que me conozcan, porque yo soy el Señor; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Diosa, pues volverán a mí de todo corazónb.
¶8 »Pero como a los higos malos que de podridos no se pueden comera—así dice el Señor—de la misma manera abandonaré1 a Sedequíasb, rey de Judá, a sus oficialesc, al remanente de Jerusalén que queda en esta tierra y a los que habitan en la tierra de Egiptod.
9 »Los haré motivo de espanto y de calamidad para todos los reinos de la tierra, de oprobio y refrána, de burla y maldiciónb en todos los lugares adonde los dispersaréc.
10 »Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia hasta que sean exterminadosa de la tierra que les di a ellos y a sus padres».
Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá (este era el primer año de Nabucodonosora, rey de Babiloniab),
2 la cual el profeta Jeremías habló a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendoa:
3 Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judáa, hasta hoy, en estos1 veintitrés años ha venido a mí la palabra del Señorb, y os he habladoc repetidas veces2, pero no habéis escuchadod.
4 Y el Señor os envió repetidas veces1 a todos sus siervos los profetas (pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro oído para oíra),
5 diciendo: «Volveos ahora cada cual de vuestro camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaréis en la tierra que el Señor os dio a vosotros y a vuestros padresa para siempreb;
6 no vayáis tras otros dioses para servirles y postraros ante ellosa, no me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré ningún mal».
7 Pero no me habéis escuchado—declara el Señor—de modo que me provocasteis a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mala.
8 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos: «Por cuanto no habéis obedecido mis palabras,
9 he aquí, mandaré a buscar1 a todas las familias del norte—declara el Señora—y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo míob, y los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruiré por completo2 y los haré objeto de horror, de burla y de eterna desolaciónc.
10 »Y haré cesar1 de ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molinoa y la luz de la lámparab.
11 »Toda esta tierra será desolacióna y horror, y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta añosb.
¶12 »Después que1 se hayan cumplido los setenta añosa, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidadb—declara el Señor—y a la tierra de los caldeosc la haré una desolación eterna.
13 »Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las nacionesa.
14 »(Pues también a ellos los harán esclavos muchas naciones y1 grandes reyesa, y les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manosb)».
La ira de Dios contra las naciones
¶15 Porque así me ha dicho el Señor, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envíoa.
16 Y beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre ellasa.
17 Entonces tomé la copa de la mano del Señor, e hice beber de ella a todas las naciones a las cuales me envió el Señora:
18 a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus príncipes, para ponerlos por desolacióna, horror, burla y maldición, como hasta hoy;
19 a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su puebloa;
20 a todos los extranjeros1, a todos los reyesa de la tierra de Uzb, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascalón, Gazac, Ecrón y al remanente de Asdodd);
21 a Edoma, a Moabb y a los hijos de Amónc;
22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidóna y a los reyes de las costas que están más alláb del mar;
23 a Dedán, a Temaa, a Buzb y a todos los que se rapan las sienesc;
24 a todos los reyes de Arabiaa y a todos los reyes de los extranjeros1b que habitan en el desierto;
25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elama y a todos los reyes de Mediab;
26 a todos los reyes del nortea, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierrab. El rey de Sesac1 beberá después de ellos.
¶27 Y les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Bebed, embriagaos, vomitad, caed y no os levantéis a causa de la espada que yo enviaré entre vosotrosa”».
28 Y sucederá que si rehúsana tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Ciertamente vais a beberb.
29 “Porque he aquí que comienzo a causar mal en esta ciudada que se llama por mi nombre, ¿y quedaréis vosotros sin castigo alguno? No quedaréis sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierrab”—declara el Señor de los ejércitosc».
¶30 Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras, y les dirás:
«El Señor rugirá desde lo alto,
y dará su voz desde su santa morada;
rugiráa fuertemente contra su rebaño1.
Dará gritos como los que pisan las uvas
contra todos los habitantes de la tierrab.
31 »Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra,
porque el Señor tiene un pleito contra las nacionesa;
entra en juicio contra toda carneb;
a los impíos, los entrega a la espada»—declara el Señor.
¶32 Así dice el Señor de los ejércitos:
He aquí, el mal va
de nación en nacióna,
y una gran tempestadb se levanta
de los confines de la tierra.
33 Y los muertos por el Señor en aquel día estarán desde un extremo de la tierra hasta el otro1a. No los llorarán, ni los recogerán, ni los sepultarán; serán como estiércol sobre la faz de la tierrab.
revolcaos en cenizaa, mayorales del rebaño;
porque se han cumplido los días de vuestra matanzab y de vuestra dispersión,
y caeréis como vaso precioso.
35 No habrá huida para los pastores,
ni escapea para los mayorales del rebaño.
36 Se oye el sonido del clamor de los pastores,
y el gemido de los mayorales del rebaño,
porque el Señor está destruyendo sus pastos,
37 y son silenciados los rebaños1 apaciblesa
a causa de la ardiente ira del Señorb.
38 Ha dejado como león su guarida,
porque su tierra se ha convertido en horrora
por el furor de la espada opresora1,
y a causa de su ardiente ira.
Al comienzo del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judáa, vino esta palabra del Señor, diciendo:
2 Así dice el Señor: «Ponte en el atrio de la casa del Señor, y habla a todas las ciudades de Judáa que vienen a adorar en la casa del Señorb todas las palabras que te he mandado decirlesc. No omitas ni una palabrad.
3 »Tal vez escuchen y cada uno se vuelva de su mal camino, y yo me arrepienta del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus obrasa».
4 Les dirás: «Así dice el Señor: “Si no me escucháisa, para andar en mi ley que he puesto delante de vosotrosb,
5 escuchando las palabras de mis siervos los profetas que os he enviado repetidas veces1, pero no los habéis escuchadoa,
6 entonces pondré esta casa como Siloa, y esta ciudad la pondré por maldición para todas las naciones de la tierrab”».
¶7 Y los sacerdotes, los profetasa y todo el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras en la casa del Señor.
8 Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había mandado que hablara a todo el pueblo, lo apresaron los sacerdotes, los profetasa y todo el pueblo, diciendo: De cierto, morirás.
9 ¿Por qué has profetizado en nombre del Señor, diciendo: «Esta casa será como Silo y esta ciudad quedará desolada sin habitante algunoa»? Y todo el pueblo se congregób contra Jeremías en la casa del Señor.
¶10 Y cuando los jefes de Judá oyeron estas cosasa, subieron de la casa del rey a la casa del Señor, y se sentaron a la entrada de la puerta Nueva de la casa del Señorb.
11 Y los sacerdotes y los profetas hablaron a los jefes y a todo el pueblo, diciendo: ¡Sentencia de muerte para este hombrea!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como habéis oído con vuestros propios oídosb.
12 Entonces Jeremías habló a todos los jefes y a todo el pueblo, diciendo: El Señor me ha enviado a profetizar contra esta casa y contra esta ciudada todas las palabras que habéis oído.
13 Ahora bien, enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz del Señor vuestro Dios, y el Señor se arrepentirá del mal que ha pronunciado contra vosotrosa.
14 En cuanto a mí, he aquí estoy en vuestras manosa; haced de mí como mejor y más recto sea a vuestros ojos.
15 Pero sabed bien que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros y sobre esta ciudad y sobre sus habitantesa; porque en verdad el Señor me ha enviado a vosotros para hablar en vuestros oídos todas estas palabras.
¶16 Dijeron los jefes y todo el pueblo a los sacerdotes y a los profetas: …
| 1 | * , y he aquí, dos |
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| 1 | * , entregaré |
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| 1 | * , este |
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| 2 | * , madrugando y hablando |
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| 1 | * , madrugando y enviando |
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| 1 | * , tomar |
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| 2 | O, dedicaré al anatema |
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| 1 | * , perecer |
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| 1 | * , Y sucederá que cuando |
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| 1 | O, Porque también ellos han servido a muchas naciones y a |
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| 1 | O, y a toda multitud mixta |
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| 1 | O, de la multitud mixta |
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| 1 | Nombre en clave para Babilonia |
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| 1 | O, dehesa |
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| 1 | * , hasta el otro extremo de la tierra |
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| 1 | O, las dehesas |
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| 1 | O, del opresor |
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| 1 | * , madrugando y enviando |
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