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Jeremiah 18–22
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:
2 Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabrasa.
3 Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda1.
4 Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.
¶5 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
6 ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?—declara el Señor. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi manoa, casa de Israel.
7 En un momento yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruira;
8 pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldada, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ellab.
9 Y de pronto puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantara;
10 pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voza, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo1b.
11 Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, diciendo: «Así dice el Señor: ‘He aquí, estoy preparando una calamidad contra vosotrosa y tramando un plan contra vosotros. Volveos, pues, cada uno de su mal camino y enmendad1 vuestros caminos y vuestras obrasb”».
12 Mas ellos dirán: «Es en vanoa; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazónb».
¶13 Por tanto, así dice el Señor:
«Preguntad ahora entre las naciones:
¿Quién ha oído cosa semejante1a?
Algo muy horrible ha hechob
la virgen de Israelc.
14 »¿Faltará la nieve del Líbano de la roca agreste?
¿O se agotarán1 las aguas frías que fluyen de tierras lejanas2?
15 »Pues bien, mi pueblo me ha olvidadoa,
queman incienso a dioses vanos1b,
y se han desviado2 de3 sus caminos,
para andar por senderos,
no por calzadad,
16 convirtiendo su tierra en una desolación,
en una burla perpetuaa.
Todo el que pase por ella se quedará atónitob
y meneará la cabezac.
17 »Como viento solanoa los esparciréb
delante del enemigo;
les mostraré1 la espalda y no el rostroc
el día de su calamidadd».
¶18 Entonces dijeron: Venid y urdamos planes contra Jeremíasa. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdoteb, ni el consejo al sabioc, ni la palabra al profetad. Venid e hirámoslo con la lenguae, y no hagamos caso a ninguna de sus palabrasf.
y escucha lo que dicen1 mis contrarios.
20 ¿Acaso se paga mal por biena?
Pues han cavado fosa para mí1b.
Recuerda cómo me puse delante de ti
para hablar bien en favor de ellos,
para apartar de ellos tu furorc.
21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre,
y abandónalos al poder1 de la espadaa;
queden sus mujeres sin hijosb y viudasc,
sean sus maridos asesinados,
heridos a espada sus jóvenesd en la batalla.
22 Oiganse los gritos desde sus casas,
cuando de repente traigas sobre ellos saqueadoresa;
porque han cavado fosab para atraparme,
y han escondido trampasc a mis pies.
todos sus planes de muerte contra mí.
No perdones1 su iniquidad
ni borres de tu vista su pecadoa;
sean derribados2b delante de ti,
en el tiempo de tu irac actúa contra ellos.
Así dijo el Señor: Ve y compra una vasija de barro del alfareroa, y toma contigo1 a algunos de los ancianos del pueblob y de los ancianos de los sacerdotesc;
2 y sal al valle de Ben-hinoma, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabrasb que yo te diré.
3 Dirás: «Oíd la palabra del Señor, reyes de Judá y habitantes de Jerusaléna. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, traeré tal calamidad sobre este lugarb, que a todo el que oiga de ella le retiñirán los oídosc.
4 “Porque me han abandonadoa, han hecho extraño este lugar y han ofrecido sacrificios1b en él a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocidoc, y han llenado este lugar de sangre de inocentesd,
5 y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que nunca mandé, ni de la cual hablé, ni me pasó por la mente1a;
6 por tanto, he aquí, vienen días—declara el Señor—cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanzaa.
7 “Y haré nulo el consejoa de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigosb y a mano de los que buscan su vida, y entregaré sus cadáveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierrac.
8 “También convertiré esta ciudad en desolación y burla; todo aquel que pase por ella se quedará atónito y silbará a causa de toda su destrucción1a.
9 “Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo durante el sitio y en la aflicción con que les afligirán sus enemigosa y los que buscan su vida”».
¶10 Entonces romperás la vasijaa a la vista de los hombres que te acompañen,
11 y les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos: “De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfareroa, que no se puede reparar más; y los enterrarán en Tofet por no haber otro1 lugar donde enterrarb.
12 “Así haré con este lugar y con sus habitantes—declara el Señor—poniendo esta ciudad como Tofet.
13 “Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyesa de Judá serán como el lugar de Tofetb, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios1 a todo el ejército del cieloc y derramaron libaciones a otros diosesd”».
¶14 Y volvió Jeremías de Tofet, adonde lo había enviado el Señor a profetizar, y poniéndose en pie en el atrio de la casa del Señora, dijo a todo el pueblo:
15 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: «He aquí, voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabrasa».
Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imera, que era el oficial principalb en la casa del Señor, oyó a Jeremías profetizar estas cosas,
2 hizo1 azotara al profeta Jeremías y lo puso en el cepob que estaba en la puerta superior de Benjamínc, la cual conducía a la casa del Señor.
3 Y1 al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: No es Pasur el nombre con que el Señor ahora te llamaa, sino Magor-misabib2b.
4 Porque así dice el Señor: «He aquí, te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caerán por la espada de tus enemigosa, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, y él los llevará como desterrados a Babilonia y los mataráb a espadac.
5 »También entregaré toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y cosas de gran valora, y1 todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y se los llevarán a Babiloniab.
6 »Y tú, Pasura, con todos los moradores de tu casa, irás al cautiverio y entrarás en Babilonia; allí morirásb y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamentec».
¶7 Me persuadiste1, oh Señor, y quedé persuadido2;
fuiste más fuerte que yo y prevalecistea.
He sido el hazmerreír cada díab;
todos se burlan de míc.
8 Porque cada vez que hablo, grito;
proclamo: ¡Violencia, destruccióna!
Pues la palabra del Señor ha venido a ser para mí
oprobio y escarniob cada día.
9 Pero si digo: No le recordaréa
ni hablaré más en su nombre,
esto se convierte dentro de mí1 como fuego ardiente
encerrado en mis huesos;
hago esfuerzos por contenerlob,
y no puedoc.
10 Porque he oído las murmuraciones de muchos:
¡Terror por todas partesa!
¡Denunciadle, denunciémosleb!
Todos mis amigos de confianza1c,
esperando mi caída, dicen:
Tal vez será persuadido2, prevaleceremos contra él
y tomaremos de él nuestra venganzad.
11 Pero el Señor está conmigo como campeón temible;
por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerána.
Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfadob,
tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidadac.
12 Oh Señor de los ejércitos, que pruebas al justo,
que ves las entrañas1 y el corazón,
vea yo tu venganza sobre2 ellosa,
pues a ti he encomendado mi causab.
13 Cantad al Señor, alabad al Señora,
porque ha librado el alma del pobre
de manos de los malvadosb.
¶14 Maldito el día en que nací;
el día en que me dio a luz mi madre no sea benditoa.
15 Maldito el hombre que dio la noticia
a mi padre, diciendo:
¡Te ha nacido un hijo varón!,
haciéndolo muy feliza.
16 Sea ese hombre como las ciudades
que el Señor destruyóa sin piedad1;
oiga gritos de mañana
17 porque no me mató en1 el vientre
para que mi madre hubiera sido mi sepultura,
y su vientre embarazado para siemprea.
para ver pena y afliccióna,
y que acaben en vergüenzab mis díasc?
Profecía sobre la destrucción de Jerusalén
Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor cuando el rey Sedequíasa lo envió a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, diciendob:
2 Consulta ahora de nuestra parte al Señora, porque Nabucodonosor, rey de Babiloniab, nos hace la guerra; tal vez el Señor haga con nosotros conforme a todas sus maravillas1, para que el enemigo se retire de nosotrosc.
¶3 Entonces Jeremías les dijo: Así diréis a Sedequías:
4 «Así dice el Señor, Dios de Israel: “He aquí, yo haré volver atrás las armas de guerra que tenéis en vuestras manos, con las cuales peleáis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos que os sitian fuera de los muros, y las reuniré en medio de esta ciudada.
5 “Y yo pelearé contra vosotrosa con mano extendida y brazo poderosob, y con ira, furor y gran enojoc.
6 “Heriré a los habitantes de esta ciudad, y hombres y animales morirán de gran pestilenciaa. …
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| 1 | * , un par de discos de piedra |
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| 1 | * , hacerle bien |
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| 1 | * , haced buenos |
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| 1 | * , cosas semejantes |
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| 1 | * , serán arrebatadas |
| 2 | O, extranjeras |
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| 1 | * , a la vanidad |
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| 2 | * , y los hicieron tropezar |
| 3 | O, en |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el * , les miraré |
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| 1 | * , la voz de |
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| 1 | * , para mi alma |
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| 1 | * , a las manos |
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| 1 | * , cubras |
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| 2 | * , aquellos hechos para tropezar |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; el texto heb. omite: toma contigo |
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| 1 | O, quemado incienso |
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| 1 | * , mi corazón |
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| 1 | * , todos sus golpes |
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| 1 | O, hasta que no quede |
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| 1 | O, quemaron incienso |
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| 1 | * , Pasur hizo |
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| 1 | * , Y sucedió que |
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| 2 | I.e., terror por todas partes |
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| 1 | * , y entregaré |
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| 1 | O, engañaste |
| 2 | O, engañado |
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| 1 | * , en mi corazón |
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| 1 | * , Cada hombre de mi paz |
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| 2 | O, engañado |
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| 1 | * , los riñones |
| 2 | * , de |
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| 1 | * , sin que le pesara |
| 2 | O, trompetazo |
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| 1 | * , desde |
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| 1 | O, todos sus milagros |
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