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Jeremías 11–15
Consecuencias por violar el pacto
La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:
2 Oíd las palabras de este pactoa, y decidlas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalénb.
3 Les diréis: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pactoa
4 que mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egiptoa, del horno de hierrob, diciéndoles: ‘Escuchad mi voz, y haced1 conforme a todo lo que yo os mandoc; y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Diosd’,
5 para confirmar el juramento que juré a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miela, como lo es hoy”». Entonces respondí y dije: Amén, Señorb.
¶6 Y el Señor me dijo: Proclama todas estas palabrasa en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalénb, diciendo: «Oíd las palabras de este pacto y cumplidlasc.
7 »Porque bien advertía a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egiptob, y hasta hoy los he amonestado con insistencia1, diciéndoles: “Escuchad mi vozc”.
8 »Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazóna. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que yo les mandé cumplir y no lo cumplieronb».
¶9 Entonces el Señor me dijo: Se ha descubierto una conspiracióna entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén.
10 Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados1, los cuales rehusaron escuchar mis palabrasa, y se han ido tras otros dioses para servirlosb. La casa de Israel y la casa de Judá han violado mi pactoc, que hice con sus padres.
11 Por tanto, así dice el Señor: He aquí, traigo sobre ellos una calamidada de la que no podrán escaparb; aunque clamen a mí, no los escucharéc.
12 Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman inciensoa, pero ellos ciertamente no podrán salvarlos en la hora de su aflicción.
13 Porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá, y según el número de las calles de Jerusaléna, son los altares que has levantado a lo vergonzosob, altares para quemar incienso a Baalc.
¶14 Pero tú no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque no escucharéa cuando clamen a mí a causa de su aflicciónb.
15 ¿Qué derecho tiene1 mi amada en mi casa
cuando ha hecho tantas vilezasa?
¿Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidadb
para2 que puedas regocijarte?
16 Olivo frondosoa, hermoso en fruto y forma,
te puso por nombre el Señor.
Con ruido de un gran estrépitob
ha prendido fuego en él,
y sus ramas son inserviblesc.
17 El Señor de los ejércitos, que te plantóa, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judáb han hecho1, provocándome al ofrecer sacrificios2 a Baalc.
¶18 El Señor me lo hizo saber y lo comprendía. Entonces me hiciste ver sus obras.
19 Pero yo era como un cordero manso llevado al mataderoa, y no sabía que tramaban intrigas contra míb, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto1, y cortémosloc de la tierra de los vivientesd, para que no se recuerde más su nombree.
20 Mas, oh Señor de los ejércitos, que juzgas rectamentea,
que examinas los sentimientos1 y el corazónb,
vea yo tu venganza contra ellos,
porque a ti he expuesto2 mi causa.
¶21 Por tanto, así dice el Señor en cuanto a los hombres de Anatota que buscan tu vidab, diciendo: No profeticesc en el nombre del Señor, para que no mueras a manos nuestrasd;
22 así, pues, dice el Señor de los ejércitos: He aquí, voy a castigarlosa. Los jóvenes morirán a espada, sus hijos e hijas morirán de hambreb,
23 y no quedará de ellos remanentea, porque traeré una calamidad sobre los hombres de Anatot, el año de su castigob.
Justo eres tú, oh Señor, cuando a ti presento mi causaa;
en verdad asuntos de justicia voy a discutir contigob.
¿Por qué prospera el camino de los impíosc
y viven en paz todos los que obran con perfidiad?
2 Tú los plantas, y1 echan raíces;
crecen, dan frutoa.
Cerca estás tú de sus labios2,
3 Pero tú me conocesa, oh Señor,
tú me ves,
y compruebas la actitud de mi corazón para contigob.
Arrástralos como ovejas para el matadero
y sepáralos1 para el día de la matanzac.
4 ¿Hasta cuándo estará de luto la tierraa
y marchita la vegetación de todo el campob?
Por la maldad de los que moran en ellac
han sido destruidos los animales y las avesd,
porque han dicho: Dios no verá nuestro fine.
¶5 Si corriste con los de a pie y te cansaron,
¿cómo, pues, vas a competir con los caballos?
Si caes en tierra de paz,
¿cómo te irá1 en la espesura2 del Jordána?
6 Porque también tus hermanos y la casa de tu padre,
también ellos te han traicionadoa,
también ellos han dado gritos en pos de ti;
no les creas aunque te digan cosas agradablesb.
¶7 He dejado mi casaa,
he abandonado mi heredad,
he entregado a la amadab de mi alma
en manos1 de sus enemigos.
8 Mi heredad vino a ser para mí
como león en la selva;
por tanto, la aborrecíb.
9 ¿Es acaso mi heredad para mí como ave de rapiña de varios colores?
¿Están las aves de rapiña por todos lados contra ellaa?
Id, reunid a todas las bestias del campo,
traedlas para que la devorenb.
10 Muchos pastores han arruinadoa mi viñab,
han hecho de mi hermosa heredad1d
un desierto desolado.
llora sobre mí desoladaa;
todo el país ha sido desoladob,
porque no hubo nadie a quien le importarac.
12 Sobre todas las alturas desoladasa del desierto
han venido destructores,
porque la espada del Señorb devora
de un extremo de la tierra al otro1;
13 Han sembrado trigo y han segado espinosa,
se han esforzado sin provecho algunob.
Avergonzaos, pues, de vuestras cosechasc
a causa de la ardiente ira del Señord.
¶14 Así dice el Señor en cuanto a todos mis malvados vecinosa que atacan la heredad que he dado en posesión a mi pueblo Israelb: He aquí los arrancaré de su tierra, y a la casa de Judá arrancaré de en medio de ellosc.
15 Y sucederá que después que los haya arrancado, volveré y les tendré compasión, y los haré regresara cada uno a su heredad y cada cual a su tierrab.
16 Y sucederá que si ellos de verdad aprenden los caminos de mi puebloa, jurando en mi nombre: «Vive el Señorb», así como ellos enseñaron a mi pueblo a jurar por Baalc, serán restablecidos en medio de mi pueblod.
17 Pero si no escuchan, entonces arrancaré esa nación, la arrancaré y la destruiréa—declara el Señor.
Así me dijo el Señor: Ve y cómprate un cinturóna de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua.
2 Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra del Señora, y me lo puse en la cintura.
3 Entonces vino a mí la palabra del Señor por segunda vez, diciendo:
4 Toma el cinturón que has comprado, que llevas a la cintura, y levántate, vete al Eufrates1a y escóndelo allá en una hendidura de la peña.
5 Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates como el Señor me había mandadoa.
6 Y sucedió que después de muchos días el Señor me dijo: Levántate, vete al Eufrates y toma de allí el cinturón que te mandé que escondieras allá.
7 Fui, pues, al Eufrates y cavé, tomé el cinturón del lugar donde lo había escondido, y he aquí, el cinturón estaba podrido; no servía para nada.
¶8 Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
9 Así dice el Señor: «De la misma manera haré que se pudra la soberbiaa de Judá y la gran soberbia de Jerusalén.
10 »Este pueblo malvado, que rehúsa escuchar mis palabrasa, que anda en la terquedad de su corazón y se ha ido tras otros diosesb a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturón que no sirve para nada.
11 »Porque como el cinturón se adhiere a la cintura del hombre, así hice adherirse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá»—declara el Señor—«a fin de que fueran para mí por puebloa, por renombre1b, por alabanza y por gloriac, pero no escucharond».
¶12 También les dirás esta palabra: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Todo cántaro se llenará de vino”». Y cuando ellos te digan: «¿Acaso no sabemos bien que todo cántaro ha de llenarse de vino?»,
13 entonces les dirás: «Así dice el Señor: “He aquí, voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra: a los reyes sucesores de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusaléna;
14 y los estrellaré unos contra otrosa, los padres con los hijos por igualb”—declara el Señor. “No tendré piedad, ni lástima, ni compasiónc, para dejar de destruirlos”».
¶15 Escuchad y prestad atención, no seáis altanerosa,
porque el Señor ha hablado.
16 Dad gloria al Señor vuestro Diosa
antes que haga venir las tinieblas,
y antes que vuestros pies tropiecenb
sobre los montes oscuros,
y estéis esperando la luz,
y Él la transforme en profundas tinieblas,
la torne en lobreguezc.
17 Pero si no escucháis estoa,
mi alma sollozará en secreto por tal orgullo;
mis ojos llorarán amargamente
y se anegarán en lágrimasb,
porque ha sido hecho cautivo el rebaño del Señorc.
18 Di al rey y a la reina madrea,
humillaos, sentaos en el suelob,
porque ha caído de vuestras cabezas
vuestra hermosa coronac.
19 Las ciudades del Neguev1a han sido cerradas,
y no hay quien las abra:
todo Judá ha sido llevado al destierro,
llevado al cautiverio en su totalidadb.
¶20 Alzad vuestros ojos, y ved
a los que vienen del nortea.
¿Dónde está el rebaño que te fue confiado,
tus hermosas ovejasb?
21 ¿Qué dirás cuando Él ponga sobre ti
(a los que tú mismo habías enseñado)
a antiguos compañeros1 para ser cabeza tuyaa?
¿No te vendrán dolores
como de mujer de partob?
22 Y si dices en tu corazóna:
«¿Por qué me han sucedido estas cosasb?».
Por la magnitud de tu iniquidadc
te han quitado las faldas
y descubierto1 tus calcañaresd.
23 ¿Puede el etíope mudar su piel,
o el leopardo sus manchasa?
Así vosotros, ¿podréis hacer …
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| 1 | * , hacedles |
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| 1 | * , madrugando y amonestando |
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| 1 | * , primeros padres |
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| 1 | * , ¿Qué hace |
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| 2 | * , entonces |
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| 1 | O, hecho para sí mismos |
| 2 | O, quemar incienso |
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| 1 | * , pan |
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| 1 | * , riñones |
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| 2 | * , revelado |
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| 1 | * , también |
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| 2 | * , en sus bocas |
| 3 | * , sus riñones |
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| 1 | * , conságralos |
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| 1 | * , harás |
| 2 | * , el orgullo |
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| 1 | * , palmas |
| 1 | * , levantó su voz |
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| 1 | O, campo |
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| 1 | * , al otro extremo de la tierra |
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| 2 | * , toda carne |
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| 1 | Heb., Perat, y así hasta el vers. 7 |
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| 1 | * , nombre |
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| 1 | I.e., región del sur |
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| 1 | O, jefes |
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| 1 | O, han sufrido violencia |
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