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Isaías 34–37
Acercaos, naciones, para oír, y escuchad, pueblosa;
oiga la tierrab y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota.
2 Porque el enojoa del Señor es contra todas las naciones,
y su furor contra todos sus ejércitos;
las ha destruido por completo1b,
las ha entregado a la matanzac.
3 Sus muertos serán arrojadosa,
y de sus cadáveres subirá el hedorb,
y las montañas serán empapadas1 con su sangrec.
4 Todo el ejército de los cielos se consumirá1a,
y los cielos se enrollarán como un pergaminob;
también todos sus ejércitos se marchitarán
como se marchita la hoja de la vid,
o como se marchita la de la higuera.
5 Porque mi espada está embriagada en el cieloa,
he aquí, descenderá para hacer juicio sobre Edomb
y sobre el pueblo que yo he dedicado a la destrucción1c.
6 La espada del Señor está llena de sangre,
está llena1 de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabríos,
de sebo de los riñones de carneros;
porque el Señor tiene un sacrificio en Bosraa,
y una gran matanza en la tierra de Edomb.
y novillos juntamente con torosb;
así su tierra se embriagará de sangrec,
y su polvo será engrasado2 de sebo.
8 Porque es día de venganza del Señora,
año de retribución para la causa1 de Sión.
9 Sus1 torrentes se convertirán en brea,
su polvo en azufrea,
y su tierra será brea ardiente.
10 No se apagará ni de noche ni de díaa,
su humo subirá para siempreb;
de generación en generación permanecerá desoladac,
nunca jamás pasará nadie por ellad.
11 Mas el pelícano1a y el erizo la poseerán,
el búho y el cuervo habitarán en ella;
El extenderá sobre ella el cordel de desolación2
12 Sus nobles (y allí no hay ningunoa
a quien puedan proclamar rey)
y todos sus príncipes serán nadab.
13 Espinos crecerán en sus palacios1a,
ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas2;
será también guarida de chacalesb
y morada3 de crías de avestruz.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas1,
el macho cabrío2a llamará a los de su especie;
sí, el monstruo nocturno3 se establecerá allí,
y encontrará para sí lugar de reposo.
15 Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos,
los incubará y juntará su cría bajo su sombra;
también allí se juntarán los halcones1a,
cada uno con su compañera.
¶16 Buscad en el libro del Señora, y leed:
Ninguno de ellos faltará,
ninguno carecerá de su compañera.
Porque su1 bocab lo ha mandado,
y su Espíritu los ha reunido.
17 Él les ha echado suertesa,
y su mano les ha repartido la tierra1 con el cordelb.
La poseerán para siempre;
de generación en generaciónc morarán en ella.
El desierto y el yermoa se alegrarán,
y se regocijará el Arabá1 y floreceráb
como el azafrán2;
2 floreceráa copiosamente
y se regocijará en gran manera y gritará de júbilob.
La gloria del Líbanoc le será dada,
la majestad del Carmelod y de Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Diose.
3 Fortaleced las manos débiles
y afianzad las rodillas vacilantesa.
4 Decid a los de corazón tímidoa:
Esforzaos, no temáis.
He aquí, vuestro Dios viene con venganzab;
la retribución1c vendrá de Dios mismo,
mas Él os salvarád.
5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegosa,
y los oídos de los sordos se destaparánb.
6 El cojo entonces saltará como un ciervoa,
y la lengua del mudo gritaráb de júbilo,
porque aguas brotarán en el desierto
7 La tierra abrasada1 se convertirá en laguna,
y el secadal en manantiales de aguasa;
en la guarida de chacalesb, su lugar de descanso,
la hierba se convertirá en cañas y juncos.
8 Allí habrá una calzada, un caminoa,
y será llamado Camino de Santidadb;
el inmundo no transitará por élc,
sino que será para el que ande en ese camino;
los necios no vagarán por éld.
9 Allí no habrá leóna,
ni subirá por él bestia ferozb;
estos no se hallarán1 allí,
sino que por él andarán los redimidosc.
10 Volverán los rescatados del Señor,
entrarán en Sióna con gritos de júbilo,
con alegría eterna sobre sus cabezas.
Gozo y alegría alcanzarán,
y huirán la tristeza y el gemidob.
aY aconteció que en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2 Y el rey de Asiria envió desde Laquis a Jerusalén, al Rabsaces1 con un gran2 ejército, contra el rey Ezequías. Y se colocó junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero3a.
3 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcíasa, mayordomo de1 la casa real, el escriba Sebnab y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a él.
¶4 Y el Rabsaces les dijo: Decid ahora a Ezequías: «Así dice el gran rey, el rey de Asiria: “¿Qué confianza es esta que tú tienes1?
5 “Yo digo1: ‘Tu consejo y poderío para la guerra solo son palabras vacías2’. Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mía?
6 “He aquí, tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano1 y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en éla.
7 “Pero si me decís: ‘Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios’, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitadoa y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ‘Adoraréis delante de este altar’?
8 “Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo1 con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
9 “¿Cómo, pues, puedes rechazar a1 un oficial2 de los menores de los siervos de mi señor, y confiar3 en Egipto para tener carros y hombres de a caballoa?
10 “¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra esta tierra para destruirla? El Señor me dijoa: ‘Sube contra esta tierra y destrúyela’ ”».
¶11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameoa porque nosotros lo entendemos1, y no nos hables en la lengua de Judá2b a oídos del pueblo que está sobre la muralla.
12 Pero el Rabsaces dijo: ¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras solo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con vosotros?
¶13 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judáa, y dijo: Escuchad las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 Así dice el rey: «Que no os engañea Ezequías, porque él no os podrá librar;
15 ni que Ezequías os haga confiar en el Señor, diciendo: “Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiriaa”.
16 “No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: ‘Haced la paz conmigo1 y salid a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higueraa, y beba cada cual de las aguas de su cisternab,
17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, tierra de grano y de mosto, tierra de pan y de viñas”.
18 »Cuidado, no sea que Ezequías os engañe, diciendo: “El Señor nos libraráa”. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
19 »¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfada? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaimb? ¿Cuándo han librado ellos a Samariac de mi mano?
20 “¿Quiénes de entre todos los dioses de estas tierras han librado su tierra de mi manoa, para que el Señorb libre a Jerusalén de mi mano?».
¶21 Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra algunaa; porque el rey había dado un mandato, diciendo: No le respondáis.
22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcíasa, mayordomo de la casa real, el escriba Sebnab y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le relataron las palabras del Rabsaces.
aY sucedió que cuando oyó esto el rey Ezequías, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa del Señor.
2 Envió entonces a Eliaquima, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebnab y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amozc.
3 Y ellos le dijeron: Así dice Ezequías: «Este día es día de angustiaa, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer1, pero no hay fuerzas para dar a luzb.
4 »Tal vez el Señor tu Dios oirá las palabras del Rabsaces, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivoa, y lo reprenderá por las palabras que el Señor tu Dios ha oído. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún quedab».
5 Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías,
6 éste1 les dijo: Así diréis a vuestro señor: «Así dice el Señor: “No temas por las palabras que has oídoa, con las que los siervos del rey de Asiria me han blasfemado.
7 “He aquí, pondré en él un espíritu, oiráa un rumor y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espadab”».
¶8 Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libnaa, pues había oído que el rey había partido de Laquisb.
9 Y les oyó1a decir acerca de Tirhaca, rey de Etiopía2b: Ha salido a pelear contra ti. Y cuando lo oyó, envió mensajeros a Ezequías, diciendo:
10 Así diréis a Ezequías, rey de Judá1: «No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: “Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiriaa”.
11 »He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones1, destruyéndolas por completoa, ¿y serás tú librado?
12 »¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, es decir, Gozána, Haránb, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 »¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?».
¶14 Entonces Ezequías tomó la carta1 de mano de los mensajeros y la leyó, y subió a la casa del Señor y2 la extendió delante del Señor.
15 Y Ezequías oró al Señor, diciendo:
16 Oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que estás1 sobre los querubinesa, solo tú eres Diosb de todos los reinos de la tierrab. Tú hiciste los cielos y la tierrac.
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| 1 | O, ha dedicado al anatema |
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| 1 | * , se disolverán |
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| 1 | * , se pudrirán |
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| 1 | * , el pueblo de mi anatema |
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| 1 | * , engordada |
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| 1 | * , descenderán |
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| 2 | * , engordado |
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| 1 | O, controversia |
| 1 | I.e., de Edom |
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| 1 | O, búho |
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| 2 | O, sin forma |
| 3 | * , las piedras |
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| 1 | O, ciudadelas |
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| 2 | O, fortalezas |
| b | |
| 3 | * , recinto |
| 1 | O, animales aulladores |
| 2 | O, el demonio |
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| 3 | Heb., Liliz |
| 1 | O, milanos |
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| 1 | |
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| 1 | * , a ella |
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| 1 | O, desierto |
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| 2 | O, croco |
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| e | |
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| 1 | * , recompensa |
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| 1 | O, desierto |
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| 1 | O, El espejismo |
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| 1 | * , no se hallará |
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| 1 | I.e., copero mayor |
| 2 | * , pesado |
| 3 | O, Lavandero |
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| 1 | O, que estaba sobre |
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| 1 | * , en que confías |
| 1 | Los * , otros * y 2 Rey. 18:20 dicen: Tú dices |
| 2 | * , palabra de los labios |
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| 1 | * , palma |
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| 1 | * , intercambies promesas |
| 1 | * , volver el rostro de |
| 2 | O, gobernador |
| 3 | * , confiar para ti mismo |
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| 1 | * , oímos |
| 2 | |
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| 1 | * , Haced conmigo una bendición |
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| 1 | * , saliendo de la matriz |
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| 1 | * , Isaías |
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| 1 | * , oyendo |
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| 2 | Heb., Cush |
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| 1 | * , Judá, diciendo |
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| 1 | * , tierras |
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| 1 | * , las cartas |
| 2 | * , y Ezequías |
| 1 | * , estás sentado |
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