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Isaías 33–36
¡Ay de ti que destruyesa,
y no has sido destruido;
y de aquel que es pérfidob, cuando otros no actuaron con perfidia contra él!
Cuando termines de destruir, serás destruidoc;
cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarán contra tid.
2 Oh Señor, ten piedad de nosotrosa; en ti hemos esperadob.
Sé nuestra1 fortaleza2c cada mañana,
también nuestra salvación en tiempo de angustiad.
3 Al estruendo del tumulto los pueblos huyena;
al levantarte tú las naciones se dispersanb;
4 se recoge el1 botín como recoge la oruga,
se lanzan sobre él como se lanzan las langostas.
5 Exaltado es el Señora, pues mora en lo alto;
ha llenado a Sión de derecho y de justiciab.
6 Él será la seguridad1a de tus tiempos,
abundancia de salvaciónb, sabiduría y conocimientoc;
el temor del Señord es tu2 tesoro.
7 He aquí, sus valientes claman en las calles1,
los mensajerosa de paz lloran amargamente.
8 Las calzadas están desiertas, el transeúnte ya no pasa1a;
ha quebrantado el pactob, ha despreciado las ciudades2,
no tiene en estima al hombre.
9 De duelo está la tierra y languidecea,
el Líbanob está avergonzado y se marchita;
Sarónc es como una llanura desierta,
y pierden1 su follaje Basán y el Carmelo.
10 Ahora me levantaré—dice el Señora—
ahora seré exaltado, ahora seré ensalzado.
11 Concebisteis paja1, daréis a luz rastrojoa;
mi2 aliento como fuego os consumiráb.
12 Y los pueblos serán calcinados,
como espinos cortados que son quemados en el fuegoa.
¶13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho;
y los que estáis cerca, reconoced mi podera.
14 Aterrados están los pecadoresa en Sión,
el temblorb se ha apoderado de los impíos.
¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidorc?
¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternasd?
15 Él que anda en justicia y habla con sinceridada,
el que rehúsa la ganancia injusta1,
y se sacude las manos2 para que no retengan soborno;
el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre,
y cierra los ojos para no ver el malb;
en la peña inexpugnable1 estará su refugio2a;
se le dará su pan,
y tendrá segura su aguab.
¶17 Tus ojos contemplarán al Reya en su hermosura,
verán una tierra muy lejanab.
18 Tu corazón meditará en el terrora, y dirá:
¿Dónde está el que cuenta?
¿Dónde está el que pesa?
¿Dónde estáb el que cuenta las torres?
19 No verás más al pueblo feroz,
pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende1,
de lengua tartamuda, que nadie comprende2a.
20 Contempla a Sióna, ciudad de nuestras fiestas señaladas;
tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietudb,
tienda que no será plegada,
cuyas estacas no serán arrancadas nunca,
ni rotas ninguna de sus cuerdasc.
21 Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros
lugar de ríosa y de anchos canales,
por donde no andará embarcación de remos,
ni nave potente por él pasará.
22 Porque el Señor es nuestro jueza,
el Señor es nuestro legisladorb,
el Señor es nuestro reyc;
Él nos salvarád.
23 Se han aflojado tus cuerdas;
no pueden sostener firme el mástil
ni entesar la vela.
Entonces será repartida la presa de un abundante botína;
los cojos se llevarán los despojosb.
24 Ningún habitante dirá: Estoy enfermoa;
al pueblo que allí1 habita, le será perdonada su iniquidadb.
Acercaos, naciones, para oír, y escuchad, pueblosa;
oiga la tierrab y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota.
2 Porque el enojoa del Señor es contra todas las naciones,
y su furor contra todos sus ejércitos;
las ha destruido por completo1b,
las ha entregado a la matanzac.
3 Sus muertos serán arrojadosa,
y de sus cadáveres subirá el hedorb,
y las montañas serán empapadas1 con su sangrec.
4 Todo el ejército de los cielos se consumirá1a,
y los cielos se enrollarán como un pergaminob;
también todos sus ejércitos se marchitarán
como se marchita la hoja de la vid,
o como se marchita la de la higuera.
5 Porque mi espada está embriagada en el cieloa,
he aquí, descenderá para hacer juicio sobre Edomb
y sobre el pueblo que yo he dedicado a la destrucción1c.
6 La espada del Señor está llena de sangre,
está llena1 de sebo, de la sangre de corderos y de machos cabríos,
de sebo de los riñones de carneros;
porque el Señor tiene un sacrificio en Bosraa,
y una gran matanza en la tierra de Edomb.
y novillos juntamente con torosb;
así su tierra se embriagará de sangrec,
y su polvo será engrasado2 de sebo.
8 Porque es día de venganza del Señora,
año de retribución para la causa1 de Sión.
9 Sus1 torrentes se convertirán en brea,
su polvo en azufrea,
y su tierra será brea ardiente.
10 No se apagará ni de noche ni de díaa,
su humo subirá para siempreb;
de generación en generación permanecerá desoladac,
nunca jamás pasará nadie por ellad.
11 Mas el pelícano1a y el erizo la poseerán,
el búho y el cuervo habitarán en ella;
El extenderá sobre ella el cordel de desolación2
12 Sus nobles (y allí no hay ningunoa
a quien puedan proclamar rey)
y todos sus príncipes serán nadab.
13 Espinos crecerán en sus palacios1a,
ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas2;
será también guarida de chacalesb
y morada3 de crías de avestruz.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas1,
el macho cabrío2a llamará a los de su especie;
sí, el monstruo nocturno3 se establecerá allí,
y encontrará para sí lugar de reposo.
15 Allí la serpiente anidará y pondrá sus huevos,
los incubará y juntará su cría bajo su sombra;
también allí se juntarán los halcones1a,
cada uno con su compañera.
¶16 Buscad en el libro del Señora, y leed:
Ninguno de ellos faltará,
ninguno carecerá de su compañera.
Porque su1 bocab lo ha mandado,
y su Espíritu los ha reunido.
17 Él les ha echado suertesa,
y su mano les ha repartido la tierra1 con el cordelb.
La poseerán para siempre;
de generación en generaciónc morarán en ella.
El desierto y el yermoa se alegrarán,
y se regocijará el Arabá1 y floreceráb
como el azafrán2;
2 floreceráa copiosamente
y se regocijará en gran manera y gritará de júbilob.
La gloria del Líbanoc le será dada,
la majestad del Carmelod y de Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
la majestad de nuestro Diose.
3 Fortaleced las manos débiles
y afianzad las rodillas vacilantesa.
4 Decid a los de corazón tímidoa:
Esforzaos, no temáis.
He aquí, vuestro Dios viene con venganzab;
la retribución1c vendrá de Dios mismo,
mas Él os salvarád.
5 Entonces se abrirán los ojos de los ciegosa,
y los oídos de los sordos se destaparánb.
6 El cojo entonces saltará como un ciervoa,
y la lengua del mudo gritaráb de júbilo,
porque aguas brotarán en el desierto
7 La tierra abrasada1 se convertirá en laguna,
y el secadal en manantiales de aguasa;
en la guarida de chacalesb, su lugar de descanso,
la hierba se convertirá en cañas y juncos.
8 Allí habrá una calzada, un caminoa,
y será llamado Camino de Santidadb;
el inmundo no transitará por élc,
sino que será para el que ande en ese camino;
los necios no vagarán por éld.
9 Allí no habrá leóna,
ni subirá por él bestia ferozb;
estos no se hallarán1 allí,
sino que por él andarán los redimidosc.
10 Volverán los rescatados del Señor,
entrarán en Sióna con gritos de júbilo,
con alegría eterna sobre sus cabezas.
Gozo y alegría alcanzarán,
y huirán la tristeza y el gemidob.
aY aconteció que en el año catorce del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
2 Y el rey de Asiria envió desde Laquis a Jerusalén, al Rabsaces1 con un gran2 ejército, contra el rey Ezequías. Y se colocó junto al acueducto del estanque superior que está en la calzada del campo del Batanero3a.
3 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcíasa, mayordomo de1 la casa real, el escriba Sebnab y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron a él.
¶4 Y el Rabsaces les dijo: Decid ahora a Ezequías: «Así dice el gran rey, el rey de Asiria: “¿Qué confianza es esta que tú tienes1?
5 “Yo digo1: ‘Tu consejo y poderío para la guerra solo son palabras vacías2’. Ahora pues, ¿en quién confías que te has rebelado contra mía?
6 “He aquí, tú confías en el báculo de esta caña quebrada, es decir, en Egipto, en el cual, si un hombre se apoya, penetrará en su mano1 y la traspasará. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en éla.
7 “Pero si me decís: ‘Nosotros confiamos en el Señor nuestro Dios’, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y cuyos altares Ezequías ha quitadoa y ha dicho a Judá y a Jerusalén: ‘Adoraréis delante de este altar’?
8 “Ahora pues, te ruego que llegues a un acuerdo1 con mi señor el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si por tu parte puedes poner jinetes sobre ellos.
9 “¿Cómo, pues, puedes rechazar a1 un oficial2 de los menores de los siervos de mi señor, y confiar3 en Egipto para tener carros y hombres de a caballoa?
10 “¿He subido ahora sin el consentimiento del Señor contra esta tierra para destruirla? El Señor me dijoa: ‘Sube contra esta tierra y destrúyela’ ”».
¶11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameoa porque nosotros lo entendemos1, y no nos hables en la lengua de Judá2b a oídos del pueblo que está sobre la muralla.
12 Pero el Rabsaces dijo: ¿Acaso me ha enviado mi señor para hablar estas palabras solo a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sentados en la muralla, condenados a comer sus propios excrementos y a beber su propia orina con vosotros?
¶13 El Rabsaces se puso en pie, gritó a gran voz en la lengua de Judáa, y dijo: Escuchad las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 Así dice el rey: «Que no os engañea Ezequías, porque él no os podrá librar;
15 ni que Ezequías os haga confiar en el Señor, diciendo: “Ciertamente el Señor nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiriaa”.
16 “No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: ‘Haced la paz conmigo1 y salid a mí, y coma cada uno de su vid y cada uno de su higueraa, y beba cada cual de las …
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el * , su (de ellos) |
| 2 | * , brazo |
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| 1 | * , vuestro |
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| 1 | O, fidelidad |
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| 2 | * , su |
| 1 | * , afueras |
| a | |
| 1 | * , el que pasa por la senda ha cesado |
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| 2 | Los * dicen: los testimonios |
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| 1 | * , sacudiendo |
| a | |
| 1 | * , hierba seca |
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| 2 | Así en dos versiones antiguas; en el * , vuestro |
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| 1 | * , de explotadores |
| 2 | * , palmas |
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| 1 | * , las fortalezas de peñas |
| 2 | O, baluarte |
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| 1 | * , de profundidad de labios, sin oír |
| 2 | * , no hay entendimiento |
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| 1 | * , en ella |
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| 1 | O, ha dedicado al anatema |
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| 1 | * , se disolverán |
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| 1 | * , se pudrirán |
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| 1 | * , el pueblo de mi anatema |
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| 1 | * , engordada |
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| 1 | * , descenderán |
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| 2 | * , engordado |
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| 1 | O, controversia |
| 1 | I.e., de Edom |
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| 1 | O, búho |
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| 2 | O, sin forma |
| 3 | * , las piedras |
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| 1 | O, ciudadelas |
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| 2 | O, fortalezas |
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| 3 | * , recinto |
| 1 | O, animales aulladores |
| 2 | O, el demonio |
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| 3 | Heb., Liliz |
| 1 | O, milanos |
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| 1 | |
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| 1 | * , a ella |
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| 1 | O, desierto |
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| 2 | O, croco |
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| e | |
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| 1 | * , recompensa |
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| 1 | O, desierto |
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| 1 | O, El espejismo |
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| b | |
| 1 | * , no se hallará |
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| 1 | I.e., copero mayor |
| 2 | * , pesado |
| 3 | O, Lavandero |
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| 1 | O, que estaba sobre |
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| 1 | * , en que confías |
| 1 | Los * , otros * y 2 Rey. 18:20 dicen: Tú dices |
| 2 | * , palabra de los labios |
| a | |
| 1 | * , palma |
| a | |
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| 1 | * , intercambies promesas |
| 1 | * , volver el rostro de |
| 2 | O, gobernador |
| 3 | * , confiar para ti mismo |
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| 1 | * , oímos |
| 2 | |
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| 1 | * , Haced conmigo una bendición |
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