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Isaías 31–33
¡Ay de los que descienden a Egipto por ayudaa!
En los caballos buscan apoyob,
y confían en los carros porque son muchos,
y en los jinetes porque son muy fuertes,
pero no miranc al Santo de Israeld, ni buscan al Señor.
2 Pero Él también es sabioa y traerá el malb,
y no se retractará de sus palabrasc;
sino que se levantará contra la casa de los malhechoresd
y contra la ayuda de los que obran iniquidade.
3 Pues los egipcios son hombres, y no Diosa,
y sus caballosb son carne, y no espíritu;
el Señor, pues, extenderá su manoc,
y el que ayuda tropezará,
y el que recibe ayuda caerád;
todos ellos a una perecerán.
¶4 Porque así me dice el Señor:
Tal como gruñe el leóna o el leoncillo sobre su presa,
contra el que se reúne una multitud1 de pastores,
y no se atemoriza de sus voces ni se acobarda por su multitud,
así descenderá el Señor de los ejércitos para combatirb sobre el monte Sión y sobre su collado.
5 Como aves que vuelan1a, así protegerá el Señor de los ejércitos a Jerusalén;
la protegerá y la librará,
la perdonará y la rescataráb.
6 Volveda a aquel de quien tan profundamente os habéis apartado1, oh hijosb de Israel.
7 Porque en aquel día cada uno repudiará sus ídolos de plata y sus ídolos de oroa, que os han hecho vuestras manos pecadorasb.
8 El asirio caerá por espadaa no de hombre,
y la espada no humana lo devoraráb;
y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzadosd.
9 Su fortaleza1a a causa del terror pasará,
y sus príncipes se espantarán ante el estandarteb
—declara el Señor, que tiene su fuegoc en Sión y su horno en Jerusalén.
He aquí, un rey reinará con justiciaa,
y príncipes gobernarán con rectitud.
2 Cada uno será como refugioa contra el viento
y un abrigo contra la tormenta,
como corrientes1 de agua en tierra secab,
como la sombraa de una gran2 peña en tierra árida3.
3 No se cegarán1 entonces los ojos de los que ven,
y los oídos de los que oyen escucharána.
4 El corazón de los imprudentes discernirá la verdad1a,
y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente.
5 Ya no se llamará noble al necioa,
ni al tramposo se le dirá generoso.
6 Pues el necio habla necedades,
y su corazón se inclina hacia1 el mala,
para practicar la impiedadb y hablar falsedad contra el Señor,
para mantener con hambre al hambriento2c
y para privar de3 bebida al sediento.
7 En cuanto al tramposo, sus armas son malignas;
trama designios perversosa
para destruir con calumnias1 a los afligidosb,
aun cuando el necesitado hable lo que es justoc.
8 Pero el noble concibe cosas nobles,
y en las cosas nobles se afirmaa.
Advertencia a las mujeres de Jerusalén
¶9 Levantaos, mujeres indolentesa,
y oíd mi voz;
hijas confiadas,
prestad oído a mi palabrab.
10 Dentro de un año y algunos días,
os conturbaréis, hijas confiadas,
porque se habrá acabado la vendimiaa,
y la recolección del fruto no vendrá.
11 Temblad, mujeres indolentes;
conturbaosa, hijas confiadas;
desvestíos, desnudaosb, y ceñid cilicio en la cintura;
12 golpeaos el pechoa, por los campos agradables, por la vid fructífera,
13 por el suelo de mi pueblo donde crecerán espinos y zarzasa;
sí, por todas las casas alegres y por la ciudad divertidab.
14 Porque el palacio ha sido abandonadoa, hecha un desierto la populosa ciudad1b.
Collado2 y atalaya se han convertido en cuevasc para siempre,
un deleite para asnos montesesd, un pasto para rebaños;
15 hasta que se derrame sobre nosotros el Espíritua desde lo alto,
el desierto se convierta en campo fértil
y el campo fértil sea considerado como bosqueb.
16 En el desierto morará el derecho,
y la justicia habitará en el campo fértila.
17 La obra de la justicia será paza,
y el servicio de la justicia, tranquilidad y confianza1b para siempre.
18 Entonces habitará mi pueblo en albergue de paza,
en mansiones seguras y en moradas1 de reposob;
19 aunque caiga granizoa cuando el bosque caigab,
y la ciudad sea derribada por completoc.
20 ¡Cuán bienaventurados seréis vosotros los que sembráis junto a todas las aguas,
y1 dejáis sueltos al buey y al asno2a!
¡Ay de ti que destruyesa,
y no has sido destruido;
y de aquel que es pérfidob, cuando otros no actuaron con perfidia contra él!
Cuando termines de destruir, serás destruidoc;
cuando acabes de actuar con perfidia, con perfidia actuarán contra tid.
2 Oh Señor, ten piedad de nosotrosa; en ti hemos esperadob.
Sé nuestra1 fortaleza2c cada mañana,
también nuestra salvación en tiempo de angustiad.
3 Al estruendo del tumulto los pueblos huyena;
al levantarte tú las naciones se dispersanb;
4 se recoge el1 botín como recoge la oruga,
se lanzan sobre él como se lanzan las langostas.
5 Exaltado es el Señora, pues mora en lo alto;
ha llenado a Sión de derecho y de justiciab.
6 Él será la seguridad1a de tus tiempos,
abundancia de salvaciónb, sabiduría y conocimientoc;
el temor del Señord es tu2 tesoro.
7 He aquí, sus valientes claman en las calles1,
los mensajerosa de paz lloran amargamente.
8 Las calzadas están desiertas, el transeúnte ya no pasa1a;
ha quebrantado el pactob, ha despreciado las ciudades2,
no tiene en estima al hombre.
9 De duelo está la tierra y languidecea,
el Líbanob está avergonzado y se marchita;
Sarónc es como una llanura desierta,
y pierden1 su follaje Basán y el Carmelo.
10 Ahora me levantaré—dice el Señora—
ahora seré exaltado, ahora seré ensalzado.
11 Concebisteis paja1, daréis a luz rastrojoa;
mi2 aliento como fuego os consumiráb.
12 Y los pueblos serán calcinados,
como espinos cortados que son quemados en el fuegoa.
¶13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho;
y los que estáis cerca, reconoced mi podera.
14 Aterrados están los pecadoresa en Sión,
el temblorb se ha apoderado de los impíos.
¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidorc?
¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternasd?
15 Él que anda en justicia y habla con sinceridada,
el que rehúsa la ganancia injusta1,
y se sacude las manos2 para que no retengan soborno;
el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre,
y cierra los ojos para no ver el malb;
en la peña inexpugnable1 estará su refugio2a;
se le dará su pan,
y tendrá segura su aguab.
¶17 Tus ojos contemplarán al Reya en su hermosura,
verán una tierra muy lejanab.
18 Tu corazón meditará en el terrora, y dirá:
¿Dónde está el que cuenta?
¿Dónde está el que pesa?
¿Dónde estáb el que cuenta las torres?
19 No verás más al pueblo feroz,
pueblo de habla incomprensible, que nadie entiende1,
de lengua tartamuda, que nadie comprende2a.
20 Contempla a Sióna, ciudad de nuestras fiestas señaladas;
tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietudb,
tienda que no será plegada,
cuyas estacas no serán arrancadas nunca,
ni rotas ninguna de sus cuerdasc.
21 Porque allí, el Majestuoso, el Señor, será para nosotros
lugar de ríosa y de anchos canales,
por donde no andará embarcación de remos,
ni nave potente por él pasará.
22 Porque el Señor es nuestro jueza,
el Señor es nuestro legisladorb,
el Señor es nuestro reyc;
Él nos salvarád.
23 Se han aflojado tus cuerdas;
no pueden sostener firme el mástil
ni entesar la vela.
Entonces será repartida la presa de un abundante botína;
los cojos se llevarán los despojosb.
24 Ningún habitante dirá: Estoy enfermoa;
al pueblo que allí1 habita, le será perdonada su iniquidadb.
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| 1 | * , plenitud |
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| 1 | O, revolotean |
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| 1 | * , se apartaron |
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| 1 | * , Y huirá ante |
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| 1 | * , peña |
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| 1 | * , canales |
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| 2 | * , pesada |
| 3 | * , agotada |
| 1 | O, No se apartarán |
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| 1 | * , el conocimiento |
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| 1 | O, hace |
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| 2 | * , para dejar vacía al alma hambrienta |
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| 3 | * , y hace faltar |
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| 1 | * , palabras de falsedad |
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| 1 | * , la multitud de la ciudad |
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| 2 | Heb., Ofel |
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| 1 | O, seguridad |
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| 1 | O, lugares de |
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| 1 | * , los que |
| 2 | * , enviáis el pie del buey y del asno |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el * , su (de ellos) |
| 2 | * , brazo |
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| 1 | * , vuestro |
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| 1 | O, fidelidad |
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| 2 | * , su |
| 1 | * , afueras |
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| 1 | * , el que pasa por la senda ha cesado |
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| 2 | Los * dicen: los testimonios |
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| 1 | * , sacudiendo |
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| 1 | * , hierba seca |
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| 2 | Así en dos versiones antiguas; en el * , vuestro |
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| a | |
| 1 | * , de explotadores |
| 2 | * , palmas |
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| 1 | * , las fortalezas de peñas |
| 2 | O, baluarte |
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| b | |
| 1 | * , de profundidad de labios, sin oír |
| 2 | * , no hay entendimiento |
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| 1 | * , en ella |
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