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Isaías 21–27
Profecía sobre Babilonia, Edom y Arabia
Profecía sobrea el1 desierto del mar2b.
Como se lanzan los torbellinosc en el Neguev3,
así viene el invasor del desierto, de una tierra temible.
2 Una visión dura me ha sido mostradaa:
el pérfido obra pérfidamente, y el destructor destruyeb.
Sube, Elamc; sitia, Media.
He puesto fin a todo1 gemir que ella ha causado.
3 Por esta razón mis lomos están llenos de angustiaa;
dolores se han apoderado de mí como dolores de mujer de partob.
Estoy tan confundido que no oigo, tan aterrado que no veo1.
4 Desvaría mi mente1, el espanto2 me sobrecoge;
el anochecer que anhelaba se me convirtió en terrora.
5 Ponen la mesa, extienden el mantel1, comen, bebena.
¡Levantaos, capitanes, engrasad los escudos!,
6 porque así me ha dicho el Señor:
Ve, pon centinela que dé aviso de lo que veaa.
7 Cuando vea hombres montados, jinetes de dos en dosa,
filas de asnos, filas de camellos,
que preste mucha atención, muchísima atención.
8 Entonces el centinela gritó:1
Oh Señor, de día estoy yo continuamente en la atalaya,
y todas las noches permanezco en mi puesto de guardiaa.
9 He aquí, vienen hombres montados, jinetes de dos en dos.
Y uno respondió, y dijo: Cayó, cayó Babiloniaa,
y todas las imágenes de sus dioses están destrozadas sobre1 la tierrab.
10 ¡Oh mi pueblo trillado y afligido1 de mi eraa!
Lo que he oído del Señor de los ejércitos,
Dios de Israel, os doy a conocer.
Alguien sigue llamándome desde Seirb:
Centinela, ¿qué hora es de la noche?
Centinela, ¿qué hora es de la noche?
Viene la mañana y también la noche.
Si queréis preguntar, preguntad;
volved otra vez.
En las espesuras de Arabia pasad2 la noche,
caravanas de dedanitasb.
14 Traed agua para el1 sediento,
habitantes de la tierra de Temaa,
salid con pan al encuentro del fugitivo.
15 Porque han huido ante las espadasa,
ante la espada desnuda, ante el arco tendido
y ante la violencia de la batalla.
16 Pues así me ha dicho el Señor: En un año, como lo contaría un jornalero1a, terminará todo el esplendor de Cedarb;
17 y del resto del número de los arquerosa, los poderosos de los hijos de Cedar, quedarán pocos, porque ha hablado el Señor, Dios de Israelb.
Profecía sobre el valle de la visión
Profecía sobre el1 vallea de la visión.
¿Qué te pasa ahora, que has subido toda tú a los terradosb?
ciudad alborotada, ciudad divertidaa;
tus muertos no fueron muertos a espadab,
tampoco murieron1 en batalla.
3 Todos tus gobernantes han huido juntos,
sin arco han sido capturados;
todos los tuyos que hallaron fueron capturados a una,
4 Por tanto digo: Apartad de mí la mirada,
dejadme llorar amargamente;
no tratéis de1 consolarme por la destrucción de la hija de mi puebloa.
5 Pues hay un día de pánicoa, servidumbreb y confusión de parte del Señor, Dios1c de los ejércitos,
en el valle de la visiónd,
un derribar de murallas
y un clamor al monte.
6 Elama tomó la aljaba
con carros, infantería1, y jinetes,
y Kirb desnudó el escudo.
7 Tus mejores valles estaban llenos de carros,
y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.
8 Entonces cayó la defensa1 de Judá.
Confiasteis2 aquel día en las armas de la casa del bosquea,
9 y visteis que eran muchas las brechas
en la muralla de la ciudad de David,
y recogisteis las aguas del estanque inferiora.
10 Entonces contasteis las casas de Jerusalén,
y derribasteis casas para fortificar la muralla.
11 Hicisteis un depósito entre las dos murallasa
para las aguas del estanque viejob.
Pero no confiasteis en el1 que lo hizo,
ni considerasteis2 al que hace mucho tiempo lo planeó.
¶12 Por eso aquel día, el Señor, Dios de los ejércitos, os llamó a llanto y a lamentoa,
a rapar la cabezab y a vestir de cilicio.
13 Sin embargo1 hay gozo y alegría,
matanza de bueyes y degüello de ovejas;
comiendo carne y bebiendo vino, dicen:
Comamos y bebamos, que mañana moriremosa.
14 Pero el Señor de los ejércitos me reveló al oído:
Ciertamente esta iniquidad no os será perdonada1a
hasta que muráisb—dice el Señor, Dios de los ejércitos.
¶15 Así dice el Señor, Dios de los ejércitos:
Anda, ve a ese mayordomo,
a Sebnaa, que está encargado de la casa real, y dile:
y a quién tienes aquí,
que te has labrado aquí un sepulcro,
como el que labra en alto un sepulcro,
como el que esculpe una morada para sí en la peñaa?
17 »He aquí, oh hombre, el Señor te arrojará con violencia;
te asirá firmemente,
18 te enrollará bien como una pelota,
y te lanzará a una tierra muy1 espaciosaa.
Allí morirás y allí quedarán tus magníficos carros,
oh tú, vergüenza de la casa de tu Señor».
y te derribaré1 de tu puestoa.
que llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcíasa,
con tu cinturón lo ceñiré,
tu autoridad1 pondré en su mano,
y llegará a ser un padrea para los habitantes de Jerusalén
y para la casa de Judá.
22 Entonces pondré la llave de la casa de Davida sobre su hombro;
cuando él abra, nadie cerrará,
cuando él cierre, nadie abriráb.
23 Lo clavaré como clavija en lugar seguroa,
y será un tronob de gloria para la casa de su padre.
24 Y colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, descendencia y prole1, todas las vasijas menores, desde los tazones hasta los2 cántaros.
25 En aquel día—declara el Señor de los ejércitos—la clavijaa clavada en un lugar firme se aflojará, se quebrará y caerá, y la carga colgada de ella será destruidab, porque el Señor ha habladoc.
Gemid, naves de Tarsisc,
porque Tiro ha sido destruida, sin casas y sin puerto2d;
desde la tierra de Chipre3e les ha sido revelado.
2 Callada, moradores de la costa,
mercaderes de Sidón;
tus mensajeros cruzaron el mar1,
3 y estuvieron en muchas aguas.
Sus ingresos eran el grano del Nilo1a y la cosecha del ríob,
y ella era el mercado de las nacionesc.
4 Avergüénzate, Sidóna,
porque habla el mar, la fortaleza del mar, diciendo:
No he estado de parto, ni he dado a luz,
no he educado jóvenes, ni he criado vírgenes.
5 Cuando la noticia llegue a Egipto,
se angustiarána por las nuevas de Tiro.
6 Pasad a Tarsisa;
gemid, moradores de la costa.
7 ¿Es esta vuestra ciudad divertidaa
cuyos días se remontan a la antigüedad,
cuyos pies solían llevarla a establecerse en lugares distantes1?
¶8 ¿Quién ha planeado esto contra Tiro, la que concedía coronasa,
cuyos mercaderes eran príncipes, cuyos comerciantes eran los nobles de la tierra?
9 El Señora de los ejércitos lo ha planeado para abatirb el orgullo de toda hermosura,
para humillar a todos los nobles de la tierrac.
10 Inunda1 tu tierra como el Nilo, hija de Tarsis,
ya no hay más restricción2.
11 Su mano ha extendido sobre el mara,
ha hecho temblar los reinosb;
el Señor ha dado orden respecto a Canaán para que destruyan sus fortalezasc,
12 y ha dicho: No te divertirás mása,
virgen oprimida, hija de Sidón.
aun allí no hallarás descanso.
13 He aquí la tierra de los caldeos. Este pueblo ya no existía; Asiriaa lo designó para moradores del desiertob. Ellos levantaron sus torres de sitio, despojaron sus palacios y la convirtieron en ruinasc.
14 Gemid, naves de Tarsisa,
porque ha sido destruida vuestra fortaleza.
15 Y acontecerá en aquel día que Tiro será olvidada por setenta años, como los días de un reya. Al cabo de los setenta años le sucederá a Tiro como en la canción de la ramera:
16 Toma la lira, anda por la ciudad,
oh ramera olvidada;
tañe hábilmente las cuerdas, canta muchas canciones,
para que seas recordada.
17 Y sucederá al cabo de los setenta añosa que el Señor visitará a Tiro. Entonces ella regresará a su paga de ramera, y se prostituiráb con todos los reinos sobre1 la faz de la tierra.
18 Y sus gananciasa y su paga de ramera serán consagradas al Señorb; no serán almacenadas ni acumuladas, sino que su ganancia llegará a ser suficiente alimento y vestidura selecta para aquellos que habiten en la presencia del Señor.
Juicio de Dios contra las naciones
He aquí, el Señor arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantesa.
2 Y el pueblo será como el sacerdote, el siervo como su amo, la doncella como su ama, el comprador como el vendedor, el que presta como el que toma prestado, el acreedor como el deudora.
3 La tierra será totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el Señor ha dicho esta palabra.
4 De duelo y marchitada está la tierraa, el mundo languidece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierrab.
5 También la tierra es profanada por1 sus habitantesa, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eternob.
6 Por eso, una maldicióna devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierrab, y pocos hombres quedan en ella.
¶7 El mosto está de dueloa,
languidece la vid,
suspiran todos los de alegre corazón.
8 Cesa el júbilo de los panderos,
se acaba el alboroto de los que se divierten,
cesa el júbilo de la liraa.
el licora es amargob a los que lo beben.
10 Derribada está la ciudada del caos,
toda casa está cerrada para que no entre nadieb.
11 Hay clamora por vino en las calles,
toda alegría se convierte en tinieblas1,
desterrado está el júbilo de la tierrab.
12 Desolación queda en la ciudad,
y la puerta está hecha pedazos, en ruinasa.
13 Porque así será en medio de la tierra, entre los pueblos,
como cuando se varea el olivoa,
como en los rebuscos cuando se acaba la vendimia.
14 Ellos alzan sus voces, gritan de júbilo;
desde el occidente1 dan voces por la majestad del Señora.
15 Por tanto, glorificada al Señor en el oriente1,
el nombre del Señor, Dios de Israelb,
16 Desde los confines de la tierra oímos cánticosa: Gloria al Justob.
Mas yo digo: ¡Pobre de1 mí! ¡Pobre de1 mí! ¡Ay de míc!
Los pérfidos obran con perfidia,
con mucha perfidia obran los pérfidosd.
te …
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| 1 | O, Carga del |
| 2 | O, país marítimo |
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| 3 | I.e., región del sur |
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| 1 | * , todo su |
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| 1 | O, Me confunde oír, me aterra ver |
| 1 | * , corazón |
| 2 | * , estremecimiento |
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| 1 | O, los tapices; o posiblemente, arreglan los asientos |
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| 1 | * , él ha destrozado por |
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| 1 | * , e hijo |
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| 1 | O, Carga de |
| 2 | Así dice la versión gr.; heb., Duma; i.e., silencio |
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| 1 | O, Carga de |
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| 2 | O, pasaréis |
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| 1 | * , encontrar al |
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| 1 | * , los años de un jornalero |
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| 1 | O, Carga del |
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| 1 | * , muertos |
| 1 | Así en algunas versiones antiguas; el heb. omite: aunque |
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| 1 | * , insistáis en |
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| 1 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap. |
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| 1 | * , hombres |
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| 1 | * , quitó la cobertura |
| 2 | * , Miraste |
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| 1 | * , mirasteis al |
| 2 | * , visteis |
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| 1 | * , Y he aquí |
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| 1 | * , expiada |
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| 1 | * , a ambas manos |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en heb., y Él te derribará |
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| 1 | * , dominio |
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| 1 | O, quizá, hoja |
| 2 | * , todos los |
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| 1 | O, Carga de |
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| 2 | * , entrada |
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| 3 | Heb., Quittim |
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| 1 | Heb., Shijor |
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| 1 | * , peregrinar lejos |
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| 1 | * , Pasa sobre |
| 2 | Quizás: ceñidor, o, puerto |
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| 1 | Heb., Quittim |
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| 1 | * , del mundo sobre |
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| 1 | * , bajo |
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| 1 | * , se oscurece |
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| 1 | * , mar |
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| 1 | * , la región de la luz |
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| 2 | O, islas |
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| 1 | * , Destrucción para |
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