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Hechos de los Apóstoles 24–25
Los judíos acusan a Pablo ante Félix
Cinco días más tardea el sumo sacerdote Ananíasb descendió con algunos ancianos y con un abogado1 llamado Tértulo; y2 presentaron al gobernadorc sus cargos3 contra Pablo.
2 Después que llamaron a Pablo1, Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador:
¶Ya que por ti hemos obtenido mucha paz, y que por providencia tuya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación,
3 nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félixa.
4 Pero para no importunarte más, te suplico que, con tu habitual bondad, nos concedas una breve audiencia1.
5 Pues hemos descubierto1 que este hombre es verdaderamente una plaga2, y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero3, y es líder de la sectaa de los nazarenos.
6 Hasta trató de profanar el temploa; entonces1 lo arrestamos 2y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley.
7 Pero interviniendo el comandante1 Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos,
8 mandando a sus acusadores que vinieran a ti. Si tú mismo lo interrogas sobre todo lo que he dicho1, podrás confirmar las cosas de que lo acusamos.
9 Los judíos se unieron también a la acusación1a, asegurando que, efectivamente, así era todo.
¶10 Después que el gobernadora le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió:
¶Sabiendo que por muchos años tú has sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa,
11 puesto que tú puedes comprobar el hecho de que no hace más de doce díasa que subí a Jerusalén a adorar.
12 Y ni en el temploa, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto1b.
13 Ni tampoco pueden probarte de lo que ahora me acusana.
14 Pero esto admito ante ti, que según el Caminoa que ellos llaman sectab, yo sirvo al Dios de nuestros padres1c, creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetasd;
15 teniendo la misma esperanza en Dios que estos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos1a.
16 Por esto, yo también me esfuerzo por conservar1 siempre una conciencia irreprensible delante de Diosa y delante de los hombres.
17 Y, después de varios añosa, he venido para traer limosnas1b a mi nación y a presentar ofrendas;
18 haciendo lo cual me encontraron en el templo, después de haberme purificadoa, no con multitud ni con alborotob. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia1c,
19 y que deberían haberse presentado aquí ante ti y acusarmea si tuvieran algo contra mí.
20 O si no, que estos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el concilio1a,
21 a no ser por esta sola declaración1 que hice en alta voz mientras estaba entre ellos: «Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante vosotrosa».
¶22 Entonces Félix, conociendo con mayor exactitud acerca del Caminoa, pospuso el fallo, diciendo1: Cuando venga2 el comandante Lisias decidiré vuestro caso.
23 Y dio órdenes al centurión de que guardara a Pablo1 bajo custodiaa, pero con alguna medida de libertadb, y que no impidiera a ninguno de sus amigos2 que lo sirvieranc.
Pablo preso por dos años en Cesarea
¶24 Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer1, que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesúsa.
25 Y al disertar Pablo1 sobre la justiciaa, el dominio propiob y el juicio venideroc, Félix, atemorizado dijo2: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar.
26 Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dineroa; por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él.
27 Pero transcurridos dos años, Porcio Festoa llegó como sucesor de Félix1, y deseando hacer un favor a los judíosb, Félix dejó preso a Pabloc.
Festo, entonces, tres días después de haber llegado a la provinciaa, subió a Jerusalén desde Cesareab.
2 Y los principales sacerdotes y los judíos más influyentes le presentaron acusaciones contra Pabloa, e instaban a Festo1,
3 pidiéndole, contra Pablo1, el favor2 de que lo hiciera traer a Jerusalén3 (preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarloa en el camino).
4 Pero Festo respondióa que Pablo estaba bajo custodiab en Cesareac, y que en breve él mismo partiría para allá.
5 Por tanto, dijo*, que los más influyentes de vosotros vayan allá1 conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen.
¶6 Después de haberse quedado no más de ocho o diez días entre ellos, descendió a Cesareaa, y al día siguiente se sentó en el tribunalb y ordenó que trajeran a Pablo.
7 Cuando este llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusacionesa que no podían probarb,
8 mientras Pablo decía en defensa propia: No he cometido ningún delito, ni contra la ley de los judíos, ni contra el temploa, ni contra el César.
9 Pero Festo, queriendo hacer un favor a los judíosa, respondió a Pablo, y dijo: ¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén y a ser juzgado delante de mí por estas acusacionesb?
10 Entonces Pablo respondió: Ante el tribunala del César estoy, que es donde debo ser juzgado. Ningún agravio he hecho a los judíos, como también tú muy bien sabes.
11 Si soy, pues, un malhechor y he hecho algo digno de muerte, no rehúso morir; pero si ninguna de esas cosas de que estos me acusan es verdad, nadie puede entregarme a ellos. Apelo al Césara.
12 Entonces Festo, habiendo deliberado con el consejo1, respondió: Al César has apelado, al César irás.
¶13 Pasados varios días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesareaa y fueron a saludar a Festo1.
14 Como estuvieron allí muchos días, Festo presentó el caso de Pablo ante el rey, diciendo: Hay un hombre que Félix dejó presoa,
15 acerca del cual, estando yo en Jerusalén, los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos presentaron acusaciones contra éla, pidiendo sentencia condenatoria contra él.
16 Yo les respondía que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre sin que antes el acusado confronte a sus acusadoresb, y tenga la oportunidad de defenderse de los cargos.
17 Así que cuando1 se reunieron aquí, sin ninguna demora, al día siguiente me senté en el tribunala y ordené traer al hombre.
18 Y levantándose los acusadores, presentaban acusaciones contra él, pero no de la clase de crímenes que yo suponía,
19 sino que simplemente tenían contra él ciertas cuestionesa sobre su propia religión1b, y sobre cierto Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirmaba que estaba vivo.
20 Pero estando yo perplejo cómo investigar estas cuestiones, le pregunté si estaba dispuesto a ir a Jerusalén y ser juzgado de estas cosas alláa.
21 Pero como Pablo apelóa que se lo tuviera bajo custodia para que el emperador1 diera el fallo, ordené que continuase bajo custodia hasta que yo lo enviara al César.
22 Entonces Agripaa dijo a Festo: A mí también me gustaría oír al hombre. Mañana—dijo* Festo—lo oirás.
¶23 Así que al día siguiente, cuando Agripa y Berenicea entraron al auditorio en medio de gran pompa, acompañados por1 los comandantes2 y los hombres importantes de la ciudad, por orden de Festo, fue traído Pablo.
24 Y Festo dijo*: Rey Agripa y todos los demás1 aquí presentes con nosotros; aquí veis a este hombre acerca de quien toda la multitud de los judíosa, tanto en Jerusalén como aquí, me hizo una petición declarando a gritos que no debe vivir másb.
25 Pero yo encontré que no había hecho nada digno de muertea; y como él mismo apeló al emperador1, he decidido enviarlob.
26 Pero no tengo nada definido sobre él1 para escribirle a mi señor. Por eso lo he traído ante vosotros, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que después de que se le interrogue2, yo tenga algo que escribir.
27 Porque me parece absurdo, al enviar un preso, no informar también de los cargos en su contra.
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| 1 | * , orador |
| 2 | * , los cuales |
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| 3 | O, su caso, o, su evidencia |
| 1 | * , él |
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| 1 | * , oigas brevemente |
| 1 | * , encontrado |
| 2 | O, una peste |
| 3 | * , la tierra habitada |
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| 1 | * , pero también |
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| 1 | Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el vers. 22 |
| 1 | * , todos estos asuntos |
| 1 | O, en el ataque |
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| 1 | * , un ataque por una turba |
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| 1 | * , al dios ancestral |
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| 1 | O, injustos |
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| 1 | * , yo mismo practico |
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| 1 | O, hacer obras de caridad |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | O, Sanedrín |
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| 1 | * , voz |
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| 1 | * , los aplazó, diciendo |
| 2 | * , descienda |
| 1 | * , él |
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| 2 | * , de los suyos |
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| 1 | * , su propia mujer |
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| 1 | * , él |
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| 2 | * , respondió |
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| 1 | * , Félix recibió como sucesor a Porcio Festo |
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| 1 | * , a él |
| 1 | * , él |
| 2 | O, una concesión |
| 3 | * , enviara por él a Jerusalén |
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| c | |
| 1 | * , desciendan |
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| 1 | Un cuerpo distinto del que se menciona en Hech. 4:15 y 24:20 |
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| 1 | * , saludando a Festo |
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| 1 | O, después de que |
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| 1 | O, superstición |
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| 1 | * , el Augusto (en este caso, Nerón) |
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| 1 | * , y con |
| 2 | Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados |
| 1 | * , varones |
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| 1 | * , al Augusto (en este caso, Nerón) |
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| 1 | * , Sobre el cual no tengo nada definido |
| 2 | * , se haya hecho el interrogatorio |
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