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Hechos de los Apóstoles 18–19
Después de esto Pablo salió de Atenasa y fue a Corintob.
2 Y se encontró con un judío que se llamaba Aquilaa, natural del Pontob, quien acababa de llegar de Italiac con Priscilaa su mujer, pues Claudiod había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos,
3 y como él era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajabana juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.
4 Y discutía en la sinagogaa todos los días de reposob, y trataba de persuadir a judíos y a griegosc.
¶5 Cuando Silas y Timoteoa descendieronb de Macedoniac, Pablo se dedicaba por completo a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíosd que Jesús era el Cristo1e.
6 Pero cuando ellos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropasa y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezasb; yo soy limpio; desde ahora me iré a los gentilesc.
7 Y partiendo de allí, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio1 Justo, que adoraba a Diosa, cuya casa estaba junto a la sinagoga.
8 Y Crispoa, el oficial1b de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casac, y muchos de los corintiosd, al oír, creían y eran bautizados.
9 Y por medio de una visióna durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles;
10 porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
11 Y se quedó allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos.
¶12 Pero siendo Galión procónsula de Acayab, los judíosc se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunald,
13 diciendo: Este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la leya.
14 Y cuando Pablo iba a hablar1a, Galión dijo a los judíos: Si fuera cuestión de una injusticia o de un crimen depravado, oh judíos, yo os toleraría, como sería razonable.
15 Pero si son cuestiones de palabras y nombres, y de vuestra propia leya, allá vosotros; no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas.
16 Y los echó del tribunala.
17 Entonces todos ellos le echaron mano a Sóstenesa, el oficial1 de la sinagogab, y lo golpeaban frente al tribunalc, pero Galión no hacía caso de nada de esto.
Fin del segundo viaje misionero de Pablo, y principio del tercero
¶18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidióa de los hermanosb y se embarcó hacia Siriac, y con él iban Priscila y Aquilad. Y en Cencreae se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un votof.
19 Llegaron a Efesoa y los dejó allí. Y entrando él a la sinagoga, discutía con los judíosb.
20 Cuando le rogaron que se quedara más tiempo, no consintió,
21 sino que se despidió de ellosa, diciendo1: Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiereb. Y zarpó de Efesoc.
¶22 Al desembarcar en Cesareaa, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquíab.
23 Y después de pasar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigiaa, fortaleciendo a todos los discípulos.
¶24 Llegó entonces a Efesoa un judío que se llamaba Apolosb, natural de Alejandríac, hombre elocuente1, y que era poderoso en las Escrituras.
25 Este había sido instruido en el camino del Señora, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juanb.
26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquilaa lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Diosb.
27 Cuando él quiso pasar a Acayaa, los hermanosb lo animaron, y escribieron a los discípulosc que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído1,
28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escriturasa que Jesús era el Cristo1b.
Y aconteció que mientras Apolosa estaba en Corintob, Pablo, habiendo recorrido las regiones superioresc, llegó a Efesod y encontró a algunos discípulos,
2 y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santoa cuando creísteisa? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo1b.
3 Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juana.
4 Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimientoa, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de élb, es decir, en Jesús.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesúsa.
6 Y cuando Pablo les impuso las manosa, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguasb y profetizabanc.
7 Eran en total unos doce hombres.
La iglesia se establece en Efeso
¶8 Entró Pablo en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando denodadamentea, discutiendo y persuadiéndoles acerca1 del reino de Diosb.
9 Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Caminoa ante la multitudb, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulosc, y discutía diariamente en la escuela de Tirano.
10 Esto continuó por dos añosa, de manera que todos los que vivían en Asia1b oyeron la palabra del Señorc, tanto judíos como griegos.
11 Y Dios hacía milagros1 extraordinariosa por mano de Pablo,
12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermosa, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellosb.
13 Pero también algunos de los judíos, exorcistasa ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica.
14 Y siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto.
15 Pero el espíritu malo respondió, y les dijo: A Jesús conozco1, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?
16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los1 dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
17 Y supieron esto todos los habitantes de Efesoa, tanto judíos como griegos; y el temor se apoderó de1 todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado.
18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban1.
19 Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata1a.
20 Así crecía poderosamentea y prevalecía la palabra del Señor1b.
¶21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu1 ir a Jerusaléna después de recorrer Macedoniab y Acayac, diciendo: Después que haya estado allí, debo visitar2 también Romad.
22 Y habiendo enviado a Macedoniaa a dos de sus ayudantesb, Timoteoc y Erastod, él se quedó en Asia1e por algún tiempo.
¶23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Caminoa.
24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana1 y producía no pocas gananciasa a los artífices,
25 reunió a estos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: Compañeros1, sabéis que nuestra prosperidad depende de2 este comercio.
26 Y veis y oís que no solo en Efesoa, sino en casi toda Asiab, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderosc.
27 Y no solo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana1 se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asiaa y el mundob entero2, sea despojada de su grandeza.
28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana1 de los efesiosa!
29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando1 consigo a Gayo y a Aristarcoa, los compañeros de viaje de Pablob, que eran de Macedoniac.
30 Cuando Pablo quiso ir a la asamblea1, los discípulosa no se lo permitieron.
31 También algunos de los asiarcas1, que eran amigos de Pablo2, enviaron a él y repetidamente le rogaron que no se aventurara3 a presentarse en el teatro.
32 Así que unos gritaban una cosa y otros otraa, porque había confusión en la asamblea1, y la mayoría no sabía por qué razón2 se habían reunido.
33 Y algunos de la multitud dedujeron que se trataba de Alejandro1, puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la manoa, quería hacer su defensa ante la asamblea2.
34 Mas cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: ¡Grande es Diana1 de los efesios!
35 Entonces el secretario1, después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos2 de Efesoa, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana3 y de la imagen que descendió del cielo4?
36 Puesto que estos hechos son innegables, debéis guardar calma y no hacer nada precipitadamente.
37 Porque habéis traído a estos hombres que ni roban templosa, ni blasfeman a nuestra1 diosa2.
38 Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguno, los tribunales están abiertos y los procónsules1a dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros.
39 Pero si demandáis algo más que esto, se decidirá en asamblea1 legítima2.
40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de sedición en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto1.
41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea1.
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | Algunos * lo omiten; otros dicen: Tito |
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| 1 | O, principal |
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| 1 | * , iba a abrir la boca |
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| 1 | O, principal |
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| 1 | Algunos * agregan: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene |
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| 1 | O, instruido |
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| 1 | O, ayudó mucho por la gracia a los que habían creído |
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | O, que el Espíritu Santo ha sido dado |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: las cosas acerca |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | U, obras de poder |
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| 1 | O, reconozco |
| 1 | Posiblemente, a dos de ellos |
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| 1 | * , cayó sobre |
| 1 | * , sus prácticas; i.e., prácticas mágicas |
| 1 | Probablemente dracmas griegas. Una dracma equivalía al salario de un día. |
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| 1 | O, conforme al poder del Señor la palabra crecía |
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| 1 | O, Espíritu |
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| 2 | * , ver |
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| 1 | I.e., la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap. |
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| 1 | Gr., Artemisa |
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| 1 | * , Hombres |
| 2 | * , es de |
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| 1 | Gr., Artemisa |
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| 2 | * , la tierra habitada |
| 1 | Gr., Artemisa |
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| 1 | * , habiendo arrastrado |
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| 1 | * , al pueblo |
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| 1 | I.e., líderes religiosos o políticos de la provincia romana de Asia |
| 2 | * , él |
| 3 | * , se entregara |
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| 1 | Gr., iglesia |
| 2 | O, por causa de quien |
| 1 | O, instruyeron a Alejandro |
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| 2 | * , el pueblo |
| 1 | Gr., Artemisa |
| 1 | I.e., secretario municipal que presidía las asambleas populares |
| 2 | * , Hombres |
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| 3 | Gr., Artemisa |
| 4 | I.e., Zeus, o, Júpiter |
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| 1 | Algunos * posteriores dicen: vuestra |
| 2 | O, ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa |
| 1 | O, gobernantes provinciales |
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| 1 | Gr., iglesia |
| 2 | U, ordinaria |
| 1 | O, esta turba |
| 1 | Gr., iglesia |
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