Hechos de los Apóstoles 8:25–35
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
25Y ellos, después de haber testificado solemnementea y hablado la palabra del Señorb, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelioc en muchas aldeas de los samaritanosd.
Felipe y el etíope eunuco
26Un ángel del Señora habló a Felipeb, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gazac. (Este es un camino desierto1.)
27Él se levantó y fue; y he aquí, había un1 eunuco etíopea, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorarb.
28Regresaba sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías.
29Y el Espíritu dijoa a Felipe: Ve y júntate a ese carruaje.
30Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le dijo: ¿Entiendes lo que lees?
31Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe? E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él.
32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
aComo oveja fue llevado al matadero;
y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,
no abre él su boca.
33En su humillación no se le hizo justicia1;
¿quién contará2 su generación3?
Porque su vida es quitada de la tierra.
34El eunuco respondió a Felipe y dijo: Te ruego que me digas, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?
35Entonces Felipe abrió su bocaa, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangeliob de Jesúsc.
Footnotes
Cross references
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation