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Hechos de los Apóstoles 19–22
Y aconteció que mientras Apolosa estaba en Corintob, Pablo, habiendo recorrido las regiones superioresc, llegó a Efesod y encontró a algunos discípulos,
2 y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santoa cuando creísteisa? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo1b.
3 Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juana.
4 Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimientoa, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de élb, es decir, en Jesús.
5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesúsa.
6 Y cuando Pablo les impuso las manosa, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguasb y profetizabanc.
7 Eran en total unos doce hombres.
La iglesia se establece en Efeso
¶8 Entró Pablo en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando denodadamentea, discutiendo y persuadiéndoles acerca1 del reino de Diosb.
9 Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Caminoa ante la multitudb, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulosc, y discutía diariamente en la escuela de Tirano.
10 Esto continuó por dos añosa, de manera que todos los que vivían en Asia1b oyeron la palabra del Señorc, tanto judíos como griegos.
11 Y Dios hacía milagros1 extraordinariosa por mano de Pablo,
12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermosa, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellosb.
13 Pero también algunos de los judíos, exorcistasa ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica.
14 Y siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto.
15 Pero el espíritu malo respondió, y les dijo: A Jesús conozco1, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?
16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los1 dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
17 Y supieron esto todos los habitantes de Efesoa, tanto judíos como griegos; y el temor se apoderó de1 todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado.
18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban1.
19 Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata1a.
20 Así crecía poderosamentea y prevalecía la palabra del Señor1b.
¶21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu1 ir a Jerusaléna después de recorrer Macedoniab y Acayac, diciendo: Después que haya estado allí, debo visitar2 también Romad.
22 Y habiendo enviado a Macedoniaa a dos de sus ayudantesb, Timoteoc y Erastod, él se quedó en Asia1e por algún tiempo.
¶23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Caminoa.
24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana1 y producía no pocas gananciasa a los artífices,
25 reunió a estos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: Compañeros1, sabéis que nuestra prosperidad depende de2 este comercio.
26 Y veis y oís que no solo en Efesoa, sino en casi toda Asiab, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderosc.
27 Y no solo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana1 se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asiaa y el mundob entero2, sea despojada de su grandeza.
28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana1 de los efesiosa!
29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando1 consigo a Gayo y a Aristarcoa, los compañeros de viaje de Pablob, que eran de Macedoniac.
30 Cuando Pablo quiso ir a la asamblea1, los discípulosa no se lo permitieron.
31 También algunos de los asiarcas1, que eran amigos de Pablo2, enviaron a él y repetidamente le rogaron que no se aventurara3 a presentarse en el teatro.
32 Así que unos gritaban una cosa y otros otraa, porque había confusión en la asamblea1, y la mayoría no sabía por qué razón2 se habían reunido.
33 Y algunos de la multitud dedujeron que se trataba de Alejandro1, puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la manoa, quería hacer su defensa ante la asamblea2.
34 Mas cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: ¡Grande es Diana1 de los efesios!
35 Entonces el secretario1, después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos2 de Efesoa, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana3 y de la imagen que descendió del cielo4?
36 Puesto que estos hechos son innegables, debéis guardar calma y no hacer nada precipitadamente.
37 Porque habéis traído a estos hombres que ni roban templosa, ni blasfeman a nuestra1 diosa2.
38 Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguno, los tribunales están abiertos y los procónsules1a dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros.
39 Pero si demandáis algo más que esto, se decidirá en asamblea1 legítima2.
40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de sedición en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto1.
41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea1.
Viaje de Pablo por Macedonia y Grecia
Después que cesó el alboroto, Pablo mandó llamar a los discípulosa, y habiéndolos exhortado, despidiéndose, partió para irb a Macedoniac.
2 Y después de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, llegó a Grecia.
3 Pasó allí tres meses, y habiéndose tramado una conjura en su contra de parte de los judíosa cuando estaba por embarcarse para Siriab, tomó la decisión de regresar por Macedoniac.
4 Y lo acompañaban Sópater de Bereaa, hijo de Pirro; Aristarcob y Segundo de los tesalonicensesc; Gayod de Derbee, y Timoteof; Tíquicog y Trófimoh de Asia1i.
5 Pero estos se habían adelantado y nosa esperaban en Troasb.
6 Nos embarcamosa en Filiposb después de los días de los panes sin levadura1c, y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troasd; y allí nos quedamos siete días.
¶7 Y el primer día de la semanaa, cuando estábamos reunidosb para partir el panc, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso1 hasta la medianoche.
8 Había muchas lámparasa en el aposento altob donde estábamos reunidos;
9 y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico; y como Pablo continuaba hablando, Eutico fue cayendo en un profundo sueño hasta que, vencido por el sueño, cayó desde el tercer piso y lo levantaron muerto.
10 Pero Pablo bajó y se tendió sobre éla, y después de abrazarlo, dijo: No os alarméis1, porque está vivo2b.
11 Y volviendo arriba, después de partir el pana y de comer1, conversó largamente con ellos hasta el amanecer, y entonces se marchó.
12 Y se llevaron vivo al muchacho, y quedaron grandemente1 consolados.
¶13 Entonces nosotrosa, adelantándonos a tomar la nave, zarpamos para Asón, con el propósito de recoger allí a Pablo, pues así lo había decidido, deseando ir por tierra1 hasta Asón.
14 Cuando nos encontró en Asón, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene.
15 Y zarpando de allí, al día siguiente llegamos frente a Quío; y al otro día atracamos en Samos; habiendo hecho escala en Trogilio1, al día siguiente llegamos a Miletoa.
16 Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Efesoa para no detenerse en Asia1b, pues se apresuraba para estar, si le era posible, el día de Pentecostésc en Jerusalénd.
¶17 Y desde Mileto mandó mensaje a Efesoa y llamó a los ancianosb de la iglesia.
18 Cuando vinieron a él, les dijo:
¶Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve1 en Asia2a,
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíosa;
20 cómo no rehuí declarar a vosotrosa nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa1,
21 testificandoa solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimientob para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristoc.
22 Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu1, voy a Jerusaléna sin saber lo que allá me sucederá,
23 salvo que el Espíritu Santoa solemnemente me da testimoniob en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y afliccionesc.
24 Pero en ninguna manera estimoa mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera1a y el ministeriob que recibí del Señor Jesúsc, para dar testimoniod solemnemente del evangelio de la gracia de Diose.
25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes anduve predicando el reinoa, volverá a ver mi rostro.
26 Por tanto, os doy testimonio1 en este día de que soy inocente2a de la sangre de todos,
27 pues no rehuí declarar a vosotrosa todo el propósito1 de Diosb.
28 Tened cuidado de vosotros y de toda la greya, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos1 para pastorear la iglesia de Dios2b, la cual Él compró3 con su propia sangrec.
29 Sé que después de mi partida, vendrán lobos ferocesa entre vosotros que no perdonarán el rebañob,
30 y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos1 hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulosa tras ellos.
31 Por tanto, estad alerta, recordando que por tres añosa, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimasb.
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| 1 | O, que el Espíritu Santo ha sido dado |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: las cosas acerca |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | U, obras de poder |
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| 1 | O, reconozco |
| 1 | Posiblemente, a dos de ellos |
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| 1 | * , cayó sobre |
| 1 | * , sus prácticas; i.e., prácticas mágicas |
| 1 | Probablemente dracmas griegas. Una dracma equivalía al salario de un día. |
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| 1 | O, conforme al poder del Señor la palabra crecía |
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| 1 | O, Espíritu |
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| 2 | * , ver |
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| 1 | I.e., la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap. |
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| 1 | Gr., Artemisa |
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| 1 | * , Hombres |
| 2 | * , es de |
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| 1 | Gr., Artemisa |
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| 2 | * , la tierra habitada |
| 1 | Gr., Artemisa |
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| 1 | * , habiendo arrastrado |
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| 1 | * , al pueblo |
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| 1 | I.e., líderes religiosos o políticos de la provincia romana de Asia |
| 2 | * , él |
| 3 | * , se entregara |
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| 1 | Gr., iglesia |
| 2 | O, por causa de quien |
| 1 | O, instruyeron a Alejandro |
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| 2 | * , el pueblo |
| 1 | Gr., Artemisa |
| 1 | I.e., secretario municipal que presidía las asambleas populares |
| 2 | * , Hombres |
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| 3 | Gr., Artemisa |
| 4 | I.e., Zeus, o, Júpiter |
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| 1 | Algunos * posteriores dicen: vuestra |
| 2 | O, ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa |
| 1 | O, gobernantes provinciales |
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| 1 | Gr., iglesia |
| 2 | U, ordinaria |
| 1 | O, esta turba |
| 1 | Gr., iglesia |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | O, de los Azimos |
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| 1 | * , la palabra |
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| 1 | O, Dejad de estar atribulados |
| 2 | * , su vida está en él |
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| 1 | * , probar |
| 1 | * , no poco |
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| 1 | * , a pie |
| 1 | Los * más antiguos no incluyen: habiendo hecho … Trogilio |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | * , puse el pie |
| 2 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | O, en los varios hogares privados |
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| 1 | O, en el Espíritu |
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| 1 | Algunos * agregan: con gozo |
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| 1 | U, os llamo como testigos |
| 2 | * , limpio |
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| 1 | O, consejo, o, designio |
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| 1 | O, supervisores |
| 2 | Algunos * antiguos dicen: del Señor |
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| 3 | * , adquirió |
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| 1 | * , hombres |
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