Logos Bible Study

Hechos de los Apóstoles 5–6

La Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Greek

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Capitulo 5

Castigo de Ananías y Safira

Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad,

2y se quedó con parte del precioa, sabiéndolo también su1 mujer; y trayendo la otra2 parte, la puso a los pies de los apóstolesb.

3Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanása tu corazón para mentir al Espíritu Santob, y quedarte con parte del precioc del terreno?

4Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste1 este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Diosa.

5Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiróa; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron1b.

6Y los jóvenes1 se levantaron y lo cubrierona, y sacándolo, le dieron sepultura.

7Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido.

8Y Pedro le preguntó1: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ese fue el precio2a.

9Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a pruebaa al Espíritu del Señorb? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.

10Al instante ella cayó a los pies de él, y expiróa. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.

11Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron1 estas cosasa.

Muchas señales y prodigios

12Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales1 y prodigiosa entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomónb.

13Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estimaa.

14Y más y más creyentesa en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellosb,

15a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellosa.

16También la gente1 de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y2 todos eran sanados.

En la cárcel y libres otra vez

17Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él (es decir, la sectaa de los saduceosb), se llenaron de celo,

18y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel públicaa.

19Pero un ángel del Señora, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:

20Id, y puestos de pie en el templo, hablad1 al pueblo todo el mensaje2a de esta Vida.

21Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo y enseñabana. Cuando llegaron el sumo sacerdoteb y los que estaban con él, convocaron al concilio1c, es decir2, a todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron órdenes a la cárcel para que los trajeran.

22Pero los alguacilesa que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, e informaron,

23diciendo: Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.

24Cuando oyeron estas palabras el capitán de la guardia del temploa y los principales sacerdotes, se quedaron muy perplejos a causa de ellos, pensando en qué terminaría aquello1.

25Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.

26Entonces el capitána fue con los alguacilesb y los trajo sin violencia (porque temíanc al pueblo, no fuera que los apedrearan).

27Cuando los trajeron los pusieron ante1 el concilio2a, y el sumo sacerdote los interrogó,

28diciendo: Os dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este nombrea, y he aquí, habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombreb.

29Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombresa.

30El Dios de nuestros padresa resucitó a Jesúsb, a quien vosotros habíais matado1 colgándole en una cruz2c.

31A este Dios exaltó a1 su diestraa como Príncipe2b y Salvadorc, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecadosd.

32Y nosotros somos testigos1 de estas cosasa; y también el Espíritu Santob, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.

El consejo de Gamaliel

33Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos1a y querían matarlos.

34Pero cierto fariseo llamado Gamaliela, maestrob de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el concilio1c y ordenó que sacaran fuera a los hombres por un momento.

35Y les dijo: Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres.

36Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguiena; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y1 fue muerto, y todos los que lo seguían2 fueron dispersos y reducidos a nada.

37Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censoa, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían1 se dispersaron.

38Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con1 estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción2 es de los hombresa, perecerá;

39pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Diosa.

40Ellos aceptaron su consejo1, y después de llamar a los apóstoles, los azotarona y les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús y los soltaron.

41Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio1a, regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre2b.

42Y todos los días, en el templo y de casa en casa1a, no cesaban de enseñar y predicar a2 Jesúsb como el Cristo3.

Capitulo 6

Elección de siete diáconos

Por aquellos1 días, al multiplicarse el númeroa de los discípulosb, surgió una queja de parte de los judíos helenistas2c en contra de los judíos3d nativos, porque sus viudase eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentosf.

2Entonces los doce convocaron a la congregación1 de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.

3Por tanto, hermanosa, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santob y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea.

4Y nosotros nos entregaremos a la oracióna y al ministerio1 de la palabra.

5Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación1, y escogieron a Estebana, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santob, y a Felipec, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito2d de Antioquíae;

6los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orara, pusieron sus manos sobre ellosb.

7Y la palabra de Dios crecíaa, y el número de los discípulos se multiplicabab en gran manera en Jerusalén, y muchos de1 los sacerdotes obedecían a la fec.

Arresto de Esteban y su defensa

8Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales1a entre el pueblo.

9Pero se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneosa como alejandrinosb, y algunos de Ciliciac y de Asia1d, y discutían con Esteban.

10Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

11Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran1: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.

12Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre éla, lo arrebataron y lo trajeron en presencia1 del concilio2b.

13Y presentaron testigos falsosa que dijeron: Este hombre continuamente habla1 en contra de este lugar santo y de la leyb;

14porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugara, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legób.

15Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el concilio1a vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Read in Logos

Footnotes

  1. 1O, con la complicidad de su
  2. 2, cierta
  3. 1O, pusiste
  4. 1, oyeron
  5. 1, más jóvenes
  6. 1, respondió
  7. 2, en tanto
  8. 1, oyeron
  9. 1O, milagros
  10. 1, multitud
  11. 2, los cuales
  12. 1O, continuad hablando
  13. 2, todas las palabras
  14. 1O, Sanedrín
  15. 2, y
  16. 1, qué llegaría a ser esto
  17. 1, en
  18. 2O, Sanedrín
  19. 1O, sobre quien habíais puesto manos violentas
  20. 2, un madero
  21. 1O, con
  22. 2O, Líder
  23. 1Algunos agregan: en Él, o, suyos
  24. 1, aserrados
  25. 1O, Sanedrín
  26. 1, Quien
  27. 2, obedecían
  28. 1, obedecían
  29. 1O, alejaos de
  30. 2U, obra
  31. 1, fueron persuadidos por él
  32. 1O, Sanedrín
  33. 2, el nombre (por excelencia)
  34. 1O, en diferentes casas particulares
  35. 2O, anunciar el evangelio de
  36. 3I.e., el Mesías
  37. 1, En estos
  38. 2I.e., judíos que no eran de Palestina y que hablaban griego
  39. 3, hebreos
  40. 1O, multitud
  41. 1O, servicio
  42. 1, multitud
  43. 2I.e., un gentil convertido al judaísmo
  44. 1, y muchos, multitud de
  45. 1O, milagros
  46. 1I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  47. 1, diciendo
  48. 1, dentro
  49. 2O, Sanedrín
  50. 1, no cesa de hablar palabras
  51. 1O, Sanedrín

Cross references

  1. aHech. 5:3
  2. bHech. 4:35, 37
  3. aMat. 4:10; Luc. 22:3; Juan 13:2, 27
  4. bHech. 5:4, 9
  5. cHech. 5:2
  6. aHech. 5:3, 9
  7. aEzeq. 11:13; Hech. 5:10
  8. bHech. 2:43; 5:11
  9. aJuan 19:40
  10. aHech. 5:2
  11. aHech. 15:10
  12. bHech. 5:3, 4
  13. aEzeq. 11:13; Hech. 5:5
  14. aHech. 2:43; 5:5
  15. aJuan 4:48
  16. bJuan 10:23; Hech. 3:11
  17. aHech. 2:47; 4:21
  18. a2 Cor. 6:15
  19. bHech. 2:47; 11:24
  20. aHech. 19:12
  21. aHech. 15:5
  22. bMat. 3:7; Hech. 4:1
  23. aHech. 4:3
  24. aMat. 1:20, 24; 2:13, 19; 28:2; Luc. 1:11; 2:9; Hech. 8:26; 10:3; 12:7, 23; 27:23
  25. aJuan 6:63, 68
  26. aJuan 8:2
  27. bHech. 4:6
  28. cMat. 5:22; Hech. 5:27, 34, 41
  29. aMat. 26:58; Hech. 5:26
  30. aHech. 4:1; 5:26
  31. aHech. 5:24
  32. bHech. 5:22
  33. cHech. 4:21; 5:13
  34. aMat. 5:22; Hech. 5:21, 34, 41
  35. aHech. 4:18
  36. bMat. 23:35; 27:25; Hech. 2:23, 36; 3:14, 15; 7:52
  37. aHech. 4:19
  38. aHech. 3:13
  39. bHech. 2:24
  40. cHech. 10:39; 13:29; Gál. 3:13; 1 Ped. 2:24
  41. aHech. 2:33
  42. bHech. 3:15
  43. cLuc. 2:11
  44. dLuc. 24:47; Hech. 2:38
  45. aLuc. 24:48
  46. bJuan 15:26; Hech. 15:28; Rom. 8:16; Heb. 2:4
  47. aHech. 2:37; 7:54
  48. aHech. 22:3
  49. bLuc. 2:46; 5:17
  50. cHech. 5:21
  51. aHech. 8:9; Gál. 2:6; 6:3
  52. aLuc. 2:2
  53. aMar. 11:30
  54. aProv. 21:30; Hech. 11:17
  55. aMat. 10:17
  56. aHech. 5:21
  57. bJuan 15:21; 1 Ped. 4:14, 16
  58. aHech. 2:46
  59. bHech. 8:35; 11:20; 17:18; Gál. 1:16
  60. aHech. 2:47; 6:7
  61. bHech. 11:26
  62. cHech. 9:29; 11:20
  63. d2 Cor. 11:22; Fil. 3:5
  64. eHech. 9:39, 41; 1 Tim. 5:3
  65. fHech. 4:35; 11:29
  66. aJuan 21:23; Hech. 1:15
  67. bHech. 2:4
  68. aHech. 1:14
  69. aHech. 6:8 y sig.; 11:19; 22:20
  70. bHech. 6:3; 11:24
  71. cHech. 8:5 y sig.; 21:8
  72. dMat. 23:15
  73. eHech. 11:19
  74. aHech. 1:24
  75. bNúm. 8:10; 27:18; Deut. 34:9; Mar. 5:23; Hech. 8:17 y sig.; 9:17; 13:3; 19:6; 1 Tim. 4:14; 2 Tim. 1:6; Heb. 6:2
  76. aHech. 12:24; 19:20
  77. bHech. 6:1
  78. cHech. 13:8; 14:22; Gál. 1:23; 6:10; Jud. 3, 20
  79. aJuan 4:48
  80. aMat. 27:32; Hech. 2:10
  81. bHech. 18:24
  82. cHech. 15:23, 41; 21:39; 22:3; 23:34; 27:5; Gál. 1:21
  83. dHech. 16:6; 19:10; 21:27; 24:18
  84. aLuc. 20:1; Hech. 4:1
  85. bMat. 5:22
  86. aMat. 26:59–61; Hech. 7:58
  87. bMat. 24:15; Hech. 21:28; 25:8
  88. aMat. 26:61
  89. bHech. 15:1; 21:21; 26:3; 28:17
  90. aMat. 5:22