Hechos de los Apóstoles 5–6
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Capitulo 5
Castigo de Ananías y Safira
Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad,
2y se quedó con parte del precioa, sabiéndolo también su1 mujer; y trayendo la otra2 parte, la puso a los pies de los apóstolesb.
3Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanása tu corazón para mentir al Espíritu Santob, y quedarte con parte del precioc del terreno?
4Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste1 este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Diosa.
5Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiróa; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron1b.
6Y los jóvenes1 se levantaron y lo cubrierona, y sacándolo, le dieron sepultura.
7Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido.
8Y Pedro le preguntó1: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ese fue el precio2a.
9Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a pruebaa al Espíritu del Señorb? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti.
10Al instante ella cayó a los pies de él, y expiróa. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido.
11Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron1 estas cosasa.
Muchas señales y prodigios
12Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales1 y prodigiosa entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomónb.
13Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estimaa.
14Y más y más creyentesa en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellosb,
15a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellosa.
16También la gente1 de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y2 todos eran sanados.
En la cárcel y libres otra vez
17Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él (es decir, la sectaa de los saduceosb), se llenaron de celo,
18y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel públicaa.
19Pero un ángel del Señora, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo:
20Id, y puestos de pie en el templo, hablad1 al pueblo todo el mensaje2a de esta Vida.
21Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo y enseñabana. Cuando llegaron el sumo sacerdoteb y los que estaban con él, convocaron al concilio1c, es decir2, a todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron órdenes a la cárcel para que los trajeran.
22Pero los alguacilesa que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, e informaron,
23diciendo: Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.
24Cuando oyeron estas palabras el capitán de la guardia del temploa y los principales sacerdotes, se quedaron muy perplejos a causa de ellos, pensando en qué terminaría aquello1.
25Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.
26Entonces el capitána fue con los alguacilesb y los trajo sin violencia (porque temíanc al pueblo, no fuera que los apedrearan).
27Cuando los trajeron los pusieron ante1 el concilio2a, y el sumo sacerdote los interrogó,
28diciendo: Os dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este nombrea, y he aquí, habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombreb.
29Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombresa.
30El Dios de nuestros padresa resucitó a Jesúsb, a quien vosotros habíais matado1 colgándole en una cruz2c.
31A este Dios exaltó a1 su diestraa como Príncipe2b y Salvadorc, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecadosd.
32Y nosotros somos testigos1 de estas cosasa; y también el Espíritu Santob, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.
El consejo de Gamaliel
33Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos1a y querían matarlos.
34Pero cierto fariseo llamado Gamaliela, maestrob de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el concilio1c y ordenó que sacaran fuera a los hombres por un momento.
35Y les dijo: Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres.
36Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguiena; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y1 fue muerto, y todos los que lo seguían2 fueron dispersos y reducidos a nada.
37Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censoa, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían1 se dispersaron.
38Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con1 estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción2 es de los hombresa, perecerá;
39pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Diosa.
40Ellos aceptaron su consejo1, y después de llamar a los apóstoles, los azotarona y les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús y los soltaron.
41Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio1a, regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre2b.
42Y todos los días, en el templo y de casa en casa1a, no cesaban de enseñar y predicar a2 Jesúsb como el Cristo3.
Capitulo 6
Elección de siete diáconos
Por aquellos1 días, al multiplicarse el númeroa de los discípulosb, surgió una queja de parte de los judíos helenistas2c en contra de los judíos3d nativos, porque sus viudase eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentosf.
2Entonces los doce convocaron a la congregación1 de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.
3Por tanto, hermanosa, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santob y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea.
4Y nosotros nos entregaremos a la oracióna y al ministerio1 de la palabra.
5Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación1, y escogieron a Estebana, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santob, y a Felipec, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito2d de Antioquíae;
6los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orara, pusieron sus manos sobre ellosb.
7Y la palabra de Dios crecíaa, y el número de los discípulos se multiplicabab en gran manera en Jerusalén, y muchos de1 los sacerdotes obedecían a la fec.
Arresto de Esteban y su defensa
8Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales1a entre el pueblo.
9Pero se levantaron algunos de la sinagoga llamada de los Libertos, incluyendo tanto cireneosa como alejandrinosb, y algunos de Ciliciac y de Asia1d, y discutían con Esteban.
10Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.
11Entonces, en secreto persuadieron a algunos hombres para que dijeran1: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.
12Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobre éla, lo arrebataron y lo trajeron en presencia1 del concilio2b.
13Y presentaron testigos falsosa que dijeron: Este hombre continuamente habla1 en contra de este lugar santo y de la leyb;
14porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugara, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legób.
15Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el concilio1a vieron su rostro como el rostro de un ángel.
Footnotes
- 1O, con la complicidad de su
- 2, cierta
- 1O, pusiste
- 1, oyeron
- 1, más jóvenes
- 1, respondió
- 2, en tanto
- 1, oyeron
- 1O, milagros
- 1, multitud
- 2, los cuales
- 1O, continuad hablando
- 2, todas las palabras
- 1O, Sanedrín
- 2, y
- 1, qué llegaría a ser esto
- 1, en
- 2O, Sanedrín
- 1O, sobre quien habíais puesto manos violentas
- 2, un madero
- 1O, con
- 2O, Líder
- 1Algunos agregan: en Él, o, suyos
- 1, aserrados
- 1O, Sanedrín
- 1, Quien
- 2, obedecían
- 1, obedecían
- 1O, alejaos de
- 2U, obra
- 1, fueron persuadidos por él
- 1O, Sanedrín
- 2, el nombre (por excelencia)
- 1O, en diferentes casas particulares
- 2O, anunciar el evangelio de
- 3I.e., el Mesías
- 1, En estos
- 2I.e., judíos que no eran de Palestina y que hablaban griego
- 3, hebreos
- 1O, multitud
- 1O, servicio
- 1, multitud
- 2I.e., un gentil convertido al judaísmo
- 1, y muchos, multitud de
- 1O, milagros
- 1I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
- 1, diciendo
- 1, dentro
- 2O, Sanedrín
- 1, no cesa de hablar palabras
- 1O, Sanedrín
Cross references
- aHech. 5:3
- bHech. 4:35, 37
- aMat. 4:10; Luc. 22:3; Juan 13:2, 27
- bHech. 5:4, 9
- cHech. 5:2
- aHech. 5:3, 9
- aEzeq. 11:13; Hech. 5:10
- bHech. 2:43; 5:11
- aJuan 19:40
- aHech. 5:2
- aHech. 15:10
- bHech. 5:3, 4
- aEzeq. 11:13; Hech. 5:5
- aHech. 2:43; 5:5
- aJuan 4:48
- bJuan 10:23; Hech. 3:11
- aHech. 2:47; 4:21
- a2 Cor. 6:15
- bHech. 2:47; 11:24
- aHech. 19:12
- aHech. 15:5
- bMat. 3:7; Hech. 4:1
- aHech. 4:3
- aMat. 1:20, 24; 2:13, 19; 28:2; Luc. 1:11; 2:9; Hech. 8:26; 10:3; 12:7, 23; 27:23
- aJuan 6:63, 68
- aJuan 8:2
- bHech. 4:6
- cMat. 5:22; Hech. 5:27, 34, 41
- aMat. 26:58; Hech. 5:26
- aHech. 4:1; 5:26
- aHech. 5:24
- bHech. 5:22
- cHech. 4:21; 5:13
- aMat. 5:22; Hech. 5:21, 34, 41
- aHech. 4:18
- bMat. 23:35; 27:25; Hech. 2:23, 36; 3:14, 15; 7:52
- aHech. 4:19
- aHech. 3:13
- bHech. 2:24
- cHech. 10:39; 13:29; Gál. 3:13; 1 Ped. 2:24
- aHech. 2:33
- bHech. 3:15
- cLuc. 2:11
- dLuc. 24:47; Hech. 2:38
- aLuc. 24:48
- bJuan 15:26; Hech. 15:28; Rom. 8:16; Heb. 2:4
- aHech. 2:37; 7:54
- aHech. 22:3
- bLuc. 2:46; 5:17
- cHech. 5:21
- aHech. 8:9; Gál. 2:6; 6:3
- aLuc. 2:2
- aMar. 11:30
- aProv. 21:30; Hech. 11:17
- aMat. 10:17
- aHech. 5:21
- bJuan 15:21; 1 Ped. 4:14, 16
- aHech. 2:46
- bHech. 8:35; 11:20; 17:18; Gál. 1:16
- aHech. 2:47; 6:7
- bHech. 11:26
- cHech. 9:29; 11:20
- d2 Cor. 11:22; Fil. 3:5
- eHech. 9:39, 41; 1 Tim. 5:3
- fHech. 4:35; 11:29
- aJuan 21:23; Hech. 1:15
- bHech. 2:4
- aHech. 1:14
- aHech. 6:8 y sig.; 11:19; 22:20
- bHech. 6:3; 11:24
- cHech. 8:5 y sig.; 21:8
- dMat. 23:15
- eHech. 11:19
- aHech. 1:24
- bNúm. 8:10; 27:18; Deut. 34:9; Mar. 5:23; Hech. 8:17 y sig.; 9:17; 13:3; 19:6; 1 Tim. 4:14; 2 Tim. 1:6; Heb. 6:2
- aHech. 12:24; 19:20
- bHech. 6:1
- cHech. 13:8; 14:22; Gál. 1:23; 6:10; Jud. 3, 20
- aJuan 4:48
- aMat. 27:32; Hech. 2:10
- bHech. 18:24
- cHech. 15:23, 41; 21:39; 22:3; 23:34; 27:5; Gál. 1:21
- dHech. 16:6; 19:10; 21:27; 24:18
- aLuc. 20:1; Hech. 4:1
- bMat. 5:22
- aMat. 26:59–61; Hech. 7:58
- bMat. 24:15; Hech. 21:28; 25:8
- aMat. 26:61
- bHech. 15:1; 21:21; 26:3; 28:17
- aMat. 5:22
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