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Hechos de los Apóstoles 27:1–28:12
Cuando se decidió que deberíamosa embarcarnos para Italiab, fueron entregados Pablo y algunos otros presos a un centurión de la compañía1c Augusta, llamado Julio.
2 Y embarcándonos en una nave adramitena que estaba para zarpar hacia las regiones de la costa de Asia1a, nos hicimos a la mar acompañados por Aristarco, un macedoniob de Tesalónicac.
3 Al día siguiente llegamos a Sidóna. Julio trató a Pablo con benevolenciab, permitiéndole ir a sus amigos y ser atendido por ellosc.
4 De allí partimos y navegamos al abrigo de la isla de Chiprea, porque los vientos eran contrariosb.
5 Y después de navegar atravesando el mar frente a1 las costas de Ciliciaa y de Panfiliab, llegamos a Mira de Licia.
6 Allí el centurión halló una nave alejandrinaa que iba1 para Italiab, y nos embarcó en ella.
7 Y después de navegar lentamente por muchos días, y de llegar con dificultad frente a Gnido, pues el viento no nos permitióa avanzar más1, navegamos al abrigo de Cretab, frente a Salmón;
8 y costeándolaa con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
¶9 Cuando ya había pasado mucho tiempo y la navegación se había vuelto peligrosa, pues hasta el Ayuno1a había pasado ya, Pablo los amonestaba,
10 diciéndoles: Amigos1, veo que de seguro este viaje va a ser con perjuicio y graves pérdidasa, no solo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas.
11 Pero el centurión se persuadió más por lo dicho por el pilotoa y el capitán1 del barco, que por lo que Pablo decía.
12 Y como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría tomó la decisión de hacerse a la mar desde allí, por si les era posible arribar a Fenice, un puerto de Cretaa que mira hacia el nordeste y el sudeste1, y pasar el invierno allí.
13 Cuando comenzó a soplar un moderado1 viento del sur, creyendo que habían logrado su propósito, levaron anclas y navegabana costeando a Cretab.
14 Pero no mucho después, desde tierra1 comenzó a soplar2 un viento huracanadoa que se llama Euroclidón3,
15 y siendo azotada1 la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a él y nos dejamos llevar a la deriva.
16 Navegando1 al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda2, con mucha dificultad pudimos sujetar el esquife.
17 Después que lo alzaron, usaron amarras1 para ceñir la nave; y temiendo encallara en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante2 y3 se abandonaron a la deriva.
18 Al día siguiente, mientras éramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga1a;
19 y al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave.
20 Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos.
21 Cuando habían pasado muchos días sin comer1, Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: Amigos2, debierais haberme hecho caso3 y no haber zarpado de Cretaa, evitando4 así este perjuicio y pérdidab.
22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimoa, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino solo del barco.
23 Porque esta noche estuvo en mi presenciaa un ángel del Diosb de quien soy y a quien sirvoc,
24 diciendo: «No temas, Pablo; has de comparecer ante el Césara; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigob».
25 Por tanto, tened buen ánimoa amigos1, porque yo confío en Dios, que acontecerá2 exactamente como se me dijo.
26 Pero tenemos que encallara en cierta islab.
¶27 Y llegada la decimocuarta noche, mientras éramos llevados a la deriva en el mar Adriático, a eso de la medianoche los marineros presentían que se estaban acercando a tierra1.
28 Echaron la sonda y hallaron que había veinte brazas; pasando un poco más adelante volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas de profundidad.
29 Y temiendo que en algún lugar fuéramos a dar contra los escollos1a, echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban que amaneciera2.
30 Como los marineros trataban de escapar de la nave y habían bajado el esquifea al mar, bajo pretexto de que se proponían echar las anclas desde la proa,
31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si estos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros.
32 Entonces los soldados cortaron las amarrasa del esquife y dejaron que se perdiera.
33 Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hace ya catorce días1 que, velando continuamente, estáis en ayunas, sin tomar ningún alimento.
34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros pereceráa.
35 Habiendo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndoloa, comenzó a comer.
36 Entonces todos, teniendo ya buen ánimoa, tomaron también alimento.
37 En total éramos en la nave doscientas setenta y seis personas1a.
38 Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mara.
39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierraa, pero podían distinguir una bahía que tenía playa, y decidieron1 lanzar la nave hacia ella2, si les era posible.
40 Y cortando las anclasa, las dejaron1 en el mar, aflojando al mismo tiempo las amarras de los timones; e izando la vela de proa al viento, se dirigieron hacia la playa.
41 Pero chocando contra un escollo1 donde se encuentran dos corrientes2, encallaron la nave; la proa se clavó y quedó inmóvil, pero la popa se rompía por la fuerza de las olas.
42 Y el plan de los soldados era matar a los presos, para que ninguno de ellos escaparaa a nado;
43 pero el centurión, queriendo salvar a Pabloa, impidió su propósito, y ordenó que los que pudieran nadar se arrojaran primero por la borda y llegaran a tierra,
44 y que los demás siguieran, algunos en tablones, y otros en diferentes objetos de la nave. Y así sucedió que todos llegaron salvos a tierraa.
Y una vez que ellos estaban a salvo, nos enteramosa de que la islab se llamaba Malta1c.
2 Y los habitantes1a nos mostraron toda clase de atenciones, porque a causa de la lluvia que caía y del frío, encendieron una hoguera y nos acogieron a todosb.
3 Pero cuando Pablo recogió una brazada de leña y la echó al fuego, una víbora salió huyendo del calor y se le prendió en la mano.
4 Y los habitantes1a, al ver el animal colgando de su mano, decían entre sí: Sin duda que este hombre es un asesino, pues aunque fue salvado del mar, Justicia2 no le ha concedido vivirb.
5 Pablo, sin embargo, sacudiendo la mano, arrojó el animal al fuego y no sufrió ningún dañoa.
6 Y ellos esperaban que comenzara a hincharse, o que súbitamente cayera muerto. Pero después de esperar por largo rato, y de no observar nada anormal en él, cambiaron de parecer y decían que era un diosa.
¶7 Y cerca de allí había unas tierras que pertenecían al hombre principal de la isla, que se llamaba Publio, el cual nos recibió y nos hospedó con toda amabilidad por tres días.
8 Y sucedió que el padre de Publio yacía en cama, enfermo con fiebre y disentería; y Pablo entró a verlo, y después de orara puso las manos sobre él, y lo sanób.
9 Cuando esto sucedió, los demás habitantes de la isla que tenían enfermedades venían a él y eran curados.
10 También nos honraron con muchas demostraciones de respeto1, y cuando estábamos para zarpar, nos suplieron2 con todo lo necesario3.
¶11 Después de tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrinaa que había invernado en la isla, y que tenía por insignia a los Hermanos Gemelos1.
12 Cuando llegamos a Siracusa, nos quedamos allí por tres días.
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| 1 | O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias |
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| 1 | I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor |
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| 1 | * , a lo largo de |
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| 1 | * , navegaba |
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| 1 | I.e., el viento no les permitió entrar al puerto |
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| 1 | I.e., el Día de Expiación, a fines de septiembre o principios de octubre |
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| 1 | * , Hombres |
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| 1 | O, dueño |
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| 1 | O, posiblemente, el suroeste y el noroeste |
| 1 | * , habiendo soplado moderadamente un |
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| 1 | * , ella |
| 2 | * , se lanzó |
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| 3 | I.e., un viento del nordeste |
| 1 | * , arrebatada |
| 1 | * , Corriendo |
| 2 | Algunos * antiguos dicen: Cauda |
| 1 | * , refuerzos |
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| 2 | O, posiblemente, la vela |
| 3 | * , así |
| 1 | * , hacían la descarga |
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| 1 | * , Y habiendo una larga abstinencia de alimentos, entonces |
| 2 | * , Hombres |
| 3 | * , obedecido |
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| 4 | * , obteniendo |
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| 1 | * , hombres |
| 2 | * , será |
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| 1 | * , que alguna tierra se acercaba a ellos |
| 1 | O, las rocas |
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| 2 | * , oraban para que se hiciera de día |
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| 1 | * , Hoy es el decimocuarto día |
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| 1 | * , almas |
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| 1 | * , decidiendo |
| 2 | Algunos * antiguos dicen: traer la nave a salvo a la costa |
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| 1 | O, dejaban |
| 1 | * , lugar |
| 2 | * , mares |
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| 1 | O, Melita. Algunos * también dicen: Melitene |
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| 1 | * , bárbaros |
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| 1 | * , bárbaros |
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| 2 | I.e., la personificación de la diosa Diké |
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| 1 | * , muchos honores |
| 2 | O, pusieron a bordo |
| 3 | * , las cosas relacionadas con las necesidades |
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| 1 | Gr., Dióscuros, esto es, los hijos gemelos de Zeus: Cástor y Pólux |
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