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Hechos de los Apóstoles 2–8

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Capitulo 2

La venida del Espíritu Santo

Cuando llegó1 el día de Pentecostésa, estaban todos juntos2 en un mismo lugar.

2De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que1 llenó toda la casa donde estaban sentadosa,

3y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose1, se posaron2 sobre cada uno de ellos.

4Todos fueron llenos del Espíritu Santoa y comenzaron a hablar en otras lenguasb, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.

5Y había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadososa, procedentes de todas las naciones bajo el cielo.

6Y al ocurrir este estruendoa, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno les oía hablar en su propia lengua1.

7Y estaban asombrados y se maravillabana, diciendo: Mirad, ¿no son galileosb todos estos que están hablando?

8¿Cómo es que cada uno de nosotros les oímos hablar en nuestra lengua1 en la que hemos nacido?

9Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Pontoa y de Asia1b,

10de Frigiaa y de Panfiliab, de Egipto y de las regiones de Libia1 alrededor de Cirenec, viajerosd de Roma, tanto judíos como prosélitos2e,

11cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros idiomas de las maravillas de Dios.

12Todos estaban asombrados y perplejosa, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

13Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos1a.

Primer sermón de Pedro

14Entonces Pedro, poniéndose en pie con los oncea, alzó la voz y les declaró: Varones judíos y todos los que vivís en Jerusalén, sea esto de vuestro conocimiento y prestad atención a mis palabras,

15porque estos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera1 del díaa;

16sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:

17aY sucederá en los últimos días—dice Dios—

que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne;

y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán,

vuestros jóvenes verán visiones,

y vuestros ancianos soñarán sueños;

18y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas

derramaré de mi Espíritu en esos días,

y profetizarán.

19Y mostraré prodigios arriba en el cielo

y señales abajo en la tierra:

sangre, fuego y columna1 de humo.

20El sol se convertirá en tinieblas

y la luna en sangre,

antes que venga el día grande y glorioso1 del Señor.

21Y sucederá1 que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvoa.

22Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazarenoa, varón confirmado1 por Dios entre vosotros con milagros2, prodigios y señales3b que Dios hizo en medio vuestro a través de Élc, tal como vosotros mismos sabéis,

23a este, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento1 de Diosa, clavasteis en una cruz por manos de impíos2 y le matasteisb,

24a quien Dios resucitóa, poniendo fin a la agonía1 de la muerte, puesto que no era posible que Él quedara bajo el dominio de ellab.

25Porque David dice de Él:

aVeía siempre al Señor en mi presencia;

pues está a mi diestra para que yo no sea conmovido.

26Por lo cual mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó;

y aun hasta mi carne descansará en esperanza;

27pues tu no abandonarás mi alma en el Hades1a,

ni permitirás2 que tu Santo vea corrupciónb.

28Me has hecho conocer los caminos de la vida;

me llenarás de gozo con tu presencia.

29Hermanos1, del patriarcaa David os puedo decir confiadamente que murió y fue sepultadob, y su sepulcroc está entre nosotros hasta el día de hoy.

30Pero siendo profetaa, y sabiendo que Dios le había jurado sentar a uno de sus descendientes1 en su tronob,

31miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo1, que ni fue abandonado en el Hades2, ni su carne sufrió3 corrupcióna.

32A este Jesús resucitó Diosa, de lo cual todos nosotros somos testigosb.

33Así que, exaltado a1 la diestra de Diosa, y habiendo recibido del Padre la promesab del Espíritu Santoc, ha derramadod esto que vosotros veis y oís.

34Porque David no ascendió a los cielos, pero él mismo dice:

aDijo el Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi diestra,

35hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».

36Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israela, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteisb, Dios le ha hecho Señor y Cristo1c.

Efectos del sermón de Pedro

37Al oír esto, compungidos de corazón1, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos2, ¿qué haremosa?

38Y Pedro les dijo: Arrepentíosa y sed bautizadosb cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijosa y para todos los que están lejosb, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.

40Y con muchas otras palabras testificabaa solemnemente y les exhortaba diciendo: Sed salvos1 de esta perversa generaciónb.

41Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas1a.

42Y se dedicaban continuamentea a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del panb y a la oración1a.

Comunión de los creyentes

43Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales1a eran hechas por los apóstoles2.

44Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en comúna;

45vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todosa, según la necesidad de cada uno.

46Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pana en los hogaresb, comían juntos1 con alegría y sencillez de corazón,

47alabando a Dios y hallando favor con todo el puebloa. Y el Señor añadía cada día al númerob de ellos los que iban siendo salvosc.

Capitulo 3

Curación de un cojo

Y cierto día Pedro y Juana subían al templo a la hora novena1, la de la oraciónb.

2Y había un hombre, cojo desde su nacimiento1a, al que llevaban y ponían diariamente a la puertab del templo llamada la Hermosa, para que pidiera limosnac a los que entraban al templo.

3Este, viendo a Pedro y a Juana que iban a entrar al templo, les pedía limosna.

4Entonces Pedro, junto con Juan, fijando su vistaa en él, le dijo: ¡Míranos!

5Y él los miró atentamente1, esperando recibir algo de ellos.

6Pero Pedro dijo: No tengo plata ni oro, mas lo que tengo, te doy: en el nombre de Jesucristo el Nazarenoa, ¡anda1!

7Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza,

8y de un salto1 se puso en pie y andabaa. Entró al templo con ellos caminando, saltando y alabando a Dios.

9Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Diosa,

10y reconocieron que era el mismo que se sentaba a la puerta del templo, la Hermosa, a pedir limosnaa, y se llenaron de asombro y admiración por lo que le había sucedido.

Segundo sermón de Pedro

11Y estando él asido de Pedro y de Juana, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió al pórtico llamado de Salomónb, donde ellos estaban.

12Al ver esto Pedro, dijo al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto, o por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar?

13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacoba, el Dios de nuestros padresb, ha glorificado a su siervo1 Jesúsc, al que vosotros entregasteisd y repudiasteis en presencia de Pilatoe, cuando este había resuelto ponerle en libertadf.

14Mas vosotros repudiasteis al Santo y Justoa, y pedisteis que se os concediera un asesinob,

15y disteis muerte al Autor1a de la vida, al que Dios resucitó de entre los muertosb, de lo cual nosotros somos testigosc.

16Y por la fe en su nombrea, es el nombre de Jesús1 lo que ha fortalecido a este hombre a quien veis y conocéis; y la fe que viene por medio de Él, le ha dado esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros.

17Y ahora, hermanos, yo sé que obrasteis por ignoranciaa, lo mismo que vuestros gobernantesb.

18Pero Dios ha cumplido así lo que anunció de antemanoa por boca de todos los profetas: que su Cristo1 debería padecerb.

19Por tanto, arrepentíosa y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señorb,

20y Él envíe a Jesús, el Cristo1 designado de antemano para vosotros,

21a quien el cielo debe recibir1a hasta el día2 de la restauración de todas las cosasb, acerca de lo cual Dios habló por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguosc.

22Moisés dijo: El Señor Dios os levantará un profeta como yo1 de vuestros hermanos; a Él prestareis atención en todo cuanto os digaa.

23Y sucederá que todo el que1a no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.

24Y asimismo todos los profetasa que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días.

25Vosotros sois los hijos de los profetasa y del pacto que Dios hizo1 con vuestros padresb, al decir a Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierrac.

26Para vosotros en primer lugara, Dios, habiendo resucitadob a su Siervo1, le ha enviadoc para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades.

Capitulo 4

Arresto de Pedro y Juan

Mientras ellos hablaban al pueblo, se les echaron encimaa los sacerdotes, el capitán de la guardia del templob, y los saduceosc,

2indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en1 Jesús la resurrección de entre los muertosa.

3Les echaron mano, y los pusieron en la cárcela hasta el día siguiente, pues ya era tarde.

4Pero muchos de los que habían oído el mensaje1 creyeron, llegando el número de los hombres como a cinco mila.

Pedro y Juan ante el concilio

5Y sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianosa y escribas;

6estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifása, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes.

7Y habiéndolos puesto en medio de ellos, les interrogaban: ¿Con qué poder1, o en qué nombre, habéis hecho esto?

8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santoa, les dijo: Gobernantes y ancianosb del pueblo1,

9si se nos está interrogando hoy…

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Footnotes

  1. 1, Y al cumplirse
  2. 2, unánimes
  3. 1, y
  4. 1O, siendo distribuidas
  5. 2, éste se posó
  6. 1O, dialecto
  7. 1O, dialecto
  8. 1I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  9. 1Algunas versiones dicen: Africa
  10. 2I.e., gentiles convertidos al judaísmo
  11. 1, llenos de mosto o vino nuevo
  12. 1I.e., las nueve de la mañana
  13. 1O, vapor
  14. 1O, manifiesto
  15. 1, será
  16. 1O, exhibido, o, acreditado
  17. 2U, obras de poder
  18. 3O, milagros
  19. 1O, presciencia
  20. 2O, de hombres sin ley; i.e., paganos
  21. 1, los dolores de parto
  22. 1I.e., la región de los muertos
  23. 2, darás
  24. 1, Varones hermanos
  25. 1, del fruto de sus lomos
  26. 1I.e., el Mesías
  27. 2I.e., la región de los muertos
  28. 3, vio
  29. 1O, por
  30. 1I.e., Mesías
  31. 1O, heridos en la conciencia
  32. 2, Varones hermanos
  33. 1O, Escapad
  34. 1I.e., personas
  35. 1, las oraciones
  36. 1O, milagros
  37. 2Algunos antiguos agregan: en Jerusalén; y todos tenían gran temor
  38. 1, compartían el alimento
  39. 1I.e., las tres de la tarde
  40. 1, el vientre de su madre
  41. 1, les ponía atención
  42. 1Algunos dicen: levántate y anda
  43. 1, saltando
  44. 1O, Hijo
  45. 1O, Príncipe
  46. 1, su nombre
  47. 1O, Ungido; i.e., Mesías
  48. 1O, Ungido; i.e., Mesías
  49. 1O, retener
  50. 2, los tiempos
  51. 1O, como me levantó a mí
  52. 1, toda alma que
  53. 1, pactó
  54. 1O, Hijo
  55. 1O, en el caso de
  56. 1O, la palabra
  57. 1O, autoridad
  58. 1Algunos agregan: de Israel

Cross references

  1. aLev. 23:15, 16; Hech. 20:16; 1 Cor. 16:8
  2. aHech. 4:31
  3. aMat. 10:20; Hech. 1:5, 8; 4:8, 31; 6:3, 5; 7:55; 8:17; 9:17; 11:15; 13:9, 52
  4. bMar. 16:17; 1 Cor. 12:10, 11; 14:21
  5. aLuc. 2:25; Hech. 8:2
  6. aHech. 2:2
  7. aHech. 2:12
  8. bMat. 26:73; Hech. 1:11
  9. aHech. 18:2
  10. bHech. 6:9; 16:6; 19:10; 20:4; 21:27; 24:18; 27:2; Rom. 16:5; 1 Cor. 16:19; 2 Cor. 1:8; 2 Tim. 1:15; 1 Ped. 1:1; Apoc. 1:4
  11. aHech. 16:6; 18:23
  12. bHech. 13:13; 14:24; 15:38; 27:5
  13. cMat. 27:32
  14. dHech. 17:21
  15. eMat. 23:15
  16. aHech. 2:7
  17. a1 Cor. 14:23
  18. aHech. 1:26
  19. a1 Tes. 5:7
  20. aJoel 2:28–32
  21. aRom. 10:13
  22. aHech. 3:6; 4:10; 10:38
  23. bJuan 4:48; Hech. 2:19, 43
  24. cJuan 3:2
  25. aLuc. 22:22; Hech. 3:18; 4:28; 1 Ped. 1:20
  26. bMat. 27:35; Mar. 15:24; Luc. 23:33; 24:20; Juan 19:18; Hech. 3:13
  27. aMat. 28:5, 6; Mar. 16:6; Luc. 24:5, 6; Hech. 2:32; 3:15, 26; 4:10; 5:30; 10:40; 13:30, 33, 34, 37; 17:31; Rom. 4:24; 6:4; 8:11; 10:9; 1 Cor. 6:14; 15:15; 2 Cor. 4:14; Gál. 1:1; Ef. 1:20; Col. 2:12; 1 Tes. 1:10; Heb. 13:20; 1 Ped. 1:21
  28. bJuan 20:9
  29. aSal. 16:8–11
  30. aMat. 11:23; Hech. 2:31
  31. bHech. 13:35
  32. aHech. 7:8, 9; Heb. 7:4
  33. b1 Rey. 2:10
  34. cNeh. 3:16; Hech. 13:36
  35. aMat. 22:43
  36. b2 Sam. 7:12, 13; Sal. 89:3, 4; 132:11
  37. aMat. 11:23; Hech. 2:27
  38. aHech. 2:24; 3:15, 26; 4:10; 5:30; 10:40; 13:30, 33, 34, 37; 17:31; Rom. 4:24; 6:4; 8:11; 10:9; 1 Cor. 6:14; 15:15; 2 Cor. 4:14; Gál. 1:1; Ef. 1:20; Col. 2:12; 1 Tes. 1:10; Heb. 13:20; 1 Ped. 1:21
  39. bHech. 1:8
  40. aMar. 16:19; Hech. 5:31
  41. bHech. 1:4
  42. cJuan 7:39; Gál. 3:14
  43. dHech. 2:17; 10:45
  44. aSal. 110:1; Mat. 22:44, 45
  45. aEzeq. 36:22, 32, 37; 45:6
  46. bHech. 2:23
  47. cLuc. 2:11
  48. aLuc. 3:10, 12, 14
  49. aMar. 1:15; Luc. 24:47; Hech. 3:19; 5:31; 20:21
  50. bMar. 16:16; Hech. 8:12, 16; 22:16
  51. aIsa. 44:3; 54:13; 57:19; Joel 2:32; Rom. 9:4; Ef. 2:12
  52. bEf. 2:13, 17
  53. aLuc. 16:28
  54. bDeut. 32:5; Mat. 17:17; Fil. 2:15
  55. aHech. 3:23; 7:14; 27:37; Rom. 13:1; 1 Ped. 3:20; Apoc. 16:3
  56. aHech. 1:14
  57. bLuc. 24:30; Hech. 2:46; 20:7; 1 Cor. 10:16
  58. aHech. 2:22
  59. aHech. 4:32, 37; 5:2
  60. aMat. 19:21; Hech. 4:34
  61. aLuc. 24:30; Hech. 2:42; 20:7; 1 Cor. 10:16
  62. bHech. 5:42
  63. aHech. 5:13
  64. bHech. 2:41; 4:4; 5:14; 6:1, 7; 9:31, 35, 42; 11:21, 24; 14:1, 21; 16:5; 17:12
  65. c1 Cor. 1:18
  66. aLuc. 22:8; Hech. 3:3, 4, 11
  67. bSal. 55:17; Mat. 27:45; Hech. 10:30
  68. aHech. 14:8
  69. bLuc. 16:20
  70. cJuan 9:8; Hech. 3:10
  71. aLuc. 22:8; Hech. 3:1, 4, 11
  72. aHech. 10:4
  73. aHech. 2:22; 3:16; 4:10
  74. aHech. 14:10
  75. aHech. 4:16, 21
  76. aJuan 9:8; Hech. 3:2
  77. aLuc. 22:8; Hech. 3:3, 4
  78. bJuan 10:23; Hech. 5:12
  79. aMat. 22:32
  80. bEx. 3:13, 15; Hech. 5:30; 7:32; 22:14
  81. cHech. 3:26; 4:27, 30
  82. dMat. 20:19; Juan 19:11; Hech. 2:23
  83. eMat. 27:2
  84. fLuc. 23:4
  85. aMar. 1:24; Hech. 4:27; 7:52; 2 Cor. 5:21
  86. bMat. 27:20; Mar. 15:11; Luc. 23:18, 25
  87. aHech. 5:31; Heb. 2:10; 12:2
  88. bHech. 2:24
  89. cLuc. 24:48
  90. aHech. 3:6
  91. aLuc. 23:34; Juan 15:21; Hech. 13:27; 26:9; Ef. 4:18
  92. bLuc. 23:13
  93. aHech. 2:23
  94. bLuc. 24:27; Hech. 17:3; 26:23
  95. aHech. 2:38; 26:20
  96. b2 Tes. 1:7; Heb. 4:1 y sig.
  97. aHech. 1:11
  98. bMat. 17:11; Rom. 8:21
  99. cLuc. 1:70
  100. aDeut. 18:15, 18; Hech. 7:37
  101. aDeut. 18:19
  102. aLuc. 24:27; Hech. 17:3; 26:23
  103. aHech. 2:39
  104. bRom. 9:4, 5
  105. cGén. 22:18
  106. aHech. 13:46; Rom. 1:16; 2:9, 10
  107. bHech. 2:24
  108. cMat. 15:24; Juan 4:22
  109. aLuc. 20:1; Hech. 6:12
  110. bLuc. 22:4
  111. cMat. 3:7
  112. aHech. 3:15; 17:18
  113. aHech. 5:18
  114. aHech. 2:41
  115. aLuc. 23:13; Hech. 4:8
  116. aMat. 26:3; Luc. 3:2
  117. aHech. 2:4; 13:9
  118. bLuc. 23:13; Hech. 4:5