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Hebreos 4–12
Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la1 promesa de entrar en su reposo2, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzadoa.
2 Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron1 no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en2 los que oyerona.
3 Porque1 los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho:
Como juré en mi ira:
«no entrarán en mi reposoa»,
aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundob.
4 Porque así ha dicho en cierto lugara acerca del séptimo día: Y Dios reposó en el séptimo día de todas sus obrasb;
5 y otra vez en este pasaje: no entrarán en mi reposoa.
6 Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes antes se les anunció la buena nueva no entraron por causa de su desobediencia1a,
7 Dios otra vez fija un día: Hoy. Diciendo por medio de1 David después de mucho tiempo, como se ha dicho antes:
Si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazonesa.
8 Porque si Josué1 les hubiera dado reposoa, Dios no habría hablado de otro día después de ese.
9 Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.
10 Pues el que ha entrado a su reposo1, él mismo ha reposado de sus obrasa, como Dios reposó de las suyasb.
11 Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemploa de desobedienciab.
¶12 Porque la palabra de Diosa es vivab y eficazc, y más cortante que cualquier espada de dos filosd; penetra hasta la división del alma y del espíritue, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir1 los pensamientos y las intenciones del corazónf.
13 Y no hay cosa creada oculta a su vista1a, sino que todas las cosas están al descubierto2 y desnudasb ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
¶14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdotea que trascendió1b los cielos, Jesús, el Hijo de Diosc, retengamos nuestra fe2d.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdotea que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotrosb, pero sin pecadoc.
16 Por tanto, acerquémonosa con confianzab al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombresa es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refierenb, para presentar ofrendas y sacrificiosc por los pecadosd;
2 y puede1 obrar con benignidad2a para con los ignorantesb y extraviadosc, puesto que él mismo está sujeto a flaquezasd;
3 y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecadosa, por sí mismo tanto como por el pueblob.
4 Y nadie toma este honor para sí mismoa, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarónb.
5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismoa para hacerse Sumo Sacerdoteb, sino que lo glorificó el que le dijoc:
Hijo mío eres tú,
Yo te he engendrado hoyd;
6 como también dice en otro pasaje:
Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedeca.
7 Cristo1, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicasa con gran clamor y lágrimasb al que podía librarle2c de la muerte, fue oído a causa de su temor reverented;
8 y aunque era Hijoa, aprendió obedienciab por lo que padeció;
9 y habiendo sido hecho perfectoa, vino a ser fuente1 de eterna salvación para todos los que le obedecen,
10 siendo constituido por Dios sumo sacerdotea según el orden de Melquisedecb.
Crecimiento en la madurez espiritual
¶11 Acerca de esto1 tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír.
12 Pues aunque ya1 debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principiosa elementales2b de los oráculos de Diosc, y habéis llegado a tener necesidad de leched y no de alimento sólido.
13 Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niñoa.
14 Pero el alimento sólido es para los adultos1a, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitadosb para discernir el bien y el malc.
Por tanto, dejandoa las enseñanzas elementales1b acerca de Cristo2, avancemos hacia la madurez3c, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertasd y de la fe hacia Dios,
2 de la enseñanza sobre lavamientos1a, de la imposición de manosb, de la resurrección de los muertosc y del juicio eternoc.
3 Y esto haremos, si Dios lo permitea.
4 Porque en el caso de los que fueron una vez iluminadosa, que probaron del don celestialb y fueron hechos partícipes del Espíritu Santoc,
5 que gustarona la buena palabra de Diosb y los poderes del siglo venideroc,
6 pero después cayeron, es imposible renovarlos otra veza para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Diosb y lo exponen a la ignominia pública.
7 Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae1 sobre ella y produce vegetación útil a aquellos a causa de los cuales es cultivadaa, recibe bendición de Dios;
8 pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida1a, y termina por ser quemada2.
¶9 Pero en cuanto a vosotros, amadosa, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación.
10 Porque Dios no es injustoa como para olvidarse de vuestra obra y del amorb que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santosc.
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fina, para alcanzar la plena1 seguridadb de la esperanza,
12 a fin de que no seáis indolentes, sino imitadoresa de los que mediante la fe y la pacienciab heredan las promesasc.
¶13 Pues cuando Dios hizo la promesa a Abrahama, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismob,
14 diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicarea.
15 Y así, habiendo esperado con pacienciaa, obtuvo la promesa.
16 Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismosa, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusiónb.
17 De la misma manera1 Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesaa la inmutabilidad de su propósitob, interpuso2 un juramento,
18 a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mientaa, seamos grandemente animados1 los que hemos huido para refugiarnos, echando mano de la esperanza puesta delante de nosotrosb,
19 la cual tenemos como ancla del alma, una esperanzaa segura y firme, y que penetra hasta detrás1 del velob,
20 donde Jesús entró por nosotrosa como precursor, hecho, según el orden de Melquisedecb, Sumo Sacerdote para siempre.
Porque este Melquisedeca, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimob, el cual se encontró con Abraham cuando este regresaba de la matanza de los reyes, y lo bendijo,
2 y a quien Abraham le entregó1 el diezmo de todos los despojos, cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Salem, esto es, rey de paz,
3 sin padre, sin madre, sin genealogíaa, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Diosb, permanece sacerdote a perpetuidad.
¶4 Considerad, pues, la grandeza de este hombre a quien Abraham, el patriarcaa, dio el diezmob de lo mejor del botín1.
5 Y en verdad los de los hijos de Levía que reciben el oficio de sacerdote, tienen mandamiento en1 la ley de recoger el diezmo2 del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos son descendientes de Abraham3.
6 Pero aquel cuya genealogíaa no viene de ellos, recibió el diezmo1b de Abraham y bendijob al que tenía las promesasc.
7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.
8 Aquí, ciertamente hombres mortales reciben el diezmo, pero allí, los recibe uno de quien se da testimonio de que vivea.
9 Y, por decirlo así, por medio de Abraham aun Leví, que recibía diezmos, pagaba diezmos,
10 porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
Cristo, sacerdote para siempre
¶11 Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levíticoa (pues sobre esa base recibió el pueblo la leyb), ¿qué necesidad había de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedecc, y no designado según el orden de Aarón?
12 Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.
13 Pues aquela de quien se dicen estas cosasb, pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha servido en el altar.
14 Porque es evidente que nuestro Señor descendió1 de Judáa, una tribu de la cual Moisés no dijo nada tocante a sacerdotes.
15 Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,
16 que ha llegado a serlo, no sobre la base de una ley de requisitos físicosa, sino según el poder de una vida indestructibleb.
17 Pues de Él se da testimonio:
Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedeca.
18 Porque ciertamente, queda anulado el mandamiento anterior por ser débil e inútila
19 (pues la ley nada hizo perfectoa), y se introduce una mejor esperanzab, mediante la cual nos acercamos a Diosc.
20 Y por cuanto no fue sin juramento,
21 pues en verdad ellos llegaron a ser sacerdotes sin juramento, pero Él por un juramento del que le dijo:
El Señor ha jurado
«Tú eres sacerdote para siempre2b»,
22 por eso, Jesús ha venido a ser fiador1a de un mejor pactob.
23 Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar,
24 pero Él conserva su sacerdocio inmutable1 puesto que permanece para siemprea.
25 Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre1a a los que por medio de Él se acercan a Diosb, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellosc.
| 1 | * , una |
| 2 | I.e., de Dios |
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| 1 | * , pero la palabra oída |
| 2 | Muchos * dicen: por no estar ellos unidos por la fe con |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: Por tanto |
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| 1 | O, incredulidad |
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| 1 | O, en |
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| 1 | Gr., Jesús |
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| 1 | I.e., de Dios |
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| 1 | O, juzgar |
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| 1 | I.e., de Dios |
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| 2 | O, abiertas |
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| 1 | * , pasó a través de |
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| 2 | O, confesión, o, profesión |
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| 1 | * , pudiendo |
| 2 | O, compasión |
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| 1 | * , El cual |
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| 2 | O, salvarle |
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| 1 | O, autor |
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| 1 | O, El |
| 1 | * , por causa del tiempo |
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| 2 | * , elementos del principio |
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| 1 | O, los que han alcanzado madurez |
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| 1 | * , la palabra del principio |
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| 2 | I.e., del Mesías |
| 3 | O, perfección |
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| 1 | O, bautismos |
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| 1 | * , viene |
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| 1 | * , a una maldición |
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| 2 | * , su fin es para quemarse |
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| 1 | * , a plenitud la |
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| 1 | O, Por tanto |
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| 2 | O, garantizó |
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| 1 | * , podamos tener un fortísimo consuelo |
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| 1 | * , dentro |
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| 1 | * , repartió |
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| 1 | * , de los botines |
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| 1 | * , según |
| 2 | O, los diezmos |
| 3 | * , salieron de los lomos de Abraham |
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| 1 | O, los diezmos |
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| 1 | * , se levantó |
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| 1 | O, no se arrepentirá |
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| 2 | Algunos * agregan: según el orden de Melquisedec |
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| 1 | O, la garantía |
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| 1 | O, intransferible, o, permanentemente |
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| 1 | O, completamente |
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