The Future of Bible Study Is Here.
Hebreos 2–9
Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído1, no sea que nos desviemosa.
2 Porque si la palabra habladaa por medio de ángelesb resultó ser inmutable1, y toda transgresión y desobedienciac recibió una justa retribuciónd,
3 ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamosa una salvaciónb tan grande? La cual, después que fue anunciada1c primeramente por medio del Señor, nos fue confirmadad por los que oyeron,
4 testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales1a como por prodigiosa, y por diversos milagros2b y por dones3 del Espíritu Santoc según su propia voluntadd.
Cristo coronado de gloria y honor
¶5 Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero1a, acerca del cual estamos hablando.
6 Pero uno ha testificado en cierto lugara diciendo:
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,
o el hijo del hombre para que te intereses en élb?
7 aLe has hecho un poco inferior a los ángeles;
le has coronado de gloria y honor,
y le has puesto sobre las obras de tus manos1;
8 todo lo has sujetado bajo sus piesa.
Porque al sujetarlo todo a él, no dejó nada que no le sea sujeto. Pero ahora no vemos aún todas las cosas sujetas a élb.
9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángelesa, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honorb a causa del padecimiento de la muertec, para que por la gracia de Diosd probara la muertee por todosf.
10 Porque convenía que aquela para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosasb, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfectoc por medio de los padecimientos al autor1 de la salvación de ellosd.
11 Porque tanto el que santificaa como los que son santificadosb, son todos de un Padrec; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanosd,
Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la congregación1 te cantaré himnosa.
Y otra vez:
He aquí, yo y los hijos que Dios me ha dadob.
14 Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre1a, Él igualmente participó también de lo mismob, para anular mediante la muerte el poderc de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablod,
15 y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavituda durante toda la vida.
16 Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a1 la descendencia2 de Abraham.
17 Por tanto, tenía que ser1 hecho semejante a sus hermanosa en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fielb sumo sacerdotec en las cosas que a Dios atañend, para hacer propiciacióne por los pecados del pueblo.
18 Pues por cuanto Él mismo fue tentadoa en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a1 los que son tentados.
Por tanto, hermanos santosa, participantes del llamamiento celestialb, considerad a Jesús, el Apóstolc y Sumo Sacerdoted de nuestra fe1e.
2 El cual fue fiel1 al que le designó2, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios3a.
3 Porque Él ha sido considerado digno de más gloria que Moisésa, así como el constructor de la casa tiene más honra que la casa.
4 Porque toda casa es hecha por alguno, pero el que hace todas las cosas es Dios.
5 Y Moisés fue fiel en toda la casa de Dios1a como siervob, para testimonioc de lo que se iba a decir más tarded;
6 pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios1a, cuya casa somos nosotrosb, si retenemos firmec hasta el fin nuestra confianzad y la gloria2 de nuestra esperanzae.
7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santoa:
Si oís hoy su vozb,
8 no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación,
como en el día de la prueba en el desiertoa,
9 adonde vuestros padres me tentaron al ponerme a prueba,
y vieron mis obras por cuarenta añosb.
10 Por lo cual me disgusté con aquella generación,
y dije: «siempre se desvían en su corazón,
y no han conocido mis caminosa»;
«No entrarán en mi reposoa».
12 Tened cuidadoa, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse1 del Dios vivob.
13 Antes exhortaos los unos a los otros cada díaa, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecadob.
14 Porque somos hechos1 partícipes de Cristo, si es que retenemosa el principio de nuestra seguridadb firme hasta el fin,
Si oís hoy su voz,
no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocacióna.
16 Porque ¿quiénes, habiendo oído, le provocarona? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egiptob guiados por Moisés?
17 ¿Y con quiénes se disgustó por cuarenta años? ¿No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desiertoa?
18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposoa, sino a los que fueron desobedientesb?
19 Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidada.
Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la1 promesa de entrar en su reposo2, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzadoa.
2 Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron1 no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en2 los que oyerona.
3 Porque1 los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho:
Como juré en mi ira:
«no entrarán en mi reposoa»,
aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundob.
4 Porque así ha dicho en cierto lugara acerca del séptimo día: Y Dios reposó en el séptimo día de todas sus obrasb;
5 y otra vez en este pasaje: no entrarán en mi reposoa.
6 Por tanto, puesto que todavía falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes antes se les anunció la buena nueva no entraron por causa de su desobediencia1a,
7 Dios otra vez fija un día: Hoy. Diciendo por medio de1 David después de mucho tiempo, como se ha dicho antes:
Si ois hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazonesa.
8 Porque si Josué1 les hubiera dado reposoa, Dios no habría hablado de otro día después de ese.
9 Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.
10 Pues el que ha entrado a su reposo1, él mismo ha reposado de sus obrasa, como Dios reposó de las suyasb.
11 Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemploa de desobedienciab.
¶12 Porque la palabra de Diosa es vivab y eficazc, y más cortante que cualquier espada de dos filosd; penetra hasta la división del alma y del espíritue, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir1 los pensamientos y las intenciones del corazónf.
13 Y no hay cosa creada oculta a su vista1a, sino que todas las cosas están al descubierto2 y desnudasb ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
¶14 Teniendo, pues, un gran Sumo Sacerdotea que trascendió1b los cielos, Jesús, el Hijo de Diosc, retengamos nuestra fe2d.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdotea que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotrosb, pero sin pecadoc.
16 Por tanto, acerquémonosa con confianzab al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombresa es constituido a favor de los hombres en las cosas que a Dios se refierenb, para presentar ofrendas y sacrificiosc por los pecadosd;
2 y puede1 obrar con benignidad2a para con los ignorantesb y extraviadosc, puesto que él mismo está sujeto a flaquezasd;
3 y por esa causa está obligado a ofrecer sacrificios por los pecadosa, por sí mismo tanto como por el pueblob.
4 Y nadie toma este honor para sí mismoa, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarónb.
5 De la misma manera, Cristo no se glorificó a sí mismoa para hacerse Sumo Sacerdoteb, sino que lo glorificó el que le dijoc:
Hijo mío eres tú,
Yo te he engendrado hoyd;
6 como también dice en otro pasaje:
Tú eres sacerdote para siempre
según el orden de Melquisedeca.
7 Cristo1, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicasa con gran clamor y lágrimasb al que podía librarle2c de la muerte, fue oído a causa de su temor reverented;
8 y aunque era Hijoa, aprendió obedienciab por lo que padeció;
9 y habiendo sido hecho perfectoa, vino a ser fuente1 de eterna salvación para todos los que le obedecen,
10 siendo constituido por Dios sumo sacerdotea según el orden de Melquisedecb.
Crecimiento en la madurez espiritual
¶11 Acerca de esto1 tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír.
12 Pues aunque ya1 debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principiosa elementales2b de los oráculos de Diosc, y habéis llegado a tener necesidad de leched y no de alimento sólido.
13 Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niñoa.
14 Pero el alimento sólido es para los adultos1a, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitadosb para discernir el bien y el malc.
Por tanto, dejandoa las enseñanzas elementales1b acerca de Cristo2, avancemos hacia la madurez3c, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertasd y de la fe hacia Dios,
2 de la enseñanza sobre lavamientos1a, de la imposición de manosb, de la resurrección de los muertosc y del juicio eternoc.
3 Y esto haremos, si Dios lo permitea.
4 Porque en el caso de los que fueron una vez iluminadosa, que probaron del don celestialb y fueron hechos partícipes del Espíritu Santoc,
5 que gustarona la buena palabra de Diosb y los poderes del siglo venideroc,
6 pero después cayeron, es imposible renovarlos otra veza para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Diosb y lo exponen a la ignominia pública.
7 Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae1 sobre ella y produce vegetación útil a aquellos a causa de los cuales es cultivadaa, recibe …
| 1 | * , a las cosas que se han oído |
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| 1 | O, firme |
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| 1 | * , hablada |
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| 1 | O, milagros |
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| 2 | O, diversas obras de poder |
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| 3 | * , distribuciones |
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| 1 | * , la tierra habitada venidera |
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| 1 | Algunos * antiguos no incluyen: y … manos |
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| 1 | O, líder |
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| 1 | O, iglesia |
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| 1 | * , pondré mi confianza en Él |
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| 1 | * , sangre y carne |
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| 1 | * , no toma a los ángeles, sino que toma a |
| 2 | * , simiente |
| 1 | * , estaba obligado a ser |
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| 1 | O, para acudir al socorro de |
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| 1 | O, confesión, o, profesión |
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| 1 | * , Siendo fiel |
| 2 | O, constituyó |
| 3 | * , El |
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| 1 | * , El |
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| 1 | * , El |
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| 2 | O, el gloriarnos |
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| 1 | O, apostatar |
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| 1 | * , hemos llegado a ser |
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| 1 | * , una |
| 2 | I.e., de Dios |
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| 1 | * , pero la palabra oída |
| 2 | Muchos * dicen: por no estar ellos unidos por la fe con |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: Por tanto |
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| 1 | O, incredulidad |
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| 1 | O, en |
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| 1 | Gr., Jesús |
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| 1 | I.e., de Dios |
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| 1 | I.e., de Dios |
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| 2 | O, abiertas |
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| 1 | * , pasó a través de |
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| 2 | O, confesión, o, profesión |
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| 1 | * , pudiendo |
| 2 | O, compasión |
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| 1 | * , El cual |
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| 2 | O, salvarle |
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| 1 | O, autor |
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| 1 | O, El |
| 1 | * , por causa del tiempo |
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| 2 | * , elementos del principio |
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| 1 | O, los que han alcanzado madurez |
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| 1 | * , la palabra del principio |
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| 2 | I.e., del Mesías |
| 3 | O, perfección |
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| 1 | O, bautismos |
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