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Genesis 42–48
Los hermanos de José van a Egipto
Viendo Jacob que había alimento1 en Egiptoa, dijo2 a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?
2 Y dijo: He aquí, he oído que hay alimento1 en Egiptoa; descended allá, y comprad de allí un poco para nosotros, para que vivamos y no muramosb.
3 Entonces diez hermanos de José descendieron para comprar grano en Egipto.
4 Pero a Benjamína, hermano de José, Jacob no lo envió con sus hermanos, porque dijo: No sea que le suceda algo malob.
5 Y fueron los hijos de Israel con los que iban a comprar grano, pues también había hambre en la tierra de Canaána.
6 Y José era el que mandaba en aquella1 tierraa; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierrab.
7 Cuando José vio a sus hermanos, los reconoció, pero fingió no conocerlos y les habló duramentea. Y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Y ellos dijeron: De la tierra de Canaán para comprar alimentos.
¶8 José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocidoa.
9 José se acordó de los sueños que había tenido1 acerca de ellosa, y les dijo: Sois espías; habéis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra2.
10 Entonces ellos le dijeron: No, señor míoa, sino que tus siervos han venido para comprar alimentos.
11 Todos nosotros somos hijos de un mismo padre1; somos hombres honrados, tus siervos no son espíasa.
12 Pero él les dijo: No, sino que habéis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra1.
13 Mas ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre1 en la tierra de Canaán; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padrea, y el otro2 ya no existeb.
14 Y José les dijo: Es tal como os dije1: sois espías.
15 En esto seréis probados; por vida de Faraóna que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí.
16 Enviad a uno de vosotros y que traiga a vuestro hermano, mientras vosotros quedáis presos, para que sean probadas vuestras palabras, a ver si hay verdad en vosotrosa. Y si no, ¡por vida de Faraón!, ciertamente sois espías.
17 Y los puso a todos juntos bajo custodiaa por tres días.
¶18 Y José les dijo al tercer día: Haced esto y viviréis, pues yo temo a Diosa:
19 si sois hombres honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisión1; y el resto de vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas;
20 y traedme a vuestro hermano menor, para que vuestras palabras sean verificadasa, y no moriréis. Y así lo hicieron.
21 Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermanoa, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
22 Y Rubén les respondió, diciendo: ¿No os dije yo1: «No pequéis contra el muchachoa» y no me escuchasteis? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre2b.
23 Ellos, sin embargo, no sabían que José los entendía, porque había un intérprete entre él y ellos.
24 Y se apartó José de su lado y lloróa. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Simeón, y lo ató a la vista de sus hermanos1b.
¶25 José mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el caminoa. Y así se hizo con ellos.
26 Ellos, pues, cargaron el grano sobre sus asnos, y partieron de allí.
27 Y cuando uno de ellos abrió su saco para dar forraje a su asno en la posada, vio que1 su dinero estaba en la boca de su costala.
28 Entonces dijo a sus hermanos: Me ha sido devuelto mi dinero, y1 he aquí, está en mi costal. Y se les sobresaltó2 el corazón, y temblando se decían el uno al otro: ¿Qué es esto que Dios nos ha hechoa?
¶29 Cuando llegaron a su padre Jacob en la tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había sucedido:
30 El hombre, el señor de aquella1 tierra, nos habló duramentea y nos tomó por espías del país.
31 Pero nosotros le dijimos: «Somos hombres honrados, no somos espíasa.
32 »Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ya no existe, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán».
33 Y el hombre, el señor de aquella1 tierra, nos dijo: «Por esto sabré que sois hombres honrados: dejad uno de vuestros hermanos conmigo y tomad grano para el hambre de vuestras casas, y marchaosa;
34 pero traedme a vuestro hermano menor para que sepa yo que no sois espías, sino hombres honrados1. Os devolveré2 a vuestro hermano, y podréis comerciar en la tierraa».
¶35 Y sucedió que cuando estaban vaciando sus sacos, he aquí que el atado del dinero de cada uno estaba en su sacoa; y cuando ellos y su padre vieron los atados de su dinero, tuvieron temor.
36 Y su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijosa; José ya no existe, y Simeón ya no existe, y os queréis llevar a Benjamín; todas estas cosas son contra mí.
37 Entonces Rubén habló a su padre, diciendo: Puedes dar muerte a mis dos hijos, si no te lo traigo; ponlo bajo mi cuidado1, y yo te lo devolveré.
38 Pero Jacob dijo: Mi hijo no descenderá con vosotros; pues su hermano ha muertoa, y me queda solo él. Si algo malo le acontece en el viaje1b en que vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol2c.
Los hermanos de José regresan a Egipto
Y el hambre iba agravándose en la tierraa.
2 Y sucedió que cuando acabaron de comer el grano que habían traído de Egipto, su padre les dijo: Volved allá y compradnos un poco de alimento.
3 Pero Judá le respondió, diciendo: Aquel1 hombre claramente nos advirtió2: «No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotrosa».
4 Si envías a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y compraremos alimento;
5 pero si no lo envías, no descenderemos; porque el hombre nos dijo: «No veréis mi rostro si vuestro hermano no está con vosotros».
6 Entonces Israel respondió: ¿Por qué me habéis tratado tan mal, informando1 al hombre que teníais un hermano más?
7 Pero ellos dijeron: El hombre nos preguntó específicamente acerca de nosotros y nuestros familiares, diciendo: «¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano?». Y nosotros contestamos sus preguntas1a. ¿Acaso podíamos nosotros saber que él diría: «Traed2 a vuestro hermano»?
8 Y Judá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamosa, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños.
9 Yo me haré responsable1 de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer2a y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti3;
10 porque si no hubiéramos perdido tiempo, sin duda ya habríamos vuelto dos veces.
¶11 Entonces su padre Israel les dijo: Si así tiene que ser, haced esto: tomad de los mejores productos de la tierra en vuestras vasijas, y llevad a aquel1 hombre como presentea un poco de bálsamo y un poco de miel, resina aromáticab, mirra, nueces y almendras.
12 Y tomad doble cantidad de dinero en vuestra mano, y llevad de nuevo en vuestra mano el dinero que fue devuelto en la boca de vuestros costalesa; tal vez fue un error.
13 Tomad también a vuestro hermano, levantaos y volved a aquel1 hombre;
14 y que el Dios Todopoderoso1a os conceda misericordia ante aquel2 hombreb para que ponga en libertad al otro hermano vuestroc y a Benjamín. En cuanto a mí, si he de ser privado de mis hijosd, que así sea3.
15 Tomaron, pues, los hombres este presentea, y tomaron doble cantidad de dinero en su mano y a Benjamín, y se levantaron y descendieron a Egipto y se presentaron delante de José.
¶16 Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al mayordomo de su casaa: Haz entrar a estos1 hombres a casa, y mata un animal y prepáralo, porque estos1 hombres comerán conmigo al mediodía.
17 El hombre hizo como José le dijo, y llevó1 a los hombres a casa de José.
18 Y los hombres tenían miedo porque eran llevados a casa de José y dijeron: Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido traídos aquí, para tener pretexto contra1 nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nuestros asnos.
19 Entonces se acercaron al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa,
20 y dijeron: Oh señor mío, ciertamente descendimos la primera vez para comprar alimentos;
21 y sucedió que cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales, y he aquí, el dinero de cada uno estaba en la boca de su costala, todo nuestro dinero1. Así que lo hemos vuelto a traer en nuestra manob.
22 También hemos traído otro dinero en nuestra mano para comprar alimentos; no sabemos quién puso nuestro dinero en nuestros costales.
23 Y él dijo: No os preocupéis1, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os ha dado ese tesoro en vuestros costalesa; yo recibí vuestro dinero2. Entonces les sacó a Simeónb.
24 Después el hombre llevó a los hombres a casa de José, y les dio agua y se lavaron los piesa; y dio forraje a sus asnos.
25 Entonces prepararon el presentea para1 la venida de José al mediodía; pues habían oído que iban a comer2 allí.
¶26 Cuando José regresó a casa, le trajeron el presente que tenían en su mano a la casa y se postraron ante él en tierraa.
27 Entonces él les preguntó cómo se encontraban, y dijo: ¿Cómo está vuestro anciano padre de quien me hablasteis? ¿Vive todavíaa?
28 Y ellos dijeron: Tu siervo nuestro padre está bien; todavía vive. Y ellos se inclinaron en reverencia1a.
29 Al alzar él sus ojos y ver a su hermano Benjamín, hijo de su madre, dijo: ¿Es este vuestro hermano menor de quien me hablasteisa? Y dijo: Dios te imparta su favorb, hijo mío.
30 Y José se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido1a a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y llorób allí.
31 Después se lavó la cara y salió, y controlándosea, dijo: Servid la comida1.
32 Y le sirvieron a él aparte, y a ellos aparte, y a los egipcios que comían con él, también aparte; porque los egipcios no podían comer1 con los hebreos, pues esto es abominación para …
| 1 | * , grano |
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| 2 | * , y dijo Jacob |
| 1 | * , grano |
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| 1 | * , la |
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| 1 | * , soñado |
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| 2 | * , la desnudez de la tierra |
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| 1 | * , hombre |
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| 1 | * , la desnudez de la tierra |
| 1 | * , hombre |
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| 2 | * , uno |
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| 1 | * , dije, diciendo |
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| 1 | * , la casa de vuestra prisión |
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| 1 | * , dije, diciendo |
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| 2 | * , Y he aquí, su sangre es también demandada |
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| 1 | * , y he aquí |
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| 1 | * , y también |
| 2 | * , salió |
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| 1 | * , la |
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| 1 | * , sino que sois honrados |
| 2 | * , daré |
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| 1 | * , en mi mano |
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| 1 | O, camino |
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| 2 | I.e., región de los muertos |
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| 1 | * , El |
| 2 | * , testificó, diciendo |
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| 1 | * , al informar |
| 1 | * , le informamos conforme a estas palabras |
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| 2 | * , Descended |
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| 1 | * , fiador |
| 2 | * , traigo |
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| 3 | * , habré pecado delante de ti todos los días |
| 1 | * , y bajad al |
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| 1 | * , al |
| 1 | Heb., El Shaddai |
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| 2 | * , ante los ojos del |
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| 3 | * , privado sea |
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| 1 | * , los |
| 1 | * , el hombre llevó |
| 1 | * , para rodar sobre |
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| 1 | * , nuestro dinero en su peso |
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| 1 | * , La paz sea con vosotros |
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| 2 | * , vuestro dinero había venido a mí |
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| 1 | * , hasta |
| 2 | * , comer pan |
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| 1 | * , inclinaron y se postraron |
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| 1 | * , su compasión se encendió |
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| 1 | * , Poned el pan |
| 1 | * , comer pan |
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