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Genesis 40–41
Después de estas cosas, sucedió que el coperoa y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.
2 Y Faraón se enojó contra sus dos oficialesa, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos.
3 Y los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardiaa, en la cárcel, en el mismo lugar donde José estaba preso.
4 El capitán de la guardia se los asignó a José, y él les servía; y estuvieron bajo custodia por algún tiempo1.
5 Entonces el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban encerrados en la cárcel, tuvieron1 ambos un sueño en una misma noche, cada uno su propio sueño, y cada sueño con su propia interpretación.
6 Y1 José vino a ellos por la mañana y los observó, y he aquí, estaban decaídos.
7 Y preguntó a los oficiales de Faraón que estaban con él bajo custodia en casa de su señor1: ¿Por qué están vuestros rostros tan tristes hoya?
8 Y ellos le respondieron: Hemos tenido1 un sueño y no hay nadie que lo interpretea. Entonces José les dijo: ¿No pertenecen a Dios las interpretacionesb? Os ruego que me lo contéis.
¶9 Contó, pues, el jefe de los coperos a José su sueño, y le dijo: En mi sueño, he aquí1, había una vid delante de mí,
10 y en la vid había tres sarmientos. Y al brotar sus yemas, aparecieron las flores, y sus racimos produjeron uvas maduras.
11 Y la copa de Faraón estaba en mi mano; así que tomé las uvas y las exprimí en la copa de Faraón, y puse la copa en la mano1 de Faraón.
12 Entonces José le dijo: Esta es su interpretacióna: los tres sarmientos son tres días.
13 Dentro de tres días Faraón levantará tu cabeza1, te restaurará a tu puesto y tú pondrás la copa de Faraón en su mano como acostumbrabas antes cuando eras su copero.
14 solo te pido que te acuerdes de mí1 cuando te vaya bien, y te ruego que me hagas el favor de hacer mención de mí a Faraón, y me saques de esta casaa.
15 Porque la verdad es que yo fui secuestrado de la tierra de los hebreosa, y aun aquí no he hecho nada para que me pusieran en el calabozo1.
¶16 Cuando el jefe de los panaderos vio que había interpretado favorablemente, dijo a José: Yo también vi en mi sueño, y he aquí, había tres cestas de pan blanco sobre mi cabeza;
17 y sobre la cesta de encima había toda clase de manjares hechos por un panadero para Faraón, y las aves los comían de la cesta sobre mi cabeza.
18 Entonces José respondió, y dijo: Esta es su interpretación: las tres cestas son tres días;
19 dentro de tres días Faraón te quitará1 la cabeza de sobre ti, te colgará en un árbol y las aves comerán tu carne2.
Cumplimiento de las interpretaciones
¶20 Y sucedió que al tercer día, que era el día del cumpleañosa de Faraón, este hizo un banquete para todos sus siervos, y levantó la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus siervosb.
21 Y restauró al jefe de los coperos a su cargo de copero y este puso la copa en manos1 de Faraóna;
22 pero ahorcó al jefe de los panaderos, tal como les había interpretado Joséa.
23 Mas el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de éla.
Y aconteció que al cabo de dos años1, Faraón tuvo un sueño; y he aquí, soñó que estaba de pie junto al Nilo.
2 Y de pronto1, del Nilo subieron siete vacas de hermoso aspecto y gordas2, y pacían en el carrizala.
3 Pero he aquí, otras siete vacas de mal aspecto y flacas1 subieron del Nilo detrás de ellas, y se pararon junto a las otras vacas a la orilla del Nilo;
4 y las vacas de mal aspecto y flacas1 devoraron las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Entonces Faraón despertó.
5 Se quedó dormido y soñó por segunda vez; y he aquí que siete espigas llenas y buenas crecían en una sola caña.
6 Y he aquí que siete espigas, menudas y quemadas por el viento solano, brotaron después de aquellas.
7 Y las espigas menudas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces Faraón despertó, y he aquí, era un sueño.
8 Y sucedió que por la mañana su espíritu estaba turbadoa, y mandó llamar a todos los adivinos1 de Egiptob, y a todos sus sabiosc. Y Faraón les contó sus sueños2, pero no hubo quien se los pudiera interpretar a Faraónd.
¶9 Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Quisiera hablar hoy de mis faltas1a.
10 Cuando Faraón se enojó con sus siervos y me puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderosa,
11 él y yo tuvimos1 un sueño en una misma noche; cada uno de nosotros soñó según la interpretación de su propio sueñoa.
12 Y estaba allí con nosotros un joven hebreo, un siervo del capitán de la guardiaa; y se los contamos, y él nos interpretó los sueños. A cada uno interpretó su1 sueñob.
13 Y aconteció que tal como nos lo había interpretado, así sucedió; a mí me restableció Faraón en mi puesto, pero al otro1 lo ahorcóa.
José interpreta el sueño de Faraón
¶14 Entonces Faraón mandó llamar a Joséa, y lo sacaron del calabozo1 aprisa; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraónb.
15 Y Faraón dijo a José: He tenido1 un sueño y no hay quien lo interpretea; y he oído decir de ti2, que oyes un sueño y lo puedes interpretar3b.
16 José respondió a Faraón, diciendo: No está en mía; Dios dará a Faraón una respuesta favorable1b.
17 Entonces habló Faraón a José: En mi sueño, he aquí, yo estaba de pie a la orilla del Nilo.
18 Y vi1 siete vacas gordas2 y de hermoso aspecto que salieron del Nilo; y pacían en el carrizal.
19 Pero he aquí, otras siete vacas subieron detrás de ellas, pobres, de muy mal aspecto y flacas1, de tal fealdad2 como yo nunca había visto en toda la tierra de Egipto.
20 Y las vacas flacas y feas1 devoraron las primeras siete vacas gordas.
21 Pero cuando las habían devorado1, no se podía notar2 que las hubieran devorado1; pues3 su aspecto era tan feo4 como al principio. Entonces me desperté.
22 Y he aquí, en mi sueño también vi que siete espigas llenas y buenas crecían en una sola caña.
23 Y he aquí que siete espigas marchitas, menudas y quemadas por el viento solano, brotaron después de aquellas;
24 y las espigas menudas devoraron a las siete espigas buenas. Y se lo conté a los adivinos1, pero no hubo quien me lo pudiera explicara.
¶25 Entonces José dijo a Faraón: Los dos sueños de Faraón son1 uno; Dios ha anunciado a Faraón lo que Él va a hacera.
26 Las siete vacas buenas son siete años, y las siete espigas buenas son siete años; los dos sueños son1 uno.
27 Y las siete vacas flacas y feas1 que subieron detrás de ellas son siete años, y las siete espigas quemadas por el viento solano serán siete años de hambrea.
28 Esto es lo que he dicho a Faraón: Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacera.
29 He aquí, vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egiptoa;
30 y después de ellos vendrán1 siete años de hambrea, y se olvidará toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre asolará2 la tierra.
31 Y no se conocerá la abundancia en la tierra a causa del hambre que vendrá1, que será muy severa.
32 Y en cuanto a la repetición del sueño a Faraón dos veces, quiere decir que el asunto está determinado por Diosa, y Dios lo hará pronto.
33 Ahora pues, busque Faraón un hombre prudente y sabioa, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34 Haga esto Faraón: nombre intendentes sobre el país y exija un quinto de la producción de la tierra de Egipto en los siete años de abundancia.
35 Y que ellos recojan todos los víveres de esos buenos años que vienen, y almacenen en las ciudadesa el grano para alimento bajo la autoridad1 de Faraón, y que lo protejan.
36 Y que los víveres sean una reserva para el país durante los siete años de hambre que ocurrirán en la tierra de Egipto, a fin de que el país no perezca durante el hambre.
José gobernador de todo Egipto
¶37 Y la idea1 pareció bien a2 Faraón y a2 todos sus siervos.
38 Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como este, en quien esté el espíritu de Diosa?
39 Y Faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como túa.
40 Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes1; solamente en el trono yo seré mayor que túa.
41 Faraón dijo también a José: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egiptoa.
42 Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su manoa y lo puso en la mano de José; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuellob.
43 Lo hizo montar en su segundo carro1, y proclamaron delante de él: ¡Doblad la rodilla2! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
44 Entonces Faraón dijo a José: Aunque yo soy Faraón, sin embargo, nadie levantará su mano ni su pie sin tu permiso1a en toda la tierra de Egipto.
45 Y Faraón llamó a José por el nombre de Zafnat-panea1, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On2a. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
¶46 José tenía treinta añosa cuando se presentó ante1 Faraón, rey de Egipto. Y salió José de la presencia de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
47 Y produjo la tierra a manos llenas durante los siete años de abundancia.
48 Y él recogió todo el fruto1 de estos siete años de abundancia2 que hubo en la tierra de Egipto, y guardó3 el alimento en las ciudades; y guardó3 en cada ciudad el fruto1 de sus campos circunvecinos.
49 Así José almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo1 porque no se podía medir2.
¶50 Y le nacieron a José dos hijosa antes de que llegaran los años1 de hambre, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On2.
51 Y al primogénito José le puso el nombre de Manasés1, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.
52 Y al segundo le puso el nombre de Efraín1, porque dijo: Dios me ha hecho fecundoa en la tierra de mi aflicción.
¶53 Cuando pasaron los siete años de abundancia que había habido en la tierra de Egipto,
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| 1 | * , días |
| 1 | * , soñaron |
| 1 | O, Cuando |
| 1 | * , señor, diciendo |
| a | |
| 1 | * , soñado |
| a | |
| b | |
| 1 | * , y he aquí |
| 1 | * , palma |
| a | |
| 1 | O posiblemente, te perdonará |
| 1 | * , acuérdate de mí contigo mismo |
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| a | |
| 1 | * , foso |
| 1 | * , levantará |
| 2 | * , carne de sobre ti |
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| 1 | * , la palma |
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| a | |
| 1 | * , dos años completos |
| 1 | * , he aquí |
| 2 | * , gordas de carne |
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| 1 | * , flacas de carne |
| 1 | * , flacas de carne |
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| 1 | O, sacerdotes adivinos |
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| c | |
| 2 | * , su sueño |
| d | |
| 1 | O, pecados |
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| 1 | * , soñamos |
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| 1 | * , según su |
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| 1 | * , a él |
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| 1 | * , foso |
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| 1 | * , soñado |
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| 2 | * , de ti, diciendo |
| 3 | * , para interpretarlo |
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| a | |
| 1 | * , Aparte de mí, Dios responderá a la paz de Faraón |
| b | |
| 1 | * , he aquí |
| 2 | * , gordas de carne |
| 1 | * , flacas de carne |
| 2 | * , tan malas |
| 1 | * , malas |
| 1 | * , habían entrado en sus entrañas |
| 2 | O, saber |
| 3 | * , y |
| 4 | * , malo |
| 1 | O, sacerdotes adivinos |
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| 1 | * , El sueño … es |
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| 1 | * , el sueño es |
| 1 | * , malas |
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| 1 | * , se levantarán |
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| 2 | * , destruirá |
| 1 | * , seguirá |
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| 1 | * , mano |
| 1 | * , palabra |
| 2 | * , a los ojos de |
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| 1 | * , besará a causa de tu boca |
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| 1 | * , el segundo carro que era suyo |
| 2 | Heb., abrek; i.e., atención o abrid paso |
| 1 | * , sin ti |
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| 1 | Probablemente en egipcio: Dios habla; él vive |
| 2 | O, Heliópolis |
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| 1 | O, entró al servicio de |
| 1 | O, alimento |
| 2 | Así en la versión gr.; el heb. omite: de abundancia |
| 3 | * , puso |
| 1 | * , contarlo |
| 2 | * , era sin número |
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| 1 | * , llegará el año |
| 2 | O, Heliópolis |
| 1 | I.e., el que hace olvidar |
| 1 | I.e., fecundo |
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