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Ezequiel 1–27
Visión de los seres vivientes y las ruedas
Sucedió que en el año treinta, al quinto día del cuarto mes, estando yo entre los desterrados junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones1 de Diosa.
2 (En aquel día cinco del mes, en el quinto año del destierro del rey Joaquína,
3 la palabra del Señor fue dirigida al sacerdote Ezequiela, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeosb junto al río Quebar; y allí vino sobre él la mano del Señorc.)
¶4 Miré, y he aquí que un viento huracanado venía del norte, una gran nube con fuego fulgurantea y un resplandor a su alrededor, y en su centro, algo como metal refulgente en medio del fuegob.
5 En su centro había figuras semejantes a cuatro seres vivientesa. Y este era su aspecto: tenían forma humanab.
6 Tenía cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno de ellosa.
7 Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del ternero, y brillaban como bronce bruñidoa.
8 Bajo sus alas, a sus cuatro ladosa, tenían manos humanas. En cuanto a las caras y a las alas de los cuatrob,
9 sus alas se tocaban una a la otra y sus caras no se volvían cuando andabana; cada uno iba de frente hacia adelanteb.
10 Y la forma de sus caras era como la cara de un hombrea; los cuatro tenían cara de león a la derecha y cara de toro a la izquierda, y los cuatro tenían cara de águilab;
11 así eran sus caras. Sus alas se extendían por encima; con dos se tocaban uno a otro y con dos cubrían su cuerpoa.
12 Y cada uno iba de frente hacia adelante; adondequiera que iba el espíritu, iban ellos, sin volverse cuando andabana.
13 En medio1 de los seres vivientes había algo que parecía2 carbones encendidos en llamas, como3 antorchas que se lanzaban de un lado a otro entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y del fuego salían rayosa.
14 Y los seres vivientes corrían de un lado a otroa como el fulgor1 del relámpagob.
¶15 aMiré a los seres vivientes, y he aquí, había una rueda en la tierra junto a cada uno de los seres vivientes de1 cuatro caras.
16 El aspecto de las ruedas y su hechura era como el brillo1 del crisólito2a, y las cuatro tenían la misma forma; su aspecto y su hechura eran como si una3 rueda estuviera dentro de la otra ruedab.
17 Cuando andaban, se movían1 en las cuatro direcciones2, sin volverse cuando andabana.
18 Sus aros eran altos e imponentes, y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededora.
19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas se movían1 con ellos. Y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas también se levantabana.
20 Y adondequiera que iba el espíritu, iban ellos en esa dirección1. Y las ruedas se levantaban juntamente con ellosa; porque el espíritu de los seres vivientes2 estaba en las ruedas.
21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas. Y cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban juntamente con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes1 estaba en las ruedasa.
¶22 Sobre las cabezas de los seres vivientes1 había algo semejante a un firmamento con el brillo deslumbrante de un cristal2, extendido por encima de sus cabezasa.
23 Y debajo del firmamento sus alas se extendían derechas, la una hacia la otra; cada uno tenía dos que cubrían sus cuerposa por un lado y1 por el otro.
24 Y oí el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguasa, como la voz del Todopoderoso1b, un ruido de tumulto como el ruido de un campamento militarc; cuando se detenían, bajaban sus alas.
25 También hubo un ruido por encima del firmamento que había sobre sus cabezasa; cuando se detenían, bajaban sus alas.
¶26 Y sobre el firmamento que estaba por encima de sus cabezasa había algo semejante a un tronob, de aspecto como de piedra de zafiroc; y en lo que se asemejaba a un trono, sobre él, en lo más alto, había una figura con apariencia de hombred.
27 Entonces vi en lo que parecían sus lomos y hacia arriba, algo como metal refulgente que lucía como fuego dentro de ella en derredor, y en lo que parecían sus lomos y hacia abajo vi algo como fuego, y había un resplandor a su alrededora.
28 Como el aspecto del arco iris que aparece1 en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredora. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del Señorb. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablabac.
Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hablea.
2 Y el Espíritu entró en mí mientras me hablaba y me puso en pie; y oí al que me hablabaa.
3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación1 de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mía hasta este mismo díab.
4 A los hijos de duro semblante y corazón empedernido, a quienes te envío, les dirás: Así dice el Señor Dios1a.
5 Y ellos, escuchen o dejen de escuchar, porque son una casa rebeldea, sabrán que un profeta ha estado entre ellosb.
6 Y tú, hijo de hombre, no temas, no temas ni a ellos ni a sus palabras aunque haya contigo cardos y espinas y te sientes en escorpionesa; no temas sus palabras ni te atemorices ante ellos, porque son una casa rebeldeb.
7 Les hablarás mis palabras, escuchena o dejen de escuchar, porque son rebeldesb.
¶8 Y tú, hijo de hombre, escucha lo que te hablo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doya.
9 Entonces miré, y he aquí, una mano estaba extendida hacia mía, y1 en ella había un libro en rollob.
10 Él lo desenrolló delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayesa.
Y él me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante1; come este rolloa, y ve, habla a la casa de Israel.
2 Abrí, pues, mi bocaa, y me dio a comer el1 rollo.
3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo1a de este rollo que te doy. Y lo comíb, y fue en mi boca dulce como la mielc.
¶4 Me dijo además: Hijo de hombre, ve1 a la casa de Israel y háblales con mis palabras.
5 Porque no eres enviado a un puebloa de habla incomprensible y lengua difícil1b, sino a la casa de Israel;
6 tampoco a pueblos numerosos de habla incomprensible y lengua difícil1 cuyas palabras no puedes entender. Sino que te he enviado a ellos; ellos te escucharán2.
7 Pero la casa de Israel no te querrá escuchar, ya que no quieren escucharme a mía. Ciertamente toda la casa de Israel es terca1 y de duro corazón.
8 He aquí, he hecho tu rostro tan duro como sus rostros, y tu frente tan dura como sus frentes.
9 Como esmeril1, más duro que el pedernal, he hecho tu frente. No les temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.
10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis palabras que yo te habloa, y escúchalas atentamente1.
11 Y ve1 a los desterrados, a los hijos de tu pueblo; háblales y diles, escuchen o dejen de escuchar: «Así dice el Señor Dios2».
¶12 Entonces el Espíritu me levantóa, y oí detrás de mí un gran ruido atronadorb: Bendita sea la gloria del Señor desde su lugar.
13 Oí el ruido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una a la otra, y el ruido de las ruedas junto a ellosa, un gran ruido atronador.
14 Y el Espíritu me levantó y me tomó; yo iba con amargura en la indignación de mi espíritu, y la mano del Señor era fuerte sobre mía.
15 Entonces vine a los desterrados de Tel-abib que habitaban junto al río Quebar, y allí donde ellos vivían, estuve sentado siete díasa, atónito, en medio de ellos.
¶16 aY sucedió que al cabo de los siete días vino a mí la palabra del Señorb, diciendo:
17 Hijo de hombre, te he puesto por centinelaa de la casa de Israel; cuando oigas la palabra de mi boca, adviérteles de mi parteb.
18 Cuando yo diga al impío: «Ciertamente morirás», si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu manoa.
19 Pero si tú has advertido al impío, y este no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vidaa.
20 Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, yo pondré un obstáculo delante de él, y morirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadasa, pero yo demandaré su sangre de tu manob.
21 Sin embargo, si tú has advertido al justo para que el justo no peque, y él no peca, ciertamente vivirá porque aceptó la advertenciaa, y tú habrás librado tu vida.
¶22 Allí vino sobre mí la mano del Señor, y Él me dijo: Levántate y ve a la llanura, y allí te hablaréa.
23 Entonces me levanté y salí a la llanura; y he aquí, la gloria del Señor estaba parada allí, como la gloria que via junto al río Quebarb, y caí rostro en tierra.
24 Y el Espíritu entró en mí, me hizo ponerme en pie y habló conmigoa, y me dijo: Ve, enciérrate en tu casa.
25 Y tú, hijo de hombre, mira, te echarán1 cuerdas y con ellas te atarána, para que no salgas en medio de ellos.
26 Y haré que tu lengua se te pegue al paladar y enmudecerása, y no serás para ellos el hombre que reprenda, porque son una casa rebelde.
27 Pero cuando yo te hable, te abriré la bocaa, y les dirás: «Así dice el Señor Dios1». El que oye, que oiga; el que rehúse oír, que rehúse; porque son una casa rebeldeb.
Símbolos del sitio de Jerusalén
Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barroa, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén.
2 Y pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietesa alrededor.
3 Entonces toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarása. Esta es una señal para la casa de Israelb.
¶4 Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la …
| 1 | Algunas versiones antiguas dicen: una visión |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en heb., Y la semejanza |
| 2 | * , su aspecto era como |
| 3 | * , como el aspecto de |
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| 1 | * , aspecto |
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| 1 | * , para sus |
| 1 | * , la apariencia |
| 2 | O, berilo |
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| 3 | * , la |
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| 1 | * , andaban |
| 2 | * , lados |
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| 1 | * , andaban |
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| 1 | El * agrega: el espíritu para ir |
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| 2 | En el * , del ser viviente |
| 1 | En el * , del ser viviente |
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| 1 | En el * , del ser viviente |
| 2 | O, del hielo |
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| 1 | * , y cada uno tenía dos que cubrían |
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| 1 | Heb., Shaddai |
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| 1 | * , está |
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| 1 | * , naciones |
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| 1 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
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| 1 | * , y he aquí |
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| 1 | * , lo que hallas |
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| 1 | * , este |
| 1 | * , tus entrañas |
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| 1 | * , ve, ven |
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| 1 | * , profundidad de labio y pesadez de lengua |
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| 1 | * , de profundidad de labio y pesadez de lengua |
| 2 | O, Si te hubiera enviado a ellos, ellos te escucharían |
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| 1 | * , de frente obstinada |
| 1 | * , corindón |
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| 1 | * , con tus oídos |
| 1 | * , ve, ven |
| 2 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
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| 1 | * , pondrán sobre ti |
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| 1 | Heb., YHWH, generalmente traducido Señor |
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