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Ezra 5–8
Cuando los profetas Hageo1a y Zacarías, hijo de Iddob, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén, en el nombre del Dios de Israel que estaba sobre ellos,
2 Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadaca, se levantaron entonces y comenzaron a reedificar la casa de Dios en1 Jerusalén; y los profetas de Dios estaban con ellos apoyándolosb.
3 En aquel tiempo Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del río1, y Setar-boznai y sus compañerosa vinieron a ellos y les hablaron así: ¿Quién os dio orden de reedificar este templo2 y de terminar este edificiob?
4 También1 les dijeron así: ¿Cuáles son2 los nombres de los hombresa que están reedificando este edificio?
5 Pero el ojo de su Dios velaba1a sobre los ancianos de los judíos, y no les detuvieron la obra hasta que un informe llegara a Darío, y volviera una respuesta escrita tocante al asunto.
¶6 Esta es la copia de la carta que Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del río, y Setar-boznai y sus compañerosa los oficialesb que estaban al otro lado del río, enviaron al rey Darío.
7 Le enviaron un informe que estaba escrito así: Al rey Darío, toda paz.
8 Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Judá, a la casa del gran Dios, que está siendo edificada con piedras enormes y vigas empotradas1 en las paredes; y esta obra se adelanta con gran esmero y prospera en sus manos.
9 Entonces preguntamos a aquellos ancianos, y les dijimos así: «¿Quién os dio orden de reedificar este templo y de terminar este edificio?».
10 También les preguntamos sus nombres para informarte, y para dar por escrito los nombres de los hombres que eran sus jefes.
11 Y así nos respondieron1, diciendo: «Somos los siervos del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reedificando el templo que fue construido hace muchos años, el cual un gran rey de Israel edificó y terminóa.
12 Pero como nuestros padres provocaron a ira al Dios del cieloa, Él los entregó en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, quien destruyó este templo, y deportó al pueblo a Babiloniab.
13 Sin embargo, en el año primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro proclamó un decreto de que se reedificara esta casa de Diosa.
14 También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y llevado al templo de Babilonia, los sacó el rey Ciro del templo de Babiloniaa, y fueron entregados a1 Sesbasarb, a quién había puesto por gobernador.
15 Y le dijo: “Toma estos utensilios, ve y colócalos en el templo que está en Jerusalén, y que sea la casa de Dios reedificada en su lugar”.
16 Entonces aquel Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios que está en Jerusaléna; y desde entonces hasta ahora se sigue construyendo, pero aún no está terminadab».
17 Y ahora, si al rey le parece bien, que se busque en la casa del tesoro del reya que está allí en Babilonia, a ver si es que fue proclamado un decreto de parte del rey Ciro para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén; y que se nos envíe la decisión del rey en cuanto a este asunto.
Entonces el rey Darío proclamó un decreto, y buscaron en los archivos1 donde se guardaban2 los tesoros allí en Babiloniaa.
2 Y en Acmeta1, en la fortaleza que está en la provincia de Mediaa, hallaron un rollo en el que estaba escrito lo siguiente: Memorándum:
3 En el año primero del rey Ciro, el rey Ciro proclamó un decreto: «En cuanto a la casa de Dios en Jerusalén, que sea reedificado el templo1a, el lugar donde se ofrecen los sacrificios, y que se conserven2 sus cimientos, con su altura de sesenta codos3 y su anchura de sesenta codos3;
4 con tres hileras de piedras enormes y una hilera de madera1a; y que los gastos se paguen del tesoro real2.
5 »Y que también se devuelvan los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sacó del templo en Jerusalén y trajo a Babilonia, y que se lleven1 a sus lugares en el templo en Jerusalén y sean colocados2 en la casa de Diosa».
¶6 Ahora pues, Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del río1, Setar-boznai, y vuestros2 compañerosa, los oficiales del otro lado del río1, alejaos de allí3.
7 No impidáis esta obra de la casa de Dios, y que el gobernador de los judíos y los ancianos de los judíos reedifiquen esta casa de Dios en su lugar.
8 Además, este es mi decreto en cuanto a lo que habéis de hacer por estos ancianos de Judá en la reedificación de esta casa de Dios: del tesoro real de los tributos del otro lado del río se han de pagar todos los gastos a este puebloa, y esto sin demora.
9 Y todo lo que se necesite: novillos, carneros y corderos para holocausto al Dios del cielo, y trigo, sal, vino y aceite de unción, según lo pidan los sacerdotes que están en Jerusalén, se les dará día por día sin falta,
10 para que puedan ofrecer sacrificios agradables1 al Dios del cielo y orar por la vida del rey y de sus hijosa.
11 Y he proclamado un decreto de que cualquiera que quebrante este edictoa, de su casa se arranque un madero, y levantándolo, sea colgado1 en él, y que su casa sea reducida a escombros2b a causa de esto.
12 Y que el Dios que ha hecho morar allí su nombrea derribe a todo rey o pueblo que trate de1 cambiarlo para destruir esta casa de Dios en Jerusalén. Yo, Darío, he proclamado este decreto; que sea ejecutado con toda exactitud.
¶13 Entonces Tatnai, gobernador de la provincia al otro lado del río, Setar-boznai y sus compañerosa ejecutaron el decreto con toda exactitud, tal como el rey Darío había ordenado.
14 Y los ancianos de los judíos tuvieron éxito en la edificación1 según la profecía del profeta Hageo y de Zacarías, hijo de Iddoa. Y terminaron de edificar2 conforme al mandato del Dios de Israel y al decreto de Cirob, de Daríoc y de Artajerjes, rey de Persiad.
15 Y este templo fue terminado el1 tercer día del mes de Adara; era el año sexto del reinado del rey Darío.
¶16 Y los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás desterrados1, celebraron con júbilo la dedicación de esta casa de Diosa.
17 Y para la dedicación de esta casa de Dios ofrecieron cien novillos, doscientos carneros, cuatrocientos corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabríosa, conforme al número de las tribus de Israel.
18 Entonces asignaron a los sacerdotes en sus seccionesa y a los levitas en sus clasesb para el servicio de Dios en1 Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisésc.
¶19 Los desterradosa celebraron la Pascua el día catorce del mes primerob.
20 Ya que los sacerdotes y los levitas se habían purificadoa juntamente, todos ellos estaban purificados, entonces mataron al cordero de la Pascuab para todos los desterrados, tanto para sus hermanos los sacerdotes como para sí mismos.
21 Comieron la Pascua los hijos de Israel que habían vuelto del destierro y todos aquellos que se habían apartadoa de la impureza de las naciones de la tierrab para unirse a ellos, para buscar al Señor, Dios de Israel.
22 Y con gozo celebraron por siete días la fiesta de los panes sin levaduraa, porque el Señor los había llenado de regocijo, y había vuelto hacia ellos el corazón del rey de Asiriab para animarlos1 en la obra de la casa de Diosc, el Dios de Israel.
Después de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persiaa, subió Esdras hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcíasb,
2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,
3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,
4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazara, hijo de Aarón, sumo sacerdote.
6 Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba experto en la ley de Moisés, que el Señor, Dios de Israel, había dadoa; y el rey le concedió todo lo que pedía1 porque la mano del Señor su Dios estaba sobre élb.
7 También algunos de los hijos de Israel y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo subieron a Jerusalén en el año séptimo del rey Artajerjesa.
8 Y él llegó a Jerusalén en el quinto mes; era el año séptimo del rey.
9 Porque el primer día del mes primero comenzó a subir1 de Babilonia; y el primer día del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la mano bondadosa de su Dios estaba sobre éla.
10 Ya que Esdras había dedicado su corazón a estudiar1 la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar sus estatutos y ordenanzas en Israela.
¶11 Esta es la copia del decreto que el rey Artajerjes dio al sacerdote Esdras, el escriba, instruido en1 las palabras de los mandamientos del Señor y de sus estatutos para Israel:
12 1Artajerjes, rey de reyesa, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo: Paz perfecta. Y ahora
13 yo he proclamado un decreto dea que cualquiera del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y de los levitas en mi reino que esté dispuesto a ir a Jerusalén, puede ir contigo.
14 Por cuanto eres enviado por el1 rey y sus siete consejerosa para investigar acerca de Judá y de Jerusalén conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano,
15 y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrendado voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusaléna,
16 y toda la plata y el oroa que halles en toda la provincia de Babilonia, con la ofrenda voluntaria que el pueblo y los sacerdotes hayan ofrecido voluntariamente para la casa de su Dios que está en Jerusalénb.
17 Con este dinero, pues, comprarás diligentemente novillos, carneros y corderos, con sus ofrendas de cereal y sus libaciones correspondientesa, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalénb.
18 Y lo que a ti y a tus hermanos os parezca bien hacer con la plata y el oro que quede, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios.
19 También los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, entrégalos todos delante del Dios de Jerusalén.
20 Y lo demás que se necesite para la casa de tu Dios, para lo cual …
| 1 | * , Hageo, el profeta |
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| b | |
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| 1 | * , que estaba en |
| b | |
| 1 | I.e., el Eufrates, y así en el resto del cap. |
| a | |
| 2 | |
| b | |
| 1 | * , Entonces |
| 2 | Así en las versiones gr. y siriaca; en arameo, les dijimos cuáles eran |
| a | |
| 1 | * , estaba |
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| a | |
| b | |
| 1 | * , madera empotrada |
| 1 | * , nos devolvieron la palabra |
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| b | |
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| 1 | * , a uno llamado |
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| a | |
| b | |
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| 1 | * , en la casa de los libros |
| 2 | * , depositaban |
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| 1 | O, Ecbatana |
| a | |
| 1 | |
| a | |
| 2 | * , se echen |
| 3 | Un codo equivale * a 45 cm. |
| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en arameo, una hilada de madera nueva |
| a | |
| 2 | * , de la casa del rey |
| 1 | * , vayan |
| 2 | * , los pondrás |
| a | |
| 1 | I.e., el Eufrates, y así en el resto del cap. |
| 2 | En arameo, sus |
| a | |
| 3 | * , estad a distancia |
| a | |
| 1 | O, de olor grato |
| a | |
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| 1 | O, azotado |
| 2 | O, muladar |
| b | |
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| 1 | * , que envíe su mano para |
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| 1 | * , edificaban y prosperaban |
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| 2 | * , edificaron y terminaron |
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| d | |
| 1 | * , hasta el |
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| 1 | * , que está en |
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| 1 | * , fortalecer sus manos |
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| a | |
| 1 | * , toda su petición |
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| 1 | * , fue el principio de la subida |
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| 1 | * , buscar |
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| 1 | * , escriba de |
| 1 | Los vers. 7:12–26 están escritos en arameo |
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| 1 | * , de delante del |
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