Logos Bible Study

Eclesiastés 6:11–9:18

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11Cuando hay muchas palabras, aumenta la vanidad.

¿Cuál es entonces la ventaja para el hombre?

12Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre durante su vida, en los contados días de su vana vida? Los pasará1 como una sombra. Pues, ¿quién hará saber al hombre lo que sucederá después de éla bajo el sol?

Capitulo 7

Contraste entre la sabiduría y la insensatez

Mejor es el buen nombre que el buen ungüentoa,

y el día de la muerte que el día del nacimientob.

2Mejor es ir a una casa de luto

que ir a una casa de banquete,

porque aquello1 es el fin de todo hombrea,

y al que vive lo hará reflexionar en2 su corazónb.

3Mejor es la tristeza que la risaa,

porque cuando el rostro está triste el corazón puede estar contentob.

4El corazón de los sabios está en la casa del luto,

mientras que el corazón de los necios está en la casa del placer.

5Mejor es oír la reprensión del sabio

que oír la canción de los neciosa.

6Porque como crepitar1 de espinos bajo la ollaa,

así es la risab del necio.

Y también esto es vanidad.

7Ciertamente la opresióna enloquece al sabio,

y el soborno corrompe1 el corazónb.

8Mejor es el fin de un asunto que su comienzoa;

mejor es la paciencia de espíritub que la altivez de espíritu.

9No te apresures en tu espíritu a enojarte,

porque el enojo se anida en el seno de los neciosa.

10No digas: ¿Por qué fueron los días pasados mejores que estos?

Pues no es sabio1 que preguntes sobre esto.

11Buena es la sabiduría con herencia,

y provechosaa para los que ven el sol.

12Porque la sabiduría protege1a como el dinero protege1;

pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría preserva la vidab de sus poseedores.

13Considera la obra de Diosa:

porque ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcidob?

14Alégrate en el día de la prosperidada,

y en el día de la adversidadb considera:

Dios ha hecho tanto el uno como el otro

para que el hombre no descubra nada que suceda después de élc.

15He visto todo durante mi vida1 de vanidada:

hay justo que perece en su justicia,

y hay impío que alarga su vida en su perversidadb.

16No seas demasiado justo,

ni seas sabio en excesoa.

¿Por qué has de destruirte?

17No seas demasiado impío,

ni seas necio.

¿Por qué has de morir antes de tu tiempoa?

18Bueno es que retengas esto

sin soltar1 aquello de tu mano;

porque el que teme a Diosa se sale con todo ello.

19La sabiduría hace más fuerte al sabioa

que diez gobernantes que haya en una ciudad.

20Ciertamente no hay hombre justo en la tierra

que haga el bien y nunca pequea.

21Tampoco tomes en serio1 todas las palabras que se hablan,

no sea que oigas a tu siervo maldecirtea.

22Porque tú también te das cuenta1

que muchas veces has maldecido a otros de la misma manera.

23Todo esto probé con sabiduría, y dije:

Seré sabio; pero eso estaba lejos de mía.

24Está lejos lo que ha sido,

y en extremo profundoa.

¿Quién lo descubriráb?

25Dirigí1 mi corazón a conocer,

a investigar y a buscar la sabiduría y la razón,

y a reconocer la maldad de la insensatez

y la necedad de la locuraa.

26Y hallé más amarga que la muertea

a la mujer cuyo corazón es lazosb y redes,

cuyas manos son cadenas.

Él que agrada a Dios escapará de ellac,

pero el pecador será por ella apresadod.

27Mira—dice el Predicador—he descubierto esto,

agregando una cosa a otra para hallar la razón,

28que mi alma está todavía buscando mas no ha hallado:

He hallado a un hombre entre mil,

pero mujer entre todas estas no he halladoa.

29Mira, solo esto he hallado:

que Dios hizo rectos a los hombresa,

pero ellos se buscaron muchas artimañas.

Capitulo 8

¿Quién como el sabio?

¿Y quién otro sabe la explicación de un asunto?

La sabiduría del hombre ilumina su faz

y hace que la dureza de su rostro cambiea.

2Yo digo: Guarda el mandato1 del rey por causa del juramento de Diosa.

3No te apresures a irte de su presenciaa. No te unas a una causa impía, porque él hará todo lo que le plazca.

4Puesto que la palabra del rey es soberana, ¿quién le dirá: Qué hacesa?

5Él que guarda el mandatoa real no experimenta ningún malb;

y el corazón del sabio conoce el tiempo y el modo.

6Porque para cada deleite hay un tiempo y un modoa,

aunque la aflicción del hombre sea mucha sobre él.

7Si nadie sabe qué sucederáa,

¿quién le anunciará cómo ha de suceder?

8No hay hombre que tenga potestad para refrenar el viento con el viento,

ni potestad sobre el día de la muertea;

y no se da licencia en tiempo de guerra,

ni la impiedad salvará a los que la practican1b.

9Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en toda obra que se hace bajo el sol, cuando el hombre domina a otro hombre para su mala.

10Y también he visto a los impíos ser sepultados, los que entraban y salían del lugar santo, y que fueron pronto olvidadosa en la ciudad en que así habían actuado. También esto es vanidad.

11Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguidaa, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el malb.

12Aunque el pecador haga el mal cien veces y alargue su vidaa, con todo, yo sé que les irá bien a los que temen a Diosb, a los que temen ante su presencia.

13Pero no le irá bien al impíoa, ni alargará sus días como una sombrab, porque no teme ante la presencia de Dios.

14Hay una vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los impíosa, y hay impíos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los justosb. Digo que también esto es vanidad.

15Por tanto yo alabé el placer, porque no hay nada bueno para el hombre bajo el sol sino comer, beber y divertirsea, y esto le acompañará en sus afanes1 en los días de su vida que Dios le haya dado bajo el sol.

16Cuando apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a ver la tarea que ha sido hecha sobre la tierraa (aunque uno no durmiera1 ni de día ni de nocheb),

17y vi toda la obra de Dios, decidí que el hombre no puede descubrir la obra que se ha hechoa bajo el sol. Aunque el hombre busque con afán, no la descubrirá; y aunque el sabio diga que la conoce, no puede descubrirlab.

Capitulo 9

Todo está en manos de Dios

Pues bien, he tomado todas estas cosas en mi corazón y declaro1 todo esto: que los justos y los sabios y sus hechos están en la mano de Diosa. Los hombres no sabenb ni de amor ni de odioc; todo está delante de ellos.

2A todos sucede lo mismoa:

Hay una misma suerte para el justo y para el impío;

para el bueno1, para el limpio y para el inmundo;

para el que ofrece sacrificio y para el que no sacrifica.

Como el bueno, así es el pecador;

como el que jura, así es el que teme jurar2b.

3Este mal hay en todo lo que se hace bajo el sol: que hay una misma suerte para todosa. Además, el corazón de los hijos de los hombres está lleno de maldadb y hay locurac en su corazón toda su vida. Después se van a los muertos.

4Para cualquiera que está unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un león muerto.

5Porque los que viven saben que han de morir,

pero los muertos no saben nadaa,

ni tienen ya ninguna recompensa,

porque su memoria está olvidadab.

6En verdad, su amor, su odio y su celo ya han perecido,

y nunca más tendrán parte en todo lo que se hacea bajo el sol.

7Vete, come tu pan con gozo,

y bebe tu vino con corazón alegre,

porque Dios ya ha aprobado tus obrasa.

8En todo tiempo sean blancas tus ropasa,

y que no falte ungüento sobre tu cabezab.

9Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz1a que Él te ha dado bajo el sol, todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el solb.

10Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzasa; porque no hay actividad ni propósito ni conocimiento ni sabiduríab en el Seol1c adonde vas.

11Vi además que bajo el sol

no es de los ligeros la carreraa,

ni de los valientes1 la batallab;

y que tampoco de los sabios es el pan,

ni de los entendidos las riquezasc,

ni de los hábiles el favor,

sino que el tiempo y la suerte les llegan a todosd.

12Porque el hombre tampoco conoce su tiempoa:

como peces atrapados en la red traicionera,

y como aves apresadas en la trampab,

así son atrapados los hijos de los hombresc en el tiempo malo

cuando cae de repente sobre ellosd.

Sabiduría y necedad

13También esto llegué a ver como sabiduría bajo el sol, y me impresionó1:

14Había una pequeña ciudad con pocos hombres en ella. Llegó1 un gran rey, la cercó y construyó contra ella grandes baluartes;

15pero en ella se hallaba un hombre pobre y sabioa; y él con su sabiduría libró1 la ciudadb; sin embargo, nadie se acordó de aquel hombre pobrec.

16Y yo me dije:

Mejor es la sabiduría que la fuerzaa;

pero la sabiduría del pobre se desprecia

y no se presta atención a sus palabras.

17Las palabras del sabio oídas en quietud son mejores

que los gritos del gobernante entre los neciosa.

18Mejor es la sabiduría que las armas de guerraa,

pero un solo pecador destruye mucho bienb.

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Footnotes

  1. 1, hará
  2. 1I.e., la muerte
  3. 2, lo dará a
  4. 1, la voz
  5. 1, destruye
  6. 1, de sabiduría
  7. 1, está en una sombra
  8. 1, mis días
  9. 1, y también no descanses
  10. 1, También no des tu corazón a
  11. 1, también tu corazón sabe
  12. 1, Volví
  13. 1, la boca
  14. 1, sus poseedores
  15. 1, golpea
  16. 1, su trabajo
  17. 1, no vea sueño en sus ojos
  18. 1, examino
  19. 1Algunas versiones antiguas agregan: y para el malo
  20. 2, un juramento
  21. 1, vida de vanidad
  22. 1I.e., región de los muertos
  23. 1O, guerreros
  24. 1, grande fue para mí
  25. 1, Vino a ella
  26. 1O, pudiera haber librado

Cross references

  1. aEcl. 3:22
  2. aProv. 22:1
  3. bEcl. 4:2; 7:8
  4. aEcl. 2:14, 16; 3:19, 20; 6:6; 9:2, 3
  5. bSal. 90:12
  6. aEcl. 2:2
  7. b2 Cor. 7:10
  8. aSal. 141:5; Prov. 6:23; 13:18; 15:31, 32; 25:12; Ecl. 9:17
  9. aSal. 58:9; 118:12
  10. bEcl. 2:2
  11. aEcl. 4:1; 5:8
  12. bEx. 23:8; Deut. 16:19; Prov. 17:8, 23
  13. aEcl. 7:1
  14. bProv. 14:29; 16:32; Gál. 5:22; Ef. 4:2
  15. aProv. 14:17; Sant. 1:19
  16. aProv. 8:10, 11; Ecl. 2:13
  17. aEcl. 7:19; 9:18
  18. bProv. 3:18; 8:35
  19. aEcl. 3:11; 8:17
  20. bEcl. 1:15
  21. aDeut. 26:11; Ecl. 3:22; 9:7; 11:9
  22. bDeut. 8:5; Job 2:10
  23. cEcl. 3:22
  24. aEcl. 6:12; 9:9
  25. bEcl. 8:12–14
  26. aProv. 25:16; Rom. 12:3; Fil. 3:6
  27. aJob 22:16; Sal. 55:23; Prov. 10:27
  28. aEcl. 3:14; 5:7; 8:12, 13; 12:13
  29. aEcl. 7:12; 9:13–18
  30. a1 Rey. 8:46; 2 Crón. 6:36; Sal. 143:2; Prov. 20:9; Rom. 3:23
  31. aProv. 30:10
  32. aEcl. 3:11; 8:17
  33. aRom. 11:33
  34. bJob 11:7; 37:23; Ecl. 8:17
  35. aEcl. 1:15, 17; 10:13
  36. aProv. 5:4
  37. bProv. 7:23
  38. cProv. 6:23, 24
  39. dProv. 22:14
  40. a1 Rey. 11:3
  41. aGén. 1:27
  42. aEx. 34:29, 30; Deut. 28:50
  43. aEx. 22:11; 2 Sam. 21:7; Ezeq. 17:18
  44. aEcl. 10:4
  45. aJob 9:12; Dan. 4:35
  46. aEcl. 12:13
  47. bProv. 12:21
  48. aEcl. 3:1, 17
  49. aEcl. 3:22; 6:12; 7:14; 9:12
  50. aSal. 49:7
  51. bEcl. 8:13
  52. aEcl. 4:1; 5:8; 7:7
  53. aEcl. 1:11; 2:16; 9:5, 15
  54. aEx. 34:6; Sal. 86:15; 2 Ped. 3:9
  55. bEcl. 9:3; Rom. 2:24
  56. aEcl. 7:15
  57. bDeut. 4:40; 12:25; Sal. 37:11; Prov. 1:33; Isa. 3:10
  58. aEcl. 8:8; Isa. 3:11
  59. bJob 14:2; Ecl. 6:12
  60. aSal. 73:14
  61. bJob 21:7; Sal. 73:3, 12; Ecl. 7:15; Jer. 12:1; Mal. 3:15
  62. aEcl. 2:24; 3:12, 13; 5:18; 9:7
  63. aEcl. 1:13, 14
  64. bEcl. 2:23
  65. aEcl. 3:11
  66. bSal. 73:16; Ecl. 7:23; Rom. 11:33
  67. aDeut. 33:3; Job 12:10; Sal. 119:109
  68. bEcl. 10:14
  69. cEcl. 9:6
  70. aJob 9:22; Ecl. 9:11
  71. bEcl. 2:14; 3:19; 6:6; 7:2
  72. aEcl. 9:2
  73. bEcl. 8:11; Jer. 17:10
  74. cEcl. 1:17
  75. aJob 14:21
  76. bSal. 88:12; Ecl. 1:11; 2:16; 8:10; Isa. 26:14
  77. aEcl. 2:10; 3:22
  78. aEcl. 2:24; 8:15
  79. aApoc. 3:4
  80. bSal. 23:5
  81. aEcl. 6:12; 7:15
  82. bEcl. 2:10
  83. aEcl. 11:6; Rom. 12:11; Col. 3:23
  84. bEcl. 9:5
  85. cGén. 37:35; Job 21:13; Isa. 38:10
  86. aAmós 2:14, 15
  87. b2 Crón. 20:15; Sal. 76:5; Zac. 4:6
  88. cDeut. 8:17, 18
  89. d1 Sam. 6:9
  90. aEcl. 8:7
  91. bProv. 7:23
  92. cProv. 29:6; Isa. 24:18; Os. 9:8
  93. dLuc. 21:34, 35
  94. aEcl. 4:13
  95. b2 Sam. 20:22
  96. cEcl. 2:16; 8:10
  97. aProv. 21:22; Ecl. 7:12, 19
  98. aEcl. 7:5; 10:12
  99. aEcl. 9:16
  100. bJos. 7:1–26; 2 Rey. 21:2–17