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Deuteronomio 12–23
Estos son los estatutos y los decretos1 que observaréis cuidadosamente en la tierra que el Señor, el Dios de tus padres, te ha dado para que la poseáis todos los días que viváis sobre su2 sueloa.
2 Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que desposeeréis sirven a sus dioses: sobre los montes altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondosoa.
3 Y demoleréis sus altares, quebraréis sus pilares sagrados, quemaréis a fuego sus imágenes de Asera1, derribaréis las imágenes talladas de sus diosesa y borraréis su nombre de aquel lugarb.
4 No procederéis así con el Señor vuestro Dios,
5 sino que buscaréis al Señor en el lugar en que el Señor vuestro Dios escoja de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su morada, y allí vendréisa.
6 Y allí traeréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmosa, la contribución1 de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas2, vuestras ofrendas voluntarias, y el primogénito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.
7 Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia del Señor vuestro Dios, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales1 el Señor vuestro Dios os ha bendecidoa.
8 De ninguna manera haréis lo que hacemos aquí hoy, que cada cual hace lo que le parece bien a sus propios ojos;
9 porque todavía no habéis llegado al lugar de reposoa y a la heredad que el Señor vuestro Dios os dab.
10 Cuando crucéis el Jordán y habitéis en la tierra que el Señor vuestro Dios os da en heredad, y Él os dé descanso de todos vuestros enemigos alrededor de vosotros para que habitéis segurosa,
11 entonces sucederá que al lugar que el Señor vuestro Dios escoja para morada de su nombrea, allí traeréis todo lo que yo os mando: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda alzada de vuestra mano, y todo lo más selecto de vuestras ofrendas votivas que habéis prometido al Señor.
12 Y os alegraréis en presencia del Señor vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervasa, y el levita que vive dentro de vuestras puertasb, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotrosc.
13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas,
14 sino en el lugar que el Señor escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustosa, y allí harás todo lo que yo te mando.
¶15 Sin embargo, podrás matar y comer carne dentro de todas tus puertas, conforme a tu deseo1, según la bendición que el Señor tu Dios te ha dadoa; el inmundo y el limpio podrán comerla, como si fuera de gacela o de ciervob.
16 Solo que no comeréis la sangrea; la derramaréis como agua sobre la tierrab.
17 No te es permitido comer dentro de tus ciudades1 el diezmo de tu grano, de tu mosto, o de tu aceite, ni de los primogénitos de tus vacas o de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas2a que prometas, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano,
18 sino que lo comerás en presencia del Señor tu Diosa en el lugar que el Señor tu Dios escojab, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive dentro de tus puertasc; y te alegrarás en presencia del Señor tu Dios de toda la obra de tus manos1d.
19 Cuídate de no desamparar al levita mientras vivas en tu tierraa.
¶20 Cuando el Señor tu Dios haya extendido tus fronteras como te ha prometidoa, y tú digas: «Comeré carne», porque deseas1 comer carne, entonces podrás comer carne, toda la que desees2.
21 Si el lugar que el Señor tu Dios escoge para poner su nombre está muy lejos de ti, entonces podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que el Señor te ha dado, como te he ordenado, y podrás comer dentro de tus ciudades1 todo lo que desees2.
22 Tal como se come la gacela y el ciervo, así la podrás comer; el inmundo y el limpio podrán comer de ella.
23 Solo cuídate de no comer la sangrea, porque la sangre es la vida1, y no comerás la vida1 con la carne.
24 No la comerás; la derramarás como agua sobre la tierra.
25 No la comerás, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de tia, porque estarás haciendo lo que es justo delante del Señorb.
26 Solamente las cosas sagradas que tengas y tus ofrendas votivas1a, las tomarás e irás al lugar que el Señor escoja.
27 Y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar del Señor tu Diosa; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar del Señor tu Dios, y podrás comer la carneb.
28 Escucha con cuidado todas estas palabras que te mando, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siemprea, porque estarás haciendo lo que es bueno y justo delante del Señor tu Dios.
Advertencia contra la idolatría
¶29 Cuando el Señor tu Dios haya destruido delante de ti las naciones que vas a desposeera, y las hayas desposeído y habites en su tierra,
30 cuídate de no caer en una trampa imitándolas1, después que hayan sido destruidas delante de ti, y de no buscar2 sus dioses, diciendo: «¿Cómo servían estas naciones a sus dioses para que yo haga lo mismo?».
31 No procederás así para con el Señor tu Dios, porque toda acción abominable que el Señor odiaa ellos la han hecho en honor de1 sus dioses; porque aun a sus hijos y a sus hijas queman en el fuego en honor a sus diosesb.
¶32 1Cuidarás de hacer todo lo que te mandoa; nada le añadirás ni le quitarásb.
Advertencia contra falsos profetas e idólatras
1Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia2 una señal o un prodigioa,
2 y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: «Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámoslesa»,
3 no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el Señor tu Dios te está probandoa para ver si amas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu almab.
4 En pos del Señor vuestro Dios andaréis y a Él temeréis; guardaréis sus mandamientosa, escucharéis su voz, le serviréis y a Él os uniréisb.
5 Pero a ese profeta o a ese soñador de sueños se le dará muertea, por cuanto ha aconsejado1 rebelión contra el Señor vuestro Dios que te2 sacó de la tierra de Egipto y te redimió de casa de servidumbre3, para apartarte del camino en el cual el Señor tu Dios te mandó andarb. Así quitarás el mal de en medio de tic.
¶6 Si tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, o tu hija, o la mujer que amas1, o tu amigo entrañable2, te incita en secretoa, diciendo: «Vamos y sirvamos a otros diosesb» (a quienes ni tú ni tus padres habéis conocido,
7 de los dioses de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, de un término de la tierra al otro),
8 no cederás ni le escucharása; y tu ojo no tendrá piedad de él, tampoco lo perdonarás ni lo encubrirásb,
9 sino que ciertamente lo matarása; tu mano será la primera contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblob.
10 Lo apedrearás hasta la muerte1 porque él trató de apartarte del Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre2a.
11 Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca volverá a hacer tal maldad en medio de tia.
¶12 Si oyes decir que en alguna de las ciudades que el Señor tu Dios te da para habitar,
13 han salido hombres indignos1 de en medio de ti y han seducido a los habitantes de su ciudad, diciendo: «Vamos y sirvamos a otros diosesa» (a quienes no has conocido),
14 entonces inquirirás, buscarás y preguntarás con diligencia. Y si es verdad y se comprueba que se ha hecho tal abominación en medio de ti,
15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, destruyéndola por completo1 con todo lo que hay en ella, y también su ganado a filo de espadaa.
16 Entonces amontonarás todo su botín en medio de su plaza, y prenderás fuego a la ciudad con todo su botína, todo ello como ofrenda encendida al Señor tu Dios; y será montón de ruinas para siempreb. Nunca será reconstruida.
17 Y nada de lo dedicado al anatema quedará en tu mano, para que el Señor se aparte del ardor de su iraa y sea misericordioso contigo, tenga compasión de tib y te multipliquec, tal como Él juró a tus padresd,
18 porque escuchas la voz del Señor tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, haciendo lo que es justo ante los ojos del Señor tu Dios.
Vosotros sois hijos del Señor vuestro Diosa; no os sajaréis ni os rasuraréis la frente1b a causa de un muerto.
2 Porque eres pueblo santo para el Señor tu Diosa; y el Señor te ha escogido para que le seas un pueblo de su exclusiva posesión1 de entre los pueblos que están sobre la faz de la tierrab.
¶3 No comerás nada abominablea.
4 aEstos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la cabra,
5 1el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés.
6 Y cualquier animal de pezuña dividida que tenga la pezuña hendida en dos mitades1 y que rumie2, lo podréis comer.
7 Pero estos no comeréis de entre los que rumian o de entre los que tienen la pezuña dividida en dos1: el camello, el conejo2 y el damán3; pues aunque rumian, no tienen la pezuña dividida; para vosotros serán inmundos.
8 Y el cerdo, aunque tiene la pezuña dividida, no rumia; será inmundo para vosotros. No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres.
¶9 De todo lo que vive en el agua, estos podréis comer: todos los que tienen aletas y escamas,
10 pero no comeréis nada que no tenga aletas ni escamas; será inmundo para vosotros.
¶11 Toda ave limpia podréis comer.
12 Pero estas no comeréis: el águila1, el buitre y el buitre negroa;
13 el azor, el halcón y el milano según su especie;
14 todo cuervo según su especie;
15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según su especie;
16 el búho, el búho real, la lechuza blanca,
17 el pelícano, el buitre, el somormujo,
18 la cigüeña y la garza según su especie; la abubilla y el murciélago.
19 Todo insecto alado será inmundo para vosotros; no se comerá.
| 1 | O, juicios |
| 2 | * , el |
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| 1 | I.e., símbolos de madera de una deidad femenina |
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| 1 | * , ofrenda alzada |
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| 1 | * , todo el extender de vuestra mano en el cual |
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| 1 | * , en todo deseo de tu alma |
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| 1 | * , puertas |
| 2 | * , los votos |
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| 1 | * , en lo que alcance tu mano |
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| 1 | * , tu alma desea |
| 2 | * , en todo deseo de tu alma |
| 1 | * , puertas |
| 2 | * , en todo deseo de tu alma |
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| 1 | * , el alma |
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| 1 | * , tus votos |
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| 1 | * , tras ellas |
| 2 | O, inquirir acerca de |
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| 1 | O, para con |
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| 1 | En el texto heb., cap. 13:1 |
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| 1 | En el texto heb., cap. 13:2 |
| 2 | * , da |
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| 1 | * , hablado |
| 2 | * , os |
| 3 | * , siervos |
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| 1 | * , de tu seno |
| 2 | * , que es como tu alma |
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| 1 | * , con piedras, y muera |
| 2 | * , esclavos |
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| 1 | * , hijos de Belial |
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| 1 | O, dedicándola al anatema |
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| 1 | * , ni haréis tonsura entre vuestros ojos |
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| 1 | O, tesoro especial |
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| 1 | La identidad exacta de los animales en este vers. es incierta |
| 1 | * , pezuñas |
| 2 | * , rumie entre los animales |
| 1 | * , una hendidura |
| 2 | O, la liebre |
| 3 | O, tejón |
| 1 | O, buitre |
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