Estudio bíblico Logos

Daniel 3:19–30

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Librados del horno de fuego

19Entonces Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-negoa. Respondió ordenando que se calentara el horno siete veces más de lo que se acostumbraba calentar.

20Y mandó que algunos valientes guerreros de su ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los echaran en el horno de fuego ardiente.

21Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos1, sus túnicas2, sus gorros y sus otras ropas en el horno de fuego ardientea.

22Como la orden1 del rey era apremiante2a y el horno había sido calentado excesivamente, la llama del fuego mató a los que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

23Pero estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardientea.

24Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantándose apresuradamente preguntó1 a sus altos oficiales: ¿No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey.

25El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno1a, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses.

26Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y1 dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimoa, salid y venid acá. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuegob.

27Y los sátrapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunierona para ver a estos hombres, cómo el fuego no había tenido efecto1 alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se había chamuscado, ni sus mantos2b habían sufrido daño alguno3, ni aun olor del fuego había quedado en ellosc.

28Habló Nabucodonosor y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-negoa que ha enviado a su ángelb y ha librado a sus siervos que, confiando en Élc, desobedecieron la orden1 del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningún otro dios excepto a su Diosd.

29Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra el Diosa de Sadrac, Mesac y Abed-negob sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros1c, ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manerad.

30Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babiloniaa.

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Notas al pie

  1. 1O, pantalones
  2. 2O, calzas
  3. 1, palabra
  4. 2O, severa
  5. 1, respondió y dijo
  6. 1, no hay daño en ellos
  7. 1, respondió, y
  8. 1, poder
  9. 2O, pantalones
  10. 3, cambio
  11. 1, y cambiaron la palabra
  12. 1, muladar

Referencias cruzadas

  1. aEst. 7:7; Dan. 3:13
  2. aDan. 3:27
  3. aEx. 12:33; Dan. 2:15
  4. aIsa. 43:2
  5. aSal. 91:3–9; Isa. 43:2; Jer. 1:8, 19; 15:21
  6. aDan. 3:17; 4:2
  7. bDeut. 4:20; 1 Rey. 8:51; Jer. 11:4
  8. aDan. 3:2, 3
  9. bDan. 3:21
  10. cIsa. 43:2; Heb. 11:34
  11. aDan. 2:47; 3:15–17
  12. bSal. 34:7, 8; Isa. 37:36; Dan. 3:25; 6:22; Hech. 5:19; 12:7
  13. cSal. 22:4, 5; 40:4; 84:12; Isa. 12:2; 26:3, 4; 50:10; Jer. 17:7
  14. dDan. 3:16–18
  15. aDan. 6:26
  16. bDan. 1:7, 19; 2:17, 49; 3:12
  17. cEsd. 6:11; Dan. 2:5
  18. dDan. 2:47; 3:15
  19. aDan. 2:49; 3:12