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Apocalipsis 10–16
Y vi a otro ángel poderoso1a que descendía del cielob, envuelto en una nube; y el arco iris estaba sobre su cabezac, y su rostro era como el sold, y sus pies como columnas de fuegoe;
2 y tenía en su mano un libritoa abierto. Y puso el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierrab;
3 y gritó a gran voz, como ruge un leóna; y cuando gritó, los siete truenos emitieron1 sus vocesb.
4 Después que los siete truenos hablaron, iba yo a escribira, cuando1 oí una voz del cielob que decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho y no las escribasc.
5 Entonces el ángel que yo había visto de pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano derecha al cieloa,
6 y juró por el que vive por los siglos de los siglosa, quien creó el cielo y las cosas que en él hay, y la tierra y las cosas que en ella hay, y el mar y las cosas que en él hayb, que ya no habrá dilación1c,
7 sino que en los días de la voz del séptimo ángela, cuando esté para tocar la trompeta, entonces el misterio de Dios será1 consumadob, como Él lo anunció2 a sus siervos los profetas.
8 Y la voz que yo había oído del cieloa, la oí de nuevo hablando conmigo, y diciendo: Ve, toma el libro1 que está abierto en la mano del ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierrab.
9 Entonces fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo*: Tómalo y devóraloa; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.
10 Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; y cuando lo comí, me amargó las entrañas.
11 Y me dijeron*1a: Debes profetizar otra vezb acerca de muchos pueblos, naciones, lenguasc y reyesd.
Me fue dada una caña de medir1 semejante a una varaa, y alguien dijo2b: Levántate y mide el templo3 de Dios y el altar, y a los que en él adoran.
2 Pero excluye1 el patio2a que está fuera del templo3, no lo midas, porque ha sido entregado a las nacionesb, y estas hollaránb la ciudad santac por cuarenta y dos mesesd.
3 Y otorgaré autoridad a mis dos testigosa, y ellos profetizarán por mil doscientos sesenta díasb, vestidos de cilicio1c.
4 Estos son los dos olivosa y los dos candeleros que están delante del Señor de la tierra.
5 Y si alguno quiere hacerles daño, de su boca sale fuegoa y devora a sus enemigos; así debe morirb cualquiera que quisiera hacerles daño.
6 Estos tienen poder para cerrar el cieloa a fin de que no llueva durante los días en que ellos profeticen1b; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangrec, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quierand.
7 Cuando hayan terminado de dar su testimonio, la bestiaa que subeb del abismoc hará guerra contra ellosd, los vencerá y los matará.
8 Y sus cadáveres yacerán1 en la calle de la gran ciudada, que simbólicamente2 se llama Sodomab y Egiptoc, donde también su Señor fue crucificado.
9 Y gente de todos los pueblos, tribus, lenguas y nacionesa, contemplarán1 sus cadáveres2 por tres días y medio, y no permitirán3 que sus cadáveres sean sepultadosb.
10 Y los que moran en la tierraa se regocijarán1 por2 ellos y se alegrarán3, y se enviarán regalos unos a otrosb, porque estos dos profetas atormentaron a los que moran en la tierraa.
11 Pero después de los tres días y medio, el aliento de vida de parte de Dios vino a ellosa y se pusieron en pie, y gran temor cayó sobre quienes los contemplaban.
12 Entonces oyeron una gran voz del cielo que les decía: Subid acáa. Y subieron al cielo en la nubeb, y sus enemigos los vieron.
13 En aquella misma hora hubo un gran terremotoa y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y siete mil personas1 murieron en el terremoto, y los demás, aterrorizados, dieron gloriab al Dios del cieloc.
¶14 El segundo ¡ay! ha pasadoa; he aquí, el tercer ¡ay! viene pronto.
¶15 El séptimo ángel tocó la trompetaa, y se levantaron grandes voces en el cielob, que decían:
¶El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señorc y de su Cristo1d; y Él reinará por los siglos de los siglose.
16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronosa, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Diosb,
¶Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderosoa, el que eres y el que eras1, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar2b.
18 Y las nacionesa se enfurecieron, y vino tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertosb y de dar la recompensa a tus siervos los profetasc, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandesd, y de destruir a los que destruyen la tierra.
¶19 El templo1 de Diosa que está en el cielo fue abierto; y el arca de su pactob se veía2 en su templo1, y hubo relámpagosc, voces3 y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada4d.
Y una gran señala apareció en el cielob: una mujerc vestida del sold, con1 la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;
2 estaba encinta, y gritaba*a, estando de parto y con dolores de alumbramiento.
3 Entonces apareció otra señal en el cieloa: he aquí, un gran dragón rojob que tenía siete cabezasc y diez cuernosd, y sobre sus cabezas había siete diademas1e.
4 Su cola arrastró* la tercera parte de las estrellas del cieloa y las arrojó sobre la tierrab. Y el dragónc se paró delante de la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijod cuando ella diera a luz.
5 Y ella dio a luz un hijo varón, que ha de regir1 a todas las naciones2 con vara de hierroa; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su tronob.
6 Y la mujer huyó al desierto, donde tenía* un lugar preparado por Dios, para ser sustentada1 allí, por mil doscientos sesenta díasa.
¶7 Entonces hubo guerra en el cielo: Miguela y sus ángeles combatieron contra el dragónb. Y el dragón y sus ángeles lucharonc,
8 pero no pudieron vencer1, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.
9 Y fue arrojado el gran dragóna, la serpiente antiguab que se llama el Diablo y Satanásc, el cual engaña al mundo entero1d; fue arrojado a la tierrae y sus ángeles fueron arrojados con él.
10 Y oí una gran voz en el cieloa, que decía:
¶Ahora ha venido la salvaciónb, el poder y el reino de nuestro Diosa y la autoridad de su Cristo1, porque el acusadorc de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.
11 Ellos lo vencierona por medio de la sangre del Corderob y por la palabra del testimonio de ellosc, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerted.
12 Por lo cual regocijaos, cielosa y los que moráis en ellosb. ¡Ay de la tierra y del marc!, porque el diablo ha descendido a vosotrosd con1 gran furor, sabiendo que tiene poco tiempoe.
¶13 Cuando el dragóna vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varónb.
14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águilaa a fin de que volara de la presencia1 de la serpiente al desiertob, a su lugar, donde fue* sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempoc.
15 Y la serpientea arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que fuera arrastrada por la corriente1.
16 Pero la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había arrojado de su boca.
17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y salió para hacer guerraa contra el resto de la descendencia de ellab, los que guardan los mandamientos de Diosc y tienen el testimonio de Jesúsd.
El dragón se paró1 sobre la arena del mar2.
¶Y vi que subía del mar una bestiaa que tenía diez cuernosb y siete cabezasb; en sus cuernos había diez diademas3c, y en sus cabezas había nombres blasfemosd.
2 La bestia que vi era semejante a un leopardoa, sus pies eran como los de un osob y su boca como la boca de un leónc. Y el dragónd le dio su poder, su tronoe y gran autoridad.
3 Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortala fue sanada. Y la tierra entera se maravillób y seguía tras la bestia;
4 y adoraron al dragón, porque había dado autoridada a la bestia; y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestiab, y quién puede luchar contra ella?
5 Se le dio una boca que hablaba palabras arrogantes1a y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar2 durante cuarenta y dos mesesb.
6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre y su tabernáculo, es decir, contra los que moran en el cieloa.
7 Se le concedió hacer guerra contra los santosa y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y naciónb.
8 Y la adorarán todos los que moran en la tierraa, cuyos nombres no han sido escritosb, desde la fundación del mundoc, en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado1d.
9 Si alguno tiene oído, que oigaa.
10 Si alguno es destinado a la cautividad, a la cautividad vaa; si alguno ha de morir a espadab, a espada ha de morir. Aquí está la perseveranciac y la fe de los santos.
La bestia que sube de la tierra
¶11 Y vi otra bestiaa que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un corderob y hablaba como un dragónc.
12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestiaa en su presencia1b, y hace que la tierra y los que moran en ellac adoren a la primera bestiad, cuya herida mortal fue sanadae.
13 También hace grandes señalesa, de tal manera que aun hace descender fuego del cielob a la tierra en presencia de los hombres.
14 Además engañaa a los que moran en la tierrab a causa de las señales que se le concedió hacerc en presencia de1 la bestiad, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía* la herida de la espadae y que ha vuelto a vivir.
15 Se le concedió dar aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia también hablara e hiciera1 dar muerte a todosa los que no adoran la imagenb de la bestia.
16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavosa, se les dé1 una marcab en la …
| 1 | O, fuerte |
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| 1 | O, hablaron |
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| 1 | * , y |
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| 1 | * , el tiempo no será más |
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| 1 | * , es |
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| 2 | * , anunció el evangelio |
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| 1 | O, rollo |
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| 1 | * , dicen |
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| 1 | * , caña |
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| 2 | * , diciendo |
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| 3 | O, santuario |
| 1 | * , echa fuera |
| 2 | O, atrio |
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| 3 | O, santuario |
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| 1 | I.e., vestidura áspera usada para penitencia |
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| 1 | * , los días de su profecía |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: Y su cadáver yacerá |
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| 2 | * , espiritualmente |
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| 1 | * , contemplan |
| 2 | * , su cadáver |
| 3 | * , no permiten |
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| 1 | * , regocijan |
| 2 | * , sobre |
| 3 | * , se alegran |
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| 1 | * , nombres de hombres, siete mil |
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | Algunos * posteriores agregan: y el que has de venir |
| 2 | * , reinaste |
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| 1 | O, santuario |
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| 2 | O, apareció |
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| 3 | O, ruidos |
| 4 | * , gran granizo |
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| 1 | * , y |
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| 1 | O, coronas |
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| 1 | O, pastorear |
| 2 | O, todos los gentiles |
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| 1 | * , para que la sustentaran |
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| 1 | O, no fueron lo suficientemente fuertes |
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| 1 | * , a toda la tierra habitada |
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| 1 | I.e., el Mesías |
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| 1 | * , teniendo |
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| 1 | * , del rostro |
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| 1 | * , el río |
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| 1 | Algunos * posteriores dicen: Y yo me paré |
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| 3 | O, coronas |
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| 1 | * , grandes cosas |
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| 2 | * , hacer |
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| 1 | O, cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo |
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| 1 | O, por su autoridad |
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| 1 | O, por la autoridad de |
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| 1 | Algunos * dicen: y hará |
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| 1 | * , les den |
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