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Apocalipsis 18–20
Después de esto vi a otro ángela descender del cielob, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloriac.
2 Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babiloniaa! Se ha convertido en habitación de demoniosb, en guarida1 de todo espíritu inmundoc y en guarida1 de toda ave inmunda y aborrecible.
3 Porque todas las naciones han bebido del1 vino de la pasión2 de su inmoralidada, y los reyes de la tierrab han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierrac se han enriquecido con la riqueza3 de su sensualidad4d.
¶4 Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo míoa, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas;
5 porque sus pecados se han amontonado1 hasta el cieloa, y Dios se ha acordado de sus iniquidadesb.
6 Pagadle tal como ella ha pagadoa, y devolvedle1 doble según sus obras; en la copa que ella ha preparadob, preparad2 el doble para ella.
7 Cuanto ella se glorificó a sí mismaa y vivió sensualmente1b, así2 dadle tormento y duelo3, porque dice en su corazón: «Yo estoy sentada como reinac, y no soy viuda y nunca veré duelo3».
8 Por eso, en un solo díaa, vendrán sus plagas: muerte, duelo1 y hambre, y será quemada con fuegob; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso2c.
9 Y los reyes de la tierraa que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente1b con ella, llorarán y se lamentaránc por ella cuando vean el humo de su incendiod,
10 mirando de pie desde lejosa por causa del temor de su tormento, y diciendo: «¡Ay, ayb, la gran ciudad, Babiloniac, la ciudad fuerte!, porque en una horad ha llegado tu juicio».
11 Y los mercaderes de la tierraa lloran y se lamentanb por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías1:
12 cargamentos de oro, plata, piedras preciosas1, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlataa; toda clase de maderas olorosas2 y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro y mármol;
13 y canela, especias aromáticas1, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos2 y vidas humanas3a.
14 Y el fruto que tanto has anhelado1 se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado2 de ti, y nunca más las hallarán.
15 Los mercaderesa de estas cosasb que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejosc a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose,
16 diciendo: «¡Ay, aya, la gran ciudadb, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlatac, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas1!,
17 porque en una horaa ha sido arrasadab tanta riqueza». Y todos los capitanes, pasajeros1 y marineros, y todos los que viven del marc, se pararon a lo lejosa,
18 y al ver el humo de su incendioa gritabanb, diciendo: «¿Qué ciudad es semejantec a la gran ciudadd?».
19 Y echaron polvo sobre sus cabezasa, y gritaban, llorando y lamentándose, diciendo: «¡Ay, ayb, la gran ciudad en la cual todos los que tenían naves en el mar se enriquecieron a costa de sus riquezasc!, porque en una horab ha sido asoladad».
20 Regocíjate sobre ellaa, cielo, y también vosotros, santos, apóstoles y profetasb, porque Dios ha pronunciado juicioc por vosotros contra ella1.
¶21 Entonces un ángel poderoso1a tomó una piedra, como una gran piedra de molinob, y la arrojó al mar, diciendo: Así será derribada con violencia Babilonia, la gran ciudadc, y nunca más será halladad.
22 Y el sonido de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeterosa no se oirá más en ti; artífice de oficio alguno no se hallará más en ti; ruido de molinob no se oirá más en ti;
23 luz de lámpara no alumbrará más en ti; y la voz del novio1 y de la novia2a no se oirá más en ti; porque tus mercaderesb eran los grandes de la tierra, pues todas las naciones fueron engañadas por tus hechiceríasc.
24 Y en ella fue hallada la sangre de los profetas, de los santosa y de todos los que habían sido muertos sobre la tierrab.
Después de esto oí como una gran voza de una gran multitud en el cielo, que decía:
¶¡Aleluya!b
La salvaciónc y la gloria y el poderd pertenecen a nuestro Dios,
2 porque sus juicios son verdaderos y justosa,
pues ha juzgado a la gran ramerab
que corrompía la tierra con su inmoralidad,
y ha vengado la sangre de sus siervos en ella1c.
¡Aleluyaa!
El humo de ella sube por los siglos de los siglosb.
4 Y los veinticuatro ancianosa y los cuatro seres vivientesb se postraron y adoraron a Diosc, que está sentado en el trono, y decían:
5 Y del trono salió una voz que decía:
Alabad a nuestro Diosa todos sus siervos,
los que le teméisb, los pequeños y los grandes.
Anuncio de las bodas del Cordero
¶6 Y oí como la voz de una gran multituda, como el estruendo de muchas aguasb y como el sonido de fuertes truenosc, que decía:
¶¡Aleluyaa!
Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reinad.
7 Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloriaa,
porque las bodas del Corderob han llegado y su esposa se ha preparadoc.
8 Y a ella le fue concedido vestirse de lino finoa, resplandeciente y limpio,
porque las acciones justasb de los santos son1 el lino fino.
9 Y el ángela me dijo*: Escribeb: «Bienaventurados los que están invitados1 a la cena de las bodas del Corderoc». Y me dijo*: Estas son palabras verdaderas de Diosd.
10 Entonces caí a sus pies para adorarlea. Y me dijo*b: No hagas eso1; yo soy consiervo tuyo y de tus hermanosc que poseen el testimonio de Jesúsd; adora a Dios. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
¶11 Y vi el cielo abiertoa, y he aquí, un caballo blancob; el que lo montaba se llama Fiel y Verdaderoc, y con justicia juzgad y hace la guerra.
12 Sus ojos son una llama de fuegoa, y sobre su cabeza hay muchas diademas1b, y tiene un nombre escritoc que nadie conoce sino Él.
13 Y está vestido de un manto empapado en sangrea, y su nombre es: El Verbo1b de Dios.
14 Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino finoa, blanco y limpiob, le seguían sobre caballos blancos.
15 De su boca sale una espada afiladaa para herir con ella a las nacionesb, y las regirá1 con vara de hierroc; y Él pisa el lagar del vino del furor de la irad de Dios Todopoderoso.
16 Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escritoa: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORESb.
¶17 Y vi a un ángel que estaba de pie en el sol. Y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelana en medio del cielob: Venid, congregaosc para la gran cena de Dios,
18 para que comáis carne de reyes, carne de comandantes1 y carne de poderosos, carne de caballos y de sus jinetes, y carne de todos los hombresa, libres y esclavosb, pequeños y grandesc.
¶19 Entonces vi a la bestiaa, a los reyes de la tierra y a sus ejércitosb reunidos para hacer guerra contra el que iba montado en el caballoc y contra su ejército.
20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profetaa que hacía señalesb en su presencia1c, con las cuales engañabad a los que habían recibido la marca de la bestiae y a los que adoraban su imagenf; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuegog que arde con azufreh.
21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca dela que montaba el caballob, y todas las aves se saciaron de sus carnesc.
Satanás atado durante el milenio
Y vi a un ángel que descendía del cieloa, con1 la llave del abismob y una gran cadena en su mano.
2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diabloa y Satanás, y lo ató por mil añosb;
3 y lo arrojó al abismoa, y lo cerró y lo selló sobre élb, para que no engañara más a las nacionesc, hasta que se cumplieran los mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
¶4 También vi tronosa, y se sentaron sobre ellosb, y se les concedió autoridad para juzgarc. Y vi las almas de los que habían sido decapitadosd por causa del testimonio de Jesúse y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagenf, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su manog; y volvieron a la vida1h y reinaron con Cristo por mil añosi.
5 Los demás muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurreccióna.
6 Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurreccióna; la muerte segunda no tiene poder sobre estosb sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristoc, y reinarán con Él por mil añosd.
¶7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisióna,
8 y saldrá a engañar a las nacionesa que están en los cuatro extremos1 de la tierrab, a Gog y a Magogc, a fin de reunirlas para la batallad; el número de ellas es como la arena del mare.
9 Y subieron sobre la anchura de la tierraa, rodearon el campamento de los santosb y la ciudad amadac. Pero descendió fuego del cielod y los devoró.
10 Y el diabloa que los engañabaa fue arrojado al lago de fuego y azufreb, donde también están la bestiac y el falso profetac; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglosd.
El juicio ante el trono blanco
¶11 Y vi un gran tronoa blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia1 huyeron la tierra y el cielob, y no se halló lugar para ellosc.
12 Y vi a los muertos, grandes y pequeñosa, de pie delante del trono, y los libros1 fueron abiertosb; y otro libro2 fue abierto, que es el libro de la vidac, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros1d, según sus obrase.
13 Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades1a entregaron a los muertos que estaban en ellosb; y fueron juzgados, cada uno según sus obrasc.
14 Y la Muerte y el Hadesa fueron arrojados al lago de fuegob. Esta es la muerte segundac: el lago de fuego.
15 Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vidaa fue arrojado al lago de fuego.
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| 1 | O, prisión |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: caído por el |
| 2 | * , furor |
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| 3 | * , el poder |
| 4 | O, lujo |
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| 1 | * , juntado |
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| 1 | * , dobladle el |
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| 2 | * , mezclado, mezclad |
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| 1 | O, lujosamente |
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| 2 | * , de la misma manera |
| 3 | O, llanto |
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| 1 | O, llanto |
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| 2 | O, fuerte |
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| 1 | O, lujosamente |
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| 1 | O, su cargamento |
| 1 | * , piedra preciosa |
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| 2 | O, cidros |
| 1 | * , amomo |
| 2 | * , cuerpos |
| 3 | * , almas de hombres |
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| 1 | * , del deseo de tu alma |
| 2 | O, perecido |
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| 1 | * , piedra preciosa y perla |
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| 1 | * , los que navegan a cualquier parte |
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| 1 | * , juzgado vuestro juicio de ella |
| 1 | O, fuerte |
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| 1 | O, desposado |
| 2 | O, desposada |
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| 1 | * , de la mano de ella |
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| 1 | * , es |
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| 1 | O, llamados |
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| 1 | * , No, cuidado |
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| 1 | O, coronas |
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| 1 | O, La Palabra |
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| 1 | O, pastoreará |
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| 1 | Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados |
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| 1 | O, por su autoridad |
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| 1 | * , teniendo |
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| 1 | O, vivieron |
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| 1 | I.e., puntos cardinales |
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| 1 | * , cuyo rostro |
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| 1 | O, rollos |
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| 2 | O, rollo |
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| 1 | I.e., la región de los muertos |
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