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Apocalipsis 15–19
Los siete ángeles con las siete plagas
Y vi otra señal en el cieloa, grande y maravillosa: siete ángelesb que tenían siete plagasc, las últimasd, porque en ellas se ha consumado1 el furor de Dios.
¶2 Vi también como un mar de cristala mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriososb sobre1 la bestiac, sobre1 su imagend y sobre el2 número de su nombree, en pie sobre el mar de cristala, con3 arpas de Diosf.
3 Y cantaban* el cántico de Moisésa, siervo de Diosb, y el cántico del Corderoc, diciendo:
¶¡Grandes y maravillosas son tus obrasd, oh Señor Dios, Todopoderosoe!
¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones1f!
4 ¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará tu nombrea?
Pues solo tú eres santo;
porque todas las naciones vendrán
y adorarán en tu presenciab,
pues tus justos juiciosc han sido revelados.
¶5 Después de estas cosas miré, y se abrió el templo1a del tabernáculo del testimonio en el cielob,
6 y salieron del templo1a los siete ángeles que tenían las siete plagasb, vestidos de lino puro2 y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oroc.
7 Entonces uno de los cuatro seres vivientesa dio a los siete ángelesb siete copas1 de oroc llenas del furor de Diosd, que vive por los siglos de los siglose.
8 Y el templo1 se llenó con el humo de la gloria de Dios y de su podera; y nadie podía entrar al templo1 hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles.
Las siete copas de la ira de Dios
Y oí una gran voz que desde el templo1a decía a los siete ángelesb: Id y derramad en la tierra las siete copas2 del furor de Diosc.
¶2 El primer ángel fue y derramó su copa1 en la tierraa; y se produjo2 una llagab repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestiac y que adoraban su imagen.
¶3 El segundo ángel derramó su copa en el mara, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en1 el mar.
¶4 El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguasa, y se convirtieron en1 sangreb.
5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres túa, el que eres, y el que erasb, oh Santoc, porque has juzgadod estas cosas;
6 pues ellos derramaron sangre de santos y profetasa y tú les has dado a beber sangreb; lo merecen.
7 Y oí al altara, que decía: Sí, oh Señor Diosb Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juiciosc.
¶8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sola; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuegob.
9 Y los hombres fueron quemados con el intenso1 calor; y blasfemaron el nombre de Diosa que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieronb para darle gloriac.
¶10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestiaa; y su reino se quedó en tinieblasb, y se mordían la lengua de dolor.
11 Y blasfemarona contra el Dios del cielob por causa de sus dolores y de sus llagasc, y no se arrepintieron de sus obrasd.
¶12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufratesa; y sus aguas se secaronb para que fuera preparado el caminoc para los reyes del oriente1d.
13 Y vi salir de la boca del dragóna, de la boca de la bestiab y de la boca del falso profetac, a tres espíritus inmundosd semejantes a ranase;
14 pues son espíritus de demoniosa que hacen señalesb, los cuales van a los reyes de todo el mundo1c, a reunirlosd para la batalla del gran día del Dios Todopoderosoe.
15 (He aquí, vengo como ladróna. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropasb, no sea que ande desnudo y vean su vergüenzac.)
16 Y los reunierona en el lugar que en hebreob se llama Armagedón1c.
¶17 Y el séptimo ángel derramó su copa en el airea; y una gran voz saliób del templo1c, del trono, que decía: Hecho estád.
18 Entonces hubo relámpagos, voces1 y truenosa; y hubo un gran terremotob tal como no lo había habido desde que el hombre está sobre la tierrac; fue tan grande y poderoso terremoto.
19 La gran ciudada quedó dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones1 cayeron. Y la gran Babiloniab fue recordada delante de Diosc para darle el cáliz del vino del furor de su irad.
20 Y toda isla huyóa, y los montes no fueron hallados.
21 Y enormes granizosa, como de un talento1 cada uno, cayeron*2 sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Diosb por la plaga del granizoc, porque su plaga fue* sumamente grande.
La condenación de la gran ramera
Y unoa de los siete ángelesb que tenían las siete copas1c, vino y habló conmigo, diciendo: Ven; te mostraré el juiciod de la gran ramerae que está sentada sobre muchas aguasf;
2 con ella los reyes de la tierraa cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierrab fueron embriagadosc con el vino de su inmoralidad.
3 Y me llevóa en el Espíritu1b a un desiertoc; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlatad, llena de nombres blasfemose, y que tenía siete cabezas y diez cuernosf.
4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlataa, y adornada con oro, piedras preciosas1 y perlas, y tenía en la mano una copa de oro llena de abominacionesb y de las inmundicias de su inmoralidad,
5 y sobre su frente había un nombre escrito, un misterioa: BABILONIA LA GRANDEb, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRAc.
6 Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santosa, y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al verla, me asombré grandemente1.
7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te has asombrado? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestiaa que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernosb.
8 La bestia que viste, era y no esa, y está para subirb del abismoc e ir a la destrucción1d. Y los moradores de la tierrae, cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vidaf desde la fundación del mundog, se asombraránh al ver la bestia que era y no esa, y que vendrá.
9 Aquí está la mente que tiene sabiduría1a. Las siete cabezas son siete montesb sobre los que se sienta la mujer;
10 y son siete reyesa; cinco han caído, uno es y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que permanezca un poco de tiempo.
11 Y la bestia que era y no esa, es el octavo rey, y es uno de los siete y va a la destrucción1b.
12 Y los diez cuernos que viste son diez reyesa que todavía no han recibido reino, pero que por una horab reciben autoridad como reyes con la bestia.
13 Estos tienen un mismo propósitoa, y entregarán su poder y autoridad a la bestia.
14 Estos pelearán contra el Corderoa, y el Cordero los venceráb, porque Él es Señor de señoresc y Rey de reyesc, y los que están con Éld son llamados, escogidos y fielese.
15 Y me dijo*: Las aguas que vistea donde se sienta la ramera, son pueblos, multitudes, naciones y lenguasb.
16 Y los diez cuernos que vistea y la bestia, estos odiarán a la ramera y la dejarán1 desoladab y desnudac, y comerán sus carnesd y la quemarán con fuegoe;
17 porque Dios ha puesto en sus corazonesa el ejecutar su propósito: que tengan ellos1 un propósito unánimeb, y den2 su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplanc.
18 Y la mujer que viste es la gran ciudada, que reina1 sobre los reyes de la tierra.
Después de esto vi a otro ángela descender del cielob, que tenía gran poder, y la tierra fue iluminada con su gloriac.
2 Y clamó con potente voz, diciendo: ¡Cayó, cayó la gran Babiloniaa! Se ha convertido en habitación de demoniosb, en guarida1 de todo espíritu inmundoc y en guarida1 de toda ave inmunda y aborrecible.
3 Porque todas las naciones han bebido del1 vino de la pasión2 de su inmoralidada, y los reyes de la tierrab han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierrac se han enriquecido con la riqueza3 de su sensualidad4d.
¶4 Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo míoa, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas;
5 porque sus pecados se han amontonado1 hasta el cieloa, y Dios se ha acordado de sus iniquidadesb.
6 Pagadle tal como ella ha pagadoa, y devolvedle1 doble según sus obras; en la copa que ella ha preparadob, preparad2 el doble para ella.
7 Cuanto ella se glorificó a sí mismaa y vivió sensualmente1b, así2 dadle tormento y duelo3, porque dice en su corazón: «Yo estoy sentada como reinac, y no soy viuda y nunca veré duelo3».
8 Por eso, en un solo díaa, vendrán sus plagas: muerte, duelo1 y hambre, y será quemada con fuegob; porque el Señor Dios que la juzga es poderoso2c.
9 Y los reyes de la tierraa que cometieron actos de inmoralidad y vivieron sensualmente1b con ella, llorarán y se lamentaránc por ella cuando vean el humo de su incendiod,
10 mirando de pie desde lejosa por causa del temor de su tormento, y diciendo: «¡Ay, ayb, la gran ciudad, Babiloniac, la ciudad fuerte!, porque en una horad ha llegado tu juicio».
11 Y los mercaderes de la tierraa lloran y se lamentanb por ella, porque ya nadie compra sus mercaderías1:
12 cargamentos de oro, plata, piedras preciosas1, perlas, lino fino, púrpura, seda y escarlataa; toda clase de maderas olorosas2 y todo objeto de marfil y todo objeto hecho de maderas preciosas, bronce, hierro y mármol;
13 y canela, especias aromáticas1, incienso, perfume, mirra, vino, aceite de oliva; y flor de harina, trigo, bestias, ovejas, caballos, carros, esclavos2 y vidas humanas3a.
14 Y el fruto que tanto has anhelado1 se ha apartado de ti, y todas las cosas que eran lujosas y espléndidas se han alejado2 de ti, y nunca más las hallarán.
15 Los mercaderesa de estas cosasb que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejosc a causa del temor de su tormento, llorando y lamentándose,
16 diciendo: «¡Ay, aya, la gran ciudadb, que estaba vestida de lino fino, púrpura y escarlatac, y adornada de oro, piedras preciosas y perlas1!,
17 porque en una horaa ha sido arrasadab tanta riqueza». Y todos los capitanes, pasajeros1 y marineros, y todos los que viven del marc, se pararon a lo lejosa,
18 y al ver el humo de su incendioa gritabanb, diciendo: «¿Qué ciudad es semejantec a la gran ciudadd?».
19 Y echaron polvo sobre sus cabezasa, y gritaban, llorando y lamentándose, diciendo…
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| 1 | O, completado |
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| 1 | * , de |
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| 2 | * , del |
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| 3 | * , teniendo |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: los siglos |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, santuario |
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| 2 | Algunos * dicen: piedra pura |
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| 1 | O, tazones |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, santuario |
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| 2 | O, los siete tazones |
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| 1 | O, tazón y así en el resto del cap. |
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| 2 | O, se convirtió en |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: viviente, las cosas en |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: se convirtió en |
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| 1 | * , gran |
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| 1 | * , del nacimiento del sol |
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| 1 | * , toda la tierra habitada |
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| 1 | O, Ar-Magedon |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, ruidos |
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| 1 | O, los gentiles |
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| 1 | El peso de un talento era de unos 34 kg. |
| 2 | * , enorme granizo … cae |
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| 1 | O, los siete tazones |
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| 1 | O, en espíritu |
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| 1 | O, piedra preciosa |
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| 1 | * , con gran asombro |
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| 1 | O, perdición |
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| 1 | Algunas versiones traducen: Esto, para la mente que tenga sabiduría: |
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| 1 | O, perdición |
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| 1 | * , la harán |
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| 1 | * , y ejecutar |
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| 2 | * , y dar |
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| 1 | * , que tiene un reino |
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| 1 | O, prisión |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: caído por el |
| 2 | * , furor |
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| 3 | * , el poder |
| 4 | O, lujo |
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| 1 | * , juntado |
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| 1 | * , dobladle el |
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| 2 | * , mezclado, mezclad |
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| 1 | O, lujosamente |
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| 2 | * , de la misma manera |
| 3 | O, llanto |
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| 1 | O, llanto |
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| 2 | O, fuerte |
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| 1 | O, lujosamente |
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| 1 | O, su cargamento |
| 1 | * , piedra preciosa |
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| 2 | O, cidros |
| 1 | * , amomo |
| 2 | * , cuerpos |
| 3 | * , almas de hombres |
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| 1 | * , del deseo de tu alma |
| 2 | O, perecido |
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| 1 | * , piedra preciosa y perla |
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| 1 | * , los que navegan a cualquier parte |
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