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Apocalipsis 15–16
Los siete ángeles con las siete plagas
Y vi otra señal en el cieloa, grande y maravillosa: siete ángelesb que tenían siete plagasc, las últimasd, porque en ellas se ha consumado1 el furor de Dios.
¶2 Vi también como un mar de cristala mezclado con fuego, y a los que habían salido victoriososb sobre1 la bestiac, sobre1 su imagend y sobre el2 número de su nombree, en pie sobre el mar de cristala, con3 arpas de Diosf.
3 Y cantaban* el cántico de Moisésa, siervo de Diosb, y el cántico del Corderoc, diciendo:
¶¡Grandes y maravillosas son tus obrasd, oh Señor Dios, Todopoderosoe!
¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones1f!
4 ¡Oh Señor! ¿Quién no temerá y glorificará tu nombrea?
Pues solo tú eres santo;
porque todas las naciones vendrán
y adorarán en tu presenciab,
pues tus justos juiciosc han sido revelados.
¶5 Después de estas cosas miré, y se abrió el templo1a del tabernáculo del testimonio en el cielob,
6 y salieron del templo1a los siete ángeles que tenían las siete plagasb, vestidos de lino puro2 y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oroc.
7 Entonces uno de los cuatro seres vivientesa dio a los siete ángelesb siete copas1 de oroc llenas del furor de Diosd, que vive por los siglos de los siglose.
8 Y el templo1 se llenó con el humo de la gloria de Dios y de su podera; y nadie podía entrar al templo1 hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles.
Las siete copas de la ira de Dios
Y oí una gran voz que desde el templo1a decía a los siete ángelesb: Id y derramad en la tierra las siete copas2 del furor de Diosc.
¶2 El primer ángel fue y derramó su copa1 en la tierraa; y se produjo2 una llagab repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestiac y que adoraban su imagen.
¶3 El segundo ángel derramó su copa en el mara, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en1 el mar.
¶4 El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguasa, y se convirtieron en1 sangreb.
5 Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres túa, el que eres, y el que erasb, oh Santoc, porque has juzgadod estas cosas;
6 pues ellos derramaron sangre de santos y profetasa y tú les has dado a beber sangreb; lo merecen.
7 Y oí al altara, que decía: Sí, oh Señor Diosb Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juiciosc.
¶8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sola; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuegob.
9 Y los hombres fueron quemados con el intenso1 calor; y blasfemaron el nombre de Diosa que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieronb para darle gloriac.
¶10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestiaa; y su reino se quedó en tinieblasb, y se mordían la lengua de dolor.
11 Y blasfemarona contra el Dios del cielob por causa de sus dolores y de sus llagasc, y no se arrepintieron de sus obrasd.
¶12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufratesa; y sus aguas se secaronb para que fuera preparado el caminoc para los reyes del oriente1d.
13 Y vi salir de la boca del dragóna, de la boca de la bestiab y de la boca del falso profetac, a tres espíritus inmundosd semejantes a ranase;
14 pues son espíritus de demoniosa que hacen señalesb, los cuales van a los reyes de todo el mundo1c, a reunirlosd para la batalla del gran día del Dios Todopoderosoe.
15 (He aquí, vengo como ladróna. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropasb, no sea que ande desnudo y vean su vergüenzac.)
16 Y los reunierona en el lugar que en hebreob se llama Armagedón1c.
¶17 Y el séptimo ángel derramó su copa en el airea; y una gran voz saliób del templo1c, del trono, que decía: Hecho estád.
18 Entonces hubo relámpagos, voces1 y truenosa; y hubo un gran terremotob tal como no lo había habido desde que el hombre está sobre la tierrac; fue tan grande y poderoso terremoto.
19 La gran ciudada quedó dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones1 cayeron. Y la gran Babiloniab fue recordada delante de Diosc para darle el cáliz del vino del furor de su irad.
20 Y toda isla huyóa, y los montes no fueron hallados.
21 Y enormes granizosa, como de un talento1 cada uno, cayeron*2 sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Diosb por la plaga del granizoc, porque su plaga fue* sumamente grande.
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| 1 | O, completado |
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| 1 | * , de |
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| 2 | * , del |
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| 3 | * , teniendo |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: los siglos |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, santuario |
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| 2 | Algunos * dicen: piedra pura |
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| 1 | O, tazones |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, santuario |
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| 2 | O, los siete tazones |
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| 1 | O, tazón y así en el resto del cap. |
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| 2 | O, se convirtió en |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: viviente, las cosas en |
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| 1 | Algunos * antiguos dicen: se convirtió en |
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| 1 | * , gran |
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| 1 | * , del nacimiento del sol |
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| 1 | * , toda la tierra habitada |
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| 1 | O, Ar-Magedon |
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| 1 | O, santuario |
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| 1 | O, ruidos |
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| 1 | O, los gentiles |
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| 1 | El peso de un talento era de unos 34 kg. |
| 2 | * , enorme granizo … cae |
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