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Hechos de los Apóstoles 25.20–27

20 Pero estando yo perplejo cómo investigar estas cuestiones, le pregunté si estaba dispuesto a ir a Jerusalén y ser juzgado de estas cosas alláa.

21 Pero como Pablo apelóa que se lo tuviera bajo custodia para que el emperador1 diera el fallo, ordené que continuase bajo custodia hasta que yo lo enviara al César.

22 Entonces Agripaa dijo a Festo: A mí también me gustaría oír al hombre. Mañana—dijo* Festo—lo oirás.

23 Así que al día siguiente, cuando Agripa y Berenicea entraron al auditorio en medio de gran pompa, acompañados por1 los comandantes2 y los hombres importantes de la ciudad, por orden de Festo, fue traído Pablo.

24 Y Festo dijo*: Rey Agripa y todos los demás1 aquí presentes con nosotros; aquí veis a este hombre acerca de quien toda la multitud de los judíosa, tanto en Jerusalén como aquí, me hizo una petición declarando a gritos que no debe vivir másb.

25 Pero yo encontré que no había hecho nada digno de muertea; y como él mismo apeló al emperador1, he decidido enviarlob.

26 Pero no tengo nada definido sobre él1 para escribirle a mi señor. Por eso lo he traído ante vosotros, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que después de que se le interrogue2, yo tenga algo que escribir.

27 Porque me parece absurdo, al enviar un preso, no informar también de los cargos en su contra.

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