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2 Samuel 16–17
Cuando David pasó un poco más allá de la cumbrea, he aquí que Siba, el criado de Mefibosetb, salió a su encuentro con un par de asnos aparejados, y sobre ellos había doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de verano y un odre de vinoc.
2 Y el rey dijo a Siba: ¿Para qué tienes esto? Y Siba respondió: Los asnosa son para que la familia1 del rey monte, y el pan y la fruta de verano para que los jóvenes coman, y el vino para que beba cualquiera que se fatigue en el desiertob.
3 Entonces el rey dijo: ¿Y dónde está el hijo de tu señora? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en Jerusalén, pues ha dichob: «Hoy la casa de Israel me devolverá el reino de mi padre».
4 Y el rey dijo a Siba: He aquí, todo lo que pertenece a Mefiboset es tuyo. Y Siba dijo: Me inclino; que halle yo gracia ante tus ojos, oh rey, mi señor.
¶5 Al llegar el rey David a Bahurima, he aquí, salió de allí un hombre de la familia de la casa de Saúl que se llamaba Simei, hijo de Gerab. Cuando salió, iba maldiciendoc;
6 y tiraba piedras a David y a todos los siervos del rey David, aunque todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.
7 Así decía Simei mientras maldecía: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario e indignoa!
8 El Señor ha hecho volver sobre ti toda la sangre derramada de la casa de Saúl, en cuyo lugar has reinadoa; el Señor ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. He aquí, estás prendido en tu propia maldad, porque eres hombre sanguinariob.
¶9 Entonces Abisai, hijo de Sarviaa, dijo al rey: ¿Por qué ha de maldecir este perro muertob a mi señor el reyc? Déjame que vaya ahora y le corte1 la cabeza.
10 Pero el rey dijo: ¿Qué tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia? Si él maldicea, y si el Señor le ha dichob: «Maldice a David», ¿quién, pues, le dirá: «¿Por qué has hecho estoc?»?
11 Y David dijo a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que salió de mis entrañas busca mi vidaa; ¿cuánto más entonces este benjamita? Dejadlo, que siga maldiciendo, porque el Señor se lo ha dichob.
12 Quizá el Señor mire mi aflicción y me devuelva1 bien por su maldición de hoya.
13 Así pues, David y sus hombres siguieron su camino; y Simei iba por el lado del monte paralelo a él, y mientras iba lo maldecía, le tiraba piedras1 y le arrojaba polvo.
14 Y el rey y todo el pueblo que iba con él llegaron al Jordán1a fatigados, y allí descansaron2.
¶15 Entonces Absalón y todo el pueblo, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y Ahitofel con éla.
16 Sucedió que cuando Husai arquita, amigo de David, vino a Absalóna, Husai dijo a Absalónb: ¡Viva el rey! ¡Viva el reyc!
17 Y Absalón dijo a Husai: ¿Es esta tu lealtad1 para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigoa?
18 Respondió Husai a Absalón: No, pues a quien el Señor, este pueblo y todos los hombres de Israel han escogido, de él seré, y con él me quedaré.
19 Además, ¿a quién debería yo servir? ¿No habría de ser en la presencia de su hijo? Tal como he servido delante de tu padre, así seré delante de tia.
¶20 Entonces Absalón dijo a Ahitofel: Dad vuestro consejo. ¿Qué debemos hacer?
21 Y Ahitofel respondió a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, a quienes él ha dejado para guardar la casaa; entonces todo Israel sabrá que te has hecho odioso a tu padre, y las manos de todos los que están contigo se fortalecerán.
22 Levantaron, pues, para Absalón una tienda en el terrado, y Absalón se llegó a las concubinasa de su padre a la vista de todo Israelb.
23 El consejo que Ahitofel daba1 en aquellos días era como si uno consultara la palabra de Dios; así era considerado todo consejo de Ahitofel tanto por David como por Absalóna.
Consejos de Ahitofel y de Husai
Ahitofel dijo a Absalón: Te ruego que me dejes escoger doce mil hombres, y esta noche me levantaré y perseguiré a David;
2 caeré sobre él cuando esté cansado y fatigado1a, le infundiré terror y huirá todo el pueblo que está con él; entonces heriré al rey solamenteb,
3 y haré volver a ti a todo el pueblo. El regreso de todos depende del hombre a quien buscas1; después todo el pueblo estará en paza.
4 Y el plan agradó a1 Absalón y a todos los ancianos de Israel.
¶5 Entonces Absalón dijo: Llama1 también ahora a Husai arquitaa y escuchemos lo que él tiene que decir2.
6 Cuando Husai vino a Absalón, este le dijo1: Ahitofel ha hablado de esta manera2, ¿Llevaremos a cabo su plan?3 Si no, habla.
7 Y Husai dijo a Absalón: Esta vez el consejo que Ahitofel ha dado1 no es buenoa.
8 Dijo además Husai: Tú conoces a tu padre y a sus hombres, que son hombres valientes y que están enfurecidos1 como una osa privada de sus cachorros en el campoa. Tu padre es un experto en la guerra2, y no pasará la noche con el pueblo.
9 He aquí, él ahora se habrá escondido en una de las cuevas1 o en algún otro lugar; y sucederá que si en el primer asalto caen algunos de los tuyos2, cualquiera que se entere, dirá: «Ha habido una matanza en el pueblo que sigue a Absalón».
10 Y aun el valiente, cuyo corazón es como el corazón de un león, se desanimará1 completamentea, pues todo Israel sabe que tu padre es un hombre poderoso y que todos los que están con él son valientes.
11 Pero yo aconsejo que todo Israel se reúna contigo, desde Dan hasta Beersebaa, abundantes como la arena que está a la orilla del marb, y que tú personalmente vayas1 al combate.
12 Iremos a él en cualquiera de los lugares donde se encuentre, y descenderemos sobre él como cae el rocío sobre la tierraa; y de él y de todos los hombres que están con él no quedará ni uno.
13 Si se refugia en una ciudad, todo Israel traerá sogas a aquella ciudad y la arrastraremos al valle1 hasta que no se encuentrea en ella ni una piedra pequeña.
14 Absalón y todos los hombres de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Pues el Señor había ordenado que se frustrara el buen consejo de Ahitofel para que el Señor trajera calamidad sobre Absalóna.
¶15 Dijo después Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatara: Esto1 es lo que Ahitofel aconsejó a Absalón y a los ancianos de Israel, y esto1 es lo que yo he aconsejado.
16 Ahora pues, enviad inmediatamente y avisad a David, diciendo: No pases la noche en los vados del desiertoa sino pasa al otro lado sin falta, no sea que el rey y el pueblo que está con él sean destruidos1.
17 Y Jonatán y Ahimaasa aguardaban en En-rogel1b; una criada iría a avisarles y ellos irían a avisar al rey David, porque no debían verse entrando a la ciudad.
18 Pero un muchacho los vio y avisó a Absalón; así que los dos salieron rápidamente y fueron a la casa de un hombre en Bahurima que tenía un pozo en su patio, al cual1 descendieron.
19 Y tomando la mujer una manta, la extendió1a sobre la boca del pozo y esparció grano sobre ella, de modo que nada se notaba2.
20 Entonces los siervos de Absalón fueron a la casa de la mujer1 y dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujera les dijo: Ellos han pasado el arroyo2. Buscaron, y al no encontrarlos, regresaron a Jerusalén.
¶21 Sucedió que después que se habían ido, salieron del pozo, y fueron y dieron aviso al rey David, diciéndole1: Levantaos y pasad aprisa las aguas, porque así Ahitofel ha aconsejado contra vosotrosa.
22 Entonces David y todo el pueblo que estaba con él se levantaron y pasaron el Jordán; ya al amanecer1 no quedaba ninguno que no hubiera pasado el Jordán.
23 Viendo Ahitofel que no habían seguido1 su consejo, aparejó2 su asno, se levantó y fue a su casa, a su ciudada, puso en orden3 su casab y se ahorcóc. Así murió, y fue sepultado en la tumba de su padre.
¶24 Llegando David a Mahanaim, Absalón pasó el Jordána y con él todos los hombres de Israel.
25 Absalón nombró a Amasa jefe del ejército en lugar de Joaba. Amasa era hijo de un hombre que se llamaba Itra, israelita1, el cual se había llegado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joabb.
26 Y acampó Israel con1 Absalón en la tierra de Galaad.
¶27 Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahasa de Rabá, de los hijos de Amnónb, Maquir, hijo de Amiel de Lodebarc, y Barzilai galaadita de Rogelimd,
28 trajeron camas, copas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, semillas tostadasa,
29 miel, cuajada, ovejas, y queso de vaca, para que comieran David y el pueblo que estaba con él, pues decían: El pueblo está hambriento, cansado y sedientoa en el desierto.
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| 1 | * , casa |
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| 1 | * , quite |
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| 1 | * , y el Señor me devuelva |
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| 1 | * , piedras paralelo a él |
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| 2 | * , renovó sus fuerzas |
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| 1 | O, bondad |
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| 1 | * , aconsejaba |
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| 1 | * , débil de manos |
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| 1 | * , Como el regreso de la totalidad es el hombre a quien buscas |
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| 1 | * , la palabra fue agradable a los ojos de |
| 1 | Algunas versiones antiguas dicen: Llamad |
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| 2 | * , tiene en su boca; también él |
| 1 | * , y Absalón le dijo, diciendo |
| 2 | * , según esta palabra |
| 3 | * , ¿Haremos su palabra? |
| 1 | * , aconsejado |
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| 1 | * , amargados de alma |
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| 2 | * , hombre de guerra |
| 1 | * , los fosos |
| 2 | * , según la caída entre ellos |
| 1 | * , derretirá |
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| 1 | * , tu cara vaya |
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| 1 | O, torrente |
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| 1 | * , Así y así |
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| 1 | * , tragados |
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| 1 | O, la fuente de Rogel |
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| 1 | * , y allí |
| 1 | * , tomó y extendió la manta |
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| 2 | * , sabía |
| 1 | * , a la mujer, a la casa |
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| 2 | * , arroyo de aguas |
| 1 | * , y dijeron a David |
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| 1 | * , a la luz de la mañana |
| 1 | * , hecho |
| 2 | * , ató |
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| 3 | * , dio órdenes a |
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| 1 | En 1 Crón. 2:17, Jeter ismaelita |
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| 1 | * , y |
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