2º Samuel 20–21
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Capitulo 20
Rebelión y muerte de Seba
Y se encontraba allí un hombre indignoa que se llamaba Seba, hijo de Bicri, benjamitab; y este tocó la trompeta y dijo:
No tenemos parte en David,
ni tenemos heredad en el hijo de Isaíc;
¡Israel, cada uno a sus tiendasd!
2Y todos los hombres de Israel dejaron1 de seguir a David, y siguieron a Seba, hijo de Bicri; pero los hombres de Judá permanecieron fieles2 a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.
3Cuando David llegó a su casa en Jerusalén, el rey tomó las diez mujeres, las concubinas que había dejado para guardar la casaa, las puso bajo custodia y les dio alimento, pero no se llegó a ellas; y estuvieron encerradas hasta el día de su muerte, viviendo como viudas.
4Y el rey dijo a Amasaa: Convócame a los hombres de Judá dentro de tres días, y tú también preséntate aquí.
5Amasa fue para convocar a los hombres de Judá, pero tardó más que el tiempo que él le había señaladoa.
6Y David dijo a Abisaia: Ahora Seba, hijo de Bicri, nos hará más daño que Absalón; toma a los siervos de tu señorb y persíguelo, no sea que halle para sí ciudades fortificadas y se nos escape1.
7Entonces los hombres de Joab salieron tras él, junto con los cereteos, los peleteosa y todos los hombres valientes; salieron de Jerusalén para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
8Estaban junto a la piedra grande que está en Gabaóna, cuando Amasa vino a su encuentro1. Y Joab estaba vestido con su ropa militar2, y sobre ella llevaba un cinturón atado a la cintura con espada en la vaina y mientras avanzaba, se le cayó la espada.
9Y Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y Joab tomó a Amasa por la barba con su mano derecha para besarloa.
10Pero Amasa no se protegió de la espada que estaba en la mano de Joab y este le dio en el vientre con ella y derramó sus entrañas por tierra, sin herirlo de nuevo, y murióa. Entonces Joab y Abisai su hermano siguieron tras Seba, hijo de Bicri.
11Y junto a él estaba uno de los jóvenes de Joab, y dijo: Quien esté por Joab y quien esté por David, que siga a Joaba.
12Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en medio del camino. Al ver el hombre que todo el pueblo se detenía, trasladó1 a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura porque vio que todo el que pasaba junto a él se detenía.
13Cuando Amasa fue apartado del camino, todos los hombres pasaron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
14Y pasó Seba por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim, que se reunieron y fueron también tras él.
15Y llegaron los de Joab y lo sitiaron en Abel-bet-maacaa, y levantaron1 un terraplén contra la ciudad, y este estaba junto al baluarteb; y todo el pueblo que iba con Joab se puso a socavar el muro para derribarlo.
16Entonces una mujer sabia gritó desde la ciudada: Oíd, oíd; ruego que digáis a Joab: «Ven acá para que hable contigo».
17Y él se acercó a ella, y la mujer dijo: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Entonces ella le dijo: Escucha las palabras de tu sierva. Y él respondió: Escucho.
18Habló ella, diciendo: Antes acostumbraban decir: «Ellos ciertamente pedirán consejo en Abel», y así terminaban la querella.
19Yo soy de las pacíficasa y fieles en Israel. Tú procuras destruir una ciudad madre en Israel. ¿Por qué has de destruir1 la heredad del Señorb?
20Y Joab respondió, y dijo: Lejos, lejos esté de mí que yo destruya1 o extermine.
21Este no es el caso, sino que un hombre de la región montañosa de Efraína, llamado Seba, hijo de Bicrib, ha levantado su mano contra el rey David. Solamente entregadlo, y yo me iré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí, su cabeza te será arrojada por encima del muro.
22Entonces la mujer, con su sabiduría, fue a hablar a todo el puebloa; y ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Él, pues, tocó la trompeta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tiendab. Joab también regresó al rey en Jerusalén.
23Joab era jefe sobre todo el ejército de Israel, y Benaía, hijo de Joiada, era jefe sobre los cereteos y peleteosa;
24Adoram estaba a cargo de los trabajos forzados, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronistaa;
25Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar eran sacerdotesa;
26Ira el jaireo era también un sacerdote de David.
Capitulo 21
Venganza de los gabaonitas
En los días de David hubo hambre por tres años consecutivosa, y David buscó la presencia del Señorb. Y el Señor dijo: Es por causa de Saúl y de su casa sangrienta, porque él dio muerte a los gabaonitas.
2Y llamó el rey a los gabaonitas y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos, y los hijos de Israel habían hecho un pacto con1 ellosa, pero Saúl había procurado matarlos2 en su celo por los hijos de Israel y de Judá.)
3Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué debo hacer por vosotros? ¿Y cómo haré restitución para que bendigáis la heredad del Señora?
4Los gabaonitas le respondieron: No nos importa la plata ni el oroa de Saúl o de su casa, ni nos corresponde dar muerte a ningún hombre en Israel. Y él dijo: Haré por vosotros lo que digáis.
5Y ellos dijeron al rey: Del hombre que nos consumió y que trató de exterminarnos1a para que no quedáramos dentro del territorio de Israel,
6que nos entreguen siete hombres de entre sus hijos, y los ahorcaremos1a delante del Señor en Guibeá de Saúl, el elegido del Señorb. Y el rey dijo: Los entregaré2.
7Pero el rey perdonó a Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúla, a causa del pacto del Señor que había entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúlb.
8El rey tomó a los dos hijos de Rizpa, hija de Ajaa, Armoni y Mefiboset, que ella había dado a Saúl, y a los cinco hijos de Merab1, hija de Saúl, que ella había dado a Adrielb, hijo de Barzilai meholatitac,
9y los entregó en manos de los gabaonitas, que los ahorcaron1 en el monte delante del Señor, de modo que los siete cayeron a la vez; les dieron muerte en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebadaa.
10Y Rizpa, hija de Aja, tomó tela de cilicio y lo tendió para sí sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovió1 del cielo sobre ellos; y no permitió2 que las aves del cielo se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campoa de nocheb.
11Cuando le fue contado a David lo que Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl, había hecho,
12David fue y recogió los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo en posesión de los hombres de Jabes de Galaada, quienes los habían robado de la plaza de Bet-sánb, donde los filisteos los habían colgadoc el día que los filisteos mataron1 a Saúld en Gilboa,
13y trajo de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán, y recogieron los huesos de los ahorcados1.
14Y sepultaron los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zelaa, en el sepulcro de su padre Cis, e hicieron todo lo que el rey había ordenado; después de esto Dios fue movido a misericordia para con la tierrab.
Guerras contra los filisteos
15Hubo de nuevo guerra de los filisteos contra Israel. Descendió David con sus siervosa, y mientras peleaban contra los filisteos, David se cansó.
16Entonces Isbi-benob, que era de los descendientes del gigante1a, y cuya lanza pesaba trescientos siclos2 de bronce, y que estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar3 a David;
17pero Abisai, hijo de Sarvia, vino en su ayuda, e hirió al filisteo y lo matóa. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más saldrás a la batalla con nosotrosb, para que no apagues la lámparac de Israel.
18aSucedió después de esto que hubo otra vez guerra en Gob1 contra los filisteos; entonces Sibecai husatitab mató2 a Saf, que era de los descendientes del gigante.
19De nuevo hubo guerra contra los filisteos en Gob, y Elhanán, hijo de Jaare-oregim, de Belén, mató a Goliat1 geteo; el asta de su lanza era como un rodillo de tejedora.
20Y hubo guerra otra vez en Gat, donde había un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total; él también descendía del gigantea.
21Cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David.
22Estos cuatro descendían del gigante en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervosa.
Footnotes
- 1, subieron
- 2, se adhirieron
- 1, y escape de nuestros ojos
- 1, ante ellos
- 2, ceñido de su ropa militar por vestido
- 1, hizo volver
- 1, vaciaron
- 1, devorar
- 1, devore
- 1, habían jurado a
- 2, herirlos
- 1, y que tramó contra nosotros para que fuéramos exterminados
- 1, dejaremos expuestos
- 2, Yo daré
- 1Así en dos heb., en algunos de la versión gr., y en la versión siriaca; en el , Mical
- 1, dejaron expuestos
- 1, agua fue derramada
- 2, dio
- 1, hirieron
- 1, expuestos
- 1Heb., Rafá, y así en el resto del cap.
- 2Un siclo equivale a 11.4 gramos
- 3, dijo de herir
- 1En 1 Crón. 20:4, Gezer
- 2, hirió, y así en los vers. 19 y 21
- 1En 1 Crón. 20:5, Lahmi, hermano de Goliat
Cross references
- a2 Sam. 16:7
- bGén. 46:21; 2 Sam. 19:43; 1 Rey. 12:16
- c1 Sam. 22:7–9
- d1 Sam. 13:2; 2 Sam. 18:17; 2 Crón. 10:16
- a2 Sam. 15:16; 16:21, 22
- a2 Sam. 17:25; 19:13
- a1 Sam. 13:8
- a2 Sam. 21:17
- b2 Sam. 11:11; 1 Rey. 1:33
- a2 Sam. 8:18; 1 Rey. 1:38
- a2 Sam. 2:13; 3:30
- aMat. 26:49
- a2 Sam. 2:23; 3:27; 1 Rey. 2:5
- a2 Sam. 20:13
- a1 Rey. 15:20; 2 Rey. 15:29
- b2 Rey. 19:32; Ezeq. 4:2
- a2 Sam. 14:2
- aDeut. 20:10
- b1 Sam. 26:19; 2 Sam. 14:16; 21:3
- aJos. 24:33
- b2 Sam. 20:2
- a2 Sam. 20:16; Ecl. 9:13–16
- b2 Sam. 20:1
- a2 Sam. 8:16–18; 1 Rey. 4:3–6
- a1 Rey. 4:3
- a1 Rey. 4:4
- aGén. 12:10; 26:1; 42:5
- bNúm. 27:21
- aJos. 9:3, 15–20
- a1 Sam. 26:19; 2 Sam. 20:19
- aNúm. 35:31, 32
- a2 Sam. 21:1
- aNúm. 25:4
- b1 Sam. 10:24
- a2 Sam. 4:4; 9:10
- b1 Sam. 18:3; 20:12–17; 23:18; 2 Sam. 9:1–7
- a2 Sam. 3:7
- b1 Sam. 18:19
- c1 Rey. 19:16
- aEx. 9:31, 32
- a1 Sam. 17:44, 46
- bDeut. 21:23
- a1 Sam. 31:11–13
- bJos. 17:11
- c1 Sam. 31:10
- d1 Sam. 31:3, 4
- aJos. 18:28
- bJos. 7:26; 2 Sam. 24:25
- a2 Sam. 5:17–25
- aNúm. 13:22, 28; Jos. 15:14; 2 Sam. 21:18–22
- a2 Sam. 20:6–10
- b2 Sam. 18:3
- c2 Sam. 22:29; 1 Rey. 11:36
- a2 Sam. 21:18–22; 1 Crón. 20:4–8
- b1 Crón. 11:29; 27:11
- a1 Sam. 17:7
- a2 Sam. 21:16, 18
- a1 Crón. 20:8
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation