2º Samuel 10–12
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Capitulo 10
Humillación de los siervos de David
aSucedió después de esto que murió el rey de los hijos de Amónb, y su hijo Hanún reinó en su lugar.
2Y David dijo: Seré bondadoso con Hanún, hijo de Nahasa, tal como su padre fue bondadoso conmigo. Envió, pues, David algunos1 de sus siervos para consolarlo por la muerte de su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas,
3los príncipes de los amonitas dijeron a Hanún su señor: ¿Crees tú que David está1 honrando a tu padre porque te ha enviado consoladores? ¿No te ha enviado David sus siervos para reconocer la ciudad, para espiarla y conquistarlaa?
4Entonces Hanún tomó a los siervos de David, les rasuró la mitad de la barba, les cortó los vestidosa por la mitad hasta las caderas, y los despidiób.
5Cuando le avisaron a David, envió a encontrarlos, porque los hombres estaban sumamente avergonzados. Y el rey les dijo: Quedaos en1 Jericó hasta que os crezca la barba, y después volved.
6Al ver los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a Davida, los hijos de Amón mandaron a tomar a sueldo a los arameos de Bet-rehobb y a los arameos de Sobac, veinte mil soldados de a pie, y del rey de Maacad mil hombres, y de Is-tob doce mil hombrese.
7Cuando David se enteró, envió a Joab y a todo el ejército de los valientes.
8Y los hijos de Amón salieron y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad1a, mientras que los arameos de Soba y de Rehob y los hombres de Is-tobb y de Maaca estaban aparte en el campo.
Derrota de Amón y Aram
9Viendo Joab que se le presentaba batalla1 por el frente y por la retaguardia, escogió de entre todos los mejores hombres de Israel, y los puso en orden de batalla contra los arameos.
10Al resto del pueblo lo colocó al mando de su hermano Abisai y lo puso en orden de batalla contra los hijos de Amón.
11Y dijo: Si los arameos son demasiado fuertes para mí, entonces tú me ayudarás, y si los hijos de Amón son demasiado fuertes para ti, entonces vendré en tu ayuda.
12Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Diosa; y que el Señor haga lo que le parezca bien1b.
13Entonces se acercó Joab con el pueblo que estaba con él para pelear contra los arameos, y estos huyeron delante de éla.
14Cuando los hijos de Amón vieron que los arameos huían, ellos también huyeron delante de Abisai y entraron en la ciudad. Entonces Joab se volvió de pelear contra los hijos de Amón y vino a Jerusaléna.
15Al ver los arameos que habían sido derrotados por1 Israel, volvieron a concentrarse.
16Hadad-ezer mandó sacar a los arameos que estaban al otro lado del río1 y fueron a Helam; y Sobaca, jefe del ejército de Hadad-ezer, iba al frente de ellosb.
17Cuando se dio aviso a David, este reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Helam. Los arameos se pusieron en orden de batalla para enfrentarse a David, y pelearon contra él.
18Pero los arameos huyeron delante de Israel, y David mató a setecientos hombres de los carros de los arameos, y a cuarenta mil hombres de a caballo, e hirió a Sobac, jefe de su ejércitoa, el cual murió allí.
19Cuando todos los reyes, siervos de Hadad-ezer, vieron que habían sido derrotados por1 Israel, hicieron la paz con Israel y le sirvierona. Y los arameos tuvieron temor de ayudar más a los hijos de Amón.
Capitulo 11
David y Betsabé
Aconteció que en la primavera1, en el tiempo cuando los reyes salen a la batalla, David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los hijos de Amóna y sitiaron a Rabáb. Pero David permaneció en Jerusalénc.
2Y al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terradoa vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.
3David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es esta Betsabé, hija de Eliama, mujer de Urías heteob?
4David envió mensajeros y la tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ellaa. Después que ella se purificó de su inmundiciab, regresó a su casa.
5Y la mujer concibió; y envió aviso a David, diciendo: Estoy encintaa.
6Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
7Cuando Urías vino a él, David le preguntó por1 Joaba, por1 el pueblo y por el estado de la guerra.
8Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus piesa. Salió Urías de la casa del rey, y tras él fue enviado1 un obsequio del rey.
9Pero Urías durmió a la entrada de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no bajó a su casaa.
10Cuando se lo contaron a David, diciendo: Urías no bajó a su casa, David dijo a Urías: ¿No has venido de hacer un viaje? ¿Por qué no bajaste a tu casa?
11Y Urías respondió a David: El arca, Israel y Judá están bajo tiendas1a, y mi señor Joab y los siervos de mi señor acampan a campo abiertob. ¿He de ir yo a mi casa para comer, beber y acostarme con mi mujer? Por tu vida y la vida de tu alma, que no haré tal cosa.
12Entonces David dijo a Urías: Quédate aquí hoy también, y mañana te dejaré ira. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente1.
13Y David lo convidó a comer y a beber con él1, y lo embriagóa. Al anochecer Urías salió a acostarse en su cama con los siervos de su señor, pero no descendió a su casab.
14Y aconteció a la mañana siguiente que David escribió una cartaa a Joab, y la envió por mano de Urías.
15En la carta había escrito1: Poned2 a Urías al frente de la batalla más reñida3 y retiraos de él, para que sea herido y mueraa.
16Así1 que cuando Joab asediaba la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que había hombres valientes.
17Y los hombres de la ciudad salieron y pelearon contra Joab, y algunos de los siervos de David cayeron, y murió también Urías heteoa.
18Joab envió a informar a David de todos los sucesos de la guerra,
19y dio orden al mensajero, diciendo: Cuando hayas acabado de contar al rey todos los sucesos de la guerra,
20si sucede que el furor del rey se enciende1 y te dice: “¿Por qué os acercasteis tanto a la ciudad para pelear? ¿No sabíais que dispararían desde el muro?
21»¿Quién mató a Abimelec, hijo de Jerobaal? ¿No arrojó una mujer sobre él una muela de molino desde lo alto del muro de manera que murió en Tebesa? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro?». Entonces le dirás: «También tu siervo Urías heteo ha muerto».
22Partió, pues, el mensajero, y llegó e informó a David todo lo que Joab le había enviado a decir.
23Y el mensajero dijo a David: Los hombres prevalecieron contra nosotros y salieron al campo contra nosotros, pero los rechazamos1 hasta la entrada de la puerta.
24Pero los arqueros tiraron contra tus siervos desde la muralla; y algunos de los siervos del rey han muerto, y también tu siervo Urías heteo es muerto.
25Entonces David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: «No tengas pesar por esto1, porque la espada devora tanto a uno como al otro; haz más fuerte tu combate contra la ciudad y destrúyela»; y tú aliéntale.
26Al oír la mujer de Urías que su marido Urías había muerto, hizo duelo por su maridoa.
27Cuando pasó el luto, David mandó traerla1 a su casa, y ella fue su mujer; y le dio a luz un hijo. Pero lo que David había hecho fue malo a los ojos del Señora.
Capitulo 12
Natán reprende a David
Entonces el Señor envió a Natán a Davida. Y vino a élb y le dijo:
Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
2El rico tenía muchas ovejas y vacas.
3Pero el pobre no tenía más que una corderita
que él había comprado y criado,
la cual había crecido junto con él y con sus hijos.
Comía de su pan1, bebía de su copa y dormía en su seno,
y era como una hijaa para él.
4Vino un viajero al hombre rico
y este no quiso1 tomar de sus ovejas ni de sus vacas
para preparar comida para el caminante que había venido a él,
sino que tomó la corderita de aquel hombre pobre y la preparó para el hombre que había venido a él.
5Y se encendió la ira de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive el Señor, que ciertamente el hombre que hizo esto merece morir1a;
6y debe pagar cuatro vecesa por la cordera, porque hizo esto y no tuvo compasión.
7Entonces Natán dijo a David: Tú eres aquel hombrea. Así dice el Señor, Dios de Israel: «Yo te ungíb rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl.
8»Yo también entregué a tu cuidado1 la casa de tu señor y las mujeres de tu señor, y te di la casa de Israel y de Judáa; y si eso hubiera sido poco, te hubiera añadido muchas cosas como estas.
9»¿Por qué has despreciado la palabra del Señor haciendo lo maloa a sus ojos? Has matado1 a espada a Urías heteob, has tomado su mujer para que sea mujer tuyac, y lo has matado con la espada de los hijos de Amón.
10»Ahora pues, la espada nunca se apartará de tu casaa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Urías heteo para que sea tu mujer».
11Así dice el Señor: «He aquí, de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y este se acostará con tus mujeresa a plena luz del día1.
12»En verdad, tú lo hiciste en secretoa, pero yo haré esto delante de todo Israelb, y a plena luz1 del sol».
13Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el Señora. Y Natán dijo a David: El Señor ha quitado tu pecado1; no morirásb.
14Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemara a los enemigos del Señor, ciertamente morirá el niño que te ha nacido.
15Y Natán regresó a su casa.
Y el Señor hirió al niño que la viuda1 de Urías dio2 a David, y se puso muy enfermo.
16David rogó a Dios por el niño; y1 ayunóa, y fue y pasó la noche acostado en el suelob.
17Y los ancianos de su casaa se pusieron a su lado para levantarlo del suelo, mas él no quiso, y no comió pan1 con ellos.
18Sucedió que al séptimo día el niño murió; y los siervos de David temían informarle que el niño había muerto, pues se decían: He aquí, cuando el niño estaba todavía vivo, le hablábamos y no nos escuchaba1. ¿Cómo, pues, vamos a…
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Notas al pie
- 1, por mano
- 1, En tus ojos está David
- 1, Volveos a
- 1, puerta
- 1, los frentes de la batalla estaban contra él
- 1, lo bueno en sus ojos
- 1, heridos delante de
- 1I.e., el Eufrates
- 1, heridos delante de
- 1, al regreso del año
- 1, por el bienestar de
- 1, salió
- 1O, enramadas
- 1, y mañana
- 1, Lo llamó y bebió y comió en su presencia
- 1, escrito, diciendo
- 2, Dad
- 3, fuerte
- 1, Y sucedió
- 1, se sube
- 1, estuvimos sobre ellos
- 1, No sea esto malo ante tus ojos
- 1, recogerla
- 1, bocado
- 1, y se abstuvo de
- 1, es un hijo de muerte
- 1, en tu seno
- 1, herido
- 1, a vista de este sol
- 1, delante
- 1, hecho que tu pecado pase
- 1, mujer
- 2, dio a luz
- 1, y David
- 1O, alimento
- 1, no escuchaba nuestra voz
Referencias cruzadas
- a2 Sam. 10:1–19; 1 Crón. 19:1–19
- b1 Sam. 11:1
- a1 Sam. 11:1
- aGén. 42:9, 16
- aIsa. 15:2; Jer. 41:5
- bIsa. 20:4
- aGén. 34:30; 1 Sam. 27:12
- bJue. 18:28
- c2 Sam. 8:3
- dDeut. 3:14
- e2 Sam. 8:3, 5; 2 Rey. 7:6
- a1 Crón. 19:9
- bJue. 11:3, 5
- aDeut. 31:6; Jos. 1:6; 1 Cor. 16:13
- b1 Sam. 3:18
- a1 Rey. 20:13–21
- a2 Sam. 11:1
- a2 Sam. 8:3–8
- b1 Crón. 19:16
- a1 Crón. 19:18
- a2 Sam. 8:6
- a2 Sam. 10:14; 1 Rey. 20:22, 26
- b2 Sam. 12:26–29; Jer. 49:2, 3; Amós 1:14
- c1 Crón. 20:1
- aDeut. 22:8; 1 Sam. 9:25; Mat. 24:17; Hech. 10:9
- a1 Crón. 3:5
- b2 Sam. 23:39
- aSal. 51:Subtítulo; Sant. 1:14, 15
- bLev. 12:2–5; 15:18–28; 18:19
- aLev. 20:10; Deut. 22:22
- aGén. 37:14; 1 Sam. 17:22
- aGén. 43:24; Luc. 7:44
- a1 Rey. 14:27, 28
- a2 Sam. 7:2, 6
- b2 Sam. 20:6
- aJob 20:12–14
- aProv. 20:1; 23:29–35
- b2 Sam. 11:9
- a1 Rey. 21:8–10
- a2 Sam. 12:9; Ecl. 8:11; Jer. 17:9
- a2 Sam. 11:21
- aJue. 9:50–54
- aGén. 50:10; Deut. 34:8; 1 Sam. 31:13
- a2 Sam. 12:9; Sal. 51:4, 5
- a2 Sam. 7:2, 4, 17
- bSal. 51:Subtítulo
- a2 Sam. 11:3
- a1 Sam. 26:16
- aEx. 22:1; Luc. 19:8
- a1 Rey. 20:42
- b1 Sam. 16:13
- a2 Sam. 9:7
- a1 Sam. 15:23, 26
- b2 Sam. 11:14–17
- c2 Sam. 11:27
- a2 Sam. 13:28; 18:14; 1 Rey. 2:25
- aDeut. 28:30; 2 Sam. 16:21, 22
- a2 Sam. 11:4–15
- b2 Sam. 16:22
- a1 Sam. 15:24, 30; 2 Sam. 24:10; Luc. 18:13
- bLev. 20:10; 24:17; Prov. 28:13; Miq. 7:18
- aIsa. 52:5; Rom. 2:24
- aNeh. 1:4
- b2 Sam. 13:31
- aGén. 24:2
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