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2º Crónicas 9–29
aCuando la reina de Sabá oyó de la fama de Salomón, vino a Jerusalén a probar a Salomón con preguntas difíciles. Ella tenía un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su corazón.
2 Y Salomón contestó todas sus preguntas1; no hubo nada tan oscuro que Salomón no pudiera explicárselo2.
3 Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que él había edificado,
4 los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos y sus vestiduras, y la escalinata por la cual él subía a1 la casa del Señor, se quedó sin aliento2.
5 Entonces dijo al rey: Era verdad lo que había oído en mi tierra acerca de tus palabras y de tu sabiduría.
6 Pero yo no creía lo que me decían1, hasta que he venido y mis ojos lo han visto. Y he aquí, no se me había contado ni la mitad de la grandeza de tu sabiduría. Tú superas todo lo que había oído.
7 Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que están delante de ti continuamente y oyen tu sabiduría.
8 Bendito sea el Señor tu Dios que se agradó en ti, poniéndote sobre su trono como rey para el Señor tu Diosa; porque tu Dios amó a Israel afirmándolo para siempre, por lo cual te ha puesto por rey sobre ellosb para hacer derecho y justicia.
9 Entonces ella dio al rey ciento veinte talentos1 de oro, y gran cantidad de especias aromáticas y piedras preciosas. Nunca hubo especias aromáticas como las que la reina de Sabá dio al rey Salomón.
10 Y los siervos de Hiram1 y los siervos de Salomón que habían traído oro de Ofir, trajeron también madera de sándalo y piedras preciosasa.
11 Con la madera de sándalo el rey hizo gradas para la casa del Señor y para el palacio del rey; también liras y arpas para los cantores; no se había visto en la tierra de Judá madera como esa.
12 El rey Salomón dio a la reina de Sabá todo cuanto ella quiso pedirle1, más2 de lo que había traído al rey. Después ella se volvió y regresó a su tierra con3 sus siervos.
Riqueza y sabiduría de Salomón
¶13 aEl peso del oro que llegaba a Salomón en un solo año era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
14 sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traían. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomóna.
15 Y el rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido, usando1 seiscientos siclos2 de oro batido en cada escudo.
16 También hizo trescientos escudos de oro batido, usando trescientos siclos de oro en cada escudo; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano.
¶17 El rey hizo además un gran trono de marfil y lo revistió de oro puro.
18 Y había seis gradas hasta el trono y un estrado de oro unido al trono, con brazos1 a cada lado2 del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos1.
19 Y doce leones estaban allí de pie en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se hizo para ningún otro reino.
20 Todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y todas las vasijas de la casa del bosque del Líbano eran de oro puro. A la plata no se le atribuía valor1 en los días de Salomón,
21 porque el rey tenía naves que iban a Tarsisa con los siervos de Hiram1, y cada tres años las naves de Tarsis venían trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
¶22 Así el rey Salomón llegó a ser más grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduríaa.
23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver a1 Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.
24 Cada uno de ellos traía su presentea: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; y así año tras año.
¶25 Salomón tenía cuatro mil establos para los caballos y carros y doce mil hombres de a caballo, y los situó en las ciudades de carros y en Jerusalén, junto al reya.
26 Él tenía dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates1 hasta la tierra de los filisteos, y hasta la frontera de Egiptoa.
27 El rey hizo la plata tan común en Jerusalén como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicómoros que están en el llano1a.
28 Y traían para Salomón caballos de Egiptoa y de todos los países.
¶29 aLos demás hechos de Salomón, los primeros y los postreros, ¿no están escritos en las palabras del profeta Natánb y en la profecía de Ahías silonita, en las visiones del vidente Iddo1 acerca de Jeroboam, hijo de Nabat?
30 Y reinó Salomón en Jerusalén sobre todo Israela cuarenta años.
31 Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre Davida; y su hijo Roboam reinó en su lugar.
Roboam y la rebelión de Israel
aEntonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para hacerlo rey.
2 Y1 cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat, (porque él estaba en Egipto adonde había huido de la presencia del rey Salomóna), volvió Jeroboam de Egipto.
3 Y enviaron a llamarle. Entonces vino con todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:
4 Tu padre hizo pesado nuestro yugoa; ahora pues, aligera la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros y te serviremos.
5 Entonces él les dijo: Volved otra vez a mí dentro de tres días. Y el pueblo se fue.
¶6 El rey Roboam pidió consejo a los ancianos que habían servido a1a su padre Salomón cuando aún vivía, diciendo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?
7 Y ellos le respondieron, diciendo: Si eres bueno con este pueblo y les complaces y les dices buenas palabrasa, entonces ellos serán tus siervos para siempre.
8 Pero él abandonó el consejo que le habían dado los ancianos, y pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y le servían1a.
9 Y les dijo: ¿Qué aconsejáis que respondamos a este pueblo que me ha hablado, diciendo: «Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros»?
10 Y los jóvenes que se habían criado con él le respondieron, diciendo: Así dirás al pueblo que te ha hablado, diciendo: «Tu padre hizo pesado nuestro yugo, pero tú hazlo más ligero para1 nosotros». Así les dirás: «Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.
11 »Por cuanto mi padre os cargó con un pesado yugo, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con látigos, pero yo os castigaré con escorpiones».
¶12 Entonces vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer día como el rey lo había dicho, diciendo: Volved a mí al tercer día.
13 El rey les respondió con dureza, pues el rey Roboam había menospreciado1 el consejo de los ancianos,
14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre hizo1 pesado vuestro yugo, pero yo lo haré más pesado; mi padre os castigó con látigos, pero yo os castigaré con escorpiones.
15 El rey no escuchó al pueblo, porque esto venía de parte de Diosa, para que el Señor confirmara la palabra que Él había hablado por medio1 de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabatb.
¶16 Cuando todo Israel vio que el rey no los escuchaba, el pueblo respondió al rey, diciendo:
¿Qué parte tenemos nosotros con David?
No tenemos herencia con el hijo de Isaí.
¡Cada uno a su tienda, Israela!
¡Mira ahora por tu casa, David!
Y todo Israel se fue a sus tiendasb.
17 Pero en cuanto a los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá, Roboam reinó sobre ellos.
18 Entonces el rey Roboam envió a Adoram, que estaba a cargo de los trabajos forzadosa, pero los hijos de Israel lo mataron a pedradas1; y el rey Roboam se apresuró a subir a su carro para huir a Jerusalén.
19 Así Israel ha estado en rebeldía contra la casa de David hasta hoya.
aCuando Roboam llegó a Jerusalén, reunió la casa de Judá y Benjamín, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra Israel y restituir el reino a Roboam.
2 Pero la palabra del Señor vino a Semaías, hombre de Dios, diciendoa:
3 Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todo Israel en Judá y Benjamín, diciéndoles:
4 «Así dice el Señor: “No subiréis ni pelearéis contra vuestros hermanosa; vuelva cada uno a su casa, porque de mí ha venido esto”». Y ellos escucharon las palabras del Señorb y desistieron de ir contra Jeroboam.
¶5 Y Roboam habitó en Jerusalén, y edificó ciudades para defensa en Judáa.
6 Así edificó Belén, Etam, Tecoa,
10 Zora, Ajalón y Hebrón, que son ciudades fortificadas en Judá y en Benjamín.
11 También reforzó las fortalezas y puso comandantes en ellas, y provisiones de víveres, aceite y vino.
12 Y puso escudos y lanzas en todas las ciudades y las reforzó en gran manera. Así mantuvo a su lado a Judá y a Benjamín.
¶13 Y los sacerdotes y los levitas que estaban en todo Israel se pasaron a él desde todos sus distritos.
14 Porque los levitas dejaron sus tierras de pastos y sus propiedadesa y vinieron a Judá y a Jerusalén, pues Jeroboam y sus hijos les habían excluido de servir al Señor como sacerdotesb.
15 Y Jeroboam designó sus propios sacerdotes para los lugares altosa, para los demonios1, y para los becerros que él había hecho.
16 Aquellos de entre todas las tribus de Israel que habían resuelto en su corazón buscar al Señor, Dios de Israel, les siguieron1a a Jerusalén para sacrificar al Señor, Dios de sus padres.
17 Y fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboama, hijo de Salomón, por tres años, pues anduvieron en el camino de David y de Salomón por tres años.
¶18 Entonces Roboam tomó por mujer a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y de Abihail, hija de Eliaba, hijo de Isaí,
19 y ella le dio hijos: Jeús, Semarías y Zaham.
20 Después de ella tomó a Maaca, hija de Absalón, y ella le dio a Abíasa, Atai, Ziza y Selomit.
21 Y amó Roboam a Maaca, hija de Absalón, más que a todas sus otras mujeres y concubinas. Porque había tomado dieciocho mujeresa y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.
22 Roboam puso a Abías, hijo de Maaca, por cabeza y jefe entre sus hermanos, porque quería hacerlo reya.
| a | |
| 1 | * , le declaró todas sus palabras |
| 2 | * , no le declarara |
| 1 | O, y su holocausto que ofrecía en |
| 2 | * , no hubo más espíritu en ella |
| 1 | * , sus palabras |
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| b | |
| 1 | Un talento equivale * a 34 kg. |
| 1 | O, Huram |
| a | |
| 1 | * , Sabá, todo su deseo que ella pidió |
| 2 | * , además |
| 3 | * , ella y |
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| a | |
| 1 | |
| 2 | Un siclo equivale * a 11.4 gramos |
| 1 | * , manos |
| 2 | * , de este lado y de este en el lugar |
| 1 | * , nada |
| a | |
| 1 | O, Huram |
| a | |
| 1 | * , la presencia de |
| a | |
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| 1 | * , río |
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| 1 | Heb., Sefela |
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| b | |
| 1 | Heb., Yedá |
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| 1 | * , Y sucedió que |
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| 1 | * , habían estado delante de |
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| 1 | * , y que estaban delante de él |
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| 1 | * , de sobre |
| 1 | * , abandonado |
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| a | |
| 1 | * , mano |
| b | |
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| b | |
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| 1 | * , lo apedrearon con piedras y murió |
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| 1 | O, ídolos en forma de machos cabríos |
| 1 | * , vinieron tras ellos |
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