2º Crónicas 34:8–28
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8aY en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán, hijo de Azalía, y a Maasías, un oficial de la ciudad, y a Joab, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del Señor su Dios.
9Y vinieron ellos al sumo sacerdote Hilcíasa y le entregaron el dinero que había sido traído a la casa de Dios, y que los levitas guardianes del umbral habían recogido de1 Manasés y de Efraínb y de todo el remanente de Israel, y de todo Judá y Benjamín y de los habitantes de Jerusalén.
10Y lo entregaron en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del Señor; y los obreros que trabajaban en la casa del Señor lo usaron1 para restaurar y reparar la casa.
11Ellos a su vez lo dieron a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantería y maderas para trabazones, y hacer vigas para los edificios1 que los reyes de Judá habían dejado que se arruinarana.
12Y los hombres hicieron el trabajo fielmentea con capataces sobre ellos para dirigirlos: Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de Coat, y de los levitas, todos los que eran hábiles con instrumentos musicalesb.
13También estaban sobre los cargadoresa y dirigían a todos los obreros en cualquier clase de trabajo1; y algunos de los levitas eran escribas, oficiales y porteros.
Hallazgo del libro de la ley
14Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcíasa encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés.
15Entonces Hilcías dijo1 al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del Señor; e Hilcías dio el libro a Safán.
16Y Safán llevó el libro al rey y le dio más noticias1, diciendo: Todo lo que fue encomendado a2 tus siervos, lo están haciendo.
17También han tomado1 el dinero que se encontraba en la casa del Señor, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros.
18El escriba Safán informó también al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y Safán leyó de él en la presencia del rey.
19aY sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidosb.
20Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía1, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:
21Id, consultad al Señor por mí y por los que quedan en Israel y en Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es el furor del Señor que se derrama sobre nosotrosa, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del Señor, haciendo conforme a todo lo que está escrito en este libro.
22Entonces fue Hilcías con los que el rey había dicho1 a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto.
23Y ella les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: «Decid al hombre que os ha enviado a mí:
24así dice el Señor: “He aquí, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantesa, es decir, todas las maldiciones escritas en el librob que ellos han leído en presencia del rey de Judá.
25“Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros diosesa para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto mi furor se derramará sobre este lugar, y no se apagará”».
26Pero al rey de Judá que os envió a consultar al Señor, así le diréis: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “En cuanto a las palabras que has oído,
27porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante de Dios cuando oíste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de mí, ciertamente te he oídoa—declara el Señor.
28“He aquí, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes”». Y llevaron la respuesta al rey.
Footnotes
Cross references
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