2º Crónicas 18:12–27
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12Y el mensajero que fue a llamar a Micaías le habló, diciendo: He aquí, las palabras de los profetas son unánimes en favor del rey. Por esto te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y hables favorablemente.
13Pero Micaías dijo: Vive el Señor, que lo que mi Dios me diga, eso hablaréa.
14Y cuando llegó al rey, el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debo desistir? Él respondió: Sube y tendrás éxito, porque serán entregados en tu mano.
15Entonces el rey le dijo: ¿Cuántas veces he de tomarte juramento de que no me digas más que la verdad en el nombre del Señor?
16Y él respondió:
Vi a todo Israel
esparcido por los montes,
como ovejas sin pastor;
y el Señor dijo:
«Estos no tienen señor;
que cada uno vuelva a su casa en paza».
17Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que no profetizaría lo bueno acerca de mí, sino lo malo?
18Respondió Micaías: Por tanto, escuchad la palabra del Señor. Yo vi al Señor sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su derecha y a su izquierdaa.
19Y el Señor dijo: «¿Quién inducirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?». Y uno decía de una manera, y otro de otra.
20Entonces se adelantó un espíritu y se puso delante del Señora, y dijo: «Yo le induciré». Y el Señor le dijo: «¿Cómo?».
21Y él respondió: «Saldré y seré un espíritu de mentiraa en boca de todos sus profetas». Entonces Él dijo: «Le inducirás y también prevalecerás. Ve y hazlo así».
22Y ahora, he aquí, el Señor ha puesto un espíritu de mentira en boca de estos tus profetas, pues el Señor ha decretado el mal contra tia.
23Entonces se acercó Sedequías, hijo de Quenaana, y golpeóa a Micaías en la mejilla, y dijo: ¿Cómo1 pasó el Espíritu del Señor de mí para hablarte a ti?
24Respondió Micaías: He aquí, tú lo verás aquel día en que entres en un aposento interior1 para esconderte.
25Y el rey de Israel dijo: Tomad a Micaíasa y devolvedlo a Amón, gobernador de la ciudadb, y a Joás, hijo del rey;
26y decid: «Así dice el rey: “Echad a este en la cárcela, y alimentadlo con poco pan y poca agua1 hasta que yo vuelva en paz”».
27Y Micaías dijo: Si en verdad vuelves en paz, el Señor no ha hablado por mí. Y añadió: Oíd, pueblos todosa.
Footnotes
Cross references
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