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2º Crónicas 16–19
aEn el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa, rey de Israel, contra Judá y fortificó1 Ramá para prevenir que nadie saliera o entrara en ayuda de Asa, rey de Judá.
2 Entonces Asa sacó plata y oro de los tesoros de la casa del Señor y de la casa del rey, y los envió a Ben-adad, rey de Aram, que habitaba en Damasco, diciendo:
3 Haya alianza entre tú y yo, como hubo entre mi padre y tu padre. He aquí, te he enviado plata y oro; ve, rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí.
4 Y escuchó Ben-adad al rey Asa y envió a los jefes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, y conquistaron1 Ijón, Dan, Bel-maim y todas las ciudades de almacenaje2a de Neftalí.
5 Y sucedió que cuando Baasa lo oyó, dejó de fortificar1 Ramá, y abandonó su obra.
6 Entonces el rey Asa trajo a todo Judá, y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa había estado edificando, y con ellas fortificó1 Geba y Mizpa.
¶7 En aquel tiempo el vidente Hananía vino a Asa, rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Aram y no te has apoyado en el Señor tu Diosb, por eso el ejército del rey de Aram ha escapado de tu mano.
8 ¿No eran los etíopes y los libios un ejército numeroso con muchísimos carrosa y hombres de a caballob? Sin embargo, porque te apoyaste en el Señor, Él los entregó en tu manoc.
9 Porque los ojos del Señor recorren toda la tierraa para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyob. Tú has obrado neciamente en esto. Ciertamente, desde ahora habrá guerras contra ti.
10 Entonces Asa se irritó contra el vidente y lo metió en la cárcel1, porque estaba enojado contra él por esto. Y por ese tiempo, Asa oprimió a algunos del pueblo.
¶11 aLos hechos de Asa, los primeros y los postreros, he aquí, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asa se enfermó de los pies. Su enfermedad era grave, pero aun en su enfermedad no buscó al Señor, sino a los médicosa.
13 Y Asa durmió con sus padres. Murió el año cuarenta y uno de su reinado.
14 Y lo sepultaron en el sepulcro que él había excavado para sí en la ciudad de David, y lo pusieron sobre el lecho que él había llenado de especias de varias clases, mezcladas según el arte de los perfumistasa; y le encendieron una hoguera muy grandeb.
Entonces su hijo Josafat reinó en su lugara, y afirmó su dominio sobre Israel.
2 Puso tropas en todas las ciudades fortificadas de Judáa, y puso guarniciones en la tierra de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomadob.
3 Y el Señor estuvo con Josafat porque anduvo en los primeros caminos de su padre David y no buscó a los baales,
4 sino que buscó al Dios de su padre, anduvo en sus mandamientos y no hizo como Israela.
5 El Señor, pues, afirmó el reino bajo su mano; y todo Judá trajo tributo a Josafat, y tuvo grandes riquezas y honoresa.
6 Y su corazón se entusiasmó1 en los caminos del Señor, y además quitó de Judá los lugares altosa y las Aseras.
¶7 En el año tercero de su reinado envió a sus oficiales Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñarana en las ciudades de Judá;
8 y con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, levitas todos; y con estos a los sacerdotes Elisama y Jorama.
9 Ellos enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley del Señora; y recorrieron todas las ciudades de Judá y enseñaron al1 pueblo.
¶10 Y el terror del Señor vino sobre todos los reinos de las tierrasa que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat.
11 Y algunos de los filisteos trajeron presentes y plata como tributoa a Josafat; también los árabes le trajeron rebaños: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.
12 Josafat se engrandecía más y más, y edificó fortalezas y ciudades de almacenaje en Judá.
13 Y tenía muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra, valientes guerreros, en Jerusalén.
14 Este era su número según sus casas paternas: de Judá, de los jefes de millares, Adnas era el jefe, y con él trescientos mil valientes guerreros;
15 después de él estaba el jefe Johanán, y con él doscientos ochenta mil;
16 y tras este, Amasías, hijo de Zicri, que se ofreció voluntariamente al Señora, y con él doscientos mil valientes guerreros;
17 y de Benjamín, Eliada, un valiente guerrero, y con él doscientos mil armados de arco y escudo;
18 y después de este, Jozabad, y con él ciento ochenta mil armados para la guerra.
19 Estos son los que sirvieron al rey, sin contar los que el rey puso en las ciudades fortificadas por todo Judáa.
Profecía de Micaías contra Acab
Josafat tenía grandes riquezas y gloriaa; se emparentó con Acab,
2 ay algunos años después descendió a Samaria para visitar a Acab. Y Acab mató muchas ovejas y bueyes para él y para el pueblo que estaba con él, y lo persuadió a que subiera contra Ramot de Galaad.
3 Y Acab, rey de Israel, dijo a Josafat, rey de Judá: ¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad? Y él le respondió: Yo soy como tú, y tu pueblo como mi pueblo; estaremos contigo en la batalla.
¶4 Dijo además Josafat al rey de Israel: Te ruego que primero1 consultes la palabra del Señor.
5 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, cuatrocientos hombres, y les dijo: ¿Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios la entregará en mano del rey.
6 Pero Josafat dijo: ¿No queda aún aquí algún profeta del Señor para que le consultemos?
7 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Todavía queda un hombre por medio de quien podemos consultar al Señor, pero lo aborrezco, porque nunca profetiza lo bueno en cuanto a mí, sino siempre lo malo. Es Micaías, hijo de Imla. Pero Josafat dijo: No hable el rey así.
8 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo: Trae pronto1 a Micaías, hijo de Imla.
9 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos, en1 la era a la entrada de la puertaa de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.
10 Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho cuernos de hierro y decía: Así dice el Señor: «Con estos acornearás a los arameos hasta acabarlos».
11 Y todos los profetas profetizaban así, diciendo: Sube a Ramot de Galaad y tendrás éxito, pues el Señor la entregará en manos del rey.
¶12 Y el mensajero que fue a llamar a Micaías le habló, diciendo: He aquí, las palabras de los profetas son unánimes en favor del rey. Por esto te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, y hables favorablemente.
13 Pero Micaías dijo: Vive el Señor, que lo que mi Dios me diga, eso hablaréa.
14 Y cuando llegó al rey, el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a Ramot de Galaad a pelear, o debo desistir? Él respondió: Sube y tendrás éxito, porque serán entregados en tu mano.
15 Entonces el rey le dijo: ¿Cuántas veces he de tomarte juramento de que no me digas más que la verdad en el nombre del Señor?
Vi a todo Israel
esparcido por los montes,
como ovejas sin pastor;
y el Señor dijo:
«Estos no tienen señor;
que cada uno vuelva a su casa en paza».
17 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que no profetizaría lo bueno acerca de mí, sino lo malo?
18 Respondió Micaías: Por tanto, escuchad la palabra del Señor. Yo vi al Señor sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba a su derecha y a su izquierdaa.
19 Y el Señor dijo: «¿Quién inducirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?». Y uno decía de una manera, y otro de otra.
20 Entonces se adelantó un espíritu y se puso delante del Señora, y dijo: «Yo le induciré». Y el Señor le dijo: «¿Cómo?».
21 Y él respondió: «Saldré y seré un espíritu de mentiraa en boca de todos sus profetas». Entonces Él dijo: «Le inducirás y también prevalecerás. Ve y hazlo así».
22 Y ahora, he aquí, el Señor ha puesto un espíritu de mentira en boca de estos tus profetas, pues el Señor ha decretado el mal contra tia.
¶23 Entonces se acercó Sedequías, hijo de Quenaana, y golpeóa a Micaías en la mejilla, y dijo: ¿Cómo1 pasó el Espíritu del Señor de mí para hablarte a ti?
24 Respondió Micaías: He aquí, tú lo verás aquel día en que entres en un aposento interior1 para esconderte.
25 Y el rey de Israel dijo: Tomad a Micaíasa y devolvedlo a Amón, gobernador de la ciudadb, y a Joás, hijo del rey;
26 y decid: «Así dice el rey: “Echad a este en la cárcela, y alimentadlo con poco pan y poca agua1 hasta que yo vuelva en paz”».
27 Y Micaías dijo: Si en verdad vuelves en paz, el Señor no ha hablado por mí. Y añadió: Oíd, pueblos todosa.
¶28 Y subió el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, contra Ramot de Galaad.
29 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú ponte tus ropas reales. Y el rey de Israel se disfrazó y entraron en la batalla.
30 Pero el rey de Aram había ordenado a los capitanes de sus carros, diciendo: No peleéis contra chico ni contra grande, sino solo contra el rey de Israel.
31 Y sucedió que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel; y se desviaron1 para pelear contra él. Pero Josafat clamó, y el Señor vino en su ayuda, y Dios los apartó de éla,
32 pues1 al ver los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
33 Y un hombre disparó su arco al azar e hirió al rey de Israel por entre la juntura de la armadura1. Y él dijo al cochero: Da la vuelta2 y sácame de la batalla3 pues estoy gravemente herido.
34 Pero la batalla arreció aquel día, y el rey de Israel fue sostenido1 en el carro frente a los arameos hasta la tarde; y murió al ponerse el sol.
Entonces Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén.
2 Y salió a su encuentro el vidente Jehú, hijo de Hananí, y dijo al rey Josafata: ¿Vas a ayudar al impío y amar a los que odian al Señorb…
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| 1 | * , edificó |
| 1 | * , hirieron |
| 2 | * , lugares de almacenaje de las ciudades |
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| 1 | * , edificar |
| 1 | * , edificó |
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| 1 | * , la casa de los cepos |
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| 1 | * , se exaltó |
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| 1 | * , entre el |
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| 1 | * , como el día |
| 1 | * , Apresura |
| 1 | * , y sentados en |
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| 1 | * , ¿Por qué camino |
| 1 | * , un aposento en un aposento |
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| 1 | * , con pan de aflicción y agua de aflicción |
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| 1 | * , lo rodearon |
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| 1 | * , y sucedió que |
| 1 | * , entre las escamas de la armadura y la coraza |
| 2 | * , Vuelve tu mano |
| 3 | * , del campamento |
| 1 | * , se sostuvo; v. 1 Rey. 22:35 |
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