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1 Corinthians 9:1–12:31

Capitulo 9

Pablo defiende su apostolado

¿No soy librea? ¿No soy apóstolb? ¿No he visto a Jesús nuestro Señorc? ¿No sois vosotros mi obra en el Señord?

2 Si para otros no soy apóstol, por lo menos para vosotros sí lo soy; pues vosotros sois el selloa de mi apostoladob en el Señor.

3 Mi defensa contra1 los que me examinan es esta:

4 ¿Acaso no1 tenemos derecho a comer y bebera?

5 ¿Acaso no1 tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente2a, así como los demás apóstoles y los hermanos del Señorb y Cefasc?

6 ¿O acaso solo Bernabéa y yo1 no tenemos el derecho a no trabajar?

7 ¿Quién ha servido alguna vez como soldadoa a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su frutob? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe1 de la leche del rebaño?

8 ¿Acaso digo esto según el juicio humano1a? ¿No dice también la ley esto mismo?

9 Pues en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey cuando trillaa. ¿Acaso le preocupan a Dios los bueyesb?

10 ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotrosa, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosechab.

11 Si en vosotros sembramos lo espiritual, ¿será demasiado que de vosotros cosechemos lo materiala?

12 Si otros tienen este derecho sobre vosotros, ¿no lo tenemos aún más nosotros? Sin embargo, no hemos usado este derechoa, sino que sufrimos todo para no causar estorbob al evangelio de Cristoc.

13 ¿No sabéisa que los que desempeñan los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parteb?

14 Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelioa, vivan del evangeliob.

15 Mas yo de nada de esto me he aprovechado1a. Y no escribo esto para que así se haga conmigo; porque mejor me fuera morir, que permitir que alguno me prive de esta gloria2b.

16 Porque si predico1 el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el debera de hacerlo; pues ¡ay de mí si no predico1 el evangeliob!

17 Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensaa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo1b se me ha confiado.

18 ¿Cuál es, entonces, mi recompensaa? Que al predicar1 el evangelio, pueda ofrecerlo2 gratuitamenteb sin hacer pleno uso de mi derechoc en el evangelio.

Celo evangelizador de Pablo

19 Porque aunque soy librea de todos, de todos me he hecho esclavob para ganarc a mayor número.

20 A los judíos me hice como judío, para ganar a los judíos; a los que están bajo la ley, como bajo la leya (aunque yo no estoy bajo la leyb) para ganar a los que están bajo la ley;

21 a los que están sin leya, como sin leyb (aunque no estoy1 sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristoc) para ganar a los que están sin ley.

22 A los débiles me hice débila, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todob, para que por todos los medios salve a algunosc.

23 Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él.

Disciplina personal de Pablo

24 ¿No sabéisa que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero solo uno obtiene el premiob? Corredc de tal modo que ganéis.

25 Y todo el que compitea en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una coronab corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

26 Por tanto, yo de esta manera corroa, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aireb,

27 sino que golpeo1 mi cuerpoa y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.

Capitulo 10

Ejemplos de la historia de Israel

Porque no quiero que ignoréis, hermanosa, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nubeb, y todos pasaron por el marc;

2 y en Moisés todos fueron bautizados1a en la nube y en el mar;

3 y todos comieron el mismo alimento espirituala;

4 y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espirituala que los seguía; y la roca era Cristo1.

5 Sin embargo, Dios no se agradó de la mayor parte de ellos, pues quedaron tendidos en el desiertoa.

6 Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotrosa, a fin de que no codiciemos1 lo malo, como ellos lo codiciaronb.

7 No seáis, pues, idólatrasa, como fueron algunos de ellos, según está escrito: El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugarb.

8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicarona, y en un día cayeron veintitrés milb.

9 Ni provoquemos1 al Señor2, como algunos de ellos le provocaron3a, y fueron destruidos4 por las serpientes.

10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmurarona, y fueron1 destruidosb por el destructorc.

11 Estas cosas les sucedieron como ejemploa, y fueron escritas como enseñanza para nosotrosb, para quienes ha llegado el fin de los siglosc.

12 Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caigaa.

13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Diosa, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escapeb, a fin de que podáis resistirla.

14 Por tanto, amadosa míos, huid de la idolatríab.

15 Os hablo como a sabios; juzgad vosotros lo que digo.

16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristoa? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristob?

17 Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpoa; pues todos participamos de aquel mismo pan.

18 Considerad al pueblo de Israel1a: los que comen los sacrificiosb, ¿no participan del altar?

19 ¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algoa?

20 No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Diosa; no quiero que seáis partícipes con los demonios.

21 No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demoniosa; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demoniosb.

22 ¿O provocaremos a celos al Señora? ¿Somos, acaso, más fuertes que Élb?

Libertad cristiana

23 Todo es lícito, pero no todo es de provechoa. Todo es lícito, pero no todo edificab.

24 Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo1a.

25 Comed de todo lo que se vende en la carnicería sin preguntar nada por motivos de concienciaa;

26 porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay1a.

27 Si algún incréduloa os invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delanteb sin preguntar nada por motivos de conciencia.

28 Pero si alguien os dice: Esto ha sido sacrificado a los ídolos, no la comáis, por causa del que os lo dijo, y por motivos de concienciaa; 1porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay2.

29 Quiero decir, no vuestra conciencia, sino la del otro; pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajenaa?

30 Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censurado1a a causa de aquello por lo cual doy graciasb?

31 Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquiera otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Diosa.

32 No seáis motivo de tropiezoa ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Diosb;

33 así como también yo procuro agradar a todos en todoa, no buscando mi propio beneficiob, sino el de muchos, para que sean salvosc.

Capitulo 11

Sed imitadores de mía, como también yo lo soy de Cristo.

La mujer en la iglesia

2 Os alaboa porque en todo os acordáis de míb y guardáis las tradiciones con firmeza, tal como yo os las entreguéc.

3 Pero quiero que sepáis que la cabezaa de todo hombre es Cristo1, y la cabeza de la mujer es el hombreb, y la cabeza de Cristo1 es Diosc.

4 Todo hombre que cubre su cabeza mientras ora o profetizaa, deshonra su cabeza.

5 Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetizaa, deshonra su cabeza; porque se hace una con la que está rapadab.

6 Porque si la mujer no se cubre la cabeza, que también se corte el cabello; pero si es deshonroso para la mujer cortarse el cabello, o raparse, que se cubra.

7 Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Diosa; pero la mujer es la gloria del hombre.

8 Porque el hombre no procede1 de la mujer, sino la mujer del hombrea;

9 pues en verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombrea.

10 Por tanto, la mujer debe tener un símbolo de autoridad sobre la cabeza, por causa de los ángeles.

11 Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del1 hombre, ni el hombre independiente de la2 mujer.

12 Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Diosa.

13 Juzgada vosotros mismos: ¿es propio que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta?

14 ¿No os enseña la misma naturaleza que si el hombre tiene el cabello largo le es deshonra,

15 pero que si la mujer tiene el cabello largo le es una gloria? Pues a ella el cabello le es dado por velo.

16 Pero si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbrea, ni la tienen las iglesias de Diosb.

La Cena del Señor

17 Pero al daros estas instrucciones, no os alaboa, porque no os congregáis para lo bueno1, sino para lo malo2.

18 Pues, en primer lugar, oigo que cuando os reunís como iglesia1 hay divisiones2a entre vosotros; y en parte lo creo.

19 Porque es necesario que entre vosotros haya bandosa, a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobadosb.

20 Por tanto, cuando os reunís, esto ya no es comer la cena del Señor,

21 porque al comer, cada uno toma primero su propia cena; y uno pasa hambre y otro se embriagaa.

22 ¿Qué? ¿No tenéis casas para comer y beber? ¿O menospreciáis la iglesia de Diosa y avergonzáis a los que nada tienenb? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabaréc.

23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado1a: que bel Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,

24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es1 para vosotros; haced esto en memoria de .

25 De la misma manera tomó también la copa después de …

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