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1 Samuel 22–26
David se fue de allí y se refugióa en la cueva de Adulamb. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, descendieron a él allá.
2 Todo el que estaba en apuros, todo el que estaba endeudado1 y todo el que estaba descontento2 se unió a él, y él vino a ser jefe sobre ellos. Y había con él unos cuatrocientos hombresa.
¶3 De allí fue David a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Permite que mi padre y mi madre vengan y se queden con vosotros hasta que yo sepa lo que Dios hará por mí.
4 Los dejó, pues, con el rey de Moab, y se quedaron con1 él todo el tiempo que David estuvo en el refugio2.
5 Y el profeta Gad dijo a Davida: No te quedes en el refugio; vete y entra en la tierra de Judá. Y David se fue y entró en el bosque de Haret.
¶6 Entonces oyó Saúl que David y los hombres que estaban con él habían sido descubiertos. Saúl estaba en Guibeá, sentado bajo un tamarisco, en el alto, con su lanza en la mano, y todos sus siervos estaban de pie alrededor de éla.
7 Y Saúl dijo a sus siervos que estaban a su alrededor: Oídme ahora, hijos de Benjamín. ¿Os dará también el hijo de Isaí a todos vosotros campos y viñas? ¿Os hará a todos jefes de miles y jefes de cientosa?
8 Porque todos vosotros habéis conspirado contra mí y no hay quien me revele1 cuando mi hijo hace un pacto con el hijo de Isaía, tampoco hay entre vosotros quien tenga piedad de mí ni me revele1 que mi hijo ha instigado a mi siervo contra mí para tenderme una emboscada, como sucede hoyb.
9 Entonces respondió Doeg edomitaa, que estaba junto a1 los siervos de Saúl, y dijo: Yo vi al hijo de Isaí venir a Nobb, a donde estaba Ahimelec, hijo de Ahitobc.
10 Y consultó al Señor por éla, le dio provisionesb y le dio la espada de Goliat el filisteoc.
Matanza de los sacerdotes de Nob
¶11 El rey mandó llamar al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob, y todos ellos vinieron al rey.
12 Y Saúl dijo: Escucha ahora, hijo de Ahitob. Y este respondió: Heme aquí, mi señor.
13 Y le dijo Saúl: ¿Por qué tú y el hijo de Isaí habéis conspirado contra mí, dándole pan y una espada, y has consultado a Dios por él para que se rebelara contra mí, tendiéndome una emboscada como sucede hoya?
14 Respondió Ahimelec al rey y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno del rey, jefe de1 tu guardia y se le honra en tu casaa?
15 ¿Acaso comencé hoy a consultar a Dios por éla? Lejos esté esto de mí. No culpe el rey de nada a su siervo ni a ninguno de la casa de mi padre, porque tu siervo no sabe nada1 de todo este asuntob.
16 Pero el rey dijo: Ciertamente morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre.
17 Y el rey dijo a los guardias1 que le asistían: Volveos y dad muerte a los sacerdotes del Señor, porque la mano de ellos también está con David, y porque sabían que él estaba huyendo y no me lo revelaron2a. Pero los siervos del rey no quisieron levantar la mano para atacar a3 los sacerdotes del Señorb.
18 Entonces el rey dijo a Doeg: Vuélvete y ataca a1 los sacerdotes. Y Doeg edomita, se volvió y atacó a2 los sacerdotesa, y mató aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían el efod de linob.
19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la hirió a filo de espada, tanto a hombres como a mujeres, tanto a niños como a niños de pecho; también hirió a filo de espada bueyes, asnos y ovejasa.
¶20 Pero un hijo de Ahimelec, hijo de Ahitob, llamado Abiatara, escapó y huyó tras Davidb.
21 Y Abiatar avisó a David que Saúl había matado a los sacerdotes del Señor.
22 Entonces David dijo a Abiatar: Yo sabía aquel día, cuando Doeg edomitaa estaba allí, que de seguro se lo haría saber a Saúl. He causado la muerte de todas las personas en la casa de tu padre.
23 Quédate conmigo, no temas, porque el que busca mi vida, busca tu vidaa; pues conmigo estarás a salvo1.
Y dieron aviso a David, diciendo: He aquí, los filisteos están atacando a Keilaa, y están saqueando las eras.
2 Entonces consultó David al Señor, diciendo: ¿Debo ir a atacar1 a estos filisteos? Y el Señor dijo a David: Ve, ataca2 a los filisteos y libra a Keilaa.
3 Pero los hombres de David le dijeron: He aquí, estamos con temor aquí en Judá. ¿Cuánto más si vamos a Keila contra las filas de los filisteos?
4 De nuevo David consultó al Señor; y el Señor le respondió, y dijo: Levántate, desciende a Keila, pues entregaré a los filisteos en tu manoa.
5 Y David y sus hombres fueron a Keila y pelearon contra los filisteos; y él se llevó sus ganados y los hirió con gran mortandad. Así libró David a los habitantes de Keila.
¶6 Y sucedió que cuando Abiatar, hijo de Ahimelec, huyó a donde estaba David en Keilaa, descendió con un efod en la mano.
7 Cuando se avisó a Saúl que David había ido a Keila, Saúl dijo: Dios lo ha entregado1 en mi mano, pues se ha encerrado entrando en una ciudad con doble puerta y barras.
8 Y convocó Saúl a todo el pueblo a la guerra, para descender a Keila a fin de cercar a David y sus hombres.
9 Y David supo que Saúl tramaba el mal contra él; así que le dijo al sacerdote Abiatara: Trae el efodb.
10 Entonces David dijo: Oh Señor, Dios de Israel, tu siervo ciertamente ha oído que Saúl procura venir a Keila para destruir la ciudad por causa mía.
11 ¿Me entregarán en su mano los hombres de Keila? ¿Descenderá Saúl tal como tu siervo ha oído? Oh Señor, Dios de Israel, te ruego que lo hagas saber a tu siervo. Y el Señor dijo: Descenderá.
12 Entonces David dijo: ¿Me entregarán los hombres de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y el Señor dijo: Os entregarána.
13 Se levantó, pues, David con sus hombres, como seiscientosa, y salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro1b. Cuando a Saúl le informaron que David se había escapado de Keila, cesó de perseguirlo2.
14 David se quedó en el desierto en los refugios1, y permaneció en la región montañosa en el desierto de Zifa. Saúl lo buscaba todos los días, pero Dios no lo entregó en su manob.
¶15 Y se dio cuenta1 David que Saúl había salido para quitarle la vida2; y David se encontraba en el desierto de Zif, en Hores.
16 Y Jonatán, hijo de Saúl, se levantó y fue a donde estaba David en Hores, y le fortaleció1 en Diosa.
17 Y le dijo: No temasa, porque la mano de Saúl mi padre no te encontrará, y tú reinarás sobre Israel y yo seré segundo después de tib; Saúl mi padre también sabe esto.
18 Hicieron los dos un pacto delante del Señora; y David permaneció en Hores mientras Jonatán se fue a su casa.
¶19 Entonces subieron los de Zif a Saúl en Guibeáa diciendo: ¿No está David escondido entre1 nosotros en los refugios en Hores, en la colina de Haquilab que está al sur2 de Jesimón3?
20 Ahora bien, oh rey, desciende conforme a todo el deseo de tu alma para hacerlo1; y nuestra parte será entregarlo en manos del reya.
21 Y Saúl dijo: Benditos seáis del Señor, porque os compadecisteis de mía.
22 Id ahora, aseguraos, investigad y ved dónde está su escondite1, y quién le ha visto allí, porque me han dicho que es muy astuto.
23 Mirad entonces, reconoced todos los escondites donde se oculta, regresad a mí cuando estéis seguros, y yo iré con vosotros; y sucederá que si estuviera en la tierra, he de hallarle1 entre todos los miles de Judá.
¶24 Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Saúl. Y David y sus hombres estaban en el desierto de Maóna, en el Arabá, al sur1 de Jesimón2.
25 Saúl fue con sus hombres a buscarlo, pero le avisaron a David, y este bajó a la peña y permaneció en el desierto de Maón. Cuando Saúl lo supo, persiguió a David en el desierto de Maón.
26 Saúl iba por un lado del monte y David y sus hombres por el otro lado del monte; y David se apresuraba para huir de Saúl, pues Saúl y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres para apresarlosa.
27 Pero un mensajero vino a Saúl diciendo: Apresúrate y ven, pues los filisteos han hecho una incursión en la tierra.
28 Regresó entonces Saúl, dejando de perseguir a David, y fue al encuentro de los filisteos; por eso llamaron a aquel lugar la Peña de Escape1.
29 1Y subió David de allí, y permaneció en los refugios de En-gadia.
Y aconteció que cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteosa, le dieron aviso, diciendo: He aquí, David está en el desierto de En-gadib.
2 Entonces Saúl tomó de todo Israel tres mil hombres escogidos, y fue en busca de David y de sus hombres por1 los peñascos de las cabras montesesa.
3 Llegó a unos rediles de ovejas en el camino, donde había una cueva, y Saúl entró en ella para hacer sus necesidades1a. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cuevab.
4 Y los hombres de David le dijeron: Mira, este es el día del que te habló el Señor: «He aquí, voy a entregar a tu enemigo en tu mano, y harás con él como bien te parezca1a». Entonces David se levantó y cortó a escondidas la orilla del manto de Saúlb.
5 Aconteció después de esto que la conciencia de David le remordía1a, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.
6 Y dijo a sus hombres: El Señor me guarde de hacer tal cosa contra mi rey1, el ungido del Señor, de extender contra él mi mano, porque es el ungido del Señora.
7 David contuvo1 a sus hombres con estas palabras y no les permitió que se levantaran contra Saúl. Y Saúl se levantó, salió de la cueva, y siguió su camino.
¶8 Después de esto David se levantó, salió de la cueva y dio voces tras Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás1, David inclinó su rostro a tierra y se postróa.
9 Y dijo David a Saúl: ¿Por qué escuchas las palabras de los hombres, que dicen: «Mira que David procura tu mal»?
10 He aquí, hoy han visto tus ojos que el Señor te ha puesto en mis manos en la cueva en este díaa; y algunos me dijeron que te matara, pero mis ojos tuvieron piedad de ti, y dije: «No extenderé mi mano contra mi rey1, porque es el ungido del Señorb».
11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi manoa. Puesto que corté la orilla de tu manto y no te maté, reconoce y ve que no hay …
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| 1 | * , tenía un acreedor |
| 2 | * , amargado de alma |
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| 1 | Así en algunas versiones antiguas; en el texto heb., Y los llevó ante |
| 2 | O, lugar fuerte, y así en el vers. 5 |
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| 1 | * , destape mi oído |
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| 1 | O, puesto sobre |
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| 1 | Así en la versión gr. (sept.); en heb., rey, que se desvía a |
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| 1 | * , nada pequeño o grande |
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| 1 | * , corredores |
| 2 | * , no destaparon mi oído |
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| 3 | * , caer sobre |
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| 1 | * , cae sobre |
| 2 | * , cayó sobre |
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| 1 | * , bajo custodia |
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| 1 | * , herir |
| 2 | * , y hiere |
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| 1 | * , abandonado |
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| 1 | * , fueron por donde pudieron ir |
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| 2 | * , dejó de salir |
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| 1 | * , vio |
| 2 | * , buscar su vida |
| 1 | * , fortaleció su mano |
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| 1 | * , con |
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| 2 | * , lado derecho |
| 3 | O, del desierto |
| 1 | * , descender |
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| 1 | * , pie |
| 1 | * , buscarle |
| a | |
| 1 | * , lado derecho |
| 2 | O, del desierto |
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| 1 | Heb., Sela-hammahlekoth |
| 1 | En el texto heb., cap. 24:1 |
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| 1 | * , delante de |
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| 1 | * , cubrir sus pies |
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| 1 | * , lo que sea bueno ante tus ojos |
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| 1 | * , el corazón … le hería |
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| 1 | * , señor |
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| 1 | * , apartó |
| 1 | * , tras sí |
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| 1 | * , señor |
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